Las cafeterías en España están protagonizando una rápida transformación tanto del espacio como del producto. Y hay dos elementos que destacan en este cambio: la innovación y la sostenibilidad. Ahora se habla de café de especialidad y nuestro país se consolida como uno de los mercados europeos con mayor potencial de crecimiento en este sector. «Las cafeterías se convierten en un espacio híbrido donde pasan cosas más allá de la taza: a menudo es en un lugar de trabajo o un espacio donde el café acompaña una experiencia como un taller creativo», explica Valerio Corsetti, jefe de Ventas de SumUp en España. «La visita ya no es transaccional, sino productiva, experiencial y más recurrente, reforzando el posicionamiento de la cafetería como espacio funcional», añade. Y este cambio de tendencia se debe a varios factores, entre ellos «al arraigo profundo de la cultura cafetera en España, al crecimiento de la cultura del café de especialidad actualmente imperante y a una base de consumidores altamente sofisticada que prioriza el café de calidad y de origen sostenible y ético», subraya.La llegada de Starbucks a la Península Ibérica, hace cerca de 25 años, fue toda una apuesta por la innovación y ahora cuentan con cerca de 200 establecimientos. En agosto del año pasado inauguraron su primera ‘flagship’ en España, ubicada en el estadio Santiago Bernabéu, con un espacio exclusivo dedicado a la coctelería y a experiencias innovadoras. «La innovación en Starbucks no es solo una cuestión de novedad, sino de relevancia emocional», asegura Antonio Romero, director general de Starbucks España. Entre su oferta destacan tanto los clásicos altamente demandados como el Pumpkin Spice Latte en otoño o el Toffee Nut en Navidad como «tendencias disruptivas a través de nuevas plataformas de sabor, como el uso del pistacho o el ube (tubérculo filipino) lo que nos permite sorprender y conectar con las nuevas curiosidades del cliente», resalta el responsable. Esta cadena en España, operada por Alsea desde 2018, lleva años aplicando estándares ambientales estrictos en sus aperturas. «Todas las tiendas nuevas que abrimos en Iberia son certificadas como Green Store, una distinción que nos obliga a trabajar bajo criterios de ahorro y responsabilidad en cada área de la operación», avanza Romero.Eficiencia en cadenaDesde la eficiencia energética y operativa, trabajan con equipamientos que, en su mayoría, cuentan con clasificación energética A . En esta línea, la elección de maquinaria sigue parámetros rigurosos para reducir consumos en la operativa diaria. En materia de desperdicio alimentario , la gestión comienza desde la planificación de los pedidos, diseñados de forma precisa para ajustarse a la demanda prevista sin arriesgar la venta. Por último, para garantizar la durabilidad y el rendimiento de nuestros activos, «los procedimientos de mantenimiento están estandarizados; nuestras máquinas de café, por ejemplo, integran sistemas automáticos de limpieza obligatoria para asegurar un funcionamiento óptimo y responsable», puntualiza. Y apuestan por materiales responsables y la proximidad. Entre las próximas novedades de la cadena está la implementación de tiendas con vía de autoservicio, con formato ‘Drive Thru’, «un modelo que se ha vuelto fundamental en nuestra estrategia de expansión», avanza Romero. Este formato es clave para captar al «cliente en movimiento en zonas de expansión urbana, donde la conveniencia y la rapidez son primordiales sin renunciar a la calidad de la experiencia Starbucks», matiza.El Café del Art fue una de las empresas pioneras en trabajar con cafés de especialidad en Europa, centrando inicialmente su actividad comercial en España. «Desde el primer día trabajamos con cafés de origen, mayoritariamente BIO, muchas veces en sistema ‘direct trade’ que implica adquisición de café verde directamente del productor además de otras certificaciones existentes», afirma Edgar Fonseca, propietario de este espacio de la Plaza de Cascorro en Madrid. «La primera aportación de nuestra empresa fue dar a entender al público y mercado que el café no era solo una taza de expresso, o un cortado, que había mucho más que hablar y hacer sobre café», añade. Junto a su mujer, Sandra Almeida, abrieron este espacio en la capital hace ya 17 años. «Traemos cafés de todo el mundo y también sus métodos, procesos y maquinaria al mismo tiempo que damos total apertura a todas las