El municipio jiennense de Torreperojil cuenta desde esta misma semana con un importante atractivo turístico que añadir a su patrimonio: se han abierto al público por primera vez en Andalucía unas minas de agua cuya construcción se remonta a la época romana . En concreto, y según han confirmado los arqueólogos, están datadas en el siglo I después de Cristo , tras contrastar con otros equipamientos del Imperio las técnicas empleadas para su fabricación. El concejal de Patrimonio de Torreperoji, Francisco Torres, explica que en la memoria colectiva de los vecinos de la localidad siempre se ha tenido en cuenta la existencia de lo que ellos denominan «minados», en las que se han realizado labores de mantenimiento e incluso han sido utilizadas para tareas agrícolas. Pero no eran conscientes de la envergadura de estas ni mucho menos del estado de conservación en el que se han mantenido durante todo este tiempo. Esto último lo pudieron comprobar cuando a finales de 2021 se pusieron en contacto con la Asociación Andaluza de Exploraciones Subterráneas (AAES), al enterarse de que estaban trabajando en unas minas de agua romanas en la provincia de Sevilla y decidieron invitarlos a descubrir las suyas. Torres indica que los espeleólogos se «quedaron sorprendidos por el magnífico estado de conservación de la mina de agua a la que hemos denominado de Santa María porque coincide con el trazado de la calle de ese mismo nombre en el pueblo». Miembros de la AAES llevan cuatro años firmando convenios de colaboración con el Consistorio de Torreperojil y trabajando en el subsuelo del casco urbano de la localidad donde se han localizado unas 5 ó 6 minas de agua y otras tantas en el término municipal . De momento, hay dos completamente investigadas: la Santa María y otra, denominada Navas. Y han sido pioneros en abrir al público la de Santa María, que cuenta con una profundidad máxima de unos 12 metros. Desde el pasado 28 de marzo y hasta el uno de abril se ha inaugurado la visita con unas jornadas gratuitas que agotaron en unas horas todas las entradas que se habían puesto a disposición de vecinos y curiosos. En cualquier caso, una vez finalicen estas jornadas, todos los interesados la podrán visitar, pago previo de una entrada, de martes a domingo y en horario de mañana y tarde.«Viaje al centro de la tierra»Se ha construido una Oficina de Turismo que alberga un Centro de interpretación de las minas de agua en el que, además de mostrar un vídeo sobre lo que se puede ver en la de Santa María, hay una zona expositiva de fotografías de detalles tanto de lo que oculta el subsuelo de la mina de Santa María como el de Navas. Y existe la posibilidad de realizar dos tipos de visita para conocer de primera mano el intrincado sistema subterráneo acuático. Para ello «se ha tenido que acondicionar un acceso para poder visitar a pie la mina porque antes la entrada sólo se podía realizar de manera vertical, descendiendo con un arnés 10 metros de profundidad», cuenta Torres.La mina de Santa María cuenta con una rampa escalonada existente desde el siglo XVI. Pero para acceder a esta rampa ha habido que colgar unas escaleras que quedan suspendidas para no afectar los restos históricos y salvar los seis metros de distancia que la separan de la entrada. La primera de estas visitas es para todo aquel que pueda bajar esas escaleras, pasar la rampa, y llegar a una pasarela por donde se puede andar y contemplar parte de esta mina (el agua está bajo la pasarela). Únicamente se necesita ir equipado con un casco de seguridad y una linterna frontal que te proporcionan en la Oficina de Turismo.En una galería superior, la mima de agua de Santa María cuenta con una cantera Ayuntamiento de TorreperojilLa segunda de las visitas ya es para gente más valiente y en buena forma física. La denominan «experta o completa» ya que recorre 450 metros del subsuelo y a la equipación anterior hay que sumar un chubasquero y unas botas de agua pues hay que caminar sobre el canal de agua. No apta para gente con enfermedades cardíacas, respiratorias, sobrepeso o claustrofobia.La peculiaridad de esta mina es que a menos cinco metros de profundidad existe una galería superior, todo apunta a que es una cantera y a la que sólo hay acceso a través de una escalera vertical. El agua que recoge la mina se va filtrando a través del terreno y cuando llega a una profundidad determinada, cargada además de carbonato cálcico, empieza a gotear formando todo tipo de esteleotemas: como estalactitas o estalagmitas, por poner