No sólo están los riesgos del «fin del mundo» que han llevado a los responsables de los gigantes de la IA a proponer -con algunas ambigüedades- ralentizar la carrera hacia la superinteligencia. Trump ha dicho que no, pero, además de las inteligencias más potentes que escapan al control humano y de aquellas destinadas al uso militar para las armas autónomas, estas inteligencias penetran ya en todos los ámbitos de nuestras vidas. Y si, en el caso de las tecnologías «devanguardia», las más potentes, establecer reglas y límites requiere acuerdos internacionales amplios -y poco probables-, en otros ámbitos sí se puede actuar: sobre las inteligencias que entran en nuestra esfera privada (también sentimental), sobre el impacto de la IA en el trabajo, sobre los sistemas de vigilancia ya omnipresentes. Hasta llegar a las interferencias cada vez más masivas en la formación de las opiniones políticas y en los procesos electorales.
De la alarma y el veto en China al impacto de las nuevas plataformas de contactos
No sólo están los riesgos del «fin del mundo» que han llevado a los responsables de los gigantes de la IA a proponer -con algunas ambigüedades- ralentizar la carrera hacia la superinteligencia. Trump ha dicho que no, pero, además de las inteligencias más potentes que escapan al control humano y de aquellas destinadas al uso militar para las armas autónomas, estas inteligencias penetran ya en todos los ámbitos de nuestras vidas. Y si, en el caso de las tecnologías «devanguardia», las más potentes, establecer reglas y límites requiere acuerdos internacionales amplios -y poco probables-, en otros ámbitos sí se puede actuar: sobre las inteligencias que entran en nuestra esfera privada (también sentimental), sobre el impacto de la IA en el trabajo, sobre los sistemas de vigilancia ya omnipresentes. Hasta llegar a las interferencias cada vez más masivas en la formación de las opiniones políticas y en los procesos electorales.
Tecnología – Píxel
