<p>La entrada de España en la<a href=»https://www.elmundo.es/e/ot/otan.html»> OTAN</a> supuso el fin de su aislamiento internacional y también la constatación de que la neutralidad era una suerte de quimera que un país recién salido de una dictadura no se podía permitir. Sin embargo, el PSOE de <a href=»https://www.elmundo.es/e/fe/felipe-gonzalez.html»>Felipe González</a> había hecho de<strong> la bandera antimilitarista </strong>parte de su apuesta política en la campaña electoral de las <strong>elecciones de 1982</strong>, prometiendo un referéndum vinculante sobre la permanencia de España en la organización si ganaba las elecciones. Allí se cocinó el eslogan <strong>«OTAN, de entrada no»</strong>. Tras el triunfo de González y su llegada a la Moncloa, el PSOE protagonizó uno de los giros argumentales más radicales de su historia y puso en marcha una intensa campaña de persuasión: la que permitió convencer a los españoles que habían votado al PSOE de que la OTAN ya no era el artefacto imperialista que se les había vendido sino una puerta de entrada a un futuro moderno y europeísta. Y todo ello, en apenas cuatro años, los que pasaron hasta la celebración de la consulta popular de la que hoy se cumplen cuatro décadas y que avaló la continuidad.</p>
Se cumplen 40 años del referéndum que avaló la continuidad de España en la Alianza Atlántica y que estuvo precedido de una sofisticada campaña de persuasión, incluida la censura de contenidos en TVE, por parte del Gobierno de Felipe González
<p>La entrada de España en la<a href=»https://www.elmundo.es/e/ot/otan.html»> OTAN</a> supuso el fin de su aislamiento internacional y también la constatación de que la neutralidad era una suerte de quimera que un país recién salido de una dictadura no se podía permitir. Sin embargo, el PSOE de <a href=»https://www.elmundo.es/e/fe/felipe-gonzalez.html»>Felipe González</a> había hecho de<strong> la bandera antimilitarista </strong>parte de su apuesta política en la campaña electoral de las <strong>elecciones de 1982</strong>, prometiendo un referéndum vinculante sobre la permanencia de España en la organización si ganaba las elecciones. Allí se cocinó el eslogan <strong>«OTAN, de entrada no»</strong>. Tras el triunfo de González y su llegada a la Moncloa, el PSOE protagonizó uno de los giros argumentales más radicales de su historia y puso en marcha una intensa campaña de persuasión: la que permitió convencer a los españoles que habían votado al PSOE de que la OTAN ya no era el artefacto imperialista que se les había vendido sino una puerta de entrada a un futuro moderno y europeísta. Y todo ello, en apenas cuatro años, los que pasaron hasta la celebración de la consulta popular de la que hoy se cumplen cuatro décadas y que avaló la continuidad.</p>
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