
“Es un triunfo que nos va a cambiar la vida porque nos da la oportunidad a miles de personas de salir de la oscuridad en la que estábamos”. Lidia Lozano, una hondureña de 62 años, llegó hace cuatro años a Jaén junto a su hija, Georgina, de 41 años. Desde entonces han tenido una travesía laboral marcada por la precariedad y la inseguridad jurídica, primero en el sector agrícola y ahora ya como cuidadoras de personas mayores. “Mis compatriotas que trabajan en el campo no pueden dar la cara porque están muy vigilados y se juegan el empleo”, avisa Lozano, una de las miles de personas migrantes que se va a beneficiar del proceso de regularización extraordinaria aprobado por el Gobierno.
Los sindicatos estiman que se pueden beneficiar cerca de 200.000 extranjeros que trabajan en situación irregular en la agricultura 
“Es un triunfo que nos va a cambiar la vida porque nos da la oportunidad a miles de personas de salir de la oscuridad en la que estábamos”. Lidia Lozano, una hondureña de 62 años, llegó hace cuatro años a Jaén junto a su hija, Georgina, de 41 años. Desde entonces han tenido una travesía laboral marcada por la precariedad y la inseguridad jurídica, primero en el sector agrícola y ahora ya como cuidadoras de personas mayores. “Mis compatriotas que trabajan en el campo no pueden dar la cara porque están muy vigilados y se juegan el empleo”, avisa Lozano, una de las miles de personas migrantes que se va a beneficiar del proceso de regularización extraordinaria aprobado por el Gobierno.
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