Las montañas explican Andorra en todos sus aspectos, también en su cocina. Del 16 al 20 de septiembre, Escaldes-Engordany acogerá la quinta edición de Andorra Taste, el Encuentro Internacional de Cocina de Alta Montaña, que este año situará el producto y su relación con el paisaje en el centro del debate gastronómico. Francia será el país invitado de una edición que reunirá a figuras como Emmanuel Renaut, Riccardo Gaspari, Julian Stieger, Paco Roncero, Iván Cerdeño o los hermanos Sergio y Javier Torres y que reconocerá al joven chef peruano Virgilio Martínez con el Andorra Taste Award 2026 .La quinta edición se ha presentado este miércoles en el Mercat de Santa Caterina de Barcelona con una declaración de intenciones que resume buena parte de la filosofía del encuentro. Las jornadas profesionales llevarán por título «Cuando el territorio es el ingrediente», porque, como ha explicado Jordi Parra, director de eventos y chef corporativo de Vocento Gastronomía, el objetivo es mostrar cómo «el paisaje deja de ser contexto y se convierte en el producto» , lo que rememora la célebre frase atribuida a Josep Pla: «La cocina de un país es su paisaje puesto en la cazuela».Altitud, clima, bosques, ganadería, agricultura, estacionalidad y las dificultades que históricamente ha supuesto abastecer una cocina de montaña serán así parte del relato de una cita que quiere trascender la alta gastronomía para reflexionar también sobre la protección del patrimonio natural y alimentario.El programa profesional reunirá a 19 participantes, entre ellos 14 chefs, con representación de España, Francia, Andorra, Italia, Austria y Perú , además de sumilleres y especialistas del mundo dulce. Francia adquiere este año un protagonismo especial por primera vez como país invitado, reforzando unos vínculos con Andorra que van mucho más allá de compartir frontera.Entre los representantes franceses estará Emmanuel Renaut, al frente del triestrellado Flocons de Sel , en Megève, uno de los grandes referentes internacionales de la cocina alpina. También participarán Vivien Durand, de Le Prince Noir, en Burdeos, y Dennys Teixeira, responsable de La Coopérative, en Bélesta. La relación entre ambas cocinas se abordará asimismo con el chef Eric Marty y el periodista gastronómico Óscar Caballero.La mirada hacia otros territorios de montaña llegará de la mano del italiano Riccardo Gaspari, que desde SanBrite, en los Dolomitas, defiende una cocina regenerativa basada en la circularidad y la estacionalidad , y del austríaco Julian Stieger, de Rote Wand Chef’s Table, cuya propuesta está estrechamente ligada a los productos y productores de la región de Arlberg.Desde España, el congreso contará con nombres como Paco Roncero, Iván Cerdeño, Manolo Franco, Iris Jordán, Juanlu Fernández y los hermanos Sergio y Javier Torres . Estos últimos mantienen una relación especialmente estrecha con el Principado. «Subimos a Andorra cada año, en invierno y verano», explicaron durante la presentación en Barcelona.Javier Torres ha recordado además sus propios vínculos profesionales con el país y una manera de cocinar que sigue reconociendo en la gastronomía andorrana. «Menos es más, porque con poco producto se hacen maravillas» , ha señalado al evocar una cocina nacida históricamente de payeses y ganaderos y obligada a aprovechar al máximo aquello que proporcionaba el entorno.Los Torres han cocinado incluso en las cumbres andorranas. Durante la presentación han recordado cómo llegaron a subir unas cocinas hasta uno de los puntos más altos del país pirenaico para grabar uno de sus programas, además de dedicar otro espacio televisivo a las ciruelas. «Tenemos casi familia» en Andorra, bromearon, por lo que afrontan su participación en esta quinta edición como una suerte de «hermanamiento».Virgilio Martínez, premio a una cocina que nace de la biodiversidadUno de los grandes protagonistas será Virgilio Martínez. El chef peruano recibirá el Andorra Taste Award 2026 por su defensa de la biodiversidad y por el trabajo realizado para recuperar y poner en valor los