Uno de los signos de identidad más destacados de la acción del Imperio romano en la península ibérica fue su ingeniería civil, con la construcción de grandes infraestructuras que hoy día, dos mil años después, siguen en pie casi con la misma solidez de entonces. Acueductos, vías, calzadas y, sobre todo, puentes de esa época jalonan la geografía peninsular. Como ocurre en Toledo capital con el puente de Alcántara, sello romano por antonomasia en la ciudad, en la provincia de Cáceres destaca el puente romano de la localidad del mismo nombre, Alcántara, sobre el mismo río, el Tajo, cerca de la frontera con Portugal.En este último caso, esa huella indeleble de la cultura romana tiene a partir de ahora una réplica con marchamo toledano, gracias a la construcción de un nuevo puente situado al lado del histórico y diseñado por los hermanos toledanos Francisco y Ramón Sánchez de León , arquitecto e ingeniero de caminos, respectivamente, con estudio situado en pleno casco antiguo de Toledo. Su idea, concebida para conseguir el objetivo de evitar que el tráfico pesado pase por la estructura antigua, es desde ahora la huella toledana, con una estética moderna, en esa localidad cacereña.La Junta de Extremadura sacó a licitación este proyecto de nueva infraestructura en el año 2017, con el fin de garantizar la seguridad del antiguo puente ante el riesgo que suponía el paso de numerosos vehículos pesados a escasos centímetros del arco de Trajano, el emperador, primero de origen hispano, que mandó construir ese puente en el año 103. El arquitecto autor de la obra fue Cayo Julio Lacer, que además hizo levantar en el estribo izquierdo del puente un templete dedicado a sí mismo con la frase: «Yo, Cayo Julio Lacer, hice este puente para que dure tanto como los siglos duren». Algo que, desde luego, no ha ocurrido con el nuevo puente vecino, con el que la Junta extremeña ha buscado una alternativa para el paso de vehículos. Es lo mismo que hace ya años ocurrió en Toledo, donde el puente de Alcántara tiene al lado el Puente Nuevo y el de Safont, y el de San Martín, el de la Cava.Dado que se trata de un Bien de Interés Cultural, el concurso del nuevo puente de Alcántara fue de carácter internacional y al mismo se presentaron 25 estudios, teniendo en cuenta que en España solo hay unas ocho empresas dedicadas a la ingeniería de construcción de puentes. No obstante, pese a obtener la adjudicación en 2018, el proyecto ganador del estudio toledano Arquitectos Ingenieros Asociados (A. I. A.), de los hermanos Sánchez de León, se demoró un tiempo considerable debido, por un lado, a la necesidad de obtener permisos de varias administraciones, además de las objeciones presentadas por parte de la central eléctrica de Oriol. Esos trámites provocaron que el proyecto no se entregara hasta el año 2020 y el comienzo de las obras no llegara hasta finales de 2021.En la construcción de este nuevo puente, levantado a unos doscientos metros del monumento romano, se han empleado más de tres años y ha tenido una inauguración en dos fasesTal y como señalan Francisco y Ramón Sánchez de León, en la construcción de este nuevo puente, levantado a unos doscientos metros del monumento romano, se han empleado más de tres años y ha tenido una inauguración en dos fases. La primera fue en octubre de 2025, con presencia de la presidenta extremeña, María Guardiola, lo que permitió liberar ya de un tráfico importante al puente romano. Después, el pasado mes de mayo, se procedió a la inauguración de toda la zona de urbanización y de una pasarela peatonal paralela al puente que sirve de visita monumental a todo el entorno.Los hermanos Francisco y Ramón Sánchez de León. ABCPara describir la necesidad de un cambio casi dos mil años después, Francisco Sánchez de León pone el ejemplo de que «el puente tiene casi 2.000 años, y durante 1.900 años han estado pasando por él personas, animales y carruajes, pero en los últimos 50 años el tráfico cambió a vehículos de más de 45.000 kilos». No obstante, reconocen que el proyecto tuvo que vencer opiniones contrarias a su construcción, y para eso sirvió en buena