tecnologías más punteras que aportan eficiencia, y calidad», resalta.La primera imagen, de Café del Art. La segunda, de Tallat Coffee Roasters, y la tercera, de StarbucksHabla igualmente de la importancia de ser constante y presentar un producto al mercado de una forma libre y auténtica. Y apuestan en la profesionalización del mercado como garantía de eficiencia a través de la constante formación teórica y práctica de especialistas en café, «como son los baristas y tostadores», puntualiza. Ofrecen una diversidad de orígenes y procesos de café y sobre todo en varios métodos de extracción, como el sifón japonés, cafés de filtro, expreso y todas las demás formas de servir café y sus complementos. Los propietarios de este café tienen claro que la sostenibilidad es el futuro de toda la actividad del sector, «es una preocupación transversal a todos los agentes de la industria». Desde hace siete años están creando algo exclusivo, «un conjunto de plantaciones de café en la isla de São Jorge (Azores), una isla muy especial para el café», avanza Edgar. Ya producen café arcaica Mio y están creando el último origen de café del mundo: la región de la Macaronesia que engloba Madeira, Azores, Canarias y Cabo Verde.Historia puesta al díaHace apenas unas semanas reabrió en Madrid el Café Gijón, espacio donde el café es el eje sobre el que gira todo, como parte de una experiencia cultural. «Innovar en un espacio como el Café Gijón no significa romper con su pasado, sino interpretarlo con rigor. La innovación aquí es silenciosa y estratégica: se ve, pero no molesta», indica Jesús Vázquez Viedma, director de Comunicación y Marketing del Grupo Capuccino, grupo hostelero que ha adquirido el emblemático espacio. A nivel de producto, trabajan con cafés de mayor calidad, con trazabilidad y procesos más cuidados, incorporando también nuevas formas de consumo que el cliente actual demanda. En paralelo, «se han actualizado los procesos operativos y tecnológicos para hacer el servicio más eficiente sin alterar la experiencia de quien viene a consumir a este establecimiento con tanta historia», resalta. En cuanto al espacio, la intervención ha sido respetuosa, «restaurando y actualizado para mejorar el confort, pero manteniendo intacta la esencia. Innovar, en este caso, es saber qué no tocar y dónde sí evolucionar», puntualiza Vázquez Viedma.En este grupo hostelero la innovación y la sostenibilidad son parte de una misma forma de entender el negocio a largo plazo. A nivel de Grupo Cappuccino, esta visión es estructural. «Trabajamos con una idea clara: espacios que perduren en el tiempo, no solo desde lo estético o lo cultural, sino también desde lo operativo. Eso implica invertir en calidad, en durabilidad y en coherencia, evitando soluciones cortoplacistas», destaca el responsable de Comunicación y Marketing. Recuerda que la sostenibilidad, entendida de forma realista, «no es un discurso, sino una suma de decisiones bien ejecutadas en el día a día».Calidad más que cantidadLorenzo D’Apolito, propietario de Tallat Coffee Roasters, en Valencia, habla de la llegada de la «third wave coffee» (tercera ola del café), un movimiento con el que «el café empieza a tratarse como un producto gastronómico, y el consumidor comienza a interesarse por su origen, proceso y trazabilidad». En esta nueva realidad destaca un consumidor consciente y curioso, «que prioriza la calidad sobre la cantidad . Busca entender lo que consume, está abierto a probar y valora la experiencia tanto como el producto». Si bien el precio del producto sigue siendo importante, «cuando refleja la calidad y el trabajo que hay detrás, el consumidor está dispuesto a pagar más. La clave está en que exista coherencia entre producto, experiencia y valor percibido».Y destaca la innovación constante en toda la cadena del café, «desde fincas que aplican métodos biológicos o biodinámicos, hasta procesos de fermentación inspirados en el vino. También influye la evolución de la maquinaria, tanto para el barista como para el consumidor final», explica D´ Apolito. En su espacio apuestan por cafés orgánicos y pagados a un precio justo, embalajes reciclables o incentivos para clientes que traen su propio vaso para llevar: «Queremos avanzar hacia el uso de la energía solar para el tueste, eliminar completamente los desechables, explorar transporte a vela y trabajar con proveedores con envases retornables». Las cafeterías en