Singapur ha vuelto a tensar la cuerda entre disciplina y pedagogía. En una ciudad-Estado donde el extremo orden público es una seña de identidad, el Gobierno ha decidido reforzar su arsenal contra el acoso escolar con una polémica medida: los castigos corporales, incluidos los azotes con vara, serán una herramienta legítima en las aulas para luchar contra el bullying, aunque siempre como último recurso.
El Gobierno de la Ciudad-Estado recupera este tipo de castigos como último recurso frente al acoso escolar
Singapur ha vuelto a tensar la cuerda entre disciplina y pedagogía. En una ciudad-Estado donde el extremo orden público es una seña de identidad, el Gobierno ha decidido reforzar su arsenal contra el acoso escolar con una polémica medida: los castigos corporales, incluidos los azotes con vara, serán una herramienta legítima en las aulas para luchar contra el bullying, aunque siempre como último recurso.
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