productos procedentes de los diferentes ecosistemas de Perú .Más allá de Central, su restaurante de Lima, Martínez ha convertido la investigación del territorio en uno de los pilares de su trabajo mediante Mater Iniciativa. Su cocina recorre diferentes altitudes y ecosistemas peruanos y ha demostrado cómo la gastronomía puede funcionar como herramienta para conservar conocimientos, especies y productos autóctonos.El reconocimiento mantiene así la filosofía de un premio que distingue a cocineros especialmente vinculados con el territorio. Hace dos años fue Carme Ruscalleda quien recibió el galardón. Presente en la presentación de esta quinta edición, la cocinera ha reivindicado el esfuerzo realizado por Andorra para proyectar su identidad .«El pequeño país de Andorra tiene carácter y cultura y hace esfuerzos para explicarlo a todo el mundo», afirmó Ruscalleda, que ha animado a los organizadores a no detener el proyecto, pero introdujo también una advertencia: la gastronomía no puede hablar de territorio olvidándose del sector primario del que se alimenta. Ganaderos, agricultores y productores, defendió, deben formar parte necesariamente de esa conversación.De las cocinas profesionales a 59.000 consumicionesAndorra Taste quiere mantener esa reflexión profesional sin perder el componente que ha convertido el encuentro en una auténtica fiesta gastronómica para el país: su vertiente popular. Los datos de la pasada edición muestran hasta qué punto el evento ha arraigado. Según ha explicado el CEO de Andorra Turisme, Betim Budzaku, el congreso contó con 517 inscritos de 17 países a través del streaming , mientras que el encuentro profesional reunió a 32 ponentes.Pero es en la calle donde las cifras adquieren otra dimensión. Durante las jornadas populares se vendieron 59.372 consumiciones . La valoración global del acontecimiento alcanzó los 8,7 puntos y el 96,8% de los asistentes manifestó su intención de regresar. «En Andorra gusta mucho el acto popular porque la gente come bien», resume Budzaku. Las familias constituyen precisamente uno de los principales públicos de esta vertiente de Andorra Taste.En 2026 la fiesta popular se desarrollará durante tres días, desde el mediodía del viernes hasta las 20 horas del domingo , una vez finalizadas las jornadas profesionales que se celebrarán del miércoles al viernes por la mañana. En el festival popular habrá 24 estaciones gastronómicas y las degustaciones se podrán adquirir mediante tokens a un precio de cinco euros. La organización ha recibido más solicitudes de restauradores interesados en participar, pero, según ha explicado Budzaku, la capacidad del espacio obliga a limitar la oferta.Setas, bordas y una despensa marcada por la montañaLa cocina andorrana tendrá voz propia durante el encuentro. José Antonio Guillermo, chef de Odetti Bistro y Embajador de la Cocina Andorrana, ha destacado durante la presentación que Andorra afronta una temporada especialmente prometedora para las setas , que podría prolongarse gracias a las condiciones de este año.Más allá del producto concreto, Guillermo reivindica la capacidad de Andorra Taste para unir a un sector gastronómico pequeño en dimensiones pero cada vez más cohesionado . «Esta semana se crea un vínculo entre los restauradores y nos ayuda a hacer cosas durante todo el año. Es trabajo de equipo», asegura.La cocina de borda, expresión de la tradición culinaria del país , tendrá además un espacio específico dentro del programa. Josep Maria Massana, cocinero de la Cerdanya que ya participó como ponente en la primera edición y regresa cinco años después, aportará la perspectiva de quien trabajó durante nueve años en Andorra.Massana recuerda una época en la que cocinar en el Principado implicaba afrontar dificultades importantes para conseguir determinados ingredientes. Hoy, sostiene, la calidad y la oferta de producto han aumentado considerablemente, aunque la esencia debe seguir siendo la misma: «Raíz, terroir y buen producto» . Su propuesta para Andorra Taste pasará precisamente por esa despensa de montaña, con un