un ejemplo. En estas galerías subterráneas se pueden ver todas las formaciones geológiocas minerales que aparecen en las cuevas naturales .Estalactitas tubulares en la mina de agua de Santa María Ayuntamiento de TorrepeojilAdemás, no hay sistema de iluminación , sólo la luz que aporta el frontal del casco porque lo que pretenden es que uno sienta las condiciones naturales de la mina de agua: oscuridad completa, elevada humedad y silencio absoluto, sólo roto por el gotear o fluir del agua. Y también se puede ver a la fauna que puebla estos lugares tenebrosos, como son insectos, artrópodos o anfibios, como el gallipato (perteneciente a la familia de las salamandras).Las minas de agua que construían los romanos, cuenta Francisco Torres, «son unas canalizaciones subterráneas que buscan el agua de los manantiales y que, debido a la gravedad, afloran a la superficie». Explica el concejal de Patrimonio que no hay constancia de que hubiera asentamientos romanos en el casco urbano de Torreperojil pero sí en su término municipal. Y precisamente, estas minas de agua «constituían un sistema de abastecimiento a las «villas romanas », que eran residencias y explotaciones agrícola-ganaderas autosuficientes. «A través de estas minas conseguían agua para regar las zonas de cultivo, para garantizar el consumo de los residentes en dichas villas, para surtir del líquido elemento a las termas o baños de aquellas que eran más lujosas así como hacer funcionar los molinos hidráulicos». El municipio jiennense de Torreperojil cuenta desde esta misma semana con un importante atractivo turístico que añadir a su patrimonio: se han abierto al público por primera vez en Andalucía unas minas de agua cuya construcción se remonta a la época romana . En concreto, y según han confirmado los arqueólogos, están datadas en el siglo I después de Cristo , tras contrastar con otros equipamientos del Imperio las técnicas empleadas para su fabricación. El concejal de Patrimonio de Torreperoji, Francisco Torres, explica que en la memoria colectiva de los vecinos de la localidad siempre se ha tenido en cuenta la existencia de lo que ellos denominan «minados», en las que se han realizado labores de mantenimiento e incluso han sido utilizadas para tareas agrícolas. Pero no eran conscientes de la envergadura de estas ni mucho menos del estado de conservación en el que se han mantenido durante todo este tiempo. Esto último lo pudieron comprobar cuando a finales de 2021 se pusieron en contacto con la Asociación Andaluza de Exploraciones Subterráneas (AAES), al enterarse de que estaban trabajando en unas minas de agua romanas en la provincia de Sevilla y decidieron invitarlos a descubrir las suyas. Torres indica que los espeleólogos se «quedaron sorprendidos por el magnífico estado de conservación de la mina de agua a la que hemos denominado de Santa María porque coincide con el trazado de la calle de ese mismo nombre en el pueblo». Miembros de la AAES llevan cuatro años firmando convenios de colaboración con el Consistorio de Torreperojil y trabajando en el subsuelo del casco urbano de la localidad donde se han localizado unas 5 ó 6 minas de agua y otras tantas en el término municipal . De momento, hay dos completamente investigadas: la Santa María y otra, denominada Navas. Y han sido pioneros en abrir al público la de Santa María, que cuenta con una profundidad máxima de unos 12 metros. Desde el pasado 28 de marzo y hasta el uno de abril se ha inaugurado la visita con unas jornadas gratuitas que agotaron en unas horas todas las entradas que se habían puesto a disposición de vecinos y curiosos. En cualquier caso, una vez finalicen estas jornadas, todos los interesados la podrán visitar, pago previo de una entrada, de martes a domingo y en horario de mañana y tarde.«Viaje al centro de la tierra»Se ha construido una Oficina de Turismo que alberga un Centro de interpretación de las minas de agua en el que, además de mostrar un vídeo sobre lo que se puede ver en la de Santa María, hay una zona expositiva de fotografías de detalles tanto de lo que oculta el subsuelo de la mina de Santa María como el de Navas. Y existe la posibilidad de realizar dos tipos de visita para conocer de primera mano el intrincado sistema subterráneo acuático. Para ello «se ha tenido que acondicionar un acceso para poder visitar a pie la mina porque antes la entrada sólo se podía realizar de manera vertical, descendiendo con un arnés 10 metros de profundidad», cuenta Torres.La mina de Santa María cuenta con una