Dos años después, La Quinta regresa al abono de Sevilla sin alardes. Quien toma la palabra es Álvaro Martínez Conradi, fundador del hierro y padre de los actuales responsables del campo. Lo resume en una palabra: responsabilidad. La Maestranza no es una plaza más para él: es la ciudad donde ha vivido el toreo desde joven y donde hoy ve cristalizar un proyecto familiar que sus hijos, Álvaro y Pepe, conducen mano a mano. La ganadería atraviesa un punto muy álgido, especialmente tras el indulto histórico vivido la pasada temporada en Bilbao, el primero en la historia de esa plaza.—Después del impás, ¿qué significa volver a la Maestranza?—Responsabilidad. Sevilla es nuestra ciudad y donde mi familia y yo llevamos viendo toros desde muy jóvenes.—¿Qué toro cree que pide Sevilla a La Quinta?—Tengo la sensación de que de La Quinta se espera, en Sevilla y en cualquier plaza, una corrida con el sello de un toro armónico, serio, bonito y que, cuando un torero apuesta, consigue algo diferente.—Con la llegada del nuevo empresario, José María Garzón, ¿nota un cambio real?—Nunca me he sentido incomprendido. José María ha demostrado ser un apasionado del toreo y estoy convencido de que va a hacer lo que la ciudad quiere y necesita. Hay que darle tiempo, como a cualquiera que llega a un proyecto.—¿Le gusta la colocación del Sábado de Farolillos?—Mucho. Los tres toreros pueden dar una gran tarde de toros.—¿Qué significa para usted que Sevilla hable de La Quinta como ganadería imprescindible?—Es una gran satisfacción. He tardado en dar el paso de venir a Sevilla. Yo iba con 12 años a una grada de sol. Luego cumplí el sueño de empezar con una ganadería en contra de la recomendación de mi padre. He remado contra las modas, he vivido subidas y bajadas. He dedicado la mitad de mi vida a ese sueño. Empezamos lidiando novilladas en los pueblos. Quién nos lo iba a decir…—Cuando embarca para la Maestranza, ¿qué pesa más?—Poner en juego tanto trabajo nadie lo puede imaginar. Hay muchas horas buscando un toro para emocionar a un público que paga una entrada. Está el esfuerzo del mayoral, del vaquero y de todo el equipo, que con este temporal ha sido titánico. Dos meses de lluvias y los toros no han perdido ni un solo día de comida.—Este año se expondrán corridas en la Real Venta de Antequera. ¿Qué le parece?—Nos encanta. Tengo un gran recuerdo de cuando antes se hacía. Yo iba siempre a ver los toros y aporta mucho para crear afición. La apuesta es fuerte y estoy dispuesto a lo que decida la empresa.Maurice Berho—¿Qué consejos le da a sus hijos?—Que vayan siempre por derecho y con la verdad por delante. Luego les digo: pienso que esto por aquí o por allí… pero decidid vosotros.«Nos encanta la idea de la Real Venta de Antequera; aporta mucho para crear afición y estamos dispuestos a lo que decida la empresa»—¿Dónde reside el éxito de sus hijos?—Mucho trabajo, afición y valores claros.—¿Diría que su toro ya tiene un público propio?—Es una ganadería con sello de identidad, diferente, ni mejor ni peor; hay que entenderla. Por lo que veo, gusta.—¿Qué le preocupa más ahora mismo?—Siempre he sido exigente en la selección. A veces sale y otras no. Las plazas van y vienen según interesas al público o a los toreros. Ya he pasado por varias situaciones.—¿Dónde cree que su toro se cuenta mejor?—Hemos buscado un toro que ponga de acuerdo a todo el mundo, pero Madrid, Bilbao y Francia me han dado mucho.«Si un torero hace una gran faena, el aficionado se acuerda. Con esta ganadería tiene doble valor»—¿Cómo vivió el indulto de ‘Tapaboca’ por Borja Jiménez?—No me acuerdo muy bien. Tengo muchas fotos de ese día y me gusta verlas.—Cuando un toro suyo embiste, ¿qué le llena más?—Si un torero hace una gran faena, el aficionado se acuerda. Con esta ganadería tiene doble valor. Hay tardes que han pasado a la historia o han subido de categoría a toreros. Porque no lo hace cualquiera.—¿Está preparado el toreo para más ganaderías con personalidad?—Debería. El toreo vive de la ilusión de ver cosas diferentes. Pero hay que apostar.—¿Alguna plaza pendiente?