España están protagonizando una rápida transformación tanto del espacio como del producto. Y hay dos elementos que destacan en este cambio: la innovación y la sostenibilidad. Ahora se habla de café de especialidad y nuestro país se consolida como uno de los mercados europeos con mayor potencial de crecimiento en este sector. «Las cafeterías se convierten en un espacio híbrido donde pasan cosas más allá de la taza: a menudo es en un lugar de trabajo o un espacio donde el café acompaña una experiencia como un taller creativo», explica Valerio Corsetti, jefe de Ventas de SumUp en España. «La visita ya no es transaccional, sino productiva, experiencial y más recurrente, reforzando el posicionamiento de la cafetería como espacio funcional», añade. Y este cambio de tendencia se debe a varios factores, entre ellos «al arraigo profundo de la cultura cafetera en España, al crecimiento de la cultura del café de especialidad actualmente imperante y a una base de consumidores altamente sofisticada que prioriza el café de calidad y de origen sostenible y ético», subraya.La llegada de Starbucks a la Península Ibérica, hace cerca de 25 años, fue toda una apuesta por la innovación y ahora cuentan con cerca de 200 establecimientos. En agosto del año pasado inauguraron su primera ‘flagship’ en España, ubicada en el estadio Santiago Bernabéu, con un espacio exclusivo dedicado a la coctelería y a experiencias innovadoras. «La innovación en Starbucks no es solo una cuestión de novedad, sino de relevancia emocional», asegura Antonio Romero, director general de Starbucks España. Entre su oferta destacan tanto los clásicos altamente demandados como el Pumpkin Spice Latte en otoño o el Toffee Nut en Navidad como «tendencias disruptivas a través de nuevas plataformas de sabor, como el uso del pistacho o el ube (tubérculo filipino) lo que nos permite sorprender y conectar con las nuevas curiosidades del cliente», resalta el responsable. Esta cadena en España, operada por Alsea desde 2018, lleva años aplicando estándares ambientales estrictos en sus aperturas. «Todas las tiendas nuevas que abrimos en Iberia son certificadas como Green Store, una distinción que nos obliga a trabajar bajo criterios de ahorro y responsabilidad en cada área de la operación», avanza Romero.Eficiencia en cadenaDesde la eficiencia energética y operativa, trabajan con equipamientos que, en su mayoría, cuentan con clasificación energética A . En esta línea, la elección de maquinaria sigue parámetros rigurosos para reducir consumos en la operativa diaria. En materia de desperdicio alimentario , la gestión comienza desde la planificación de los pedidos, diseñados de forma precisa para ajustarse a la demanda prevista sin arriesgar la venta. Por último, para garantizar la durabilidad y el rendimiento de nuestros activos, «los procedimientos de mantenimiento están estandarizados; nuestras máquinas de café, por ejemplo, integran sistemas automáticos de limpieza obligatoria para asegurar un funcionamiento óptimo y responsable», puntualiza. Y apuestan por materiales responsables y la proximidad. Entre las próximas novedades de la cadena está la implementación de tiendas con vía de autoservicio, con formato ‘Drive Thru’, «un modelo que se ha vuelto fundamental en nuestra estrategia de expansión», avanza Romero. Este formato es clave para captar al «cliente en movimiento en zonas de expansión urbana, donde la conveniencia y la rapidez son primordiales sin renunciar a la calidad de la experiencia Starbucks», matiza.El Café del Art fue una de las empresas pioneras en trabajar con cafés de especialidad en Europa, centrando inicialmente su actividad comercial en España. «Desde el primer día trabajamos con cafés de origen, mayoritariamente BIO, muchas veces en sistema ‘direct trade’ que implica adquisición de café verde directamente del productor además de otras certificaciones existentes», afirma Edgar Fonseca, propietario de este espacio de la Plaza de Cascorro en Madrid. «La primera aportación de nuestra empresa fue dar a entender al público y mercado que el café no era solo una taza de expresso, o un cortado, que había mucho más que hablar y hacer sobre café», añade. Junto a su mujer, Sandra Almeida, abrieron este espacio en la capital hace ya 17 años. «Traemos cafés de todo el mundo y también sus métodos, procesos y maquinaria al mismo tiempo que damos total apertura a todas las tecnologías más