Emmanuel Macron llegó a la presidencia de Francia con 39 años y una aureola liberal de exbanquero de Rothschild que le valió el sobrenombre de Mozart de las finanzas. A golpe de bajadas de impuestos y recorte de gasto público dispararía el atractivo para la inversión, dinamizaría la economía y mantendría las cuentas públicas en orden (entonces, en 2017, lo estaban, con un déficit del 2,7%, por debajo del mandato del 3% impuesto por Bruselas). Los primeros compases sonaron bien, pero, casi una década después, ese desequilibrio fiscal se encamina al 6%, el volumen de la deuda pública equivale ya el 119% del PIB, el país no crece ni medio punto porcentual y las calles han comenzado a arder.
Las bajadas de impuestos impulsadas por el llamado ‘Mozart de las finanzas’ no dinamizaron la economía tanto como esperaba, el gasto público no lo compensó y la desigualdad incendió la calle
Emmanuel Macron llegó a la presidencia de Francia con 39 años y una aureola liberal de exbanquero de Rothschild que le valió el sobrenombre de Mozart de las finanzas. A golpe de bajadas de impuestos y recorte de gasto público dispararía el atractivo para la inversión, dinamizaría la economía y mantendría las cuentas públicas en orden (entonces, en 2017, lo estaban, con un déficit del 2,7%, por debajo del mandato del 3% impuesto por Bruselas). Los primeros compases sonaron bien, pero, casi una década después, ese desequilibrio fiscal se encamina al 6%, el volumen de la deuda pública equivale ya el 119% del PIB, el país no crece ni medio punto porcentual y las calles han comenzado a arder.
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