El verano acaba de llegar, pero el calor ya aprieta con intensidad en España. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) activó el fin de semana un aviso especial por la primera ola de calor de la temporada, que durara, previsiblemente hasta el jueves 25 de junio como mínimo.La agencia advertía de un «nivel de peligro importante en las horas centrales del día», sobre todo para personas vulnerables y para quienes realizan actividades al aire libre . También alertaba de un alto riesgo de incendios , con lo que pedía extremar la precaución.Más allá de estas advertencias, las elevadas temperaturas traen consigo las temidas rozaduras en la piel . Muslos, axilas, pecho, pies o glúteos son algunas de las zonas que más sufren cuando el calor, el sudor y la fricción se combinan durante horas. Una situación que puede convertir un simple paseo en una auténtica tortura.La dermatóloga Ana Molina lo explica con claridad: «Tranquila, no es que tengas la piel de cristal, es que estás sufriendo la ley de la física en tus propias carnes». Con el calor, añade, caminar puede convertirse en un suplicio.El «bucle traidor» de las rozadurasUno de los aspectos menos conocidos de este problema es que la irritación suele retroalimentarse. «Cuanto más rozas, más se inflama la zona. Y cuanto más se inflama, más roza», advierte Molina.Según explica, se genera un círculo vicioso alimentado por diversos factores: «Es un bucle traidor alimentado por el calor, el sudor y esa ropa tan ajustada que asfixia a tu piel», señala. Por ello, una de las primeras recomendaciones pasa por revisar el armario, apostando por «tejidos que respiren y prendas que no corten la circulación».El algodón aparece entre los materiales más recomendables para los días de altas temperaturas, mientras que las prendas muy ajustadas o fabricadas con determinados tejidos sintéticos pueden favorecer la irritación.Además de elegir bien la ropa, la dermatóloga recomienda protegernos antes de que aparezcan las molestias. «¿Sabes que vas a caminar mucho? Pon una barrera física antes de salir de casa. «Prevenir es mucho más fácil que curar. Aplica el producto antes de notar la molestia», señala.Para ello, propone utilizar « sticks antirrozaduras o vaselina para que la piel deslice y no friccione». «El truco es que la piel deslice, no que frote», apostilla.Cuando la rozadura ya ha aparecido, también es esencial evitar un error muy común: «¡Ni se te ocurra echarte alcohol ! No desinfectes con productos agresivos, eso solo escuece y empeora la inflamación». «Si la zona ya está comprometida, lava con agua tibia y ponte una buena capa de crema con óxido de zinc o sucralfato para apagar el fuego y calmar la zona», concluye. El verano acaba de llegar, pero el calor ya aprieta con intensidad en España. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) activó el fin de semana un aviso especial por la primera ola de calor de la temporada, que durara, previsiblemente hasta el jueves 25 de junio como mínimo.La agencia advertía de un «nivel de peligro importante en las horas centrales del día», sobre todo para personas vulnerables y para quienes realizan actividades al aire libre . También alertaba de un alto riesgo de incendios , con lo que pedía extremar la precaución.Más allá de estas advertencias, las elevadas temperaturas traen consigo las temidas rozaduras en la piel . Muslos, axilas, pecho, pies o glúteos son algunas de las zonas que más sufren cuando el calor, el sudor y la fricción se combinan durante horas. Una situación que puede convertir un simple paseo en una auténtica tortura.La dermatóloga Ana Molina lo explica con claridad: «Tranquila, no es que tengas la piel de cristal, es que estás sufriendo la ley de la física en tus propias carnes». Con el calor, añade, caminar puede convertirse en un suplicio.El «bucle traidor» de las rozadurasUno de los aspectos menos conocidos de este problema es que la irritación suele retroalimentarse. «Cuanto más rozas, más se inflama la zona. Y cuanto más se inflama, más roza», advierte Molina.Según explica, se genera un círculo