Como estamos en plena temporada de calçots, los diputados catalanes decidieron que el mejor plan era sentarse alrededor de un fuego y meter dentro sus cosas hasta que salieran negras. Luego se va quitando la capa exterior, totalmente quemada, y directas a la boca, como en aquella serie ‘V’, dejando que caigan por su propio peso con el fatalismo de su pasado árabe. Terminan todos con las manos sucias, claro. Pero es una costumbre divertida. Tanto que decidieron llevarla al barrio de las Letras, puede que por influjo de la cercana Can Punyetes, para meter decretos y rencores en una hoguera hasta quedar todos achicharrados y con las manos manchadas de hollín, como Dick van Dyke en Mary Poppins. La salsa romesco somos los demás.Se votaban allí dos decretos: uno para prolongar las bonificaciones al uso de transporte y otro que era un botillo en el que solo faltaba meter la regulación de la distancia que deben tener las butacas en las salas del cine. El primero salió adelante, con el voto favorable de Junts, la abstención del PP y el voto en contra de Vox. Y el segundo fue derogado con los votos en contra de Junts, PP y Vox . Por empezar por la parte seria, excelente la explicación que ofreció Juan Bravo, que cuando se mantiene en su perfil y no se deja llevar por las malas compañías, brilla. «Traigan el decreto de la subida de las pensiones por separado y se lo aprobamos. Si lo que quieren es utilizar a los pensionistas como rehenes, es su decisión. Pero también su responsabilidad. Si el mes que viene los pensionistas no tienen la subida, será su culpa». La realidad es que, entre otras cosas, la aprobación del decreto habría supuesto la prohibición de desalojar a los okupas ‘vulnerables’, que es un posible oxímoron. Quizá por eso la derecha se opuso en bloque, al menos en lo verbal. Porque, hasta el PNV, que finalmente votó a favor, lo hizo tras una intervención muy dura que nos hizo pensar que podrían no hacerlo. No obstante, en uno de esos ‘euskopellizcos’ de monja, avisaron al gobierno que era la última vez que votaban un decreto ómnibus. Algo que, por supuesto, no se creen ni ellos. Esa frase fue la única que la portavoz dijo en euskera, por lo que tuve que tirar de mi amigo, el del euskaltegi, que entendió el significado de las palabras, pero no supo aclararme el sentido que tiene pensar una cosa y hacer la contraria. En cualquier caso, quedó patente la existencia de una mayoría amplísima -todos menos Vox- dispuesta a revalorizar las pensiones. Si no se hace es por el empecinamiento del gobierno en que no se haga, culpar a la oposición de ello y pescar votos en las revueltas aguas mañas.Noticia Relacionada estandar Si Cayetana enfrenta a Albares con sus contradicciones José F. PeláezMás allá de todo ello, la sesión estuvo marcada por la incertidumbre de Junts, cuya decisión no conocimos con certeza hasta el final de la mañana. Y como no hay nada que le guste más a Nogueras que ser el centro de atención, el pleno se convirtió en una guerra de reproches cruzados con ella en el centro: Belarra pidió humanidad a Junts; Sumar parecido; Bildu los abroncó, sacando tantos datos de la economía catalana que por un momento pensé que si unos alargaban el Pirineo Navarro y otros el Valle de Arán, los Paisos Catalans se unen a Euskal Herría y nos toca ir a defender Huesca como Groenlandia; por supuesto Esquerra, lanzada a su yugular, acusándolos de defender ‘pijolandia’; y los diputados del PSC, estallando en carcajadas cuando Nogueras aseguró que «lidera más Puigdemont desde el exilio que otros desde el Palau» y que no esperaba esta «sesión de control a Junts». Que, por supuesto, era exactamente lo que quería.Para finalizar ronda de insultos y vergüenza ajena de Figaredo —con Ortega Smith desterrado al gallinero—, una señora que se parecía a Gloria Fuertes insultando a la derecha desde la tribuna de invitados; uno del PSOE diciendo «arremangarse»; Pisarello ultimando su plan para batir a Bob Pop; y Sumar recitando coplas por Quequé y Sara Santaolalla —en serio—. Aunque, entre tanto calçot, lo suyo hubieran sido las ‘Nanas de la cebolla’. Vamos, digo yo. Como estamos en plena