He acabado de leer mi primer libro del verano, la octava entrega de las aventuras del capitán Alatriste , ‘Misión en París’ de Arturo Pérez-Reverte . Me gusta su forma de escribir y que se saque partido a esa etapa de nuestra historia donde los españoles fuimos protagonistas y se nos amaba u odiaba, dependiendo, pero, en cualquier caso, se respetaba a España. En este caso, la acción y la intriga nos llevan a Francia, hacia 1628, y a una misión secreta.Les recomiendo la novela, pero si escribo estas líneas es por la sorpresa al descubrir que, a los habituales personajes, Alatriste, Copons y Balboa, se une un cuarto compañero de armas, Juan Tronera, cordobés. Así lo describe el autor: «Soldado de la época, duro y experimentado, de los que se iban de casa con 17 años para escapar de un futuro sin posibilidades. Quería alguien que me diera pie a hablar de la vida soldadesca y al hacerlo cordobés del barrio del Potro , eso me permitía explorar otros sitios de vida golfa y peligrosa. Además, en este caso conoce algunos de los pecados de juventud de Alatriste, que es una tensión nueva que quería crear».En el libro, Tronera describe Córdoba: «De ella habló con aprecio, diciéndola ciudad muy visitada por gente que la adornaba y enriquecía. Ponderó luego lo ilustre del lugar, el humor de sus naturales, la belleza de sus mujeres y el célebre barrio del Potro, lugar de lances, trapazas, juego y casas de conversación, cátedra de valientes, espejo de todo lo malo y lo bueno de España, de donde él mismo procedía por nacimiento». Y en otra parte cita los versos de un cordobés, soldado y escritor como tantos en nuestro Siglo de Oro, Juan Rufo: «El espantoso oficio de la guerra, / la incertidumbre de tan largos años, / los peligros del mar y de la tierra, / el rigor mismo de los graves daños». Mi gratitud a Pérez-Reverte por este guiño a Córdoba, sabiendo que el gran rival de su admirado Quevedo fue siempre el cordobés Góngora . He acabado de leer mi primer libro del verano, la octava entrega de las aventuras del capitán Alatriste , ‘Misión en París’ de Arturo Pérez-Reverte . Me gusta su forma de escribir y que se saque partido a esa etapa de nuestra historia donde los españoles fuimos protagonistas y se nos amaba u odiaba, dependiendo, pero, en cualquier caso, se respetaba a España. En este caso, la acción y la intriga nos llevan a Francia, hacia 1628, y a una misión secreta.Les recomiendo la novela, pero si escribo estas líneas es por la sorpresa al descubrir que, a los habituales personajes, Alatriste, Copons y Balboa, se une un cuarto compañero de armas, Juan Tronera, cordobés. Así lo describe el autor: «Soldado de la época, duro y experimentado, de los que se iban de casa con 17 años para escapar de un futuro sin posibilidades. Quería alguien que me diera pie a hablar de la vida soldadesca y al hacerlo cordobés del barrio del Potro , eso me permitía explorar otros sitios de vida golfa y peligrosa. Además, en este caso conoce algunos de los pecados de juventud de Alatriste, que es una tensión nueva que quería crear».En el libro, Tronera describe Córdoba: «De ella habló con aprecio, diciéndola ciudad muy visitada por gente que la adornaba y enriquecía. Ponderó luego lo ilustre del lugar, el humor de sus naturales, la belleza de sus mujeres y el célebre barrio del Potro, lugar de lances, trapazas, juego y casas de conversación, cátedra de valientes, espejo de todo lo malo y lo bueno de España, de donde él mismo procedía por nacimiento». Y en otra parte cita los versos de un cordobés, soldado y escritor como tantos en nuestro Siglo de Oro, Juan Rufo: «El espantoso oficio de la guerra, / la incertidumbre de tan largos años, / los peligros del mar y de la tierra, / el rigor mismo de los graves daños». Mi gratitud a Pérez-Reverte por este guiño a Córdoba, sabiendo que el gran rival de su admirado Quevedo fue siempre el cordobés Góngora . He acabado de leer mi primer libro del verano, la octava entrega de las aventuras del capitán Alatriste , ‘Misión en París’ de Arturo Pérez-Reverte . Me gusta su forma de escribir y que se saque partido a esa etapa de nuestra historia donde los españoles fuimos protagonistas y se nos amaba u odiaba, dependiendo, pero, en cualquier caso, se respetaba a España. En este caso, la acción y la intriga nos llevan a Francia, hacia 1628, y a una misión secreta.Les recomiendo la novela, pero si escribo estas líneas es por la sorpresa al descubrir que, a los habituales personajes, Alatriste, Copons y Balboa, se une un cuarto compañero de armas, Juan Tronera, cordobés. Así lo describe el autor: «Soldado de la época, duro y experimentado, de los que se iban de casa con 17 años para escapar de un futuro sin posibilidades. Quería alguien que me diera pie a hablar de la vida soldadesca y al hacerlo cordobés del barrio del Potro , eso me permitía explorar otros sitios de vida golfa y peligrosa. Además, en este caso conoce algunos de los pecados de juventud de Alatriste, que es una tensión nueva que quería crear».En el libro, Tronera describe Córdoba: «De ella habló con aprecio, diciéndola ciudad muy visitada por gente que la adornaba y enriquecía. Ponderó luego lo ilustre del lugar, el humor de sus naturales, la belleza de sus mujeres y el célebre barrio del Potro, lugar de lances, trapazas, juego y casas de conversación, cátedra de valientes, espejo de todo lo malo y lo bueno de España, de donde él mismo procedía por nacimiento». Y en otra parte cita los versos de un cordobés, soldado y escritor como tantos en nuestro Siglo de Oro, Juan Rufo: «El espantoso oficio de la guerra, / la incertidumbre de tan largos años, / los peligros del mar y de la tierra, / el rigor mismo de los graves daños». Mi gratitud a Pérez-Reverte por este guiño a Córdoba, sabiendo que el gran rival de su admirado Quevedo fue siempre el cordobés Góngora . RSS de noticias de espana/andalucia
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