La Casa de Corcho de la Vega volverá a levantarse. Apenas unos días después del incendio que arrasó la cubierta de este emblemático inmueble toledano, el Ayuntamiento ya trabaja con la vista puesta en su reconstrucción y en recuperar el proyecto que pretendía devolver la vida a uno de los edificios más singulares y queridos del parque de la Vega . La idea es que resurja de sus cenizas, como un pequeño Fénix en pleno corazón verde de Toledo, y pueda abrir de nuevo sus puertas en la primavera del próximo año convertida en un moderno restaurante, aunque conservando intacta su esencia histórica.El fuego se produjo el pasado 22 de mayo, apenas unas horas antes de que se formalizara la firma del contrato de concesión con la empresa Authentic Paradise Events, del empresario toledano Vidal Cencerrado, que iba a explotar el espacio durante los próximos ocho años. Todo estaba preparado. El estudio de arquitectura Anivel y el propio adjudicatario ultimaban materiales y acabados cuando recibieron la llamada que nadie esperaba.«Pensábamos que era una broma», recuerda el arquitecto Javier Rojo Ruz, responsable del estudio toledano que redactó la propuesta de proyecto ganadora de rehabilitación con Vidal. «Estábamos sentados viendo acabados y suelos cuando llamaron diciendo que estaba ardiendo.Vidal puso el altavoz y pensamos: «qué bromista». Pero enseguida vimos que no era ninguna broma y que tenía muy mala pinta». Las llamas comenzaron tras el chispazo de un motor de gasolina que estaba siendo rellenado en el interior del edificio por dos trabajadores de uno de los Planes de Empleo municipales. Según las primeras informaciones, una chispa prendió en la ropa de uno de ellos y, al intentar apagar el fuego, este se extendió rápidamente hacia la parte superior del inmueble, alimentado por la abundante madera de la cubierta.Imagen del interior de la Casa de Corcho según el proyecto de Anivel.El incendio destruyó prácticamente toda la parte superior de la Casa de Corcho. Sin embargo, los primeros análisis técnicos invitan al optimismo. Los muros de la planta baja y buena parte de la estructura perimetral han resistido mejor de lo esperado. Incluso los entramados de madera y ladrillo de la planta superior, que generaban más preocupación, presentan un estado razonablemente bueno.«Dentro está mejor de lo que pensábamos», asegura Rojo. «De la cubierta no hay absolutamente nada recuperable, hay que rehacerla entera, pero gran parte de los muros se pueden aprovechar. Una vez que se retire toda la carbonilla, el aspecto será mejor de lo que parece ahora».Mientras tanto, el Ayuntamiento estudia cómo encajar jurídicamente la situación. La adjudicación estaba aprobada, pero el contrato aún no había llegado a firmarse cuando se produjo el incendio. Los servicios jurídicos municipales analizan ahora cómo paralizar temporalmente el procedimiento para que sea el propio Consistorio quien acometa la reconstrucción del edificio y posteriormente retomar la concesión.El Ayuntamiento quiere actuar con rapidez para evitar un mayor deterioro del inmueble, que se cubrirá con una gran lona antes de la inauguración de las obrasEl alcalde, Carlos Velázquez, ya ha avanzado que la reparación se realizará con cargo al fondo de contingencia municipal. El objetivo es actuar con rapidez para evitar un mayor deterioro del inmueble y poder cubrirlo provisionalmente con una gran lona antes de la inauguración de las obras de remodelación de los parques de la Vega, prevista antes de que finalice junio.La intención municipal es clara: recuperar cuanto antes la Casa de Corcho y devolverla a la ciudad. Y hacerlo, además, respetando el proyecto diseñado por Anivel, que precisamente apostaba por combinar tradición y modernidad sin alterar el carácter del edificio. Un restaurante integrado en la VegaEl proyecto redactado por los arquitectos Javier Rojo y Andrea Marín, del estudio Anivel, buscaba convertir la Casa de Corcho en un restaurante elegante y contemporáneo, pero completamente integrado en el entorno del parque. Nada estridente. Nada artificial. La propuesta incluía una cuidada rehabilitación interior y exterior, con materiales nobles y soluciones discretas. La cubierta ya iba a ser sustituida incluso antes del incendio por una nueva estructura con panel sándwich aislante y acabado de aluminio, respetando la estética original. También estaba prevista la reparación integral de las piezas de corcho de la fachada y la recuperación de las carpinterías históricas.