temporada de calçots, los diputados catalanes decidieron que el mejor plan era sentarse alrededor de un fuego y meter dentro sus cosas hasta que salieran negras. Luego se va quitando la capa exterior, totalmente quemada, y directas a la boca, como en aquella serie ‘V’, dejando que caigan por su propio peso con el fatalismo de su pasado árabe. Terminan todos con las manos sucias, claro. Pero es una costumbre divertida. Tanto que decidieron llevarla al barrio de las Letras, puede que por influjo de la cercana Can Punyetes, para meter decretos y rencores en una hoguera hasta quedar todos achicharrados y con las manos manchadas de hollín, como Dick van Dyke en Mary Poppins. La salsa romesco somos los demás.Se votaban allí dos decretos: uno para prolongar las bonificaciones al uso de transporte y otro que era un botillo en el que solo faltaba meter la regulación de la distancia que deben tener las butacas en las salas del cine. El primero salió adelante, con el voto favorable de Junts, la abstención del PP y el voto en contra de Vox. Y el segundo fue derogado con los votos en contra de Junts, PP y Vox . Por empezar por la parte seria, excelente la explicación que ofreció Juan Bravo, que cuando se mantiene en su perfil y no se deja llevar por las malas compañías, brilla. «Traigan el decreto de la subida de las pensiones por separado y se lo aprobamos. Si lo que quieren es utilizar a los pensionistas como rehenes, es su decisión. Pero también su responsabilidad. Si el mes que viene los pensionistas no tienen la subida, será su culpa». La realidad es que, entre otras cosas, la aprobación del decreto habría supuesto la prohibición de desalojar a los okupas ‘vulnerables’, que es un posible oxímoron. Quizá por eso la derecha se opuso en bloque, al menos en lo verbal. Porque, hasta el PNV, que finalmente votó a favor, lo hizo tras una intervención muy dura que nos hizo pensar que podrían no hacerlo. No obstante, en uno de esos ‘euskopellizcos’ de monja, avisaron al gobierno que era la última vez que votaban un decreto ómnibus. Algo que, por supuesto, no se creen ni ellos. Esa frase fue la única que la portavoz dijo en euskera, por lo que tuve que tirar de mi amigo, el del euskaltegi, que entendió el significado de las palabras, pero no supo aclararme el sentido que tiene pensar una cosa y hacer la contraria. En cualquier caso, quedó patente la existencia de una mayoría amplísima -todos menos Vox- dispuesta a revalorizar las pensiones. Si no se hace es por el empecinamiento del gobierno en que no se haga, culpar a la oposición de ello y pescar votos en las revueltas aguas mañas.Noticia Relacionada estandar Si Cayetana enfrenta a Albares con sus contradicciones José F. PeláezMás allá de todo ello, la sesión estuvo marcada por la incertidumbre de Junts, cuya decisión no conocimos con certeza hasta el final de la mañana. Y como no hay nada que le guste más a Nogueras que ser el centro de atención, el pleno se convirtió en una guerra de reproches cruzados con ella en el centro: Belarra pidió humanidad a Junts; Sumar parecido; Bildu los abroncó, sacando tantos datos de la economía catalana que por un momento pensé que si unos alargaban el Pirineo Navarro y otros el Valle de Arán, los Paisos Catalans se unen a Euskal Herría y nos toca ir a defender Huesca como Groenlandia; por supuesto Esquerra, lanzada a su yugular, acusándolos de defender ‘pijolandia’; y los diputados del PSC, estallando en carcajadas cuando Nogueras aseguró que «lidera más Puigdemont desde el exilio que otros desde el Palau» y que no esperaba esta «sesión de control a Junts». Que, por supuesto, era exactamente lo que quería.Para finalizar ronda de insultos y vergüenza ajena de Figaredo —con Ortega Smith desterrado al gallinero—, una señora que se parecía a Gloria Fuertes insultando a la derecha desde la tribuna de invitados; uno del PSOE diciendo «arremangarse»; Pisarello ultimando su plan para batir a Bob Pop; y Sumar recitando coplas por Quequé y Sara Santaolalla —en serio—. Aunque, entre tanto calçot, lo suyo hubieran sido las ‘Nanas de la cebolla’. Vamos, digo yo. Como estamos en plena temporada de calçots, los