medida el caso de Toledo, con los mencionados puentes alternativos al de Alcántara y San Martín, según indica Ramón Sánchez de León.Su idea del nuevo puente en Alcántara es fruto de la visita sobre el terreno y de la apuesta en ese instante por un diseño «en forma de arco, porque el arco fue el gran invento romano, ya que, por ejemplo, los griegos no lo conocían y construían con dinteles. El arco, además, te permite salvar grandes luces y, en este caso, están muy proporcionados, de forma que no se eleva por encima de la cota de la calzada para que así no compita con el puente romano. Es una interpretación contemporánea del arco».Los toledanos añaden como valor importante de la obra la decisión de incorporar materiales del entorno cacereño, en este caso una roca de pizarra que contiene mucho hierro y, por tanto, es una pizarra rojiza y oxidadaA las formas arquitectónicas, los toledanos añaden como otro valor importante de la obra la decisión de incorporar materiales del entorno cacereño, en este caso una roca de pizarra que contiene mucho hierro y, por tanto, es una pizarra rojiza y oxidada. De ahí que se haya utilizado en la nueva arquitectura el acero corten, que se incorpora perfectamente al entorno. Todo eso, además, «para no dejar olvidado al puente romano, sino para potenciar la visita turística». Para los hermanos Sánchez de León, «en la adjudicación fue definitiva la utilización del acero para que mimetizase con la pizarra y la innovación de utilizar una pasarela adosada al puente que permite que los peatones hagan un itinerario sin estar cerca del tráfico rodado. Todo eso, aparte de la fiabilidad técnica».Relevo al puente romanoEste nuevo puente en la cacereña Alcántara ha sido para el estudio Arquitectos Ingenieros Asociados el de más repercusión por ese desafío patrimonial de ser una competencia y alternativa visual a un puente romano, además de «estar bajo la lupa», porque se trata de una construcción que está presente en todas las escuelas de ingeniería. Sin embargo, sus responsables aseguran que no ha sido la estructura de este tipo más complicada desde el punto de vista técnico a la que se han enfrentado en sus más de 36 años de experiencia profesional. Ese lugar lo ocupa, con diferencia, el puente Castilla-La Mancha, levantado en las riberas del Tajo en Talavera de la Reina, inaugurado hace 15 años, el 17 de octubre de 2011.En este caso, el pilono instalado, que visualmente se aprecia desde distintos puntos de las afueras de la ciudad, es el pilar más elevado de toda España, incluso más que el del puente de Cádiz. Tiene 318 metros de luz suspendida de un solo vano, «un puente brutal en dimensiones y en todo», afirman.Salvo alguna excepción, como el puente Real que diseñaron para Badajoz sobre el río Guadiana en sus primeros años de profesión, inaugurado en 1994 y al que optaron precisamente con un lema secreto que resultó ser el de «Alcántara», la historia del estudio de arquitectura e ingeniería de los hermanos Sánchez de León en materia de puentes es un largo idilio con el río Tajo. «El que más cerca nos pilla», indican.Así, a los ya aludidos de Alcántara, en Cáceres, y Talavera de la Reina, en el año 2010 Emiliano García-Page, entonces alcalde de Toledo, inauguró el puente de La Peraleda o Parapléjicos. También hay que sumar otras infraestructuras de este tipo de los mismos autores en Toledo capital, como el puente de Polvorines, junto a la zona universitaria, o las pasarelas sobre carreteras en Buenavista y en Santa María de Benquerencia. En otros puntos de la región, los hermanos Sánchez de León son también los autores del diseño del puente sobre el embalse de Buendía, del puente atirantado Arriaca, en Guadalajara, y del puente arco del Alto Tajo.Dos futuros puentes sobre el TajoAdemás de esa larga relación de obras que ya quedan como iconos visuales en todas esas zonas mencionadas, y a las que se añaden otras edificaciones emblemáticas, como la Consejería de Sanidad y Bienestar Social en Toledo y la estación de autobuses, o bien colegios y edificios municipales en diversos municipios de Castilla-La Mancha, este estudio