«Las íbamos a lijar, recuperar y barnizar. Y si alguna estaba muy mal, se repondría exactamente igual, con el mismo diseño y el mismo nudillo», explica Javier Rojo. El proyecto también contemplaba reforzar toda la estructura superior y rehabilitar los pórticos interiores. Incluso se había diseñado una nueva escalera troquelada de madera con barandilla de vidrio para mejorar la accesibilidad y modernizar el interior sin romper la estética tradicional.Uno de los elementos más llamativos iba a ser la barra principal del restaurante, diseñada en semicírculo alrededor de uno de los pilares interiores para optimizar el espacio. También se había previsto instalar mobiliario «tipo francés» resistente para exterior y mantener uno de los rasgos más tradicionales del entorno: la arena en la terraza, como se ha hecho históricamente en la Vega.«No queríamos hacer algo de baratija. Era un proyecto de calidad. Vidal había apostado muy fuerte por este negocio» Javier Rojo Arquitecto«No queríamos hacer algo de baratija», subraya Rojo. «Era un proyecto de calidad. Vidal había apostado muy fuerte por este negocio». La idea del empresario toledano pasaba por crear un establecimiento con capacidad para 214 personas sumando interior y terraza. El edificio dispone de dos plantas: una inferior, destinada principalmente a barra y servicios, donde se incluyen aseos adaptados, y una planta superior diáfana donde se ubicaría la sala principal del restaurante.Además, el proyecto incluía detalles especialmente respetuosos con el paisaje urbano. En lugar de instalar un gran cartel comercial en la fachada, se había optado por un discreto tótem informativo para no romper la estética de la casa.Un símbolo sentimental de ToledoLa Casa de Corcho forma parte de la memoria sentimental de varias generaciones de toledanos. Su origen se remonta al siglo XIX, cuando el paseo de Merchán comenzó su transformación urbanística.El arquitecto Ramiro Amador de los Ríos diseñó entre 1871 y 1872 una «casa rústica a la suiza» integrada entre la vegetación del parque. El edificio se recubrió con planchas de corcho y cortezas de árbol para mimetizarlo con el entorno natural. Inicialmente sirvió como almacén y vivienda para un guarda del parque. Con el paso de las décadas, la Casa de Corcho tuvo múltiples usos. Fue biblioteca pública durante la Segunda República, colegio electoral y espacio de servicios municipales. También terminó convirtiéndose en uno de los iconos más reconocibles de la Vega.Junto a ella, además, se instaló en 1982 la escultura «Mujer toledana», reproducción ampliada de una obra de Alberto Sánchez realizada por Cecilio Béjar. Ahora, tras el incendio, el reto pasa por recuperar no solo un edificio, sino también parte del patrimonio emocional de la ciudad.La reconstrucción podría durar siete mesesAunque los plazos todavía dependen de los informes técnicos, de la resolución jurídica del expediente y de acometer la obra de restauración. los arquitectos manejan ya una previsión aproximada. Según Javier Rojo, una vez redactado el proyecto definitivo de reconstrucción y licitadas las obras, la intervención podría ejecutarse en unos siete meses.«Hay que recalcular toda la cubierta y rehacer completamente la estructura superior, pero si se actúa rápido, en mi opinión, podría estar listo para primavera», explica.El propio arquitecto insiste en mantener una visión optimista sobre el futuro del inmueble. «Se quemó Notre Dame y se reconstruyó. La Casa de Corcho también va a volver como dijo nuestro alcalde. Se restaurará y va a quedar genial». Mientras tanto, se está a la espera de conocer cómo se resolverá administrativamente la concesión. Aunque todavía no se ha formalizado el contrato, tanto el Ayuntamiento como el empresario mantienen la voluntad de sacar adelante el proyecto original, según han informado fuentes municipales a ABC.