Es uno de los jugadores más destacados, hasta el momento, de la temporada del Real Betis. Pese a la molesta pubalgia que viene arrastrando desde el encuentro frente al Getafe, Antony —junto a Abde, y también en otros momentos del curso, Fornals y Aitor— ha agarrado la bandera del liderazgo del equipo verdiblanco, dentro y fuera del campo, y vive ahora su tercer derbi ante el Sevilla FC, el segundo en el que estará a disposición de Manuel Pellegrini.Ya sabe lo que significa un encuentro de máxima rivalidad entre su equipo y el contrario eterno sevillista. En la segunda vuelta de la pasada temporada 24-25, el brasileño, que estaba cedido por el Manchester United, jugó el encuentro disputado en el Benito Villamarín el 30 de marzo, correspondiente a la 29ª jornada de LaLiga. Antony formó parte de un equipo en el que, por ejemplo, Isco también fue titular, y con ellos Diego Llorente, Marc Bartra, Pablo Fornals o el Cucho Hernández, como futbolistas más destacados. También, el canterano Jesús Rodríguez y un Johnny Cardoso, ahora en el Atlético de Madrid, que fue quien empató el tanto inicial del nervionense Vargas. El Cucho fue el autor del gol que le dio el triunfo al Betis. Lo Celso entró en el partido desde el banquillo. Aquella noche, el de Osasco jugó los 90 minutos, siendo un peligro constante para el flanco izquierdo de la defensa sevillista, aunque no tuvo participación directa en ninguno de los goles. Aquella noche, Antony fue uno de los que más disfrutó la celebración del triunfo verdiblanco en el duelo cainita. Ya empezaba a sonar el ‘Antonio de Triana’ que le está acompañando durante sus ya trece meses como jugador bético. Cuando Mateo Busquets Ferrer decretó el final del encuentro, el brasileño, recogió una gran bandera con el escudo del Betis desde el Gol Sur del Villamarín, que ondeó con los béticos de esa grada, donde también fue levantado a hombros por Adrián San Miguel, el portero titular de aquella mágica noche para los béticos en el Villamarín. Se abrazó con todos los compañeros, especialmente con Abde, que fue baja en ese partido, con Lo Celso, y cantó, junto al resto de sus compañeros, el himno del club como colofón a la fiesta. También, ya en el túnel de vestuarios, brindó con Isco con sendos botellines de Cruzcampo, por el triunfo del equipo ante el Sevilla. Ya tenía el de Osasco su bautizo oficial en uno de los derbis más importantes no sólo de España o de Europa, sino también del panorama futbolístico mundial.En pocos meses ha aprendido Antony lo que es para la ciudad y los aficionados de uno y otro equipo disputar y ganar un derbi a su máximo rival. Por eso, también tenía ganas de estrenarse en el Sánchez-Pizjuán, donde Sevilla y Betis se enfrentaban en el primer derbi de la presente campaña 25-26, correspondiente a la 14ª jornada. Pero no pudo ser. En el encuentro anterior frente al Girona en la Cartuja, el brasileño fue expulsado por tarjeta roja directa en el descuento, así que, pese a los intentos del club, Pellegrini no pudo contar con él para el duelo de máxima rivalidad local. Antony se unía a las bajas de Isco, Amrabat, Lo Celso, Pau López y Bellerín.Un bético más en NerviónPero Antony no iba a quedarse en su domicilio pese a la sanción. Se montó en el autobús que trasladó a la expedición heliopolitana desde el hotel de concentración y acompañó a sus compañeros a Nervión, donde poco le faltó para ponerse una bufanda o una bandera. El derbi más especial para el brasileño empezó pronto. Nada más llegar a territorio enemigo, saltó junto al resto del grupo al césped y departió con prácticamente todos. También firmó autógrafos y se hizo fotografías incluso con seguidores sevillistas. Fue muy llamativa la conversación que, en presencia de Fajardo, mantuvo con Pablo García en el banquillo visitante del estadio sevillista. El canterano, bético de toda la vida, era titular en un derbi por primera vez en su reciente carrera, y en ese momento mostraba esos nervios. «Es un partido muy especial que empieza por la cabeza. Es