Lejos de dramatizar e intentando quitarle hierro al asunto, Carlos Alcaraz admitía tras del debut del pasado martes contra Sebastián Báez que perder el número uno era una simple cuestión de tiempo. Demasiados puntos a defender, así que, si no era en el Principado, recalcaba, sería más adelante. Tal vez Barcelona, si no Roma o Roland Garros. “Voy a hacer lo que pueda”, decía. “Pero para mí eso ahora es secundario. El objetivo es sentirme lo mejor posible”. Jannik Sinner le superó este domingo en la final (7-6(5) y 6-3, tras 2h 14m) y finalmente se consumó el cambio de orden que, no obstante, podría ser momentáneo, ya que si el español logra conquistar por tercera vez el Godó, el domingo, retomará el mando del circuito.
UN ABISMO ENTRE ELLOS Y LOS DEMÁS
Alcaraz efectuó un esfuerzo importante en enero para hacerse con el Open de Australia, no tanto desde un ángulo físico como mental. Aun así, una vez colmado ese deseo de convertirse en el más joven en completar el póquer de los cuatro grandes, sus resultados han sido positivos.
Triunfó en Doha en febrero y saldó la gira norteamericana de marzo con las semifinales de Indian Wells —superado allí por un gran Daniil Medvedev— y, eso sí, una despedida prematura en Miami —segunda ronda ante Sebastian Korda—. Allí traslució cierta saturación, aunque asociada por él solo a ese día.
Los triunfos en Indian Wells, Miami y ahora Montecarlo le han permitido a Sinner retornar a lo más alto y culminar una gran remontada. Dispone de una ventaja muy reducida, 160 puntos, por lo que Alcaraz podría volver a adelantarle esta semana, puesto que si gana el Godó se situaría 10 por encima.
El listado refleja a la perfección el abismo existente entre ellos dos y los demás. Sinner posee 13.350 puntos, por los 13.240 del español; el alemán Alexander Zverev es tercero, pero a 7.685 puntos de la segunda posición. Novak Djokovic es cuarto (4.710) y el corte del ‘top-10’ lo fijan los 3.560 de Medvedev.
El murciano, derrotado por Sinner en Montecarlo y destronado como número uno, deja atrás una “semana complicada” y elogia la comprensión del juego del italiano
Lejos de dramatizar e intentando quitarle hierro al asunto, Carlos Alcaraz admitía tras del debut del pasado martes contra Sebastián Báez que perder el número uno era una simple cuestión de tiempo. Demasiados puntos a defender, así que, si no era en el Principado, recalcaba, sería más adelante. Tal vez Barcelona, si no Roma o Roland Garros. “Voy a hacer lo que pueda”, decía. “Pero para mí eso ahora es secundario. El objetivo es sentirme lo mejor posible”. Jannik Sinner le superó este domingo en la final (7-6(5) y 6-3, tras 2h 14m) y finalmente se consumó el cambio de orden que, no obstante, podría ser momentáneo, ya que si el español logra conquistar por tercera vez el Godó, el domingo, retomará el mando del circuito.
UN ABISMO ENTRE ELLOS Y LOS DEMÁS
Alcaraz efectuó un esfuerzo importante en enero para hacerse con el Open de Australia, no tanto desde un ángulo físico como mental. Aun así, una vez colmado ese deseo de convertirse en el más joven en completar el póquer de los cuatro grandes, sus resultados han sido positivos.
Triunfó en Doha en febrero y saldó la gira norteamericana de marzo con las semifinales de Indian Wells —superado allí por un gran Daniil Medvedev— y, eso sí, una despedida prematura en Miami —segunda ronda ante Sebastian Korda—. Allí traslució cierta saturación, aunque asociada por él solo a ese día.
Los triunfos en Indian Wells, Miami y ahora Montecarlo le han permitido a Sinner retornar a lo más alto y culminar una gran remontada. Dispone de una ventaja muy reducida, 160 puntos, por lo que Alcaraz podría volver a adelantarle esta semana, puesto que si gana el Godó se situaría 10 por encima.
El listado refleja a la perfección el abismo existente entre ellos dos y los demás. Sinner posee 13.350 puntos, por los 13.240 del español; el alemán Alexander Zverev es tercero, pero a 7.685 puntos de la segunda posición. Novak Djokovic es cuarto (4.710) y el corte del ‘top-10’ lo fijan los 3.560 de Medvedev.
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