Poco más de un año ha durado en el cargo. Y ha decidido irse justo ayer, Miércoles Santo, el cuarto día de la Semana Santa, marcado por la traición de Judas a Jesús por 30 monedas de plata, y la preparación para la Última Cena. Ante sus consejeros, reunidos de forma extraordinaria para dar el visto bueno definitivo a su adiós. Unos consejeros que hace apenas una semana le decían estar de su parte. No la mayoría absoluta, cierto, pero los suficientes, o eso parecía. Cuando menos curioso. Así, Ángel Escribano ya no es presidente de Indra, tras ceder a las presiones de Moncloa . Le sucederá en el cargo Ángel Simón, exconsejero delegado de Criteria Caixa, a propuesta precisamente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), organismo público dependiente del Gobierno y accionista mayoritario de la compañía, con un 28%.La retirada definitiva de Escribano al frente de la compañía de defensa y tecnología ha llegado tras unas complicadísimas últimas semanas en las que el empresario no ha dejado de recibir ‘mensajitos’ altos y claros desde el Gobierno pidiendo su dimisión. En peligro estaban un buen ramillete de contratos militares, presentes y futuros, concedidos a la empresa familiar que comparte junto a su hermano, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), y con la que intentaba fusionarse, precisamente el quid de la cuestión. De hecho, el 40% de los contratos de Escribano dependen del Gobierno, mientras el 60% son internacionales. «Los acontecimientos de las últimas semanas han generado una situación que, además del desgaste personal, amenaza con comprometer los objetivos que me impulsaron desde el primer día y que considero esenciales para el futuro de Indra y del sector. Fiel a los valores de responsabilidad y lealtad que siempre he defendido, no puedo permitir que mi continuidad pueda interferir en la estabilidad de la compañía, en sus profesionales y en la confianza de sus inversores. Por este motivo, y anteponiendo el interés de Indra por encima de cualquier consideración personal, he decidido presentar mi dimisión como consejero y Presidente Ejecutivo de Indra», explicaba el propio Escribano en una carta remitida a sus consejeros que acompañaba al comunicado de su dimisión. El 40% de los contratos de Escribano dependen del Gobierno, mientras el 60% son internacionalesY es que el Ejecutivo de Pedro Sánchez había puesto desde hacía meses en modo ‘guerra’ total a sus consejeros dominicales (Antonio Cuevas, Juan Moscoso del Prado o Miguel Sebastián) en representación por parte de la SEPI, a cuenta de la operación de compra de la empresa familiar de los Escribano. No en vano, la fusión cayó en saco roto después de que la SEPI mandase una carta a la CNMV hace un par de semanas en la que señalaba que la integración no podía salir adelante sin resolver antes el conflicto de intereses que suponía que los Escribano estuviesen tanto en la parte compradora como en la vendedora. Un día más tarde, EM&E envió un comunicado a la junta en el que desistía de seguir adelante con la polémica operación.El relevo del presidente flotaba en el ambiente con más fuerza si cabe desde el consejo de administración del pasado 25 de marzo, una cita doble —extraordinaria y ordinaria— marcada por la tensión y de la que no trascendió información oficial a pesar de que todo el mundo estaba pendiente porque ya entonces se esperaba la dimisión de Escribano . Sin embargo, según fuentes presentes en la reunión, su principal accionista, la SEPI, se abstuvo de pedir su destitución al mismo tiempo que el propio Escribano eludía ponerla sobre la mesa.De hecho, hace apenas una semana había trasladado a su entorno que no pensaba dimitir, convencido de tener el respaldo de todos sus consejeros independientes y de la mayoría de los accionistas. Tras aceptar su dimisión, tal y como reza el comunicado remitido ayer a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el consejo quiso dejar constancia «de la valiosa contribución y liderazgo del Sr. Escribano Ruiz durante su etapa como presidente Ejecutivo de Indra Group. La consejera independiente coordinadora, Dña. Virginia Arce Peralta, en coordinación con la Comisión de Nombramientos, Retribuciones y Gobierno Corporativo, han puesto en marcha el proceso de sucesión en el cargo».Un sucesor para crear un campeónQuedaba pues, en el tejado de Moncloa, la sucesión. Un nuevo presidente en Indra de la órbita del Gobierno para retomar el sueño del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: el campeón nacional de defensa. Fuentes consultadas por ABC habían situado entre los posibles candidatos con más papeletas a una terna formada por Raül Blanco , expresidente de Renfe y actual directivo de Sapa Placencia, accionista de Indra con un 7,94% del capital y militante del Partido Socialista de Cataluña (PSC); Miguel Sebastián, exministro de Industria, Turismo y Comercio desde 2008 hasta 2011 bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y actual consejero dominical de Indra; y, por último, pero con las mayores posibilidades, se encontraba Ángel Simón, exconsejero delegado de Criteria Caixa, como