escabeche de setas en tortilla y un pato pequeño rustido. El bosque será uno de los grandes aliados de esa cocina. «Es un país muy afortunado por tener tanto bosque», recuerda Massana.La presentación barcelonesa ha permitido trasladar esa filosofía directamente al plato. El encuentro ha terminado en Parada Torres, el espacio que Sergio y Javier Torres tienen en el Mercat de Santa Caterina y donde practican una cocina de mercado reconocible en platos como el cap i pota, el fricandó o la escalivada. El almuerzo ha reunido simbólicamente Barcelona y Andorra alrededor de productos y elaboraciones de montaña . Hubo setas en escabeche, cocochas de bacalao con encurtidos y un trío de butifarras de montaña, junto a otras propuestas como un pepito de ternera con patatas fritas y una crema catalana aromatizada con romero. Los vinos de altura de la bodega andorrana Casus Belli completaron el recorrido.Un aperitivo, en definitiva, del discurso que Andorra Taste desplegará durante cinco días: entender que detrás de una cocina de montaña no hay únicamente chefs y restaurantes, sino un paisaje, unos productores y una despensa condicionada por la altitud . Cinco ediciones después, el encuentro quiere demostrar que el territorio ya no es simplemente el lugar desde el que se cocina. Es, en sí mismo, uno de los ingredientes. Las montañas explican Andorra en todos sus aspectos, también en su cocina. Del 16 al 20 de septiembre, Escaldes-Engordany acogerá la quinta edición de Andorra Taste, el Encuentro Internacional de Cocina de Alta Montaña, que este año situará el producto y su relación con el paisaje en el centro del debate gastronómico. Francia será el país invitado de una edición que reunirá a figuras como Emmanuel Renaut, Riccardo Gaspari, Julian Stieger, Paco Roncero, Iván Cerdeño o los hermanos Sergio y Javier Torres y que reconocerá al joven chef peruano Virgilio Martínez con el Andorra Taste Award 2026 .La quinta edición se ha presentado este miércoles en el Mercat de Santa Caterina de Barcelona con una declaración de intenciones que resume buena parte de la filosofía del encuentro. Las jornadas profesionales llevarán por título «Cuando el territorio es el ingrediente», porque, como ha explicado Jordi Parra, director de eventos y chef corporativo de Vocento Gastronomía, el objetivo es mostrar cómo «el paisaje deja de ser contexto y se convierte en el producto» , lo que rememora la célebre frase atribuida a Josep Pla: «La cocina de un país es su paisaje puesto en la cazuela».Altitud, clima, bosques, ganadería, agricultura, estacionalidad y las dificultades que históricamente ha supuesto abastecer una cocina de montaña serán así parte del relato de una cita que quiere trascender la alta gastronomía para reflexionar también sobre la protección del patrimonio natural y alimentario.El programa profesional reunirá a 19 participantes, entre ellos 14 chefs, con representación de España, Francia, Andorra, Italia, Austria y Perú , además de sumilleres y especialistas del mundo dulce. Francia adquiere este año un protagonismo especial por primera vez como país invitado, reforzando unos vínculos con Andorra que van mucho más allá de compartir frontera.Entre los representantes franceses estará Emmanuel Renaut, al frente del triestrellado Flocons de Sel , en Megève, uno de los grandes referentes internacionales de la cocina alpina. También participarán Vivien Durand, de Le Prince Noir, en Burdeos, y Dennys Teixeira, responsable de La Coopérative, en Bélesta. La relación entre ambas cocinas se abordará asimismo con el chef Eric Marty y el periodista gastronómico Óscar Caballero.La mirada hacia otros territorios de montaña llegará de la mano del italiano Riccardo Gaspari, que desde SanBrite, en los Dolomitas, defiende una cocina regenerativa basada en la circularidad y la estacionalidad , y del austríaco Julian Stieger, de Rote Wand Chef’s Table, cuya propuesta está estrechamente ligada a los productos y productores de la región de Arlberg.Desde España, el congreso contará con nombres como Paco Roncero, Iván Cerdeño, Manolo