punteras que aportan eficiencia, y calidad», resalta.La primera imagen, de Café del Art. La segunda, de Tallat Coffee Roasters, y la tercera, de StarbucksHabla igualmente de la importancia de ser constante y presentar un producto al mercado de una forma libre y auténtica. Y apuestan en la profesionalización del mercado como garantía de eficiencia a través de la constante formación teórica y práctica de especialistas en café, «como son los baristas y tostadores», puntualiza. Ofrecen una diversidad de orígenes y procesos de café y sobre todo en varios métodos de extracción, como el sifón japonés, cafés de filtro, expreso y todas las demás formas de servir café y sus complementos. Los propietarios de este café tienen claro que la sostenibilidad es el futuro de toda la actividad del sector, «es una preocupación transversal a todos los agentes de la industria». Desde hace siete años están creando algo exclusivo, «un conjunto de plantaciones de café en la isla de São Jorge (Azores), una isla muy especial para el café», avanza Edgar. Ya producen café arcaica Mio y están creando el último origen de café del mundo: la región de la Macaronesia que engloba Madeira, Azores, Canarias y Cabo Verde.Historia puesta al díaHace apenas unas semanas reabrió en Madrid el Café Gijón, espacio donde el café es el eje sobre el que gira todo, como parte de una experiencia cultural. «Innovar en un espacio como el Café Gijón no significa romper con su pasado, sino interpretarlo con rigor. La innovación aquí es silenciosa y estratégica: se ve, pero no molesta», indica Jesús Vázquez Viedma, director de Comunicación y Marketing del Grupo Capuccino, grupo hostelero que ha adquirido el emblemático espacio. A nivel de producto, trabajan con cafés de mayor calidad, con trazabilidad y procesos más cuidados, incorporando también nuevas formas de consumo que el cliente actual demanda. En paralelo, «se han actualizado los procesos operativos y tecnológicos para hacer el servicio más eficiente sin alterar la experiencia de quien viene a consumir a este establecimiento con tanta historia», resalta. En cuanto al espacio, la intervención ha sido respetuosa, «restaurando y actualizado para mejorar el confort, pero manteniendo intacta la esencia. Innovar, en este caso, es saber qué no tocar y dónde sí evolucionar», puntualiza Vázquez Viedma.En este grupo hostelero la innovación y la sostenibilidad son parte de una misma forma de entender el negocio a largo plazo. A nivel de Grupo Cappuccino, esta visión es estructural. «Trabajamos con una idea clara: espacios que perduren en el tiempo, no solo desde lo estético o lo cultural, sino también desde lo operativo. Eso implica invertir en calidad, en durabilidad y en coherencia, evitando soluciones cortoplacistas», destaca el responsable de Comunicación y Marketing. Recuerda que la sostenibilidad, entendida de forma realista, «no es un discurso, sino una suma de decisiones bien ejecutadas en el día a día».Calidad más que cantidadLorenzo D’Apolito, propietario de Tallat Coffee Roasters, en Valencia, habla de la llegada de la «third wave coffee» (tercera ola del café), un movimiento con el que «el café empieza a tratarse como un producto gastronómico, y el consumidor comienza a interesarse por su origen, proceso y trazabilidad». En esta nueva realidad destaca un consumidor consciente y curioso, «que prioriza la calidad sobre la cantidad . Busca entender lo que consume, está abierto a probar y valora la experiencia tanto como el producto». Si bien el precio del producto sigue siendo importante, «cuando refleja la calidad y el trabajo que hay detrás, el consumidor está dispuesto a pagar más. La clave está en que exista coherencia entre producto, experiencia y valor percibido».Y destaca la innovación constante en toda la cadena del café, «desde fincas que aplican métodos biológicos o biodinámicos, hasta procesos de fermentación inspirados en el vino. También influye la evolución de la maquinaria, tanto para el barista como para el consumidor final», explica D´ Apolito. En su espacio apuestan por cafés orgánicos y pagados a un precio justo, embalajes reciclables o incentivos para clientes que traen su propio vaso para llevar: «Queremos avanzar hacia el uso de la energía solar para el tueste, eliminar completamente los desechables, explorar transporte a vela y trabajar con proveedores con envases retornables». Las cafeterías en España están