«Vidal es una garantía», afirma Rojo. «Es un empresario serio, solvente y con experiencia. Nosotros estábamos muy ilusionados con este proyecto y seguimos estándolo». La imagen de la Casa de Corcho ennegrecida sigue impactando a los toledanos. Pero bajo las cenizas aún permanece en pie buena parte de la estructura de uno de los edificios más queridos de Toledo. Y precisamente sobre esos restos comenzará ahora una nueva etapa. Estado de la Casa de Corcho tras el incendio del 22 de mayo. De almacén rural a icono de la Vega: 150 años de historia La historia de la Casa de Corcho está íntimamente ligada a la transformación urbana de Toledo en el siglo XIX. El edificio, según contaba en un artículo el historiador Rafael del Cerro en ABC, nació dentro del proyecto de ajardinamiento del paseo de Merchán, desarrollado entre 1868 y 1871 para convertir aquella explanada situada frente a la Puerta de Bisagra en un gran espacio de ocio ciudadano. El inmueble fue diseñado por el arquitecto Ramiro Amador de los Ríos como una «casa rústica a la suiza». Su peculiar revestimiento de corcho y cortezas de árbol buscaba integrarlo visualmente entre la vegetación del parque. Inicialmente sirvió como almacén y vivienda para el guarda de la Vega, aunque con el paso del tiempo fue adaptándose a distintos usos públicos. Durante la Segunda República acogió una pequeña biblioteca municipal y durante décadas también funcionó como colegio electoral. Su singular aspecto terminó convirtiéndola en uno de los edificios más fotografiados y reconocibles del parque. Precisamente esa carga sentimental explica la rápida reacción institucional y social tras el incendio. Ahora, más de 150 años después de su construcción, la Casa de Corcho afronta una nueva reconstrucción con el objetivo de recuperar su imagen histórica y devolverle, por fin, una actividad estable vinculada a la hostelería y al ocio ciudadano. La Casa de Corcho de la Vega volverá a levantarse. Apenas unos días después del incendio que arrasó la cubierta de este emblemático inmueble toledano, el Ayuntamiento ya trabaja con la vista puesta en su reconstrucción y en recuperar el proyecto que pretendía devolver la vida a uno de los edificios más singulares y queridos del parque de la Vega . La idea es que resurja de sus cenizas, como un pequeño Fénix en pleno corazón verde de Toledo, y pueda abrir de nuevo sus puertas en la primavera del próximo año convertida en un moderno restaurante, aunque conservando intacta su esencia histórica.El fuego se produjo el pasado 22 de mayo, apenas unas horas antes de que se formalizara la firma del contrato de concesión con la empresa Authentic Paradise Events, del empresario toledano Vidal Cencerrado, que iba a explotar el espacio durante los próximos ocho años. Todo estaba preparado. El estudio de arquitectura Anivel y el propio adjudicatario ultimaban materiales y acabados cuando recibieron la llamada que nadie esperaba.«Pensábamos que era una broma», recuerda el arquitecto Javier Rojo Ruz, responsable del estudio toledano que redactó la propuesta de proyecto ganadora de rehabilitación con Vidal. «Estábamos sentados viendo acabados y suelos cuando llamaron diciendo que estaba ardiendo.Vidal puso el altavoz y pensamos: «qué bromista». Pero enseguida vimos que no era ninguna broma y que tenía muy mala pinta». Las llamas comenzaron tras el chispazo de un motor de gasolina que estaba siendo rellenado en el interior del edificio por dos trabajadores de uno de los Planes de Empleo municipales. Según las primeras informaciones, una chispa prendió en la ropa de uno de ellos y, al intentar apagar el fuego, este se extendió rápidamente hacia la parte superior del inmueble, alimentado por la abundante madera de la cubierta.Imagen del interior de la Casa de Corcho según el proyecto de Anivel.El incendio destruyó prácticamente toda la parte superior de la Casa de Corcho. Sin embargo, los primeros análisis técnicos invitan al optimismo. Los muros de la planta baja y buena parte de la estructura perimetral han resistido mejor de lo esperado. Incluso los entramados de madera y ladrillo de la planta superior, que generaban más preocupación, presentan un estado razonablemente bueno.«Dentro está mejor de lo que pensábamos», asegura Rojo. «De la cubierta no hay absolutamente nada recuperable, hay que rehacerla entera, pero gran parte de los muros se pueden aprovechar. Una vez que se retire toda la carbonilla, el aspecto será mejor de lo que parece ahora».Mientras tanto, el Ayuntamiento estudia cómo encajar jurídicamente la situación. La adjudicación estaba aprobada, pero el contrato aún no había llegado a firmarse cuando se produjo el incendio. Los servicios jurídicos municipales analizan ahora cómo paralizar temporalmente el procedimiento para que sea el propio Consistorio quien acometa la reconstrucción del edificio y posteriormente