vicioso alimentado por diversos factores: «Es un bucle traidor alimentado por el calor, el sudor y esa ropa tan ajustada que asfixia a tu piel», señala. Por ello, una de las primeras recomendaciones pasa por revisar el armario, apostando por «tejidos que respiren y prendas que no corten la circulación».El algodón aparece entre los materiales más recomendables para los días de altas temperaturas, mientras que las prendas muy ajustadas o fabricadas con determinados tejidos sintéticos pueden favorecer la irritación.Además de elegir bien la ropa, la dermatóloga recomienda protegernos antes de que aparezcan las molestias. «¿Sabes que vas a caminar mucho? Pon una barrera física antes de salir de casa. «Prevenir es mucho más fácil que curar. Aplica el producto antes de notar la molestia», señala.Para ello, propone utilizar « sticks antirrozaduras o vaselina para que la piel deslice y no friccione». «El truco es que la piel deslice, no que frote», apostilla.Cuando la rozadura ya ha aparecido, también es esencial evitar un error muy común: «¡Ni se te ocurra echarte alcohol ! No desinfectes con productos agresivos, eso solo escuece y empeora la inflamación». «Si la zona ya está comprometida, lava con agua tibia y ponte una buena capa de crema con óxido de zinc o sucralfato para apagar el fuego y calmar la zona», concluye. El verano acaba de llegar, pero el calor ya aprieta con intensidad en España. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) activó el fin de semana un aviso especial por la primera ola de calor de la temporada, que durara, previsiblemente hasta el jueves 25 de junio como mínimo.La agencia advertía de un «nivel de peligro importante en las horas centrales del día», sobre todo para personas vulnerables y para quienes realizan actividades al aire libre . También alertaba de un alto riesgo de incendios , con lo que pedía extremar la precaución.Más allá de estas advertencias, las elevadas temperaturas traen consigo las temidas rozaduras en la piel . Muslos, axilas, pecho, pies o glúteos son algunas de las zonas que más sufren cuando el calor, el sudor y la fricción se combinan durante horas. Una situación que puede convertir un simple paseo en una auténtica tortura.La dermatóloga Ana Molina lo explica con claridad: «Tranquila, no es que tengas la piel de cristal, es que estás sufriendo la ley de la física en tus propias carnes». Con el calor, añade, caminar puede convertirse en un suplicio.El «bucle traidor» de las rozadurasUno de los aspectos menos conocidos de este problema es que la irritación suele retroalimentarse. «Cuanto más rozas, más se inflama la zona. Y cuanto más se inflama, más roza», advierte Molina.Según explica, se genera un círculo vicioso alimentado por diversos factores: «Es un bucle traidor alimentado por el calor, el sudor y esa ropa tan ajustada que asfixia a tu piel», señala. Por ello, una de las primeras recomendaciones pasa por revisar el armario, apostando por «tejidos que respiren y prendas que no corten la circulación».El algodón aparece entre los materiales más recomendables para los días de altas temperaturas, mientras que las prendas muy ajustadas o fabricadas con determinados tejidos sintéticos pueden favorecer la irritación.Además de elegir bien la ropa, la dermatóloga recomienda protegernos antes de que aparezcan las molestias. «¿Sabes que vas a caminar mucho? Pon una barrera física antes de salir de casa. «Prevenir es mucho más fácil que curar. Aplica el producto antes de notar la molestia», señala.Para ello, propone utilizar « sticks antirrozaduras o vaselina para que la piel deslice y no friccione». «El truco es que la piel deslice, no que frote», apostilla.Cuando la rozadura ya ha aparecido, también es esencial evitar un error muy común: «¡Ni se te ocurra echarte alcohol ! No desinfectes con productos agresivos, eso solo escuece y empeora la inflamación». «Si la zona ya está comprometida, lava con agua tibia y ponte una buena capa de crema con óxido de zinc o sucralfato para apagar el fuego y calmar la zona», concluye. RSS de noticias de bienestar
Noticias Similares