protagonizando una rápida transformación tanto del espacio como del producto. Y hay dos elementos que destacan en este cambio: la innovación y la sostenibilidad. Ahora se habla de café de especialidad y nuestro país se consolida como uno de los mercados europeos con mayor potencial de crecimiento en este sector. «Las cafeterías se convierten en un espacio híbrido donde pasan cosas más allá de la taza: a menudo es en un lugar de trabajo o un espacio donde el café acompaña una experiencia como un taller creativo», explica Valerio Corsetti, jefe de Ventas de SumUp en España. «La visita ya no es transaccional, sino productiva, experiencial y más recurrente, reforzando el posicionamiento de la cafetería como espacio funcional», añade. Y este cambio de tendencia se debe a varios factores, entre ellos «al arraigo profundo de la cultura cafetera en España, al crecimiento de la cultura del café de especialidad actualmente imperante y a una base de consumidores altamente sofisticada que prioriza el café de calidad y de origen sostenible y ético», subraya.La llegada de Starbucks a la Península Ibérica, hace cerca de 25 años, fue toda una apuesta por la innovación y ahora cuentan con cerca de 200 establecimientos. En agosto del año pasado inauguraron su primera ‘flagship’ en España, ubicada en el estadio Santiago Bernabéu, con un espacio exclusivo dedicado a la coctelería y a experiencias innovadoras. «La innovación en Starbucks no es solo una cuestión de novedad, sino de relevancia emocional», asegura Antonio Romero, director general de Starbucks España. Entre su oferta destacan tanto los clásicos altamente demandados como el Pumpkin Spice Latte en otoño o el Toffee Nut en Navidad como «tendencias disruptivas a través de nuevas plataformas de sabor, como el uso del pistacho o el ube (tubérculo filipino) lo que nos permite sorprender y conectar con las nuevas curiosidades del cliente», resalta el responsable. Esta cadena en España, operada por Alsea desde 2018, lleva años aplicando estándares ambientales estrictos en sus aperturas. «Todas las tiendas nuevas que abrimos en Iberia son certificadas como Green Store, una distinción que nos obliga a trabajar bajo criterios de ahorro y responsabilidad en cada área de la operación», avanza Romero.Eficiencia en cadenaDesde la eficiencia energética y operativa, trabajan con equipamientos que, en su mayoría, cuentan con clasificación energética A . En esta línea, la elección de maquinaria sigue parámetros rigurosos para reducir consumos en la operativa diaria. En materia de desperdicio alimentario , la gestión comienza desde la planificación de los pedidos, diseñados de forma precisa para ajustarse a la demanda prevista sin arriesgar la venta. Por último, para garantizar la durabilidad y el rendimiento de nuestros activos, «los procedimientos de mantenimiento están estandarizados; nuestras máquinas de café, por ejemplo, integran sistemas automáticos de limpieza obligatoria para asegurar un funcionamiento óptimo y responsable», puntualiza. Y apuestan por materiales responsables y la proximidad. Entre las próximas novedades de la cadena está la implementación de tiendas con vía de autoservicio, con formato ‘Drive Thru’, «un modelo que se ha vuelto fundamental en nuestra estrategia de expansión», avanza Romero. Este formato es clave para captar al «cliente en movimiento en zonas de expansión urbana, donde la conveniencia y la rapidez son primordiales sin renunciar a la calidad de la experiencia Starbucks», matiza.El Café del Art fue una de las empresas pioneras en trabajar con cafés de especialidad en Europa, centrando inicialmente su actividad comercial en España. «Desde el primer día trabajamos con cafés de origen, mayoritariamente BIO, muchas veces en sistema ‘direct trade’ que implica adquisición de café verde directamente del productor además de otras certificaciones existentes», afirma Edgar Fonseca, propietario de este espacio de la Plaza de Cascorro en Madrid. «La primera aportación de nuestra empresa fue dar a entender al público y mercado que el café no era solo una taza de expresso, o un cortado, que había mucho más que hablar y hacer sobre café», añade. Junto a su mujer, Sandra Almeida, abrieron este espacio en la capital hace ya 17 años. «Traemos cafés de todo el mundo y también sus métodos, procesos y maquinaria al mismo tiempo que damos total apertura a todas las tecnologías más punteras que aportan