
El señor que espera sentado en una butaca del Ateneo de Madrid con aparatoso sombrero vaquero, camisa y casaca de mariachi y profusión de anillos de calaveras acaba de bajarse de un tren que lo ha traído desde Alicante, donde vive en un pueblo cercano a Benidorm, expresamente para esta entrevista. Segarra, que confiesa que se ha puesto sus mejores galas para la cita con “su periódico” viene con la ilusión de un principiante, aunque acredita más de cuatro décadas sobre el escenario y la autoría de himnos rockeros tan populares como Mediterráneo, Bajo la luz de la luna o Esto no es Hawai, gué guay, interpretado por su íntimo colega Loquillo. Le acompaña una chica joven, hija de su pareja, que se ocupa de su agenda. Al acabar la charla, posa para al fotógrafo a las teclas del espléndido piano de la casa -“menudo bicho”, se admira- y le arranca alguna ráfaga ante el pasmo de la concurrencia. Se le ve cómodo dando la nota.

THE SEGARRA BROTHERS
Carlos Segarra (Barcelona, 64 años) quería fundar un grupo casi desde niño y encontró en su hermano pequeño el primer compañero de correrías. «Éramos como los Segarra Brothers’, rememora, muerto de la risa este cantante y compositor «de oído» que, en plenos 80, junto a su grupo Los Rebeldes, copó las listas de éxitos con temas pretendidamente californianos pero profundamente ibéricos como Mediterráneo o Bajo la luz de la luna. De familia de músicos -su abuelo tocaba en grupos de foxtrot y su tío abuelo tocó con Tete Montoliú-, él estaba destinado a ser «el heredero» de su estirpe, pero el rockabilly se cruzó en su camino y el resto es historia. Hoy, casi medio siglo después, vuelve a la carretera que nunca ha dejado. El 20 de febrero actúa en La Sala del Movistar Arena de Madrid.
El líder de Los Rebeldes, con más de cuatro décadas viviendo de la música, presenta, pletórico, ‘Gente estridente’, nuevo disco y gira a punto de cumplir 65 años: “Canto como nunca y estoy dos horas dando botes con una guitarra de seis kilos en brazos” 
El señor que espera sentado en una butaca del Ateneo de Madrid con aparatoso sombrero vaquero, camisa y casaca de mariachi y profusión de anillos de calaveras acaba de bajarse de un tren que lo ha traído desde Alicante, donde vive en un pueblo cercano a Benidorm, expresamente para esta entrevista. Segarra, que confiesa que se ha puesto sus mejores galas para la cita con “su periódico” viene con la ilusión de un principiante, aunque acredita más de cuatro décadas sobre el escenario y la autoría de himnos rockeros tan populares como Mediterráneo, Bajo la luz de la luna o Esto no es Hawai, gué guay, interpretado por su íntimo colega Loquillo. Le acompaña una chica joven, hija de su pareja, que se ocupa de su agenda. Al acabar la charla, posa para al fotógrafo a las teclas del espléndido piano de la casa -“menudo bicho”, se admira- y le arranca alguna ráfaga ante el pasmo de la concurrencia. Se le ve cómodo dando la nota.

THE SEGARRA BROTHERS
Carlos Segarra (Barcelona, 64 años) quería fundar un grupo casi desde niño y encontró en su hermano pequeño el primer compañero de correrías. «Éramos como los Segarra Brothers’, rememora, muerto de la risa este cantante y compositor «de oído» que, en plenos 80, junto a su grupo Los Rebeldes, copó las listas de éxitos con temas pretendidamente californianos pero profundamente ibéricos como Mediterráneo o Bajo la luz de la luna. De familia de músicos -su abuelo tocaba en grupos de foxtrot y su tío abuelo tocó con Tete Montoliú-, él estaba destinado a ser «el heredero» de su estirpe, pero el rockabilly se cruzó en su camino y el resto es historia. Hoy, casi medio siglo después, vuelve a la carretera que nunca ha dejado. El 20 de febrero actúa en La Sala del Movistar Arena de Madrid.
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