candidato de la SEPI directamente. La propuesta con Simón de firme candidato y con mayor consenso, oficial desde ayer sobre la mesa de los consejeros.Otros nombres que habían estado sobre la mesa de Moncloa eran Carlos Ocaña, amigo personal de los Sánchez, actual vicepresidente de Telefónica en representación de la SEPI y director general adjunto del Real Madrid ; e incluso el propio consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, que si bien ha sido siempre un apoyo incondicional para Escribano, en las últimas semanas algunos deslizaban que esa relación estaba «más que tocada».De momento, no se sabe a ciencia cierta si Escribano mantendrá su silla en el consejo de la compañía, junto a su hermano, Javier, al disponer de dos puestos por su participación como segundos principales accionistas, con el 14,3% en el capital y hasta la llegada formal y presencial del nuevo presidente, De los Mozos podría asumir las funciones ejecutivas dejadas por el mismo. Precisamente, esa significativa participación de la familia Escribano en la compañía de defensa y tecnología hizo que en el seno del Ejecutivo de Sánchez se afianzasen los temores respecto a lo que pudiera ocurrir tras la potencial operación de fusión. Por un lado, que tras la compra el resto de participaciones se diluyeran y que EM&E superase a la SEPI como máximo accionista, si bien los Escribano siempre se han comprometido a que tras la operación nunca superarían el porcentaje de capital del organismo público . Y, por otro, las más que posibles demandas de los accionistas a las que tendrían que responder si se demostraba que el conflicto de interés no había sido gestionado adecuadamente. Poco más de un año ha durado en el cargo. Y ha decidido irse justo ayer, Miércoles Santo, el cuarto día de la Semana Santa, marcado por la traición de Judas a Jesús por 30 monedas de plata, y la preparación para la Última Cena. Ante sus consejeros, reunidos de forma extraordinaria para dar el visto bueno definitivo a su adiós. Unos consejeros que hace apenas una semana le decían estar de su parte. No la mayoría absoluta, cierto, pero los suficientes, o eso parecía. Cuando menos curioso. Así, Ángel Escribano ya no es presidente de Indra, tras ceder a las presiones de Moncloa . Le sucederá en el cargo Ángel Simón, exconsejero delegado de Criteria Caixa, a propuesta precisamente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), organismo público dependiente del Gobierno y accionista mayoritario de la compañía, con un 28%.La retirada definitiva de Escribano al frente de la compañía de defensa y tecnología ha llegado tras unas complicadísimas últimas semanas en las que el empresario no ha dejado de recibir ‘mensajitos’ altos y claros desde el Gobierno pidiendo su dimisión. En peligro estaban un buen ramillete de contratos militares, presentes y futuros, concedidos a la empresa familiar que comparte junto a su hermano, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), y con la que intentaba fusionarse, precisamente el quid de la cuestión. De hecho, el 40% de los contratos de Escribano dependen del Gobierno, mientras el 60% son internacionales. «Los acontecimientos de las últimas semanas han generado una situación que, además del desgaste personal, amenaza con comprometer los objetivos que me impulsaron desde el primer día y que considero esenciales para el futuro de Indra y del sector. Fiel a los valores de responsabilidad y lealtad que siempre he defendido, no puedo permitir que mi continuidad pueda interferir en la estabilidad de la compañía, en sus profesionales y en la confianza de sus inversores. Por este motivo, y anteponiendo el interés de Indra por encima de cualquier consideración personal, he decidido presentar mi dimisión como consejero y Presidente Ejecutivo de Indra», explicaba el propio Escribano en una carta remitida a sus consejeros que acompañaba al comunicado de su dimisión. El 40% de los contratos de Escribano dependen del Gobierno, mientras el 60% son internacionalesY es que el Ejecutivo de Pedro Sánchez había puesto desde hacía meses en modo ‘guerra’ total a sus consejeros dominicales (Antonio Cuevas, Juan Moscoso del Prado o Miguel Sebastián) en representación por parte de la SEPI, a cuenta de la operación de compra de la empresa familiar de los Escribano. No en vano, la fusión cayó en saco roto después de que la SEPI mandase una carta a la CNMV hace un par de semanas en la que señalaba que la integración no podía salir adelante sin resolver antes el conflicto de intereses que suponía que los Escribano estuviesen tanto en la parte compradora como en la vendedora. Un día más tarde, EM&E envió un comunicado a la junta en el que desistía de seguir adelante con la polémica operación.El relevo del presidente flotaba en el ambiente con más fuerza si cabe desde el consejo de administración del pasado 25 de marzo, una cita doble —extraordinaria y ordinaria— marcada por la tensión y de la que no trascendió información oficial a pesar de que todo el mundo estaba pendiente porque ya entonces se esperaba la dimisión de Escribano . Sin embargo, según fuentes presentes