Catherine L’Ecuyer (Quebec, 1974) es doctora en Educación y Psicología, además de autora de algunos de los grandes superventas sobre enseñanza y pedagogía como el ensayo ‘Educar en el asombro’ o ‘Educar en la realidad’, publicados en ocho idiomas y en setenta países. Esta gurú es, además, una de esas voces a escuchar dentro bando ‘antipantallas’ en las aulas que resuena con fuerza, aunque parezca paradójico, en las redes sociales. Esta investigadora ha estudiado en profundidad el método Montessori, tema principal de su tesis, así como las filosofías que inspiran las corrientes pedagógicas, sus limitaciones y sus bondades. En ello abunda en su último libro, ‘Conversaciones con mi maestra’. Polifacética y muy activa, L’Ecuyer también es conocida por organizar y participar en conferencias como la que hoy arranca en Madrid bajo el título ‘Universidad, Quo Vadis? ‘. La canadiense es puro perfeccionismo y aunque habla perfectamente castellano, ha preferido contestar a las preguntas de ABC por escrito. Uno termina ‘Conversaciones con mi maestra’ con la idea de que Rousseau ha sido verdaderamente dañino para el ámbito de la educación…¿Es el culpable de que en nuestro sistema ‘se iguale por abajo’? Antes de Rousseau, la cultura y el conocimiento se transmitía. Desde Rousseau, se considera que el conocimiento es innato y que el niño lo construye autónomamente como una flor que crece sola. Rousseau dice que sentir y pensar es lo mismo. Defiende el antiintelectualismo y el desprecio al saber y a la abstracción. Dice que hay que mantenerse en la ignorancia para mantener nuestros deseos por debajo de nuestras necesidades primitivas y, así, volver a la igualdad. Si no sabemos ni tenemos nada, seremos todos iguales y felices. Rousseau, no solamente es el padre de todos los totalitarismos, sino que sí, es también el ideario de todas las políticas educativas que igualan por abajo, que aborrecen el esfuerzo, que dejan a los alumnos pasar de curso con suspensos. Todo eso se vende bajo la etiqueta de ‘educación nueva’, como alternativa a la ‘educación vieja’, o tradicional.¿Le molesta que normalmente se reduzca todo a dos bandos pedagógicos enfrentados (educación tradicional vs. nuevas pedagogías)?Creo que la pugna entre la educación vieja y la nueva no tiene sentido. Es un falso dilema que confunde a los padres. No podemos valorar las propuestas educativas en función de su temporalidad. La novedad es un concepto comercial, no educativo. Existen tres corrientes: la mecanicista (que trata al alumno como un ser crédulo y pasivo al que estimulamos, la corriente romántico-idealista, en la que el alumno construye su conocimiento en base a su representación de la realidad y la clásico-realista (para la que la realidad existe y puede ser conocida).L’Ecuyer posa en su domicilio para ABC josé ramón ladra ¿Cree que las familias desconocen las filosofías detrás de las pedagogías?Si no se dedican a eso, es posible que lo desconozcan. Yo no sé nada de la pesca de la trucha en Madagascar, porque no me dedico a eso. Sin embargo, los padres tienen una intuición de que algo no está yendo bien con las propuestas pedagógicas actuales y no les falta la razón. El problema es que el marketing de los colegios les atrapa.Insiste en varias ocasiones en que los métodos han de estar basados en evidencias científicas y cuestiona algunas teorías de gran implantación…Defiendo la unidad de los saberes. No tiene sentido que algo sea cierto en educación y que no lo sea en neurociencia, por ejemplo. La estimulación temprana es un método que se ha vendido durante 50 años como una innovación en España. Cuando uno se detiene a estudiarla, se da cuenta que se apoya en una teoría obsoleta (de la recapitulación), que está condenada por unas 20 asociaciones profesionales en todo el mundo y que no está apoyada por ningún estudio con grupo de control. Eso pasa con muchas teorías que han sido aplaudidas en las aulas sin haber demostrado que tenía sentido usarlas.