La crónica del pleno de investidura de Juanma Moreno como presidente de la Junta por tercera vez consecutiva podría ser la del inicio de una nueva era de la que se conoce el principio pero poco más.Porque aunque el principal protagonista del acto, en este caso Juanma Moreno, es ya un viejo conocido del Parlamento andaluz, ya que afronta su tercera legislatura consecutiva, el acuerdo firmado unos minutos antes del pleno con Vox, supone una etapa totalmente nueva: la de los de Santiago Abascal en el palacio de San Telmo, en la Mesa del Parlamento andaluz con una vicepresidenta y de un senador en Madrid (el que le presta el PP) y que se suma al que ya tenían. Y supone la entrada de un nuevo personaje en el escenario político: Manuel Gavira.El nuevo ciclo se ha iniciado con una puesta en escena muy diferente a lo anterior: Juanma Moreno y Manuel Gavira, que en los últimos cuatro años habían protagonizados agrios enfrentamientos , juntos en los pasillos de Las Cinco Llagas. «Es verdad que nos habíamos dicho cosas muy feas», ha reconocido el presidente recién investido. Seguramente por eso la escenificación del acuerdo ha sido guardando las distancias aunque el trato ha sido de lo más cordial. Entre Moreno y Gavira había casi un metro cuando han comparecido ante los micrófonos. Y esa distancia la ha recalcado varias veces Juanma: «El PP y Vox somos partidos diferentes con sensibilidades y miradas diferentes». Y también que a sus 56 años seguirá siendo el mismo por mucho que pacte.A su lado, ha aparecido un Manuel Gavira que no podía disimular su satisfacción y que ha vuelto a lucir corbata color granate (del color del vino de España, como le gusta recalcar siempre que le preguntan). El portavoz de Vox, que será vicepresidente de la Junta al cargo de una macroconsejería de Desregulación, Justicia, Turismo y Administración y que a partir de ahora sabrá lo que es gobernar. Y también lo que es tener una avalancha de medios preguntándole. «Aprende rápido», le dijo su nuevo socio en tono de broma. Gavira, que se ha limitado a decir que será «leal» y apelar al sentido común, uno de los lemas de Vox, ha vuelto a recordar que hasta ahora en Andalucía no ha habido un presidente con tantos apoyos como Juanma Moreno.La secuencia del pleno fue al revés: primero las comparecencias de la oposición y luego la del presidenteTambién es nuevo un pleno en el que primero se produjeron las reacciones y luego la noticia. Es decir, primero hablaron los portavoces de la oposición, María Jesús Montero , José Ignacio García y Antonio Maíllo, y luego los protagonistas del acuerdo. Y no al revés como suele ocurrir en estos casos.Otra novedad es que hubiera tanta prisa por irse. Tanto que podría hablarse de minipleno. Un debate en el que el azar volvió a hacer de las suyas. Si en la primera votación fue Manuel Gavira el que tuvo que votar. Esta vez le tocó a María Jesús Montero, ser la primera en dar su voto . Obviamente fue un no. Para este pleno, como suele hacer en las ocasiones importante, iba de rojo, el color del PSOE.Aunque el pleno fue rápido, hubo tiempo para el aplauso, los saludos, las felicitaciones al presidente, los apretones de manos entre diputados y algunos comentarios. «Era lógico que entraran en el gobierno», decían algunos del PP. También se vieron otras caras más serias entre los miembros del equipo de Juanma Moreno. «Seguro que nos va a ir bien estemos donde estemos», vaticinaba la mas optimista. La incógnita sobre quiénes seguirán y quienes no se mantendrá aún durante una semana. Jesús Aguirre puso fin al pleno con una de sus típicas salidas. «Que gane España», dijo. A las ocho en Las Cinco Llagas sólo quedaban periodistas. La crónica del pleno de investidura de Juanma Moreno como presidente de la Junta por tercera vez consecutiva podría ser la del inicio de una nueva era de la que se conoce el principio pero poco más.Porque aunque el principal protagonista del acto, en este caso Juanma Moreno, es ya un viejo conocido del Parlamento andaluz, ya que afronta su tercera legislatura consecutiva, el acuerdo firmado unos minutos antes del pleno con Vox, supone una etapa totalmente nueva: la de los de Santiago Abascal en el palacio de San Telmo, en la Mesa del Parlamento andaluz con una vicepresidenta y de un senador en Madrid (el que le presta el PP) y que se suma al que ya tenían. Y supone la entrada de un nuevo personaje en el escenario político: Manuel Gavira.El nuevo ciclo se ha iniciado con una puesta en escena muy diferente a lo anterior: Juanma Moreno y Manuel Gavira, que en los últimos cuatro años habían protagonizados agrios enfrentamientos , juntos en los pasillos de Las Cinco Llagas. «Es verdad que nos habíamos dicho cosas muy feas», ha reconocido el presidente recién investido. Seguramente por eso la escenificación del acuerdo ha sido guardando las distancias aunque el trato ha sido de lo más cordial. Entre Moreno y Gavira había casi un metro cuando han comparecido ante los micrófonos. Y esa distancia la ha recalcado varias veces Juanma: «El PP y Vox somos partidos diferentes con sensibilidades y miradas diferentes». Y también que a sus 56 años seguirá siendo el mismo por mucho que pacte.A su lado, ha aparecido un Manuel Gavira que no podía disimular su satisfacción y que ha vuelto a lucir corbata color granate (del color del vino de España, como le gusta recalcar siempre que le preguntan). El portavoz de Vox, que será vicepresidente de la Junta al cargo de una macroconsejería de Desregulación, Justicia, Turismo y Administración y que a partir