de arquitectura tiene otros nuevos proyectos en cartera.Así, en Toledo capital tiene dos en marcha que suponen también la construcción de dos nuevos puentes sobre el Tajo a la altura del barrio del Polígono, ambos ya adjudicados a este estudio y en fase de proyecto. Uno de ellos viene impulsado desde el Ministerio de Transportes y el otro desde el Ayuntamiento. Ambos son de considerables dimensiones, pues, según indican sus autores, tendrán unos 500 metros de longitud.El de competencia municipal supone la construcción de un puente sobre el Tajo para conectar la zona del Polígono con el barrio de Azucaica. Esta infraestructura forma parte del trazado de un vial de unos 2,5 kilómetros de longitud con el que se quiere descongestionar el tráfico de vehículos y establecer comunicaciones más directas entre zonas y barrios.En el caso del puente planteado por el Ministerio de Transportes, el proyecto contempla conectar la última glorieta de la carretera nacional del Polígono, en la calle Ventalomar, con la zona del vivero de plantas situado al otro lado del río, en el barrio de Azucaica. Esta infraestructura sobre el río Tajo, con un presupuesto de 21 millones de euros, forma parte del proyecto que permitiría la conexión de la TO-22 con la TO-23, ofreciendo así una nueva opción viaria que elimine el intenso tráfico en la zona del Polígono. Uno de los signos de identidad más destacados de la acción del Imperio romano en la península ibérica fue su ingeniería civil, con la construcción de grandes infraestructuras que hoy día, dos mil años después, siguen en pie casi con la misma solidez de entonces. Acueductos, vías, calzadas y, sobre todo, puentes de esa época jalonan la geografía peninsular. Como ocurre en Toledo capital con el puente de Alcántara, sello romano por antonomasia en la ciudad, en la provincia de Cáceres destaca el puente romano de la localidad del mismo nombre, Alcántara, sobre el mismo río, el Tajo, cerca de la frontera con Portugal.En este último caso, esa huella indeleble de la cultura romana tiene a partir de ahora una réplica con marchamo toledano, gracias a la construcción de un nuevo puente situado al lado del histórico y diseñado por los hermanos toledanos Francisco y Ramón Sánchez de León , arquitecto e ingeniero de caminos, respectivamente, con estudio situado en pleno casco antiguo de Toledo. Su idea, concebida para conseguir el objetivo de evitar que el tráfico pesado pase por la estructura antigua, es desde ahora la huella toledana, con una estética moderna, en esa localidad cacereña.La Junta de Extremadura sacó a licitación este proyecto de nueva infraestructura en el año 2017, con el fin de garantizar la seguridad del antiguo puente ante el riesgo que suponía el paso de numerosos vehículos pesados a escasos centímetros del arco de Trajano, el emperador, primero de origen hispano, que mandó construir ese puente en el año 103. El arquitecto autor de la obra fue Cayo Julio Lacer, que además hizo levantar en el estribo izquierdo del puente un templete dedicado a sí mismo con la frase: «Yo, Cayo Julio Lacer, hice este puente para que dure tanto como los siglos duren». Algo que, desde luego, no ha ocurrido con el nuevo puente vecino, con el que la Junta extremeña ha buscado una alternativa para el paso de vehículos. Es lo mismo que hace ya años ocurrió en Toledo, donde el puente de Alcántara tiene al lado el Puente Nuevo y el de Safont, y el de San Martín, el de la Cava.Dado que se trata de un Bien de Interés Cultural, el concurso del nuevo puente de Alcántara fue de carácter internacional y al mismo se presentaron 25 estudios, teniendo en cuenta que en España solo hay unas ocho empresas dedicadas a la ingeniería de construcción de puentes. No obstante, pese a obtener la adjudicación en 2018, el proyecto ganador del estudio toledano Arquitectos Ingenieros Asociados (A. I. A.), de los hermanos Sánchez de León, se demoró un tiempo considerable debido, por un lado, a la necesidad de obtener permisos de varias administraciones, además de las objeciones presentadas por parte de la central eléctrica de Oriol. Esos trámites provocaron