En una cervecera reconvertida del valle del Tirol se decide si Europa puede seguir tratando sus infecciones con un antibiótico fabricado en casa. Corría 1946 cuando Michel Rambaud, químico y oficial francés de las fuerzas aliadas de ocupación, tuvo una idea que cambiaría la Historia de la Medicina en el continente: la fermentación con la que las levaduras producen cerveza es, en esencia, el mismo proceso biológico que usa el hongo Penicillium para sintetizar el principio activo de la penicilina. Reconvirtió la fábrica de cerveza de Kundl, un pueblo a 130 kilómetros al oeste de Salzburgo (Austria), y abrió la era de la producción industrial del antibiótico en Europa.
Las instalaciones de la farmacéutica Sandoz en una pequeña localidad austriaca, Kundl, se han convertido en el bastión de Europa para fabricar antibióticos de principio a fin: del hongo al comprimido
En una cervecera reconvertida del valle del Tirol se decide si Europa puede seguir tratando sus infecciones con un antibiótico fabricado en casa. Corría 1946 cuando Michel Rambaud, químico y oficial francés de las fuerzas aliadas de ocupación, tuvo una idea que cambiaría la Historia de la Medicina en el continente: la fermentación con la que las levaduras producen cerveza es, en esencia, el mismo proceso biológico que usa el hongo Penicillium para sintetizar el principio activo de la penicilina. Reconvirtió la fábrica de cerveza de Kundl, un pueblo a 130 kilómetros al oeste de Salzburgo (Austria), y abrió la era de la producción industrial del antibiótico en Europa.
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