«En el modelo de la Lomloe las aulas deben convertirse en lugares de militancia política»¿Cree que en España existe una voluntad de inculcar una determinada ideología a los alumnos? La Lomloe es una ley con inspiración romántico-idealista, inspirada en Rousseau, quien considera que la educación está al servicio del proyecto social y político. Por ello, en la educación romántico-idealista como la que propone la Lomloe, las aulas deben convertirse en lugares de militancia política. El fin de esa educación no es la transformación de la persona, sino conseguir un ciudadano concreto. Para ello, necesitamos unas escuelas estatales, que amoldan al alumno a lo que quiere el Gobierno. Y si los colegios públicos o privados no quieren ser estatales, los cerramos. Como hizo Mussolini con Montessori cuando ella se negó a introducir en sus aulas los preceptos de Mussolini. Suele manifestarse en el bando ‘antipantallas’ dentro de la escuela. Sin embargo, los resultados de España en PISA están lejos de rozar los de Estonia, uno de los estados que más apuesta por la digitalización de la escuela.Estonia no ha demostrado que las pantallas mejoraban el aprendizaje. En primer lugar, Estonia ya tenía buenos resultados antes de la introducción de las pantallas. En segundo lugar, Estonia no ha apostado para sustituir el papel por lo digital. Su uso es muy puntual. En tercer lugar, no se ha citado como un contraejemplo al padrón general del estudio ‘Students, Computers & Learning’ (2015) en el que se dice explícitamente que un uso de la tecnología por encima de la media de la OCDE empeora los resultados académicos.Por otra parte, existe evidencia que relaciona el uso de las redes sociales en adolescentes con un empeoramiento de la salud mental. Efectivamente. Hoy por hoy, existe ya un conjunto sólido de evidencias que establece la relación causal (y no meramente correlaciona) de las redes sociales con el empeoramiento de la salud mental de nuestros hijos y jóvenes. Sobre la prohibición a menores de 16 años acceder a RRSS «El Gobierno quiere convertirse en el ‘sheriff del online’: censurando, controlando el discurso»¿Esas evidencias serán las que han motivado al Gobierno a aumentar la edad de acceso a las redes a 16 años?No lo creo. Se trata de una medida populista en la línea del anuncio de Australia y Francia. En el proyecto de ley sobre la protección del menor en internet que salió en EE.UU. en abril 25, después del informe de la máxima autoridad sanitaria, hay un artículo que dice explícitamente que los menores de edad «tienen derecho al acceso equitativo y efectivo a dispositivos, conexión y formación para el uso de herramientas digitales». El Gobierno se niega a enmendarlo. No veo ese espíritu de protección que anuncian los titulares. En realidad, el Gobierno está utilizando una causa noble para otra agenda: quiere convertirse en el ‘sheriff del online’: censurando, controlando el discurso, perfilando su votante y adiestrándole en las ideas políticas del momento. En vez de defender la barra libre y de proteger «en» internet, habría que protegerles «de» internet.Algunos dicen que no se puede afirmar que sacar los teléfonos de los colegios reduzca su tiempo de uso o que mejore los resultados.Si sacamos los teléfonos de los colegios, se reducirá el tiempo de uso, sin dudas. No necesitamos estudios para llegar a esa conclusión, es una cuestión matemática: los chicos están más de 8 horas en el colegio, es más de la mitad de su tiempo despierto. Es cierto que hay estudios puntuales que han hablado de los beneficios de los smartphone en los colegios. Pero es importante conocer las fuertes limitaciones metodológicas de esos estudios. En su ensayo es bastante crítica con los rankings de colegios y universidades, pues dice que homogeneizan la oferta al tratar los centros de adaptarse a los criterios que emplean esas clasificaciones. ¿Debemos los periodistas dejar de publicar rankings?Los rankings tienen un efecto pernicioso por dos motivos. En primer lugar, posicionan los colegios en base a unos criterios que son los mismos para todos. No tiene sentido que todos los colegios hagan lo mismo, que el ideario de todos ellos sea el mismo. Si digo que la oferta de carne es un criterio de puntuación para un ranking de restaurante, los restaurantes vegetarianos nunca llegarán a puntuar bien en esos rankings. Cuando damos puntos para la digitalización, por ejemplo, estamos creando una homogeneidad en la oferta que anula esa pluralidad y que hace imposible el ejercicio de la libertad educativa. En segundo lugar, los criterios de calidad han de basarse en las evidencias educativo-científicas. Los rankings periodísticos de colegios no están elaborados por expertos en educación. «La universidad es un templo del saber, las líneas de investigación no pueden