—Huelva, Alicante, Valladolid y, sobre todo, Salamanca. Dos años después, La Quinta regresa al abono de Sevilla sin alardes. Quien toma la palabra es Álvaro Martínez Conradi, fundador del hierro y padre de los actuales responsables del campo. Lo resume en una palabra: responsabilidad. La Maestranza no es una plaza más para él: es la ciudad donde ha vivido el toreo desde joven y donde hoy ve cristalizar un proyecto familiar que sus hijos, Álvaro y Pepe, conducen mano a mano. La ganadería atraviesa un punto muy álgido, especialmente tras el indulto histórico vivido la pasada temporada en Bilbao, el primero en la historia de esa plaza.—Después del impás, ¿qué significa volver a la Maestranza?—Responsabilidad. Sevilla es nuestra ciudad y donde mi familia y yo llevamos viendo toros desde muy jóvenes.—¿Qué toro cree que pide Sevilla a La Quinta?—Tengo la sensación de que de La Quinta se espera, en Sevilla y en cualquier plaza, una corrida con el sello de un toro armónico, serio, bonito y que, cuando un torero apuesta, consigue algo diferente.—Con la llegada del nuevo empresario, José María Garzón, ¿nota un cambio real?—Nunca me he sentido incomprendido. José María ha demostrado ser un apasionado del toreo y estoy convencido de que va a hacer lo que la ciudad quiere y necesita. Hay que darle tiempo, como a cualquiera que llega a un proyecto.—¿Le gusta la colocación del Sábado de Farolillos?—Mucho. Los tres toreros pueden dar una gran tarde de toros.—¿Qué significa para usted que Sevilla hable de La Quinta como ganadería imprescindible?—Es una gran satisfacción. He tardado en dar el paso de venir a Sevilla. Yo iba con 12 años a una grada de sol. Luego cumplí el sueño de empezar con una ganadería en contra de la recomendación de mi padre. He remado contra las modas, he vivido subidas y bajadas. He dedicado la mitad de mi vida a ese sueño. Empezamos lidiando novilladas en los pueblos. Quién nos lo iba a decir…—Cuando embarca para la Maestranza, ¿qué pesa más?—Poner en juego tanto trabajo nadie lo puede imaginar. Hay muchas horas buscando un toro para emocionar a un público que paga una entrada. Está el esfuerzo del mayoral, del vaquero y de todo el equipo, que con este temporal ha sido titánico. Dos meses de lluvias y los toros no han perdido ni un solo día de comida.—Este año se expondrán corridas en la Real Venta de Antequera. ¿Qué le parece?—Nos encanta. Tengo un gran recuerdo de cuando antes se hacía. Yo iba siempre a ver los toros y aporta mucho para crear afición. La apuesta es fuerte y estoy dispuesto a lo que decida la empresa.Maurice Berho—¿Qué consejos le da a sus hijos?—Que vayan siempre por derecho y con la verdad por delante. Luego les digo: pienso que esto por aquí o por allí… pero decidid vosotros.«Nos encanta la idea de la Real Venta de Antequera; aporta mucho para crear afición y estamos dispuestos a lo que decida la empresa»—¿Dónde reside el éxito de sus hijos?—Mucho trabajo, afición y valores claros.—¿Diría que su toro ya tiene un público propio?—Es una ganadería con sello de identidad, diferente, ni mejor ni peor; hay que entenderla. Por lo que veo, gusta.—¿Qué le preocupa más ahora mismo?—Siempre he sido exigente en la selección. A veces sale y otras no. Las plazas van y vienen según interesas al público o a los toreros. Ya he pasado por varias situaciones.—¿Dónde cree que su toro se cuenta mejor?—Hemos buscado un toro que ponga de acuerdo a todo el mundo, pero Madrid, Bilbao y Francia me han dado mucho.«Si un torero hace una gran faena, el aficionado se acuerda. Con esta ganadería tiene doble valor»—¿Cómo vivió el indulto de ‘Tapaboca’ por Borja Jiménez?—No me acuerdo muy bien. Tengo muchas fotos de ese día y me gusta verlas.—Cuando un toro suyo embiste, ¿qué le llena más?—Si un torero hace una gran faena, el aficionado se acuerda. Con esta ganadería tiene doble valor. Hay tardes que han pasado a la historia o han subido de categoría a toreros. Porque no lo hace cualquiera.—¿Está preparado el toreo para más ganaderías con personalidad?—Debería. El toreo vive de la ilusión de ver cosas diferentes. Pero hay que apostar.—¿Alguna plaza pendiente?