rampa escalonada existente desde el siglo XVI. Pero para acceder a esta rampa ha habido que colgar unas escaleras que quedan suspendidas para no afectar los restos históricos y salvar los seis metros de distancia que la separan de la entrada. La primera de estas visitas es para todo aquel que pueda bajar esas escaleras, pasar la rampa, y llegar a una pasarela por donde se puede andar y contemplar parte de esta mina (el agua está bajo la pasarela). Únicamente se necesita ir equipado con un casco de seguridad y una linterna frontal que te proporcionan en la Oficina de Turismo.En una galería superior, la mima de agua de Santa María cuenta con una cantera Ayuntamiento de TorreperojilLa segunda de las visitas ya es para gente más valiente y en buena forma física. La denominan «experta o completa» ya que recorre 450 metros del subsuelo y a la equipación anterior hay que sumar un chubasquero y unas botas de agua pues hay que caminar sobre el canal de agua. No apta para gente con enfermedades cardíacas, respiratorias, sobrepeso o claustrofobia.La peculiaridad de esta mina es que a menos cinco metros de profundidad existe una galería superior, todo apunta a que es una cantera y a la que sólo hay acceso a través de una escalera vertical. El agua que recoge la mina se va filtrando a través del terreno y cuando llega a una profundidad determinada, cargada además de carbonato cálcico, empieza a gotear formando todo tipo de esteleotemas: como estalactitas o estalagmitas, por poner un ejemplo. En estas galerías subterráneas se pueden ver todas las formaciones geológiocas minerales que aparecen en las cuevas naturales .Estalactitas tubulares en la mina de agua de Santa María Ayuntamiento de TorrepeojilAdemás, no hay sistema de iluminación , sólo la luz que aporta el frontal del casco porque lo que pretenden es que uno sienta las condiciones naturales de la mina de agua: oscuridad completa, elevada humedad y silencio absoluto, sólo roto por el gotear o fluir del agua. Y también se puede ver a la fauna que puebla estos lugares tenebrosos, como son insectos, artrópodos o anfibios, como el gallipato (perteneciente a la familia de las salamandras).Las minas de agua que construían los romanos, cuenta Francisco Torres, «son unas canalizaciones subterráneas que buscan el agua de los manantiales y que, debido a la gravedad, afloran a la superficie». Explica el concejal de Patrimonio que no hay constancia de que hubiera asentamientos romanos en el casco urbano de Torreperojil pero sí en su término municipal. Y precisamente, estas minas de agua «constituían un sistema de abastecimiento a las «villas romanas », que eran residencias y explotaciones agrícola-ganaderas autosuficientes. «A través de estas minas conseguían agua para regar las zonas de cultivo, para garantizar el consumo de los residentes en dichas villas, para surtir del líquido elemento a las termas o baños de aquellas que eran más lujosas así como hacer funcionar los molinos hidráulicos». El municipio jiennense de Torreperojil cuenta desde esta misma semana con un importante atractivo turístico que añadir a su patrimonio: se han abierto al público por primera vez en Andalucía unas minas de agua cuya construcción se remonta a la época romana . En concreto, y según han confirmado los arqueólogos, están datadas en el siglo I después de Cristo , tras contrastar con otros equipamientos del Imperio las técnicas empleadas para su fabricación. El concejal de Patrimonio de Torreperoji, Francisco Torres, explica que en la memoria colectiva de los vecinos de la localidad siempre se ha tenido en cuenta la existencia de lo que ellos denominan «minados», en las que se han realizado labores de mantenimiento e incluso han sido utilizadas para tareas agrícolas. Pero no eran conscientes de la envergadura de estas ni mucho menos del estado de conservación en el que se han mantenido durante todo este tiempo. Esto último lo pudieron comprobar cuando a finales de 2021 se pusieron en contacto con la Asociación Andaluza de Exploraciones Subterráneas (AAES), al enterarse de que estaban trabajando en unas minas de agua romanas en la provincia de Sevilla y decidieron invitarlos a descubrir las suyas. Torres indica que los espeleólogos se «quedaron sorprendidos por el magnífico estado de conservación de la mina de agua a la que hemos denominado de Santa María porque coincide con el trazado de la calle de ese mismo nombre en el pueblo». Miembros de la AAES llevan cuatro años firmando convenios de colaboración con el Consistorio