retomar la concesión.El Ayuntamiento quiere actuar con rapidez para evitar un mayor deterioro del inmueble, que se cubrirá con una gran lona antes de la inauguración de las obrasEl alcalde, Carlos Velázquez, ya ha avanzado que la reparación se realizará con cargo al fondo de contingencia municipal. El objetivo es actuar con rapidez para evitar un mayor deterioro del inmueble y poder cubrirlo provisionalmente con una gran lona antes de la inauguración de las obras de remodelación de los parques de la Vega, prevista antes de que finalice junio.La intención municipal es clara: recuperar cuanto antes la Casa de Corcho y devolverla a la ciudad. Y hacerlo, además, respetando el proyecto diseñado por Anivel, que precisamente apostaba por combinar tradición y modernidad sin alterar el carácter del edificio. Un restaurante integrado en la VegaEl proyecto redactado por los arquitectos Javier Rojo y Andrea Marín, del estudio Anivel, buscaba convertir la Casa de Corcho en un restaurante elegante y contemporáneo, pero completamente integrado en el entorno del parque. Nada estridente. Nada artificial. La propuesta incluía una cuidada rehabilitación interior y exterior, con materiales nobles y soluciones discretas. La cubierta ya iba a ser sustituida incluso antes del incendio por una nueva estructura con panel sándwich aislante y acabado de aluminio, respetando la estética original. También estaba prevista la reparación integral de las piezas de corcho de la fachada y la recuperación de las carpinterías históricas.«Las íbamos a lijar, recuperar y barnizar. Y si alguna estaba muy mal, se repondría exactamente igual, con el mismo diseño y el mismo nudillo», explica Javier Rojo. El proyecto también contemplaba reforzar toda la estructura superior y rehabilitar los pórticos interiores. Incluso se había diseñado una nueva escalera troquelada de madera con barandilla de vidrio para mejorar la accesibilidad y modernizar el interior sin romper la estética tradicional.Uno de los elementos más llamativos iba a ser la barra principal del restaurante, diseñada en semicírculo alrededor de uno de los pilares interiores para optimizar el espacio. También se había previsto instalar mobiliario «tipo francés» resistente para exterior y mantener uno de los rasgos más tradicionales del entorno: la arena en la terraza, como se ha hecho históricamente en la Vega.«No queríamos hacer algo de baratija. Era un proyecto de calidad. Vidal había apostado muy fuerte por este negocio» Javier Rojo Arquitecto«No queríamos hacer algo de baratija», subraya Rojo. «Era un proyecto de calidad. Vidal había apostado muy fuerte por este negocio». La idea del empresario toledano pasaba por crear un establecimiento con capacidad para 214 personas sumando interior y terraza. El edificio dispone de dos plantas: una inferior, destinada principalmente a barra y servicios, donde se incluyen aseos adaptados, y una planta superior diáfana donde se ubicaría la sala principal del restaurante.Además, el proyecto incluía detalles especialmente respetuosos con el paisaje urbano. En lugar de instalar un gran cartel comercial en la fachada, se había optado por un discreto tótem informativo para no romper la estética de la casa.Un símbolo sentimental de ToledoLa Casa de Corcho forma parte de la memoria sentimental de varias generaciones de toledanos. Su origen se remonta al siglo XIX, cuando el paseo de Merchán comenzó su transformación urbanística.El arquitecto Ramiro Amador de los Ríos diseñó entre 1871 y 1872 una «casa rústica a la suiza» integrada entre la vegetación del parque. El edificio se recubrió con planchas de corcho y cortezas de árbol para mimetizarlo con el entorno natural. Inicialmente sirvió como almacén y vivienda para un guarda del parque. Con el paso de las décadas, la Casa de Corcho tuvo múltiples usos. Fue biblioteca pública durante la Segunda República, colegio electoral y espacio de servicios municipales. También terminó convirtiéndose en uno de los iconos más reconocibles de la Vega.Junto a ella, además, se instaló en 1982 la escultura «Mujer toledana», reproducción ampliada de una obra de Alberto Sánchez realizada por Cecilio Béjar. Ahora, tras el incendio, el reto pasa por recuperar no solo un edificio, sino también parte del patrimonio emocional de la ciudad.La reconstrucción podría durar siete mesesAunque los plazos todavía dependen de los informes técnicos, de la resolución jurídica del expediente y de acometer la obra de restauración. los arquitectos manejan ya una previsión aproximada. Según Javier Rojo, una vez redactado el proyecto definitivo de reconstrucción y licitadas las obras, la intervención podría ejecutarse en unos siete meses.