en la reunión, su principal accionista, la SEPI, se abstuvo de pedir su destitución al mismo tiempo que el propio Escribano eludía ponerla sobre la mesa.De hecho, hace apenas una semana había trasladado a su entorno que no pensaba dimitir, convencido de tener el respaldo de todos sus consejeros independientes y de la mayoría de los accionistas. Tras aceptar su dimisión, tal y como reza el comunicado remitido ayer a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el consejo quiso dejar constancia «de la valiosa contribución y liderazgo del Sr. Escribano Ruiz durante su etapa como presidente Ejecutivo de Indra Group. La consejera independiente coordinadora, Dña. Virginia Arce Peralta, en coordinación con la Comisión de Nombramientos, Retribuciones y Gobierno Corporativo, han puesto en marcha el proceso de sucesión en el cargo».Un sucesor para crear un campeónQuedaba pues, en el tejado de Moncloa, la sucesión. Un nuevo presidente en Indra de la órbita del Gobierno para retomar el sueño del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: el campeón nacional de defensa. Fuentes consultadas por ABC habían situado entre los posibles candidatos con más papeletas a una terna formada por Raül Blanco , expresidente de Renfe y actual directivo de Sapa Placencia, accionista de Indra con un 7,94% del capital y militante del Partido Socialista de Cataluña (PSC); Miguel Sebastián, exministro de Industria, Turismo y Comercio desde 2008 hasta 2011 bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y actual consejero dominical de Indra; y, por último, pero con las mayores posibilidades, se encontraba Ángel Simón, exconsejero delegado de Criteria Caixa, como candidato de la SEPI directamente. La propuesta con Simón de firme candidato y con mayor consenso, oficial desde ayer sobre la mesa de los consejeros.Otros nombres que habían estado sobre la mesa de Moncloa eran Carlos Ocaña, amigo personal de los Sánchez, actual vicepresidente de Telefónica en representación de la SEPI y director general adjunto del Real Madrid ; e incluso el propio consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, que si bien ha sido siempre un apoyo incondicional para Escribano, en las últimas semanas algunos deslizaban que esa relación estaba «más que tocada».De momento, no se sabe a ciencia cierta si Escribano mantendrá su silla en el consejo de la compañía, junto a su hermano, Javier, al disponer de dos puestos por su participación como segundos principales accionistas, con el 14,3% en el capital y hasta la llegada formal y presencial del nuevo presidente, De los Mozos podría asumir las funciones ejecutivas dejadas por el mismo. Precisamente, esa significativa participación de la familia Escribano en la compañía de defensa y tecnología hizo que en el seno del Ejecutivo de Sánchez se afianzasen los temores respecto a lo que pudiera ocurrir tras la potencial operación de fusión. Por un lado, que tras la compra el resto de participaciones se diluyeran y que EM&E superase a la SEPI como máximo accionista, si bien los Escribano siempre se han comprometido a que tras la operación nunca superarían el porcentaje de capital del organismo público . Y, por otro, las más que posibles demandas de los accionistas a las que tendrían que responder si se demostraba que el conflicto de interés no había sido gestionado adecuadamente. Poco más de un año ha durado en el cargo. Y ha decidido irse justo ayer, Miércoles Santo, el cuarto día de la Semana Santa, marcado por la traición de Judas a Jesús por 30 monedas de plata, y la preparación para la Última Cena. Ante sus consejeros, reunidos de forma extraordinaria para dar el visto bueno definitivo a su adiós. Unos consejeros que hace apenas una semana le decían estar de su parte. No la mayoría absoluta, cierto, pero los suficientes, o eso parecía. Cuando menos curioso. Así, Ángel Escribano ya no es presidente de Indra, tras ceder a las presiones de Moncloa . Le sucederá en el cargo Ángel Simón, exconsejero delegado de Criteria Caixa, a propuesta precisamente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), organismo público dependiente del Gobierno y accionista mayoritario de la compañía, con un 28%.La retirada definitiva de Escribano al frente de la compañía de defensa y tecnología ha llegado tras unas complicadísimas últimas semanas en las que el empresario no ha dejado de recibir ‘mensajitos’ altos y claros desde el Gobierno pidiendo su dimisión. En peligro estaban un buen ramillete de contratos militares, presentes y futuros, concedidos a la empresa familiar que comparte junto a su hermano, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), y con la que intentaba fusionarse, precisamente el quid de la cuestión. De hecho, el 40% de los contratos de Escribano dependen del Gobierno, mientras el 60% son internacionales. «Los acontecimientos de las últimas semanas han generado una situación que, además del desgaste personal, amenaza con comprometer los objetivos que me impulsaron desde el primer día y que considero esenciales para el futuro de Indra y del sector. Fiel a los valores de responsabilidad y