eficiencia, y calidad», resalta.La primera imagen, de Café del Art. La segunda, de Tallat Coffee Roasters, y la tercera, de StarbucksHabla igualmente de la importancia de ser constante y presentar un producto al mercado de una forma libre y auténtica. Y apuestan en la profesionalización del mercado como garantía de eficiencia a través de la constante formación teórica y práctica de especialistas en café, «como son los baristas y tostadores», puntualiza. Ofrecen una diversidad de orígenes y procesos de café y sobre todo en varios métodos de extracción, como el sifón japonés, cafés de filtro, expreso y todas las demás formas de servir café y sus complementos. Los propietarios de este café tienen claro que la sostenibilidad es el futuro de toda la actividad del sector, «es una preocupación transversal a todos los agentes de la industria». Desde hace siete años están creando algo exclusivo, «un conjunto de plantaciones de café en la isla de São Jorge (Azores), una isla muy especial para el café», avanza Edgar. Ya producen café arcaica Mio y están creando el último origen de café del mundo: la región de la Macaronesia que engloba Madeira, Azores, Canarias y Cabo Verde.Historia puesta al díaHace apenas unas semanas reabrió en Madrid el Café Gijón, espacio donde el café es el eje sobre el que gira todo, como parte de una experiencia cultural. «Innovar en un espacio como el Café Gijón no significa romper con su pasado, sino interpretarlo con rigor. La innovación aquí es silenciosa y estratégica: se ve, pero no molesta», indica Jesús Vázquez Viedma, director de Comunicación y Marketing del Grupo Capuccino, grupo hostelero que ha adquirido el emblemático espacio. A nivel de producto, trabajan con cafés de mayor calidad, con trazabilidad y procesos más cuidados, incorporando también nuevas formas de consumo que el cliente actual demanda. En paralelo, «se han actualizado los procesos operativos y tecnológicos para hacer el servicio más eficiente sin alterar la experiencia de quien viene a consumir a este establecimiento con tanta historia», resalta. En cuanto al espacio, la intervención ha sido respetuosa, «restaurando y actualizado para mejorar el confort, pero manteniendo intacta la esencia. Innovar, en este caso, es saber qué no tocar y dónde sí evolucionar», puntualiza Vázquez Viedma.En este grupo hostelero la innovación y la sostenibilidad son parte de una misma forma de entender el negocio a largo plazo. A nivel de Grupo Cappuccino, esta visión es estructural. «Trabajamos con una idea clara: espacios que perduren en el tiempo, no solo desde lo estético o lo cultural, sino también desde lo operativo. Eso implica invertir en calidad, en durabilidad y en coherencia, evitando soluciones cortoplacistas», destaca el responsable de Comunicación y Marketing. Recuerda que la sostenibilidad, entendida de forma realista, «no es un discurso, sino una suma de decisiones bien ejecutadas en el día a día».Calidad más que cantidadLorenzo D’Apolito, propietario de Tallat Coffee Roasters, en Valencia, habla de la llegada de la «third wave coffee» (tercera ola del café), un movimiento con el que «el café empieza a tratarse como un producto gastronómico, y el consumidor comienza a interesarse por su origen, proceso y trazabilidad». En esta nueva realidad destaca un consumidor consciente y curioso, «que prioriza la calidad sobre la cantidad . Busca entender lo que consume, está abierto a probar y valora la experiencia tanto como el producto». Si bien el precio del producto sigue siendo importante, «cuando refleja la calidad y el trabajo que hay detrás, el consumidor está dispuesto a pagar más. La clave está en que exista coherencia entre producto, experiencia y valor percibido».Y destaca la innovación constante en toda la cadena del café, «desde fincas que aplican métodos biológicos o biodinámicos, hasta procesos de fermentación inspirados en el vino. También influye la evolución de la maquinaria, tanto para el barista como para el consumidor final», explica D´ Apolito. En su espacio apuestan por cafés orgánicos y pagados a un precio justo, embalajes reciclables o incentivos para clientes que traen su propio vaso para llevar: «Queremos avanzar hacia el uso de la energía solar para el tueste, eliminar completamente los desechables, explorar transporte a vela y trabajar con proveedores con envases retornables». 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