«Hay que recalcular toda la cubierta y rehacer completamente la estructura superior, pero si se actúa rápido, en mi opinión, podría estar listo para primavera», explica.El propio arquitecto insiste en mantener una visión optimista sobre el futuro del inmueble. «Se quemó Notre Dame y se reconstruyó. La Casa de Corcho también va a volver como dijo nuestro alcalde. Se restaurará y va a quedar genial». Mientras tanto, se está a la espera de conocer cómo se resolverá administrativamente la concesión. Aunque todavía no se ha formalizado el contrato, tanto el Ayuntamiento como el empresario mantienen la voluntad de sacar adelante el proyecto original, según han informado fuentes municipales a ABC.«Vidal es una garantía», afirma Rojo. «Es un empresario serio, solvente y con experiencia. Nosotros estábamos muy ilusionados con este proyecto y seguimos estándolo». La imagen de la Casa de Corcho ennegrecida sigue impactando a los toledanos. Pero bajo las cenizas aún permanece en pie buena parte de la estructura de uno de los edificios más queridos de Toledo. Y precisamente sobre esos restos comenzará ahora una nueva etapa. Estado de la Casa de Corcho tras el incendio del 22 de mayo. De almacén rural a icono de la Vega: 150 años de historia La historia de la Casa de Corcho está íntimamente ligada a la transformación urbana de Toledo en el siglo XIX. El edificio, según contaba en un artículo el historiador Rafael del Cerro en ABC, nació dentro del proyecto de ajardinamiento del paseo de Merchán, desarrollado entre 1868 y 1871 para convertir aquella explanada situada frente a la Puerta de Bisagra en un gran espacio de ocio ciudadano. El inmueble fue diseñado por el arquitecto Ramiro Amador de los Ríos como una «casa rústica a la suiza». Su peculiar revestimiento de corcho y cortezas de árbol buscaba integrarlo visualmente entre la vegetación del parque. Inicialmente sirvió como almacén y vivienda para el guarda de la Vega, aunque con el paso del tiempo fue adaptándose a distintos usos públicos. Durante la Segunda República acogió una pequeña biblioteca municipal y durante décadas también funcionó como colegio electoral. Su singular aspecto terminó convirtiéndola en uno de los edificios más fotografiados y reconocibles del parque. Precisamente esa carga sentimental explica la rápida reacción institucional y social tras el incendio. Ahora, más de 150 años después de su construcción, la Casa de Corcho afronta una nueva reconstrucción con el objetivo de recuperar su imagen histórica y devolverle, por fin, una actividad estable vinculada a la hostelería y al ocio ciudadano. La Casa de Corcho de la Vega volverá a levantarse. Apenas unos días después del incendio que arrasó la cubierta de este emblemático inmueble toledano, el Ayuntamiento ya trabaja con la vista puesta en su reconstrucción y en recuperar el proyecto que pretendía devolver la vida a uno de los edificios más singulares y queridos del parque de la Vega . La idea es que resurja de sus cenizas, como un pequeño Fénix en pleno corazón verde de Toledo, y pueda abrir de nuevo sus puertas en la primavera del próximo año convertida en un moderno restaurante, aunque conservando intacta su esencia histórica.El fuego se produjo el pasado 22 de mayo, apenas unas horas antes de que se formalizara la firma del contrato de concesión con la empresa Authentic Paradise Events, del empresario toledano Vidal Cencerrado, que iba a explotar el espacio durante los próximos ocho años. Todo estaba preparado. El estudio de arquitectura Anivel y el propio adjudicatario ultimaban materiales y acabados cuando recibieron la llamada que nadie esperaba.