un partido especial para tí, hermano. Yo confío en tí. Estamos contigo, hermano», le comentaba el de Osasco al de Alcosa, que automáticamente le respondía «es un partido muy muy importante. Estoy muy concienciado».Después de declarar sentirse «muy ansioso por el partido, claro que quería estar jugando con mi equipo. Voy a jugar fuera, con energía positiva. Confío cien por cien en mis compañeros. Tenemos un equipo con jugadores muy buenos», Antony se quedó en la banda durante el calentamiento de sus compañeros, a los que animó y alentó cuando se retiraban al vestuario antes de comenzar el partido. Y para acabar, el primer derbi del brasileño en el Sánchez-Pizjuán pasó a un palco que el club sevillista cedió al bético. Antony empezó sentado al lado de Álvaro Ladrón de Guevara y se podía sentir el sufrimiento y la tensión con que se viven este tipo de encuentros. Celebró como el que más el 0-1 de Fornals y se abrazó al secretario técnico y también a Nacho Alarcón en el 0 a 2 definitivo de Sergi Altimira con el que el Betis volvía a tomar Nervión siete años y casi diez meses después. Aplaudió a los compañeros que salían cambiados. Cuando acabó el partido, bajó al césped para celebrar con sus compañeros y los béticos presentes en territorio hostil el importante triunfo ante el Sevilla FC. Es uno de los jugadores más destacados, hasta el momento, de la temporada del Real Betis. Pese a la molesta pubalgia que viene arrastrando desde el encuentro frente al Getafe, Antony —junto a Abde, y también en otros momentos del curso, Fornals y Aitor— ha agarrado la bandera del liderazgo del equipo verdiblanco, dentro y fuera del campo, y vive ahora su tercer derbi ante el Sevilla FC, el segundo en el que estará a disposición de Manuel Pellegrini.Ya sabe lo que significa un encuentro de máxima rivalidad entre su equipo y el contrario eterno sevillista. En la segunda vuelta de la pasada temporada 24-25, el brasileño, que estaba cedido por el Manchester United, jugó el encuentro disputado en el Benito Villamarín el 30 de marzo, correspondiente a la 29ª jornada de LaLiga. Antony formó parte de un equipo en el que, por ejemplo, Isco también fue titular, y con ellos Diego Llorente, Marc Bartra, Pablo Fornals o el Cucho Hernández, como futbolistas más destacados. También, el canterano Jesús Rodríguez y un Johnny Cardoso, ahora en el Atlético de Madrid, que fue quien empató el tanto inicial del nervionense Vargas. El Cucho fue el autor del gol que le dio el triunfo al Betis. Lo Celso entró en el partido desde el banquillo. Aquella noche, el de Osasco jugó los 90 minutos, siendo un peligro constante para el flanco izquierdo de la defensa sevillista, aunque no tuvo participación directa en ninguno de los goles. Aquella noche, Antony fue uno de los que más disfrutó la celebración del triunfo verdiblanco en el duelo cainita. Ya empezaba a sonar el ‘Antonio de Triana’ que le está acompañando durante sus ya trece meses como jugador bético. Cuando Mateo Busquets Ferrer decretó el final del encuentro, el brasileño, recogió una gran bandera con el escudo del Betis desde el Gol Sur del Villamarín, que ondeó con los béticos de esa grada, donde también fue levantado a hombros por Adrián San Miguel, el portero titular de aquella mágica noche para los béticos en el Villamarín. Se abrazó con todos los compañeros, especialmente con Abde, que fue baja en ese partido, con Lo Celso, y cantó, junto al resto de sus compañeros, el himno del club como colofón a la fiesta. También, ya en el túnel de vestuarios, brindó con Isco con sendos botellines de Cruzcampo, por el triunfo del equipo ante el Sevilla. Ya tenía el de Osasco su bautizo oficial en uno de los derbis más importantes no sólo de España o de Europa, sino también del panorama futbolístico mundial.En pocos meses ha aprendido Antony lo que es para la ciudad y los aficionados de uno y otro equipo disputar y ganar un derbi a su máximo rival. Por eso, también tenía ganas de estrenarse en el Sánchez-Pizjuán, donde Sevilla y