Franco, Iris Jordán, Juanlu Fernández y los hermanos Sergio y Javier Torres . Estos últimos mantienen una relación especialmente estrecha con el Principado. «Subimos a Andorra cada año, en invierno y verano», explicaron durante la presentación en Barcelona.Javier Torres ha recordado además sus propios vínculos profesionales con el país y una manera de cocinar que sigue reconociendo en la gastronomía andorrana. «Menos es más, porque con poco producto se hacen maravillas» , ha señalado al evocar una cocina nacida históricamente de payeses y ganaderos y obligada a aprovechar al máximo aquello que proporcionaba el entorno.Los Torres han cocinado incluso en las cumbres andorranas. Durante la presentación han recordado cómo llegaron a subir unas cocinas hasta uno de los puntos más altos del país pirenaico para grabar uno de sus programas, además de dedicar otro espacio televisivo a las ciruelas. «Tenemos casi familia» en Andorra, bromearon, por lo que afrontan su participación en esta quinta edición como una suerte de «hermanamiento».Virgilio Martínez, premio a una cocina que nace de la biodiversidadUno de los grandes protagonistas será Virgilio Martínez. El chef peruano recibirá el Andorra Taste Award 2026 por su defensa de la biodiversidad y por el trabajo realizado para recuperar y poner en valor los productos procedentes de los diferentes ecosistemas de Perú .Más allá de Central, su restaurante de Lima, Martínez ha convertido la investigación del territorio en uno de los pilares de su trabajo mediante Mater Iniciativa. Su cocina recorre diferentes altitudes y ecosistemas peruanos y ha demostrado cómo la gastronomía puede funcionar como herramienta para conservar conocimientos, especies y productos autóctonos.El reconocimiento mantiene así la filosofía de un premio que distingue a cocineros especialmente vinculados con el territorio. Hace dos años fue Carme Ruscalleda quien recibió el galardón. Presente en la presentación de esta quinta edición, la cocinera ha reivindicado el esfuerzo realizado por Andorra para proyectar su identidad .«El pequeño país de Andorra tiene carácter y cultura y hace esfuerzos para explicarlo a todo el mundo», afirmó Ruscalleda, que ha animado a los organizadores a no detener el proyecto, pero introdujo también una advertencia: la gastronomía no puede hablar de territorio olvidándose del sector primario del que se alimenta. Ganaderos, agricultores y productores, defendió, deben formar parte necesariamente de esa conversación.De las cocinas profesionales a 59.000 consumicionesAndorra Taste quiere mantener esa reflexión profesional sin perder el componente que ha convertido el encuentro en una auténtica fiesta gastronómica para el país: su vertiente popular. Los datos de la pasada edición muestran hasta qué punto el evento ha arraigado. Según ha explicado el CEO de Andorra Turisme, Betim Budzaku, el congreso contó con 517 inscritos de 17 países a través del streaming , mientras que el encuentro profesional reunió a 32 ponentes.Pero es en la calle donde las cifras adquieren otra dimensión. Durante las jornadas populares se vendieron 59.372 consumiciones . La valoración global del acontecimiento alcanzó los 8,7 puntos y el 96,8% de los asistentes manifestó su intención de regresar. «En Andorra gusta mucho el acto popular porque la gente come bien», resume Budzaku. Las familias constituyen precisamente uno de los principales públicos de esta vertiente de Andorra Taste.En 2026 la fiesta popular se desarrollará durante tres días, desde el mediodía del viernes hasta las 20 horas del domingo , una vez finalizadas las jornadas profesionales que se celebrarán del miércoles al viernes por la mañana. En el festival popular habrá 24 estaciones gastronómicas y las degustaciones se podrán adquirir mediante tokens a un precio de cinco euros. La organización ha recibido más solicitudes de restauradores interesados en participar, pero, según ha explicado Budzaku, la capacidad del espacio obliga a limitar la oferta.Setas, bordas y una despensa marcada por la montañaLa cocina andorrana