que el proyecto no se entregara hasta el año 2020 y el comienzo de las obras no llegara hasta finales de 2021.En la construcción de este nuevo puente, levantado a unos doscientos metros del monumento romano, se han empleado más de tres años y ha tenido una inauguración en dos fasesTal y como señalan Francisco y Ramón Sánchez de León, en la construcción de este nuevo puente, levantado a unos doscientos metros del monumento romano, se han empleado más de tres años y ha tenido una inauguración en dos fases. La primera fue en octubre de 2025, con presencia de la presidenta extremeña, María Guardiola, lo que permitió liberar ya de un tráfico importante al puente romano. Después, el pasado mes de mayo, se procedió a la inauguración de toda la zona de urbanización y de una pasarela peatonal paralela al puente que sirve de visita monumental a todo el entorno.Los hermanos Francisco y Ramón Sánchez de León. ABCPara describir la necesidad de un cambio casi dos mil años después, Francisco Sánchez de León pone el ejemplo de que «el puente tiene casi 2.000 años, y durante 1.900 años han estado pasando por él personas, animales y carruajes, pero en los últimos 50 años el tráfico cambió a vehículos de más de 45.000 kilos». No obstante, reconocen que el proyecto tuvo que vencer opiniones contrarias a su construcción, y para eso sirvió en buena medida el caso de Toledo, con los mencionados puentes alternativos al de Alcántara y San Martín, según indica Ramón Sánchez de León.Su idea del nuevo puente en Alcántara es fruto de la visita sobre el terreno y de la apuesta en ese instante por un diseño «en forma de arco, porque el arco fue el gran invento romano, ya que, por ejemplo, los griegos no lo conocían y construían con dinteles. El arco, además, te permite salvar grandes luces y, en este caso, están muy proporcionados, de forma que no se eleva por encima de la cota de la calzada para que así no compita con el puente romano. Es una interpretación contemporánea del arco».Los toledanos añaden como valor importante de la obra la decisión de incorporar materiales del entorno cacereño, en este caso una roca de pizarra que contiene mucho hierro y, por tanto, es una pizarra rojiza y oxidadaA las formas arquitectónicas, los toledanos añaden como otro valor importante de la obra la decisión de incorporar materiales del entorno cacereño, en este caso una roca de pizarra que contiene mucho hierro y, por tanto, es una pizarra rojiza y oxidada. De ahí que se haya utilizado en la nueva arquitectura el acero corten, que se incorpora perfectamente al entorno. Todo eso, además, «para no dejar olvidado al puente romano, sino para potenciar la visita turística». Para los hermanos Sánchez de León, «en la adjudicación fue definitiva la utilización del acero para que mimetizase con la pizarra y la innovación de utilizar una pasarela adosada al puente que permite que los peatones hagan un itinerario sin estar cerca del tráfico rodado. Todo eso, aparte de la fiabilidad técnica».Relevo al puente romanoEste nuevo puente en la cacereña Alcántara ha sido para el estudio Arquitectos Ingenieros Asociados el de más repercusión por ese desafío patrimonial de ser una competencia y alternativa visual a un puente romano, además de «estar bajo la lupa», porque se trata de una construcción que está presente en todas las escuelas de ingeniería. Sin embargo, sus responsables aseguran que no ha sido la estructura de este tipo más complicada desde el punto de vista técnico a la que se han enfrentado en sus más de 36 años de experiencia profesional. Ese lugar lo ocupa, con diferencia, el puente Castilla-La Mancha, levantado en las riberas del Tajo en Talavera de la Reina, inaugurado hace 15 años, el 17 de octubre de 2011.En este caso, el pilono instalado, que visualmente se aprecia desde distintos puntos de las afueras de la ciudad, es el pilar más elevado de toda España, incluso más que el del puente de Cádiz. Tiene 318 metros de luz suspendida de un solo vano, «un puente brutal en dimensiones y en todo», afirman.Salvo alguna excepción, como el puente Real que diseñaron para Badajoz sobre el