Ninguna institución se define por los errores de la cúpula que las dirige, sino por la quieta consistencia y el trabajo entregado de de sus componentes de base quienes, día a día, cumplen su deber sin aspavientos ni búsqueda de reconocimiento. La corrupción de los líderes es una traición que recae sobre los hombros de gente honrada, de guardias civiles y policías leales, honestos y sacrificados. Es injusto pero así ha ocurrido siempre en las estructuras humanas.Cicerón escribía que la gloria de los grandes hombres es medida por aquellos que los rodean. Dicho de otra manera: la dignidad de una institución perdura y se mide por la integridad de quienes la sirven desde la base, sin especular en los despachos superiores.Lo que ocurre en «las alturas» (las negociaciones turbias, las sumisiones egoístas, los compromisos en la sombra, las amenazas a los que no aceptan claudicar a presiones ajenas…) no anula el valor de quienes patrullan una carretera de madrugada, quienes atienden una denuncia, quienes patrullan la ciudad, quienes protegen nuestros pueblos, quienes investigan turbios asuntos con gente peligrosa implicada, quienes cumplen con la ley aún cuando sus superiores la pisotean. Ese contraste, precisamente, revela dónde reside la verdadera autoridad moral y esa autoridad no proviene de arriba sino que trae su origen en la base.Las instituciones públicas resisten cuando sus servidores anónimos mantienen su brújula. Afortunadamente para todos, ellos conocen mejor que nadie la diferencia entre la función que se les encomienda y los sujetos que, prevaliéndose de su posición de superioridad, pretenden corromperla por intereses espurios. No tengo ninguna duda: no se dejarán contaminar por la mediocridad de arriba.El tiempo depura estas cosas. Los que robaron serán recordados como lo que fueron: ladrones con uniforme. Ustedes, policías y guardias civiles honrados, tendrán siempre el apoyo, el cariño palpable y el orgullo de saber que cumplieron, cumplen y cumplirán con su deber.Porque Servir y Proteger es vuestra misión y porque el Honor es vuestra divisa, siempre de vuestro lado.Resulta evidente que algunos no merecen llevar el uniforme que visten, pero eso no impide que, en estos tiempos revueltos que vivimos, la gran mayoría merecéis nuestro respeto, reconocimiento y aplauso.Volviendo a Cicerón «Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria».Adelante. Ánimo. Gracias por tanto.Pablo Corrales.Abogado. Ninguna institución se define por los errores de la cúpula que las dirige, sino por la quieta consistencia y el trabajo entregado de de sus componentes de base quienes, día a día, cumplen su deber sin aspavientos ni búsqueda de reconocimiento. La corrupción de los líderes es una traición que recae sobre los hombros de gente honrada, de guardias civiles y policías leales, honestos y sacrificados. Es injusto pero así ha ocurrido siempre en las estructuras humanas.Cicerón escribía que la gloria de los grandes hombres es medida por aquellos que los rodean. Dicho de otra manera: la dignidad de una institución perdura y se mide por la integridad de quienes la sirven desde la base, sin especular en los despachos superiores.Lo que ocurre en «las alturas» (las negociaciones turbias, las sumisiones egoístas, los compromisos en la sombra, las amenazas a los que no aceptan claudicar a presiones ajenas…) no anula el valor de quienes patrullan una carretera de madrugada, quienes atienden una denuncia, quienes patrullan la ciudad, quienes protegen nuestros pueblos, quienes investigan turbios asuntos con gente peligrosa implicada, quienes cumplen con la ley aún cuando sus superiores la pisotean. Ese contraste, precisamente, revela dónde reside la verdadera autoridad moral y esa autoridad no proviene de arriba sino que trae su origen en la base.Las instituciones públicas resisten cuando sus servidores anónimos mantienen su brújula. Afortunadamente para todos, ellos conocen mejor que nadie la diferencia entre la función que se les encomienda y los sujetos que, prevaliéndose de su posición de superioridad, pretenden corromperla por intereses espurios. No tengo ninguna duda: no se dejarán contaminar por la mediocridad de arriba.El tiempo depura estas cosas. Los que robaron serán recordados como lo que fueron: ladrones con uniforme. Ustedes, policías y guardias civiles honrados, tendrán siempre el apoyo, el cariño palpable y el orgullo de saber que cumplieron, cumplen y cumplirán con su deber.Porque Servir y Proteger es vuestra misión y porque el Honor es vuestra divisa, siempre de vuestro lado.Resulta evidente que algunos no merecen llevar el uniforme que visten, pero eso no impide que, en estos tiempos revueltos que vivimos, la gran mayoría merecéis nuestro respeto, reconocimiento y aplauso.Volviendo a Cicerón «Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria».Adelante. Ánimo. Gracias por tanto.Pablo Corrales.Abogado. Ninguna institución se define por los errores de la cúpula que las dirige, sino por la quieta consistencia y el trabajo entregado de de sus componentes de base quienes, día a día, cumplen su deber sin aspavientos ni búsqueda de reconocimiento. La corrupción de los líderes es una traición que recae sobre los hombros de gente honrada, de guardias civiles y policías leales, honestos y sacrificados. Es injusto pero así ha ocurrido siempre en las estructuras humanas.Cicerón escribía que la gloria de los grandes hombres es medida por aquellos que los rodean. Dicho de otra manera: la dignidad de una institución perdura y se mide por la integridad de quienes la sirven desde la base, sin especular en los despachos superiores.Lo que ocurre en «las alturas» (las negociaciones turbias, las sumisiones egoístas, los compromisos en la sombra, las amenazas a los que no aceptan claudicar a presiones ajenas…) no anula el valor de quienes patrullan una carretera de madrugada, quienes atienden una denuncia, quienes patrullan la ciudad, quienes protegen nuestros pueblos, quienes investigan turbios asuntos con gente peligrosa implicada, quienes cumplen con la ley aún cuando sus superiores la pisotean. Ese contraste, precisamente, revela dónde reside la verdadera autoridad moral y esa autoridad no proviene de arriba sino que trae su origen en la base.Las instituciones públicas resisten cuando sus servidores anónimos mantienen su brújula. Afortunadamente para todos, ellos conocen mejor que nadie la diferencia entre la función que se les encomienda y los sujetos que, prevaliéndose de su posición de superioridad, pretenden corromperla por intereses espurios. No tengo ninguna duda: no se dejarán contaminar por la mediocridad de arriba.El tiempo depura estas cosas. Los que robaron serán recordados como lo que fueron: ladrones con uniforme. Ustedes, policías y guardias civiles honrados, tendrán siempre el apoyo, el cariño palpable y el orgullo de saber que cumplieron, cumplen y cumplirán con su deber.Porque Servir y Proteger es vuestra misión y porque el Honor es vuestra divisa, siempre de vuestro lado.Resulta evidente que algunos no merecen llevar el uniforme que visten, pero eso no impide que, en estos tiempos revueltos que vivimos, la gran mayoría merecéis nuestro respeto, reconocimiento y aplauso.Volviendo a Cicerón «Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria».Adelante. Ánimo. Gracias por tanto.Pablo Corrales.Abogado. RSS de noticias de espana
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julio 19, 2026
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