tendrá voz propia durante el encuentro. José Antonio Guillermo, chef de Odetti Bistro y Embajador de la Cocina Andorrana, ha destacado durante la presentación que Andorra afronta una temporada especialmente prometedora para las setas , que podría prolongarse gracias a las condiciones de este año.Más allá del producto concreto, Guillermo reivindica la capacidad de Andorra Taste para unir a un sector gastronómico pequeño en dimensiones pero cada vez más cohesionado . «Esta semana se crea un vínculo entre los restauradores y nos ayuda a hacer cosas durante todo el año. Es trabajo de equipo», asegura.La cocina de borda, expresión de la tradición culinaria del país , tendrá además un espacio específico dentro del programa. Josep Maria Massana, cocinero de la Cerdanya que ya participó como ponente en la primera edición y regresa cinco años después, aportará la perspectiva de quien trabajó durante nueve años en Andorra.Massana recuerda una época en la que cocinar en el Principado implicaba afrontar dificultades importantes para conseguir determinados ingredientes. Hoy, sostiene, la calidad y la oferta de producto han aumentado considerablemente, aunque la esencia debe seguir siendo la misma: «Raíz, terroir y buen producto» . Su propuesta para Andorra Taste pasará precisamente por esa despensa de montaña, con un escabeche de setas en tortilla y un pato pequeño rustido. El bosque será uno de los grandes aliados de esa cocina. «Es un país muy afortunado por tener tanto bosque», recuerda Massana.La presentación barcelonesa ha permitido trasladar esa filosofía directamente al plato. El encuentro ha terminado en Parada Torres, el espacio que Sergio y Javier Torres tienen en el Mercat de Santa Caterina y donde practican una cocina de mercado reconocible en platos como el cap i pota, el fricandó o la escalivada. El almuerzo ha reunido simbólicamente Barcelona y Andorra alrededor de productos y elaboraciones de montaña . Hubo setas en escabeche, cocochas de bacalao con encurtidos y un trío de butifarras de montaña, junto a otras propuestas como un pepito de ternera con patatas fritas y una crema catalana aromatizada con romero. Los vinos de altura de la bodega andorrana Casus Belli completaron el recorrido.Un aperitivo, en definitiva, del discurso que Andorra Taste desplegará durante cinco días: entender que detrás de una cocina de montaña no hay únicamente chefs y restaurantes, sino un paisaje, unos productores y una despensa condicionada por la altitud . Cinco ediciones después, el encuentro quiere demostrar que el territorio ya no es simplemente el lugar desde el que se cocina. Es, en sí mismo, uno de los ingredientes. Las montañas explican Andorra en todos sus aspectos, también en su cocina. Del 16 al 20 de septiembre, Escaldes-Engordany acogerá la quinta edición de Andorra Taste, el Encuentro Internacional de Cocina de Alta Montaña, que este año situará el producto y su relación con el paisaje en el centro del debate gastronómico. Francia será el país invitado de una edición que reunirá a figuras como Emmanuel Renaut, Riccardo Gaspari, Julian Stieger, Paco Roncero, Iván Cerdeño o los hermanos Sergio y Javier Torres y que reconocerá al joven chef peruano Virgilio Martínez con el Andorra Taste Award 2026 .La quinta edición se ha presentado este miércoles en el Mercat de Santa Caterina de Barcelona con una declaración de intenciones que resume buena parte de la filosofía del encuentro. Las jornadas profesionales llevarán por título «Cuando el territorio es el ingrediente», porque, como ha explicado Jordi Parra, director de eventos y chef corporativo de Vocento Gastronomía, el objetivo es mostrar cómo «el paisaje deja de ser contexto y se convierte en el producto» , lo que rememora la célebre frase atribuida a Josep Pla: «La cocina de un país es su paisaje puesto en la cazuela».Altitud, clima, bosques, ganadería, agricultura, estacionalidad y las dificultades que históricamente ha supuesto abastecer una cocina de montaña serán así parte del relato de una cita que quiere trascender la alta gastronomía