río Guadiana en sus primeros años de profesión, inaugurado en 1994 y al que optaron precisamente con un lema secreto que resultó ser el de «Alcántara», la historia del estudio de arquitectura e ingeniería de los hermanos Sánchez de León en materia de puentes es un largo idilio con el río Tajo. «El que más cerca nos pilla», indican.Así, a los ya aludidos de Alcántara, en Cáceres, y Talavera de la Reina, en el año 2010 Emiliano García-Page, entonces alcalde de Toledo, inauguró el puente de La Peraleda o Parapléjicos. También hay que sumar otras infraestructuras de este tipo de los mismos autores en Toledo capital, como el puente de Polvorines, junto a la zona universitaria, o las pasarelas sobre carreteras en Buenavista y en Santa María de Benquerencia. En otros puntos de la región, los hermanos Sánchez de León son también los autores del diseño del puente sobre el embalse de Buendía, del puente atirantado Arriaca, en Guadalajara, y del puente arco del Alto Tajo.Dos futuros puentes sobre el TajoAdemás de esa larga relación de obras que ya quedan como iconos visuales en todas esas zonas mencionadas, y a las que se añaden otras edificaciones emblemáticas, como la Consejería de Sanidad y Bienestar Social en Toledo y la estación de autobuses, o bien colegios y edificios municipales en diversos municipios de Castilla-La Mancha, este estudio de arquitectura tiene otros nuevos proyectos en cartera.Así, en Toledo capital tiene dos en marcha que suponen también la construcción de dos nuevos puentes sobre el Tajo a la altura del barrio del Polígono, ambos ya adjudicados a este estudio y en fase de proyecto. Uno de ellos viene impulsado desde el Ministerio de Transportes y el otro desde el Ayuntamiento. Ambos son de considerables dimensiones, pues, según indican sus autores, tendrán unos 500 metros de longitud.El de competencia municipal supone la construcción de un puente sobre el Tajo para conectar la zona del Polígono con el barrio de Azucaica. Esta infraestructura forma parte del trazado de un vial de unos 2,5 kilómetros de longitud con el que se quiere descongestionar el tráfico de vehículos y establecer comunicaciones más directas entre zonas y barrios.En el caso del puente planteado por el Ministerio de Transportes, el proyecto contempla conectar la última glorieta de la carretera nacional del Polígono, en la calle Ventalomar, con la zona del vivero de plantas situado al otro lado del río, en el barrio de Azucaica. Esta infraestructura sobre el río Tajo, con un presupuesto de 21 millones de euros, forma parte del proyecto que permitiría la conexión de la TO-22 con la TO-23, ofreciendo así una nueva opción viaria que elimine el intenso tráfico en la zona del Polígono. Uno de los signos de identidad más destacados de la acción del Imperio romano en la península ibérica fue su ingeniería civil, con la construcción de grandes infraestructuras que hoy día, dos mil años después, siguen en pie casi con la misma solidez de entonces. Acueductos, vías, calzadas y, sobre todo, puentes de esa época jalonan la geografía peninsular. Como ocurre en Toledo capital con el puente de Alcántara, sello romano por antonomasia en la ciudad, en la provincia de Cáceres destaca el puente romano de la localidad del mismo nombre, Alcántara, sobre el mismo río, el Tajo, cerca de la frontera con Portugal.En este último caso, esa huella indeleble de la cultura romana tiene a partir de ahora una réplica con marchamo toledano, gracias a la construcción de un nuevo puente situado al lado del histórico y diseñado por los hermanos toledanos Francisco y Ramón Sánchez de León , arquitecto e ingeniero de caminos, respectivamente, con estudio situado en pleno casco antiguo de Toledo. Su idea, concebida para conseguir el objetivo de evitar que el tráfico pesado pase por la estructura antigua, es desde ahora la huella toledana, con una estética moderna, en esa localidad cacereña.La Junta de Extremadura sacó a licitación este proyecto de nueva infraestructura en el año 2017, con el fin de garantizar la seguridad del antiguo puente ante el riesgo que suponía el paso de numerosos vehículos