de Torreperojil y trabajando en el subsuelo del casco urbano de la localidad donde se han localizado unas 5 ó 6 minas de agua y otras tantas en el término municipal . De momento, hay dos completamente investigadas: la Santa María y otra, denominada Navas. Y han sido pioneros en abrir al público la de Santa María, que cuenta con una profundidad máxima de unos 12 metros. Desde el pasado 28 de marzo y hasta el uno de abril se ha inaugurado la visita con unas jornadas gratuitas que agotaron en unas horas todas las entradas que se habían puesto a disposición de vecinos y curiosos. En cualquier caso, una vez finalicen estas jornadas, todos los interesados la podrán visitar, pago previo de una entrada, de martes a domingo y en horario de mañana y tarde.«Viaje al centro de la tierra»Se ha construido una Oficina de Turismo que alberga un Centro de interpretación de las minas de agua en el que, además de mostrar un vídeo sobre lo que se puede ver en la de Santa María, hay una zona expositiva de fotografías de detalles tanto de lo que oculta el subsuelo de la mina de Santa María como el de Navas. Y existe la posibilidad de realizar dos tipos de visita para conocer de primera mano el intrincado sistema subterráneo acuático. Para ello «se ha tenido que acondicionar un acceso para poder visitar a pie la mina porque antes la entrada sólo se podía realizar de manera vertical, descendiendo con un arnés 10 metros de profundidad», cuenta Torres.La mina de Santa María cuenta con una rampa escalonada existente desde el siglo XVI. Pero para acceder a esta rampa ha habido que colgar unas escaleras que quedan suspendidas para no afectar los restos históricos y salvar los seis metros de distancia que la separan de la entrada. La primera de estas visitas es para todo aquel que pueda bajar esas escaleras, pasar la rampa, y llegar a una pasarela por donde se puede andar y contemplar parte de esta mina (el agua está bajo la pasarela). Únicamente se necesita ir equipado con un casco de seguridad y una linterna frontal que te proporcionan en la Oficina de Turismo.En una galería superior, la mima de agua de Santa María cuenta con una cantera Ayuntamiento de TorreperojilLa segunda de las visitas ya es para gente más valiente y en buena forma física. La denominan «experta o completa» ya que recorre 450 metros del subsuelo y a la equipación anterior hay que sumar un chubasquero y unas botas de agua pues hay que caminar sobre el canal de agua. No apta para gente con enfermedades cardíacas, respiratorias, sobrepeso o claustrofobia.La peculiaridad de esta mina es que a menos cinco metros de profundidad existe una galería superior, todo apunta a que es una cantera y a la que sólo hay acceso a través de una escalera vertical. El agua que recoge la mina se va filtrando a través del terreno y cuando llega a una profundidad determinada, cargada además de carbonato cálcico, empieza a gotear formando todo tipo de esteleotemas: como estalactitas o estalagmitas, por poner un ejemplo. En estas galerías subterráneas se pueden ver todas las formaciones geológiocas minerales que aparecen en las cuevas naturales .Estalactitas tubulares en la mina de agua de Santa María Ayuntamiento de TorrepeojilAdemás, no hay sistema de iluminación , sólo la luz que aporta el frontal del casco porque lo que pretenden es que uno sienta las condiciones naturales de la mina de agua: oscuridad completa, elevada humedad y silencio absoluto, sólo roto por el gotear o fluir del agua. Y también se puede ver a la fauna que puebla estos lugares tenebrosos, como son insectos, artrópodos o anfibios, como el gallipato (perteneciente a la familia de las salamandras).Las minas de agua que construían los romanos, cuenta Francisco Torres, «son unas canalizaciones subterráneas que buscan el agua de los manantiales y que, debido a la gravedad, afloran a la superficie». Explica el concejal de Patrimonio que no hay constancia de que hubiera asentamientos romanos en el casco urbano de Torreperojil pero sí en su término municipal. Y precisamente, estas minas de agua «constituían un sistema de abastecimiento a las «villas romanas », que eran residencias y explotaciones agrícola-ganaderas autosuficientes. «A través de estas minas conseguían agua para regar las zonas de cultivo, para garantizar el consumo de los residentes en dichas villas, para surtir del líquido elemento a las termas o baños de aquellas que eran más lujosas así como hacer funcionar los molinos hidráulicos». 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