—Huelva, Alicante, Valladolid y, sobre todo, Salamanca. Dos años después, La Quinta regresa al abono de Sevilla sin alardes. Quien toma la palabra es Álvaro Martínez Conradi, fundador del hierro y padre de los actuales responsables del campo. Lo resume en una palabra: responsabilidad. La Maestranza no es una plaza más para él: es la ciudad donde ha vivido el toreo desde joven y donde hoy ve cristalizar un proyecto familiar que sus hijos, Álvaro y Pepe, conducen mano a mano. La ganadería atraviesa un punto muy álgido, especialmente tras el indulto histórico vivido la pasada temporada en Bilbao, el primero en la historia de esa plaza.—Después del impás, ¿qué significa volver a la Maestranza?—Responsabilidad. Sevilla es nuestra ciudad y donde mi familia y yo llevamos viendo toros desde muy jóvenes.—¿Qué toro cree que pide Sevilla a La Quinta?—Tengo la sensación de que de La Quinta se espera, en Sevilla y en cualquier plaza, una corrida con el sello de un toro armónico, serio, bonito y que, cuando un torero apuesta, consigue algo diferente.—Con la llegada del nuevo empresario, José María Garzón, ¿nota un cambio real?—Nunca me he sentido incomprendido. José María ha demostrado ser un apasionado del toreo y estoy convencido de que va a hacer lo que la ciudad quiere y necesita. Hay que darle tiempo, como a cualquiera que llega a un proyecto.—¿Le gusta la colocación del Sábado de Farolillos?—Mucho. Los tres toreros pueden dar una gran tarde de toros.—¿Qué significa para usted que Sevilla hable de La Quinta como ganadería imprescindible?—Es una gran satisfacción. He tardado en dar el paso de venir a Sevilla. Yo iba con 12 años a una grada de sol. Luego cumplí el sueño de empezar con una ganadería en contra de la recomendación de mi padre. He remado contra las modas, he vivido subidas y bajadas. He dedicado la mitad de mi vida a ese sueño. Empezamos lidiando novilladas en los pueblos. Quién nos lo iba a decir…—Cuando embarca para la Maestranza, ¿qué pesa más?—Poner en juego tanto trabajo nadie lo puede imaginar. Hay muchas horas buscando un toro para emocionar a un público que paga una entrada. Está el esfuerzo del mayoral, del vaquero y de todo el equipo, que con este temporal ha sido titánico. Dos meses de lluvias y los toros no han perdido ni un solo día de comida.—Este año se expondrán corridas en la Real Venta de Antequera. ¿Qué le parece?—Nos encanta. Tengo un gran recuerdo de cuando antes se hacía. Yo iba siempre a ver los toros y aporta mucho para crear afición. La apuesta es fuerte y estoy dispuesto a lo que decida la empresa.Maurice Berho—¿Qué consejos le da a sus hijos?—Que vayan siempre por derecho y con la verdad por delante. Luego les digo: pienso que esto por aquí o por allí… pero decidid vosotros.«Nos encanta la idea de la Real Venta de Antequera; aporta mucho para crear afición y estamos dispuestos a lo que decida la empresa»—¿Dónde reside el éxito de sus hijos?—Mucho trabajo, afición y valores claros.—¿Diría que su toro ya tiene un público propio?—Es una ganadería con sello de identidad, diferente, ni mejor ni peor; hay que entenderla. Por lo que veo, gusta.—¿Qué le preocupa más ahora mismo?—Siempre he sido exigente en la selección. A veces sale y otras no. Las plazas van y vienen según interesas al público o a los toreros. Ya he pasado por varias situaciones.—¿Dónde cree que su toro se cuenta mejor?—Hemos buscado un toro que ponga de acuerdo a todo el mundo, pero Madrid, Bilbao y Francia me han dado mucho.«Si un torero hace una gran faena, el aficionado se acuerda. Con esta ganadería tiene doble valor»—¿Cómo vivió el indulto de ‘Tapaboca’ por Borja Jiménez?—No me acuerdo muy bien. Tengo muchas fotos de ese día y me gusta verlas.—Cuando un toro suyo embiste, ¿qué le llena más?—Si un torero hace una gran faena, el aficionado se acuerda. Con esta ganadería tiene doble valor. Hay tardes que han pasado a la historia o han subido de categoría a toreros. Porque no lo hace cualquiera.—¿Está preparado el toreo para más ganaderías con personalidad?—Debería. El toreo vive de la ilusión de ver cosas diferentes. Pero hay que apostar.—¿Alguna plaza pendiente?—Huelva, Alicante, Valladolid y, sobre todo, Salamanca. RSS de noticias de cultura
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