Para saber si el pueblo cordobés debe ir pensando en buscarse la vida en las barricadas, o procede directamente a cortarse las venas con el título VI de la Constitución , decido leer la afortunada entrevista que Davinia Delgado le hace al decano del Colegio de Abogados de Córdoba, don Carlos Arias . Y salgo moderadamente reconfortado, considerando que todo lo que tiene que ver con el derecho altera la digestión de los hombres sencillos. España se enfrenta hoy a una disyuntiva trágica: O buenos jueces y mejores abogados, o el caos. Pues el caos, parece sugerirnos Conde-Pumpido , siempre que esté bien pagado. Para fortuna de la cordobesía pleiteante, el decano del Colegio de Abogados tiene una visión más limpia de la toga. Defiende el papel mediador de los abogados, la necesidad de una formación cabal y una relación personal con el cliente en la línea del mejor humanismo .Si la abogacía se ejerce adecuadamente, tiene una dimensión psicológica. Porque se ejerce con la palabra, y la palabra actúa sobre las emociones. Para el abogado, saber decir es más importante que saber derecho, y no saber decir hace inútil saber mucho derecho. Que algunos abogados hablen en prosa sin saberlo, en nada disminuye la exigencia de calidad humanística de una profesión que ha dado en la historia grandes maestros del lenguaje y del pensamiento. Al abogado va la parte más vulnerable del hombre, la más necesitada de consejo y ayuda. Salvo para los psicópatas, pleitear no es un placer. El abogado sabe, o debería saber, que el cliente acude a su consulta con todos los prejuicios vigentes sobre el caso que le afecta. Él ya tiene dictada sentencia, y sólo pretende que el abogado consiga que la ratifique un juez profesional. Pero la esencia de la abogacía no es el conflicto, sino el entendimiento. Mediar, no enfrentar, de manera que contribuya al orden social en cada caso que lleva. Para mantener en pie los intereses de su cliente no es indispensable vulnerar la ética, el decoro, el buen juicio, y quedarse en la superficie de la verdad sueldo. Para saber si el pueblo cordobés debe ir pensando en buscarse la vida en las barricadas, o procede directamente a cortarse las venas con el título VI de la Constitución , decido leer la afortunada entrevista que Davinia Delgado le hace al decano del Colegio de Abogados de Córdoba, don Carlos Arias . Y salgo moderadamente reconfortado, considerando que todo lo que tiene que ver con el derecho altera la digestión de los hombres sencillos. España se enfrenta hoy a una disyuntiva trágica: O buenos jueces y mejores abogados, o el caos. Pues el caos, parece sugerirnos Conde-Pumpido , siempre que esté bien pagado. Para fortuna de la cordobesía pleiteante, el decano del Colegio de Abogados tiene una visión más limpia de la toga. Defiende el papel mediador de los abogados, la necesidad de una formación cabal y una relación personal con el cliente en la línea del mejor humanismo .Si la abogacía se ejerce adecuadamente, tiene una dimensión psicológica. Porque se ejerce con la palabra, y la palabra actúa sobre las emociones. Para el abogado, saber decir es más importante que saber derecho, y no saber decir hace inútil saber mucho derecho. Que algunos abogados hablen en prosa sin saberlo, en nada disminuye la exigencia de calidad humanística de una profesión que ha dado en la historia grandes maestros del lenguaje y del pensamiento. Al abogado va la parte más vulnerable del hombre, la más necesitada de consejo y ayuda. Salvo para los psicópatas, pleitear no es un placer. El abogado sabe, o debería saber, que el cliente acude a su consulta con todos los prejuicios vigentes sobre el caso que le afecta. Él ya tiene dictada sentencia, y sólo pretende que el abogado consiga que la ratifique un juez profesional. Pero la esencia de la abogacía no es el conflicto, sino el entendimiento. Mediar, no enfrentar, de manera que contribuya al orden social en cada caso que lleva. Para mantener en pie los intereses de su cliente no es indispensable vulnerar la ética, el decoro, el buen juicio, y quedarse en la superficie de la verdad sueldo. Para saber si el pueblo cordobés debe ir pensando en buscarse la vida en las barricadas, o procede directamente a cortarse las venas con el título VI de la Constitución , decido leer la afortunada entrevista que Davinia Delgado le hace al decano del Colegio de Abogados de Córdoba, don Carlos Arias . Y salgo moderadamente reconfortado, considerando que todo lo que tiene que ver con el derecho altera la digestión de los hombres sencillos. España se enfrenta hoy a una disyuntiva trágica: O buenos jueces y mejores abogados, o el caos. Pues el caos, parece sugerirnos Conde-Pumpido , siempre que esté bien pagado. Para fortuna de la cordobesía pleiteante, el decano del Colegio de Abogados tiene una visión más limpia de la toga. Defiende el papel mediador de los abogados, la necesidad de una formación cabal y una relación personal con el cliente en la línea del mejor humanismo .Si la abogacía se ejerce adecuadamente, tiene una dimensión psicológica. Porque se ejerce con la palabra, y la palabra actúa sobre las emociones. Para el abogado, saber decir es más importante que saber derecho, y no saber decir hace inútil saber mucho derecho. Que algunos abogados hablen en prosa sin saberlo, en nada disminuye la exigencia de calidad humanística de una profesión que ha dado en la historia grandes maestros del lenguaje y del pensamiento. Al abogado va la parte más vulnerable del hombre, la más necesitada de consejo y ayuda. Salvo para los psicópatas, pleitear no es un placer. El abogado sabe, o debería saber, que el cliente acude a su consulta con todos los prejuicios vigentes sobre el caso que le afecta. Él ya tiene dictada sentencia, y sólo pretende que el abogado consiga que la ratifique un juez profesional. Pero la esencia de la abogacía no es el conflicto, sino el entendimiento. Mediar, no enfrentar, de manera que contribuya al orden social en cada caso que lleva. Para mantener en pie los intereses de su cliente no es indispensable vulnerar la ética, el decoro, el buen juicio, y quedarse en la superficie de la verdad sueldo. RSS de noticias de espana
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