«Pensábamos que era una broma», recuerda el arquitecto Javier Rojo Ruz, responsable del estudio toledano que redactó la propuesta de proyecto ganadora de rehabilitación con Vidal. «Estábamos sentados viendo acabados y suelos cuando llamaron diciendo que estaba ardiendo.Vidal puso el altavoz y pensamos: «qué bromista». Pero enseguida vimos que no era ninguna broma y que tenía muy mala pinta». Las llamas comenzaron tras el chispazo de un motor de gasolina que estaba siendo rellenado en el interior del edificio por dos trabajadores de uno de los Planes de Empleo municipales. Según las primeras informaciones, una chispa prendió en la ropa de uno de ellos y, al intentar apagar el fuego, este se extendió rápidamente hacia la parte superior del inmueble, alimentado por la abundante madera de la cubierta.Imagen del interior de la Casa de Corcho según el proyecto de Anivel.El incendio destruyó prácticamente toda la parte superior de la Casa de Corcho. Sin embargo, los primeros análisis técnicos invitan al optimismo. Los muros de la planta baja y buena parte de la estructura perimetral han resistido mejor de lo esperado. Incluso los entramados de madera y ladrillo de la planta superior, que generaban más preocupación, presentan un estado razonablemente bueno.«Dentro está mejor de lo que pensábamos», asegura Rojo. «De la cubierta no hay absolutamente nada recuperable, hay que rehacerla entera, pero gran parte de los muros se pueden aprovechar. Una vez que se retire toda la carbonilla, el aspecto será mejor de lo que parece ahora».Mientras tanto, el Ayuntamiento estudia cómo encajar jurídicamente la situación. La adjudicación estaba aprobada, pero el contrato aún no había llegado a firmarse cuando se produjo el incendio. Los servicios jurídicos municipales analizan ahora cómo paralizar temporalmente el procedimiento para que sea el propio Consistorio quien acometa la reconstrucción del edificio y posteriormente retomar la concesión.El Ayuntamiento quiere actuar con rapidez para evitar un mayor deterioro del inmueble, que se cubrirá con una gran lona antes de la inauguración de las obrasEl alcalde, Carlos Velázquez, ya ha avanzado que la reparación se realizará con cargo al fondo de contingencia municipal. El objetivo es actuar con rapidez para evitar un mayor deterioro del inmueble y poder cubrirlo provisionalmente con una gran lona antes de la inauguración de las obras de remodelación de los parques de la Vega, prevista antes de que finalice junio.La intención municipal es clara: recuperar cuanto antes la Casa de Corcho y devolverla a la ciudad. Y hacerlo, además, respetando el proyecto diseñado por Anivel, que precisamente apostaba por combinar tradición y modernidad sin alterar el carácter del edificio. Un restaurante integrado en la VegaEl proyecto redactado por los arquitectos Javier Rojo y Andrea Marín, del estudio Anivel, buscaba convertir la Casa de Corcho en un restaurante elegante y contemporáneo, pero completamente integrado en el entorno del parque. Nada estridente. Nada artificial. La propuesta incluía una cuidada rehabilitación interior y exterior, con materiales nobles y soluciones discretas. La cubierta ya iba a ser sustituida incluso antes del incendio por una nueva estructura con panel sándwich aislante y acabado de aluminio, respetando la estética original. También estaba prevista la reparación integral de las piezas de corcho de la fachada y la recuperación de las carpinterías históricas.«Las íbamos a lijar, recuperar y barnizar. Y si alguna estaba muy mal, se repondría exactamente igual, con el mismo diseño y el mismo nudillo», explica Javier Rojo. El proyecto también contemplaba reforzar toda la estructura superior y rehabilitar los pórticos interiores. Incluso se había diseñado una nueva escalera troquelada de madera con barandilla de vidrio para mejorar la accesibilidad y modernizar el interior sin romper la estética tradicional.Uno de los elementos más llamativos iba a ser la barra principal del restaurante, diseñada en semicírculo alrededor de uno de los pilares interiores para optimizar el espacio. También se había previsto instalar mobiliario «tipo francés» resistente para exterior y mantener uno de los rasgos más tradicionales del entorno: la arena en la terraza, como se ha hecho históricamente en la Vega.