estar a remolque de la industria o del postureo político»También habla tangencialmente de cómo la investigación en las universidades se ha convertido en una forma de ascender, de sumar puntos para optar a una plaza…según los datos es una cuestión preocupante en nuestro país. ¿Cómo le ponemos remedio?El motor de la investigación universitaria tiene que ser el asombro y la apertura ante la realidad, no la ambición de conseguir financiación a cualquier precio para luego encerrarse en una torre de marfil académica acumulando sexenios. La universidad es un templo del saber, las líneas de investigación no pueden estar a remolque de la industria o del postureo político. Si la universidad y sus profesores pierden la libertad de buscar y expresar la verdad sin conflicto de interés, ¿quién lo hará? Estamos perdidos.Estos días participa y organiza unas jornadas sobre el rumbo de la universidad con el título ‘Universidad, Quo Vadis?’. ¿De dónde vienen las ideas lunáticas que encontramos hoy en los campus? Hoy pedimos a nuestros alumnos universitarios que pinten sus emociones en colores, les hacemos disfrazarse de Mario Bros en los pasillos de las facultades de educación, les pedimos que critiquen un extracto de 6 líneas de ‘La razón pura’ de Kant para puntuar su competencia en espíritu crítico sin conocimiento previo sobre el autor y su obra. Formamos a los profesores en gamificación para amenizar sus clases y divertir a los alumnos. Pienso que la universidad ha perdido el norte. Ha renunciado a ser un templo del saber para convertirse en una agencia de colocación laboral o en un lugar de adiestramiento del futuro ciudadano. Hoy y mañana, la Fundación CLE ha reunido en Madrid a nueve ponentes de lujo para intentar dilucidar las causas y poner remedio a esa situación. Catherine L’Ecuyer (Quebec, 1974) es doctora en Educación y Psicología, además de autora de algunos de los grandes superventas sobre enseñanza y pedagogía como el ensayo ‘Educar en el asombro’ o ‘Educar en la realidad’, publicados en ocho idiomas y en setenta países. Esta gurú es, además, una de esas voces a escuchar dentro bando ‘antipantallas’ en las aulas que resuena con fuerza, aunque parezca paradójico, en las redes sociales. Esta investigadora ha estudiado en profundidad el método Montessori, tema principal de su tesis, así como las filosofías que inspiran las corrientes pedagógicas, sus limitaciones y sus bondades. En ello abunda en su último libro, ‘Conversaciones con mi maestra’. Polifacética y muy activa, L’Ecuyer también es conocida por organizar y participar en conferencias como la que hoy arranca en Madrid bajo el título ‘Universidad, Quo Vadis? ‘. La canadiense es puro perfeccionismo y aunque habla perfectamente castellano, ha preferido contestar a las preguntas de ABC por escrito. Uno termina ‘Conversaciones con mi maestra’ con la idea de que Rousseau ha sido verdaderamente dañino para el ámbito de la educación…¿Es el culpable de que en nuestro sistema ‘se iguale por abajo’? Antes de Rousseau, la cultura y el conocimiento se transmitía. Desde Rousseau, se considera que el conocimiento es innato y que el niño lo construye autónomamente como una flor que crece sola. Rousseau dice que sentir y pensar es lo mismo. Defiende el antiintelectualismo y el desprecio al saber y a la abstracción. Dice que hay que mantenerse en la ignorancia para mantener nuestros deseos por debajo de nuestras necesidades primitivas y, así, volver a la igualdad. Si no sabemos ni tenemos nada, seremos todos iguales y felices. Rousseau, no solamente es el padre de todos los totalitarismos, sino que sí, es también el ideario de todas las políticas educativas que igualan por abajo, que aborrecen el esfuerzo, que dejan a los alumnos pasar de curso con suspensos. Todo eso se vende bajo la etiqueta de ‘educación nueva’, como alternativa a la ‘educación vieja’, o tradicional.