Betis se enfrentaban en el primer derbi de la presente campaña 25-26, correspondiente a la 14ª jornada. Pero no pudo ser. En el encuentro anterior frente al Girona en la Cartuja, el brasileño fue expulsado por tarjeta roja directa en el descuento, así que, pese a los intentos del club, Pellegrini no pudo contar con él para el duelo de máxima rivalidad local. Antony se unía a las bajas de Isco, Amrabat, Lo Celso, Pau López y Bellerín.Un bético más en NerviónPero Antony no iba a quedarse en su domicilio pese a la sanción. Se montó en el autobús que trasladó a la expedición heliopolitana desde el hotel de concentración y acompañó a sus compañeros a Nervión, donde poco le faltó para ponerse una bufanda o una bandera. El derbi más especial para el brasileño empezó pronto. Nada más llegar a territorio enemigo, saltó junto al resto del grupo al césped y departió con prácticamente todos. También firmó autógrafos y se hizo fotografías incluso con seguidores sevillistas. Fue muy llamativa la conversación que, en presencia de Fajardo, mantuvo con Pablo García en el banquillo visitante del estadio sevillista. El canterano, bético de toda la vida, era titular en un derbi por primera vez en su reciente carrera, y en ese momento mostraba esos nervios. «Es un partido muy especial que empieza por la cabeza. Es un partido especial para tí, hermano. Yo confío en tí. Estamos contigo, hermano», le comentaba el de Osasco al de Alcosa, que automáticamente le respondía «es un partido muy muy importante. Estoy muy concienciado».Después de declarar sentirse «muy ansioso por el partido, claro que quería estar jugando con mi equipo. Voy a jugar fuera, con energía positiva. Confío cien por cien en mis compañeros. Tenemos un equipo con jugadores muy buenos», Antony se quedó en la banda durante el calentamiento de sus compañeros, a los que animó y alentó cuando se retiraban al vestuario antes de comenzar el partido. Y para acabar, el primer derbi del brasileño en el Sánchez-Pizjuán pasó a un palco que el club sevillista cedió al bético. Antony empezó sentado al lado de Álvaro Ladrón de Guevara y se podía sentir el sufrimiento y la tensión con que se viven este tipo de encuentros. Celebró como el que más el 0-1 de Fornals y se abrazó al secretario técnico y también a Nacho Alarcón en el 0 a 2 definitivo de Sergi Altimira con el que el Betis volvía a tomar Nervión siete años y casi diez meses después. Aplaudió a los compañeros que salían cambiados. Cuando acabó el partido, bajó al césped para celebrar con sus compañeros y los béticos presentes en territorio hostil el importante triunfo ante el Sevilla FC. Es uno de los jugadores más destacados, hasta el momento, de la temporada del Real Betis. Pese a la molesta pubalgia que viene arrastrando desde el encuentro frente al Getafe, Antony —junto a Abde, y también en otros momentos del curso, Fornals y Aitor— ha agarrado la bandera del liderazgo del equipo verdiblanco, dentro y fuera del campo, y vive ahora su tercer derbi ante el Sevilla FC, el segundo en el que estará a disposición de Manuel Pellegrini.Ya sabe lo que significa un encuentro de máxima rivalidad entre su equipo y el contrario eterno sevillista. En la segunda vuelta de la pasada temporada 24-25, el brasileño, que estaba cedido por el Manchester United, jugó el encuentro disputado en el Benito Villamarín el 30 de marzo, correspondiente a la 29ª jornada de LaLiga. Antony formó parte de un equipo en el que, por ejemplo, Isco también fue titular, y con ellos Diego Llorente, Marc Bartra, Pablo Fornals o el Cucho Hernández, como futbolistas más destacados. También, el canterano Jesús Rodríguez y un Johnny Cardoso, ahora en el Atlético de Madrid, que fue quien empató el tanto inicial del nervionense Vargas. El Cucho fue el autor del gol que le dio el triunfo al Betis. Lo Celso entró en el partido desde el banquillo. Aquella noche, el de Osasco jugó los 90 minutos, siendo un peligro constante para el flanco izquierdo de la defensa sevillista, aunque no tuvo participación