«No queríamos hacer algo de baratija. Era un proyecto de calidad. Vidal había apostado muy fuerte por este negocio» Javier Rojo Arquitecto«No queríamos hacer algo de baratija», subraya Rojo. «Era un proyecto de calidad. Vidal había apostado muy fuerte por este negocio». La idea del empresario toledano pasaba por crear un establecimiento con capacidad para 214 personas sumando interior y terraza. El edificio dispone de dos plantas: una inferior, destinada principalmente a barra y servicios, donde se incluyen aseos adaptados, y una planta superior diáfana donde se ubicaría la sala principal del restaurante.Además, el proyecto incluía detalles especialmente respetuosos con el paisaje urbano. En lugar de instalar un gran cartel comercial en la fachada, se había optado por un discreto tótem informativo para no romper la estética de la casa.Un símbolo sentimental de ToledoLa Casa de Corcho forma parte de la memoria sentimental de varias generaciones de toledanos. Su origen se remonta al siglo XIX, cuando el paseo de Merchán comenzó su transformación urbanística.El arquitecto Ramiro Amador de los Ríos diseñó entre 1871 y 1872 una «casa rústica a la suiza» integrada entre la vegetación del parque. El edificio se recubrió con planchas de corcho y cortezas de árbol para mimetizarlo con el entorno natural. Inicialmente sirvió como almacén y vivienda para un guarda del parque. Con el paso de las décadas, la Casa de Corcho tuvo múltiples usos. Fue biblioteca pública durante la Segunda República, colegio electoral y espacio de servicios municipales. También terminó convirtiéndose en uno de los iconos más reconocibles de la Vega.Junto a ella, además, se instaló en 1982 la escultura «Mujer toledana», reproducción ampliada de una obra de Alberto Sánchez realizada por Cecilio Béjar. Ahora, tras el incendio, el reto pasa por recuperar no solo un edificio, sino también parte del patrimonio emocional de la ciudad.La reconstrucción podría durar siete mesesAunque los plazos todavía dependen de los informes técnicos, de la resolución jurídica del expediente y de acometer la obra de restauración. los arquitectos manejan ya una previsión aproximada. Según Javier Rojo, una vez redactado el proyecto definitivo de reconstrucción y licitadas las obras, la intervención podría ejecutarse en unos siete meses.«Hay que recalcular toda la cubierta y rehacer completamente la estructura superior, pero si se actúa rápido, en mi opinión, podría estar listo para primavera», explica.El propio arquitecto insiste en mantener una visión optimista sobre el futuro del inmueble. «Se quemó Notre Dame y se reconstruyó. La Casa de Corcho también va a volver como dijo nuestro alcalde. Se restaurará y va a quedar genial». Mientras tanto, se está a la espera de conocer cómo se resolverá administrativamente la concesión. Aunque todavía no se ha formalizado el contrato, tanto el Ayuntamiento como el empresario mantienen la voluntad de sacar adelante el proyecto original, según han informado fuentes municipales a ABC.«Vidal es una garantía», afirma Rojo. «Es un empresario serio, solvente y con experiencia. Nosotros estábamos muy ilusionados con este proyecto y seguimos estándolo». La imagen de la Casa de Corcho ennegrecida sigue impactando a los toledanos. Pero bajo las cenizas aún permanece en pie buena parte de la estructura de uno de los edificios más queridos de Toledo. Y precisamente sobre esos restos comenzará ahora una nueva etapa. Estado de la Casa de Corcho tras el incendio del 22 de mayo. De almacén rural a icono de la Vega: 150 años de historia La historia de la Casa de Corcho está íntimamente ligada a la transformación urbana de Toledo en el siglo XIX. El edificio, según contaba en un artículo el historiador Rafael del Cerro en ABC, nació dentro del proyecto de ajardinamiento del paseo de Merchán, desarrollado entre 1868 y 1871 para convertir aquella explanada situada frente a la Puerta de Bisagra en un gran espacio de ocio ciudadano. El inmueble fue diseñado por el arquitecto Ramiro Amador de los Ríos como una «casa rústica a la suiza». Su peculiar revestimiento de corcho y cortezas de árbol buscaba integrarlo visualmente entre la vegetación del parque. Inicialmente sirvió como almacén y vivienda para el guarda de la Vega, aunque con el paso del tiempo fue adaptándose a distintos usos públicos. Durante la Segunda República acogió una pequeña biblioteca municipal y durante décadas también funcionó como colegio electoral. Su singular aspecto terminó convirtiéndola en uno de los edificios más fotografiados y reconocibles del parque. Precisamente esa carga sentimental explica la rápida reacción institucional y social tras el incendio. Ahora, más de 150 años después de su construcción, la Casa de Corcho afronta una nueva reconstrucción con el objetivo de recuperar su imagen histórica y devolverle, por fin, una actividad estable vinculada a la hostelería y al ocio ciudadano. RSS de noticias de espana
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