<p><i><strong>Love Story</strong></i> no me parece ni mucho menos una gran serie. Pero cómo no va a interesarme un relato viciado sobre uno de<strong> los mitos fundacionales de la cultura de la celebridad.</strong> En 1999, año en el que la serie necesariamente finaliza, ese fenómeno solo era incipiente. Pese a que ya habíamos vivido la <strong>histeria colectiva</strong> de la tragedia de<strong> Lady Di </strong>y su chiflada canonización pop, cuando <strong>John John Kennedy y Carolyn Bessette </strong>murieron no saltaron las alertas de que la historia se repetía. Nos estábamos convirtiendo en una civilización cada vez más <strong>frívola</strong>.</p>
Love Story no me parece ni mucho menos una gran serie. Pero cómo no va a interesarme un relato viciado sobre uno de los mitos fundacionales de la
<p><i><strong>Love Story</strong></i> no me parece ni mucho menos una gran serie. Pero cómo no va a interesarme un relato viciado sobre uno de<strong> los mitos fundacionales de la cultura de la celebridad.</strong> En 1999, año en el que la serie necesariamente finaliza, ese fenómeno solo era incipiente. Pese a que ya habíamos vivido la <strong>histeria colectiva</strong> de la tragedia de<strong> Lady Di </strong>y su chiflada canonización pop, cuando <strong>John John Kennedy y Carolyn Bessette </strong>murieron no saltaron las alertas de que la historia se repetía. Nos estábamos convirtiendo en una civilización cada vez más <strong>frívola</strong>.</p>
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