lealtad que siempre he defendido, no puedo permitir que mi continuidad pueda interferir en la estabilidad de la compañía, en sus profesionales y en la confianza de sus inversores. Por este motivo, y anteponiendo el interés de Indra por encima de cualquier consideración personal, he decidido presentar mi dimisión como consejero y Presidente Ejecutivo de Indra», explicaba el propio Escribano en una carta remitida a sus consejeros que acompañaba al comunicado de su dimisión. El 40% de los contratos de Escribano dependen del Gobierno, mientras el 60% son internacionalesY es que el Ejecutivo de Pedro Sánchez había puesto desde hacía meses en modo ‘guerra’ total a sus consejeros dominicales (Antonio Cuevas, Juan Moscoso del Prado o Miguel Sebastián) en representación por parte de la SEPI, a cuenta de la operación de compra de la empresa familiar de los Escribano. No en vano, la fusión cayó en saco roto después de que la SEPI mandase una carta a la CNMV hace un par de semanas en la que señalaba que la integración no podía salir adelante sin resolver antes el conflicto de intereses que suponía que los Escribano estuviesen tanto en la parte compradora como en la vendedora. Un día más tarde, EM&E envió un comunicado a la junta en el que desistía de seguir adelante con la polémica operación.El relevo del presidente flotaba en el ambiente con más fuerza si cabe desde el consejo de administración del pasado 25 de marzo, una cita doble —extraordinaria y ordinaria— marcada por la tensión y de la que no trascendió información oficial a pesar de que todo el mundo estaba pendiente porque ya entonces se esperaba la dimisión de Escribano . Sin embargo, según fuentes presentes en la reunión, su principal accionista, la SEPI, se abstuvo de pedir su destitución al mismo tiempo que el propio Escribano eludía ponerla sobre la mesa.De hecho, hace apenas una semana había trasladado a su entorno que no pensaba dimitir, convencido de tener el respaldo de todos sus consejeros independientes y de la mayoría de los accionistas. Tras aceptar su dimisión, tal y como reza el comunicado remitido ayer a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el consejo quiso dejar constancia «de la valiosa contribución y liderazgo del Sr. Escribano Ruiz durante su etapa como presidente Ejecutivo de Indra Group. La consejera independiente coordinadora, Dña. Virginia Arce Peralta, en coordinación con la Comisión de Nombramientos, Retribuciones y Gobierno Corporativo, han puesto en marcha el proceso de sucesión en el cargo».Un sucesor para crear un campeónQuedaba pues, en el tejado de Moncloa, la sucesión. Un nuevo presidente en Indra de la órbita del Gobierno para retomar el sueño del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: el campeón nacional de defensa. Fuentes consultadas por ABC habían situado entre los posibles candidatos con más papeletas a una terna formada por Raül Blanco , expresidente de Renfe y actual directivo de Sapa Placencia, accionista de Indra con un 7,94% del capital y militante del Partido Socialista de Cataluña (PSC); Miguel Sebastián, exministro de Industria, Turismo y Comercio desde 2008 hasta 2011 bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y actual consejero dominical de Indra; y, por último, pero con las mayores posibilidades, se encontraba Ángel Simón, exconsejero delegado de Criteria Caixa, como candidato de la SEPI directamente. La propuesta con Simón de firme candidato y con mayor consenso, oficial desde ayer sobre la mesa de los consejeros.Otros nombres que habían estado sobre la mesa de Moncloa eran Carlos Ocaña, amigo personal de los Sánchez, actual vicepresidente de Telefónica en representación de la SEPI y director general adjunto del Real Madrid ; e incluso el propio consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, que si bien ha sido siempre un apoyo incondicional para Escribano, en las últimas semanas algunos deslizaban que esa relación estaba «más que tocada».De momento, no se sabe a ciencia cierta si Escribano mantendrá su silla en el consejo de la compañía, junto a su hermano, Javier, al disponer de dos puestos por su participación como segundos principales accionistas, con el 14,3% en el capital y hasta la llegada formal y presencial del nuevo presidente, De los Mozos podría asumir las funciones ejecutivas dejadas por el mismo. Precisamente, esa significativa participación de la familia Escribano en la compañía de defensa y tecnología hizo que en el seno del Ejecutivo de Sánchez se afianzasen los temores respecto a lo que pudiera ocurrir tras la potencial operación de fusión. Por un lado, que tras la compra el resto de participaciones se diluyeran y que EM&E superase a la SEPI como máximo accionista, si bien los Escribano siempre se han comprometido a que tras la operación nunca superarían el porcentaje de capital del organismo público . Y, por otro, las más que posibles demandas de los accionistas a las que tendrían que responder si se demostraba que el conflicto de interés no había sido gestionado adecuadamente. RSS de noticias de economia
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