¿Le molesta que normalmente se reduzca todo a dos bandos pedagógicos enfrentados (educación tradicional vs. nuevas pedagogías)?Creo que la pugna entre la educación vieja y la nueva no tiene sentido. Es un falso dilema que confunde a los padres. No podemos valorar las propuestas educativas en función de su temporalidad. La novedad es un concepto comercial, no educativo. Existen tres corrientes: la mecanicista (que trata al alumno como un ser crédulo y pasivo al que estimulamos, la corriente romántico-idealista, en la que el alumno construye su conocimiento en base a su representación de la realidad y la clásico-realista (para la que la realidad existe y puede ser conocida).L’Ecuyer posa en su domicilio para ABC josé ramón ladra ¿Cree que las familias desconocen las filosofías detrás de las pedagogías?Si no se dedican a eso, es posible que lo desconozcan. Yo no sé nada de la pesca de la trucha en Madagascar, porque no me dedico a eso. Sin embargo, los padres tienen una intuición de que algo no está yendo bien con las propuestas pedagógicas actuales y no les falta la razón. El problema es que el marketing de los colegios les atrapa.Insiste en varias ocasiones en que los métodos han de estar basados en evidencias científicas y cuestiona algunas teorías de gran implantación…Defiendo la unidad de los saberes. No tiene sentido que algo sea cierto en educación y que no lo sea en neurociencia, por ejemplo. La estimulación temprana es un método que se ha vendido durante 50 años como una innovación en España. Cuando uno se detiene a estudiarla, se da cuenta que se apoya en una teoría obsoleta (de la recapitulación), que está condenada por unas 20 asociaciones profesionales en todo el mundo y que no está apoyada por ningún estudio con grupo de control. Eso pasa con muchas teorías que han sido aplaudidas en las aulas sin haber demostrado que tenía sentido usarlas.«En el modelo de la Lomloe las aulas deben convertirse en lugares de militancia política»¿Cree que en España existe una voluntad de inculcar una determinada ideología a los alumnos? La Lomloe es una ley con inspiración romántico-idealista, inspirada en Rousseau, quien considera que la educación está al servicio del proyecto social y político. Por ello, en la educación romántico-idealista como la que propone la Lomloe, las aulas deben convertirse en lugares de militancia política. El fin de esa educación no es la transformación de la persona, sino conseguir un ciudadano concreto. Para ello, necesitamos unas escuelas estatales, que amoldan al alumno a lo que quiere el Gobierno. Y si los colegios públicos o privados no quieren ser estatales, los cerramos. Como hizo Mussolini con Montessori cuando ella se negó a introducir en sus aulas los preceptos de Mussolini. Suele manifestarse en el bando ‘antipantallas’ dentro de la escuela. Sin embargo, los resultados de España en PISA están lejos de rozar los de Estonia, uno de los estados que más apuesta por la digitalización de la escuela.Estonia no ha demostrado que las pantallas mejoraban el aprendizaje. En primer lugar, Estonia ya tenía buenos resultados antes de la introducción de las pantallas. En segundo lugar, Estonia no ha apostado para sustituir el papel por lo digital. Su uso es muy puntual. En tercer lugar, no se ha citado como un contraejemplo al padrón general del estudio ‘Students, Computers & Learning’ (2015) en el que se dice explícitamente que un uso de la tecnología por encima de la media de la OCDE empeora los resultados académicos.Por otra parte, existe evidencia que relaciona el uso de las redes sociales en adolescentes con un empeoramiento de la salud mental. Efectivamente. Hoy por hoy, existe ya un conjunto sólido de evidencias que establece la relación causal (y no meramente correlaciona) de las redes sociales con el empeoramiento de la salud mental de nuestros hijos y jóvenes. Sobre la prohibición a menores de 16 años acceder a RRSS «El Gobierno quiere convertirse en el ‘sheriff del online’: censurando, controlando el discurso»¿Esas evidencias serán las que han motivado al Gobierno a aumentar la edad de acceso a las redes a 16 años?No lo creo. Se trata de una medida populista en la línea del anuncio de Australia y Francia. En el proyecto de ley sobre la protección del menor en internet que salió en EE.UU. en abril 25, después del informe de la máxima autoridad sanitaria, hay un artículo que dice explícitamente que los menores de edad «tienen derecho al acceso equitativo y efectivo a dispositivos, conexión y formación para el uso de herramientas digitales». El Gobierno se niega a enmendarlo. No veo ese espíritu de protección que anuncian los titulares. En realidad, el Gobierno está utilizando una causa noble para otra agenda: quiere convertirse en el ‘sheriff del online’: censurando, controlando el discurso, perfilando su votante y adiestrándole en las ideas políticas del momento. En vez de defender