pesados a escasos centímetros del arco de Trajano, el emperador, primero de origen hispano, que mandó construir ese puente en el año 103. El arquitecto autor de la obra fue Cayo Julio Lacer, que además hizo levantar en el estribo izquierdo del puente un templete dedicado a sí mismo con la frase: «Yo, Cayo Julio Lacer, hice este puente para que dure tanto como los siglos duren». Algo que, desde luego, no ha ocurrido con el nuevo puente vecino, con el que la Junta extremeña ha buscado una alternativa para el paso de vehículos. Es lo mismo que hace ya años ocurrió en Toledo, donde el puente de Alcántara tiene al lado el Puente Nuevo y el de Safont, y el de San Martín, el de la Cava.Dado que se trata de un Bien de Interés Cultural, el concurso del nuevo puente de Alcántara fue de carácter internacional y al mismo se presentaron 25 estudios, teniendo en cuenta que en España solo hay unas ocho empresas dedicadas a la ingeniería de construcción de puentes. No obstante, pese a obtener la adjudicación en 2018, el proyecto ganador del estudio toledano Arquitectos Ingenieros Asociados (A. I. A.), de los hermanos Sánchez de León, se demoró un tiempo considerable debido, por un lado, a la necesidad de obtener permisos de varias administraciones, además de las objeciones presentadas por parte de la central eléctrica de Oriol. Esos trámites provocaron que el proyecto no se entregara hasta el año 2020 y el comienzo de las obras no llegara hasta finales de 2021.En la construcción de este nuevo puente, levantado a unos doscientos metros del monumento romano, se han empleado más de tres años y ha tenido una inauguración en dos fasesTal y como señalan Francisco y Ramón Sánchez de León, en la construcción de este nuevo puente, levantado a unos doscientos metros del monumento romano, se han empleado más de tres años y ha tenido una inauguración en dos fases. La primera fue en octubre de 2025, con presencia de la presidenta extremeña, María Guardiola, lo que permitió liberar ya de un tráfico importante al puente romano. Después, el pasado mes de mayo, se procedió a la inauguración de toda la zona de urbanización y de una pasarela peatonal paralela al puente que sirve de visita monumental a todo el entorno.Los hermanos Francisco y Ramón Sánchez de León. ABCPara describir la necesidad de un cambio casi dos mil años después, Francisco Sánchez de León pone el ejemplo de que «el puente tiene casi 2.000 años, y durante 1.900 años han estado pasando por él personas, animales y carruajes, pero en los últimos 50 años el tráfico cambió a vehículos de más de 45.000 kilos». No obstante, reconocen que el proyecto tuvo que vencer opiniones contrarias a su construcción, y para eso sirvió en buena medida el caso de Toledo, con los mencionados puentes alternativos al de Alcántara y San Martín, según indica Ramón Sánchez de León.Su idea del nuevo puente en Alcántara es fruto de la visita sobre el terreno y de la apuesta en ese instante por un diseño «en forma de arco, porque el arco fue el gran invento romano, ya que, por ejemplo, los griegos no lo conocían y construían con dinteles. El arco, además, te permite salvar grandes luces y, en este caso, están muy proporcionados, de forma que no se eleva por encima de la cota de la calzada para que así no compita con el puente romano. Es una interpretación contemporánea del arco».Los toledanos añaden como valor importante de la obra la decisión de incorporar materiales del entorno cacereño, en este caso una roca de pizarra que contiene mucho hierro y, por tanto, es una pizarra rojiza y oxidadaA las formas arquitectónicas, los toledanos añaden como otro valor importante de la obra la decisión de incorporar materiales del entorno cacereño, en este caso una roca de pizarra que contiene mucho hierro y, por tanto, es una pizarra rojiza y oxidada. De ahí que se haya utilizado en la nueva arquitectura el acero corten, que se incorpora perfectamente al entorno. Todo eso, además, «para no dejar olvidado al puente romano, sino para potenciar la visita turística». Para los hermanos Sánchez de León, «en la adjudicación fue definitiva la utilización