diputados catalanes decidieron que el mejor plan era sentarse alrededor de un fuego y meter dentro sus cosas hasta que salieran negras. Luego se va quitando la capa exterior, totalmente quemada, y directas a la boca, como en aquella serie ‘V’, dejando que caigan por su propio peso con el fatalismo de su pasado árabe. Terminan todos con las manos sucias, claro. Pero es una costumbre divertida. Tanto que decidieron llevarla al barrio de las Letras, puede que por influjo de la cercana Can Punyetes, para meter decretos y rencores en una hoguera hasta quedar todos achicharrados y con las manos manchadas de hollín, como Dick van Dyke en Mary Poppins. La salsa romesco somos los demás.Se votaban allí dos decretos: uno para prolongar las bonificaciones al uso de transporte y otro que era un botillo en el que solo faltaba meter la regulación de la distancia que deben tener las butacas en las salas del cine. El primero salió adelante, con el voto favorable de Junts, la abstención del PP y el voto en contra de Vox. Y el segundo fue derogado con los votos en contra de Junts, PP y Vox . Por empezar por la parte seria, excelente la explicación que ofreció Juan Bravo, que cuando se mantiene en su perfil y no se deja llevar por las malas compañías, brilla. «Traigan el decreto de la subida de las pensiones por separado y se lo aprobamos. Si lo que quieren es utilizar a los pensionistas como rehenes, es su decisión. Pero también su responsabilidad. Si el mes que viene los pensionistas no tienen la subida, será su culpa». La realidad es que, entre otras cosas, la aprobación del decreto habría supuesto la prohibición de desalojar a los okupas ‘vulnerables’, que es un posible oxímoron. Quizá por eso la derecha se opuso en bloque, al menos en lo verbal. Porque, hasta el PNV, que finalmente votó a favor, lo hizo tras una intervención muy dura que nos hizo pensar que podrían no hacerlo. No obstante, en uno de esos ‘euskopellizcos’ de monja, avisaron al gobierno que era la última vez que votaban un decreto ómnibus. Algo que, por supuesto, no se creen ni ellos. Esa frase fue la única que la portavoz dijo en euskera, por lo que tuve que tirar de mi amigo, el del euskaltegi, que entendió el significado de las palabras, pero no supo aclararme el sentido que tiene pensar una cosa y hacer la contraria. En cualquier caso, quedó patente la existencia de una mayoría amplísima -todos menos Vox- dispuesta a revalorizar las pensiones. Si no se hace es por el empecinamiento del gobierno en que no se haga, culpar a la oposición de ello y pescar votos en las revueltas aguas mañas.Noticia Relacionada estandar Si Cayetana enfrenta a Albares con sus contradicciones José F. PeláezMás allá de todo ello, la sesión estuvo marcada por la incertidumbre de Junts, cuya decisión no conocimos con certeza hasta el final de la mañana. Y como no hay nada que le guste más a Nogueras que ser el centro de atención, el pleno se convirtió en una guerra de reproches cruzados con ella en el centro: Belarra pidió humanidad a Junts; Sumar parecido; Bildu los abroncó, sacando tantos datos de la economía catalana que por un momento pensé que si unos alargaban el Pirineo Navarro y otros el Valle de Arán, los Paisos Catalans se unen a Euskal Herría y nos toca ir a defender Huesca como Groenlandia; por supuesto Esquerra, lanzada a su yugular, acusándolos de defender ‘pijolandia’; y los diputados del PSC, estallando en carcajadas cuando Nogueras aseguró que «lidera más Puigdemont desde el exilio que otros desde el Palau» y que no esperaba esta «sesión de control a Junts». Que, por supuesto, era exactamente lo que quería.Para finalizar ronda de insultos y vergüenza ajena de Figaredo —con Ortega Smith desterrado al gallinero—, una señora que se parecía a Gloria Fuertes insultando a la derecha desde la tribuna de invitados; uno del PSOE diciendo «arremangarse»; Pisarello ultimando su plan para batir a Bob Pop; y Sumar recitando coplas por Quequé y Sara Santaolalla —en serio—. Aunque, entre tanto calçot, lo suyo hubieran sido las ‘Nanas de la cebolla’. Vamos, digo yo. RSS de noticias de espana
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