de ahora sabrá lo que es gobernar. Y también lo que es tener una avalancha de medios preguntándole. «Aprende rápido», le dijo su nuevo socio en tono de broma. Gavira, que se ha limitado a decir que será «leal» y apelar al sentido común, uno de los lemas de Vox, ha vuelto a recordar que hasta ahora en Andalucía no ha habido un presidente con tantos apoyos como Juanma Moreno.La secuencia del pleno fue al revés: primero las comparecencias de la oposición y luego la del presidenteTambién es nuevo un pleno en el que primero se produjeron las reacciones y luego la noticia. Es decir, primero hablaron los portavoces de la oposición, María Jesús Montero , José Ignacio García y Antonio Maíllo, y luego los protagonistas del acuerdo. Y no al revés como suele ocurrir en estos casos.Otra novedad es que hubiera tanta prisa por irse. Tanto que podría hablarse de minipleno. Un debate en el que el azar volvió a hacer de las suyas. Si en la primera votación fue Manuel Gavira el que tuvo que votar. Esta vez le tocó a María Jesús Montero, ser la primera en dar su voto . Obviamente fue un no. Para este pleno, como suele hacer en las ocasiones importante, iba de rojo, el color del PSOE.Aunque el pleno fue rápido, hubo tiempo para el aplauso, los saludos, las felicitaciones al presidente, los apretones de manos entre diputados y algunos comentarios. «Era lógico que entraran en el gobierno», decían algunos del PP. También se vieron otras caras más serias entre los miembros del equipo de Juanma Moreno. «Seguro que nos va a ir bien estemos donde estemos», vaticinaba la mas optimista. La incógnita sobre quiénes seguirán y quienes no se mantendrá aún durante una semana. Jesús Aguirre puso fin al pleno con una de sus típicas salidas. «Que gane España», dijo. A las ocho en Las Cinco Llagas sólo quedaban periodistas. La crónica del pleno de investidura de Juanma Moreno como presidente de la Junta por tercera vez consecutiva podría ser la del inicio de una nueva era de la que se conoce el principio pero poco más.Porque aunque el principal protagonista del acto, en este caso Juanma Moreno, es ya un viejo conocido del Parlamento andaluz, ya que afronta su tercera legislatura consecutiva, el acuerdo firmado unos minutos antes del pleno con Vox, supone una etapa totalmente nueva: la de los de Santiago Abascal en el palacio de San Telmo, en la Mesa del Parlamento andaluz con una vicepresidenta y de un senador en Madrid (el que le presta el PP) y que se suma al que ya tenían. Y supone la entrada de un nuevo personaje en el escenario político: Manuel Gavira.El nuevo ciclo se ha iniciado con una puesta en escena muy diferente a lo anterior: Juanma Moreno y Manuel Gavira, que en los últimos cuatro años habían protagonizados agrios enfrentamientos , juntos en los pasillos de Las Cinco Llagas. «Es verdad que nos habíamos dicho cosas muy feas», ha reconocido el presidente recién investido. Seguramente por eso la escenificación del acuerdo ha sido guardando las distancias aunque el trato ha sido de lo más cordial. Entre Moreno y Gavira había casi un metro cuando han comparecido ante los micrófonos. Y esa distancia la ha recalcado varias veces Juanma: «El PP y Vox somos partidos diferentes con sensibilidades y miradas diferentes». Y también que a sus 56 años seguirá siendo el mismo por mucho que pacte.A su lado, ha aparecido un Manuel Gavira que no podía disimular su satisfacción y que ha vuelto a lucir corbata color granate (del color del vino de España, como le gusta recalcar siempre que le preguntan). El portavoz de Vox, que será vicepresidente de la Junta al cargo de una macroconsejería de Desregulación, Justicia, Turismo y Administración y que a partir de ahora sabrá lo que es gobernar. Y también lo que es tener una avalancha de medios preguntándole. «Aprende rápido», le dijo su nuevo socio en tono de broma. Gavira, que se ha limitado a decir que será «leal» y apelar al sentido común, uno de los lemas de Vox, ha vuelto a recordar que hasta ahora en Andalucía no ha habido un presidente con tantos apoyos como Juanma Moreno.La secuencia del pleno fue al revés: primero las comparecencias de la oposición y luego la del presidenteTambién es nuevo un pleno en el que primero se produjeron las reacciones y luego la noticia. Es decir, primero hablaron los portavoces de la oposición, María Jesús Montero , José Ignacio García y Antonio Maíllo, y luego los protagonistas del acuerdo. Y no al revés como suele ocurrir en estos casos.Otra novedad es que hubiera tanta prisa por irse. Tanto que podría hablarse de minipleno. Un debate en el que el azar volvió a hacer de las suyas. Si en la primera votación fue Manuel Gavira el que tuvo que votar. Esta vez le tocó a María Jesús Montero, ser la primera en dar su voto . Obviamente fue un no. Para este pleno, como suele hacer en las ocasiones importante, iba de rojo, el color del PSOE.Aunque el pleno fue rápido, hubo tiempo para el aplauso, los saludos, las felicitaciones al presidente, los apretones de manos entre diputados y algunos comentarios. «Era lógico que entraran en el gobierno», decían algunos del PP. También se vieron otras caras más serias entre los miembros del equipo de Juanma Moreno. «Seguro que nos va a ir bien estemos donde estemos», vaticinaba la mas optimista. La incógnita sobre quiénes seguirán y quienes no se mantendrá aún durante una semana. Jesús Aguirre puso fin al pleno con una de sus típicas salidas. «Que gane España», dijo. A las ocho en Las Cinco Llagas sólo quedaban periodistas. RSS de noticias de espana
Noticias Similares