directa en ninguno de los goles. Aquella noche, Antony fue uno de los que más disfrutó la celebración del triunfo verdiblanco en el duelo cainita. Ya empezaba a sonar el ‘Antonio de Triana’ que le está acompañando durante sus ya trece meses como jugador bético. Cuando Mateo Busquets Ferrer decretó el final del encuentro, el brasileño, recogió una gran bandera con el escudo del Betis desde el Gol Sur del Villamarín, que ondeó con los béticos de esa grada, donde también fue levantado a hombros por Adrián San Miguel, el portero titular de aquella mágica noche para los béticos en el Villamarín. Se abrazó con todos los compañeros, especialmente con Abde, que fue baja en ese partido, con Lo Celso, y cantó, junto al resto de sus compañeros, el himno del club como colofón a la fiesta. También, ya en el túnel de vestuarios, brindó con Isco con sendos botellines de Cruzcampo, por el triunfo del equipo ante el Sevilla. Ya tenía el de Osasco su bautizo oficial en uno de los derbis más importantes no sólo de España o de Europa, sino también del panorama futbolístico mundial.En pocos meses ha aprendido Antony lo que es para la ciudad y los aficionados de uno y otro equipo disputar y ganar un derbi a su máximo rival. Por eso, también tenía ganas de estrenarse en el Sánchez-Pizjuán, donde Sevilla y Betis se enfrentaban en el primer derbi de la presente campaña 25-26, correspondiente a la 14ª jornada. Pero no pudo ser. En el encuentro anterior frente al Girona en la Cartuja, el brasileño fue expulsado por tarjeta roja directa en el descuento, así que, pese a los intentos del club, Pellegrini no pudo contar con él para el duelo de máxima rivalidad local. Antony se unía a las bajas de Isco, Amrabat, Lo Celso, Pau López y Bellerín.Un bético más en NerviónPero Antony no iba a quedarse en su domicilio pese a la sanción. Se montó en el autobús que trasladó a la expedición heliopolitana desde el hotel de concentración y acompañó a sus compañeros a Nervión, donde poco le faltó para ponerse una bufanda o una bandera. El derbi más especial para el brasileño empezó pronto. Nada más llegar a territorio enemigo, saltó junto al resto del grupo al césped y departió con prácticamente todos. También firmó autógrafos y se hizo fotografías incluso con seguidores sevillistas. Fue muy llamativa la conversación que, en presencia de Fajardo, mantuvo con Pablo García en el banquillo visitante del estadio sevillista. El canterano, bético de toda la vida, era titular en un derbi por primera vez en su reciente carrera, y en ese momento mostraba esos nervios. «Es un partido muy especial que empieza por la cabeza. Es un partido especial para tí, hermano. Yo confío en tí. Estamos contigo, hermano», le comentaba el de Osasco al de Alcosa, que automáticamente le respondía «es un partido muy muy importante. Estoy muy concienciado».Después de declarar sentirse «muy ansioso por el partido, claro que quería estar jugando con mi equipo. Voy a jugar fuera, con energía positiva. Confío cien por cien en mis compañeros. Tenemos un equipo con jugadores muy buenos», Antony se quedó en la banda durante el calentamiento de sus compañeros, a los que animó y alentó cuando se retiraban al vestuario antes de comenzar el partido. Y para acabar, el primer derbi del brasileño en el Sánchez-Pizjuán pasó a un palco que el club sevillista cedió al bético. Antony empezó sentado al lado de Álvaro Ladrón de Guevara y se podía sentir el sufrimiento y la tensión con que se viven este tipo de encuentros. Celebró como el que más el 0-1 de Fornals y se abrazó al secretario técnico y también a Nacho Alarcón en el 0 a 2 definitivo de Sergi Altimira con el que el Betis volvía a tomar Nervión siete años y casi diez meses después. Aplaudió a los compañeros que salían cambiados. Cuando acabó el partido, bajó al césped para celebrar con sus compañeros y los béticos presentes en territorio hostil el importante triunfo ante el Sevilla FC. RSS de noticias de deportes
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