del acero para que mimetizase con la pizarra y la innovación de utilizar una pasarela adosada al puente que permite que los peatones hagan un itinerario sin estar cerca del tráfico rodado. Todo eso, aparte de la fiabilidad técnica».Relevo al puente romanoEste nuevo puente en la cacereña Alcántara ha sido para el estudio Arquitectos Ingenieros Asociados el de más repercusión por ese desafío patrimonial de ser una competencia y alternativa visual a un puente romano, además de «estar bajo la lupa», porque se trata de una construcción que está presente en todas las escuelas de ingeniería. Sin embargo, sus responsables aseguran que no ha sido la estructura de este tipo más complicada desde el punto de vista técnico a la que se han enfrentado en sus más de 36 años de experiencia profesional. Ese lugar lo ocupa, con diferencia, el puente Castilla-La Mancha, levantado en las riberas del Tajo en Talavera de la Reina, inaugurado hace 15 años, el 17 de octubre de 2011.En este caso, el pilono instalado, que visualmente se aprecia desde distintos puntos de las afueras de la ciudad, es el pilar más elevado de toda España, incluso más que el del puente de Cádiz. Tiene 318 metros de luz suspendida de un solo vano, «un puente brutal en dimensiones y en todo», afirman.Salvo alguna excepción, como el puente Real que diseñaron para Badajoz sobre el río Guadiana en sus primeros años de profesión, inaugurado en 1994 y al que optaron precisamente con un lema secreto que resultó ser el de «Alcántara», la historia del estudio de arquitectura e ingeniería de los hermanos Sánchez de León en materia de puentes es un largo idilio con el río Tajo. «El que más cerca nos pilla», indican.Así, a los ya aludidos de Alcántara, en Cáceres, y Talavera de la Reina, en el año 2010 Emiliano García-Page, entonces alcalde de Toledo, inauguró el puente de La Peraleda o Parapléjicos. También hay que sumar otras infraestructuras de este tipo de los mismos autores en Toledo capital, como el puente de Polvorines, junto a la zona universitaria, o las pasarelas sobre carreteras en Buenavista y en Santa María de Benquerencia. En otros puntos de la región, los hermanos Sánchez de León son también los autores del diseño del puente sobre el embalse de Buendía, del puente atirantado Arriaca, en Guadalajara, y del puente arco del Alto Tajo.Dos futuros puentes sobre el TajoAdemás de esa larga relación de obras que ya quedan como iconos visuales en todas esas zonas mencionadas, y a las que se añaden otras edificaciones emblemáticas, como la Consejería de Sanidad y Bienestar Social en Toledo y la estación de autobuses, o bien colegios y edificios municipales en diversos municipios de Castilla-La Mancha, este estudio de arquitectura tiene otros nuevos proyectos en cartera.Así, en Toledo capital tiene dos en marcha que suponen también la construcción de dos nuevos puentes sobre el Tajo a la altura del barrio del Polígono, ambos ya adjudicados a este estudio y en fase de proyecto. Uno de ellos viene impulsado desde el Ministerio de Transportes y el otro desde el Ayuntamiento. Ambos son de considerables dimensiones, pues, según indican sus autores, tendrán unos 500 metros de longitud.El de competencia municipal supone la construcción de un puente sobre el Tajo para conectar la zona del Polígono con el barrio de Azucaica. Esta infraestructura forma parte del trazado de un vial de unos 2,5 kilómetros de longitud con el que se quiere descongestionar el tráfico de vehículos y establecer comunicaciones más directas entre zonas y barrios.En el caso del puente planteado por el Ministerio de Transportes, el proyecto contempla conectar la última glorieta de la carretera nacional del Polígono, en la calle Ventalomar, con la zona del vivero de plantas situado al otro lado del río, en el barrio de Azucaica. Esta infraestructura sobre el río Tajo, con un presupuesto de 21 millones de euros, forma parte del proyecto que permitiría la conexión de la TO-22 con la TO-23, ofreciendo así una nueva opción viaria que elimine el intenso tráfico en la zona del Polígono. 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