para reflexionar también sobre la protección del patrimonio natural y alimentario.El programa profesional reunirá a 19 participantes, entre ellos 14 chefs, con representación de España, Francia, Andorra, Italia, Austria y Perú , además de sumilleres y especialistas del mundo dulce. Francia adquiere este año un protagonismo especial por primera vez como país invitado, reforzando unos vínculos con Andorra que van mucho más allá de compartir frontera.Entre los representantes franceses estará Emmanuel Renaut, al frente del triestrellado Flocons de Sel , en Megève, uno de los grandes referentes internacionales de la cocina alpina. También participarán Vivien Durand, de Le Prince Noir, en Burdeos, y Dennys Teixeira, responsable de La Coopérative, en Bélesta. La relación entre ambas cocinas se abordará asimismo con el chef Eric Marty y el periodista gastronómico Óscar Caballero.La mirada hacia otros territorios de montaña llegará de la mano del italiano Riccardo Gaspari, que desde SanBrite, en los Dolomitas, defiende una cocina regenerativa basada en la circularidad y la estacionalidad , y del austríaco Julian Stieger, de Rote Wand Chef’s Table, cuya propuesta está estrechamente ligada a los productos y productores de la región de Arlberg.Desde España, el congreso contará con nombres como Paco Roncero, Iván Cerdeño, Manolo Franco, Iris Jordán, Juanlu Fernández y los hermanos Sergio y Javier Torres . Estos últimos mantienen una relación especialmente estrecha con el Principado. «Subimos a Andorra cada año, en invierno y verano», explicaron durante la presentación en Barcelona.Javier Torres ha recordado además sus propios vínculos profesionales con el país y una manera de cocinar que sigue reconociendo en la gastronomía andorrana. «Menos es más, porque con poco producto se hacen maravillas» , ha señalado al evocar una cocina nacida históricamente de payeses y ganaderos y obligada a aprovechar al máximo aquello que proporcionaba el entorno.Los Torres han cocinado incluso en las cumbres andorranas. Durante la presentación han recordado cómo llegaron a subir unas cocinas hasta uno de los puntos más altos del país pirenaico para grabar uno de sus programas, además de dedicar otro espacio televisivo a las ciruelas. «Tenemos casi familia» en Andorra, bromearon, por lo que afrontan su participación en esta quinta edición como una suerte de «hermanamiento».Virgilio Martínez, premio a una cocina que nace de la biodiversidadUno de los grandes protagonistas será Virgilio Martínez. El chef peruano recibirá el Andorra Taste Award 2026 por su defensa de la biodiversidad y por el trabajo realizado para recuperar y poner en valor los productos procedentes de los diferentes ecosistemas de Perú .Más allá de Central, su restaurante de Lima, Martínez ha convertido la investigación del territorio en uno de los pilares de su trabajo mediante Mater Iniciativa. Su cocina recorre diferentes altitudes y ecosistemas peruanos y ha demostrado cómo la gastronomía puede funcionar como herramienta para conservar conocimientos, especies y productos autóctonos.El reconocimiento mantiene así la filosofía de un premio que distingue a cocineros especialmente vinculados con el territorio. Hace dos años fue Carme Ruscalleda quien recibió el galardón. Presente en la presentación de esta quinta edición, la cocinera ha reivindicado el esfuerzo realizado por Andorra para proyectar su identidad .«El pequeño país de Andorra tiene carácter y cultura y hace esfuerzos para explicarlo a todo el mundo», afirmó Ruscalleda, que ha animado a los organizadores a no detener el proyecto, pero introdujo también una advertencia: la gastronomía no puede hablar de territorio olvidándose del sector primario del que se alimenta. Ganaderos, agricultores y productores, defendió, deben formar parte necesariamente de esa conversación.De las cocinas profesionales a 59.000 consumicionesAndorra Taste quiere mantener esa reflexión profesional sin perder el componente que ha convertido el encuentro en una auténtica fiesta gastronómica para el país: su vertiente popular. Los datos de la pasada edición muestran hasta qué punto el evento ha arraigado. Según ha explicado el CEO de Andorra Turisme, Betim Budzaku, el congreso contó con 517 inscritos de 17 países a través del streaming , mientras que el encuentro profesional reunió a 32 ponentes.Pero es en la calle donde las cifras adquieren otra dimensión. Durante las jornadas populares se vendieron 59.372 consumiciones . La valoración global del acontecimiento alcanzó los 8,7 puntos y el 96,8% de los asistentes manifestó su intención de regresar. «En Andorra gusta mucho el acto popular porque la gente come bien», resume Budzaku. Las familias constituyen precisamente uno de los principales públicos de esta vertiente de Andorra Taste.En 2026 la fiesta popular se desarrollará durante tres días, desde el mediodía del viernes hasta las 20 horas del domingo , una vez finalizadas las jornadas profesionales que se celebrarán del miércoles al viernes por la mañana. En el festival popular habrá 24 estaciones gastronómicas y las degustaciones se podrán adquirir mediante tokens a un precio de cinco euros. La organización ha recibido más solicitudes de restauradores interesados en participar, pero, según ha explicado Budzaku, la capacidad del espacio obliga a limitar la oferta.Setas, bordas y una despensa marcada por la montañaLa cocina andorrana tendrá voz propia durante el encuentro. José Antonio Guillermo, chef de Odetti Bistro y Embajador de la Cocina Andorrana, ha destacado durante la presentación que Andorra afronta una temporada especialmente prometedora para las setas , que podría prolongarse gracias a las condiciones de este año.Más allá del producto concreto, Guillermo reivindica la capacidad de Andorra Taste para unir a un sector gastronómico pequeño en dimensiones pero cada vez más cohesionado . «Esta semana se crea un vínculo entre los restauradores y nos ayuda a hacer cosas durante todo el año. Es trabajo de equipo», asegura.La cocina de borda, expresión de la tradición culinaria del país , tendrá además un espacio específico dentro del programa. Josep Maria Massana, cocinero de la Cerdanya que ya participó como ponente en la primera edición y regresa cinco años después, aportará la perspectiva de quien trabajó durante nueve años en Andorra.Massana recuerda una época en la que cocinar en el Principado implicaba afrontar dificultades importantes para conseguir determinados ingredientes. Hoy, sostiene, la calidad y la oferta de producto han aumentado considerablemente, aunque la esencia debe seguir siendo la misma: «Raíz, terroir y buen producto» . Su propuesta para Andorra Taste pasará precisamente por esa despensa de montaña, con un escabeche de setas en tortilla y un pato pequeño rustido. El bosque será uno de los grandes aliados de esa cocina. «Es un país muy afortunado por tener tanto bosque», recuerda Massana.La presentación barcelonesa ha permitido trasladar esa filosofía directamente al plato. El encuentro ha terminado en Parada Torres, el espacio que Sergio y Javier Torres tienen en el Mercat de Santa Caterina y donde practican una cocina de mercado reconocible en platos como el cap i pota, el fricandó o la escalivada. El almuerzo ha reunido simbólicamente Barcelona y Andorra alrededor de productos y elaboraciones de montaña . Hubo setas en escabeche, cocochas de bacalao con encurtidos y un trío de butifarras de montaña, junto a otras propuestas como un pepito de ternera con patatas fritas y una crema catalana aromatizada con romero. Los vinos de altura de la bodega andorrana Casus Belli completaron el recorrido.Un aperitivo, en definitiva, del discurso que Andorra Taste desplegará durante cinco días: entender que detrás de una cocina de montaña no hay únicamente chefs y restaurantes, sino un paisaje, unos productores y una despensa condicionada por la altitud . Cinco ediciones después, el encuentro quiere demostrar que el territorio ya no es simplemente el lugar desde el que se cocina. Es, en sí mismo, uno de los ingredientes. RSS de noticias de espana
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