la barra libre y de proteger «en» internet, habría que protegerles «de» internet.Algunos dicen que no se puede afirmar que sacar los teléfonos de los colegios reduzca su tiempo de uso o que mejore los resultados.Si sacamos los teléfonos de los colegios, se reducirá el tiempo de uso, sin dudas. No necesitamos estudios para llegar a esa conclusión, es una cuestión matemática: los chicos están más de 8 horas en el colegio, es más de la mitad de su tiempo despierto. Es cierto que hay estudios puntuales que han hablado de los beneficios de los smartphone en los colegios. Pero es importante conocer las fuertes limitaciones metodológicas de esos estudios. En su ensayo es bastante crítica con los rankings de colegios y universidades, pues dice que homogeneizan la oferta al tratar los centros de adaptarse a los criterios que emplean esas clasificaciones. ¿Debemos los periodistas dejar de publicar rankings?Los rankings tienen un efecto pernicioso por dos motivos. En primer lugar, posicionan los colegios en base a unos criterios que son los mismos para todos. No tiene sentido que todos los colegios hagan lo mismo, que el ideario de todos ellos sea el mismo. Si digo que la oferta de carne es un criterio de puntuación para un ranking de restaurante, los restaurantes vegetarianos nunca llegarán a puntuar bien en esos rankings. Cuando damos puntos para la digitalización, por ejemplo, estamos creando una homogeneidad en la oferta que anula esa pluralidad y que hace imposible el ejercicio de la libertad educativa. En segundo lugar, los criterios de calidad han de basarse en las evidencias educativo-científicas. Los rankings periodísticos de colegios no están elaborados por expertos en educación. «La universidad es un templo del saber, las líneas de investigación no pueden estar a remolque de la industria o del postureo político»También habla tangencialmente de cómo la investigación en las universidades se ha convertido en una forma de ascender, de sumar puntos para optar a una plaza…según los datos es una cuestión preocupante en nuestro país. ¿Cómo le ponemos remedio?El motor de la investigación universitaria tiene que ser el asombro y la apertura ante la realidad, no la ambición de conseguir financiación a cualquier precio para luego encerrarse en una torre de marfil académica acumulando sexenios. La universidad es un templo del saber, las líneas de investigación no pueden estar a remolque de la industria o del postureo político. Si la universidad y sus profesores pierden la libertad de buscar y expresar la verdad sin conflicto de interés, ¿quién lo hará? Estamos perdidos.Estos días participa y organiza unas jornadas sobre el rumbo de la universidad con el título ‘Universidad, Quo Vadis?’. ¿De dónde vienen las ideas lunáticas que encontramos hoy en los campus? Hoy pedimos a nuestros alumnos universitarios que pinten sus emociones en colores, les hacemos disfrazarse de Mario Bros en los pasillos de las facultades de educación, les pedimos que critiquen un extracto de 6 líneas de ‘La razón pura’ de Kant para puntuar su competencia en espíritu crítico sin conocimiento previo sobre el autor y su obra. Formamos a los profesores en gamificación para amenizar sus clases y divertir a los alumnos. Pienso que la universidad ha perdido el norte. Ha renunciado a ser un templo del saber para convertirse en una agencia de colocación laboral o en un lugar de adiestramiento del futuro ciudadano. Hoy y mañana, la Fundación CLE ha reunido en Madrid a nueve ponentes de lujo para intentar dilucidar las causas y poner remedio a esa situación. Catherine L’Ecuyer (Quebec, 1974) es doctora en Educación y Psicología, además de autora de algunos de los grandes superventas sobre enseñanza y pedagogía como el ensayo ‘Educar en el asombro’ o ‘Educar en la realidad’, publicados en ocho idiomas y en setenta países. Esta gurú es, además, una de esas voces a escuchar dentro bando ‘antipantallas’ en las aulas que resuena con fuerza, aunque parezca paradójico, en las redes sociales. Esta investigadora ha estudiado en profundidad el método Montessori, tema principal de su tesis, así como las filosofías que inspiran las corrientes pedagógicas, sus limitaciones y sus bondades. En ello abunda en su último libro, ‘Conversaciones con mi maestra’. Polifacética y muy activa, L’Ecuyer también es conocida por organizar y participar en conferencias como la que hoy arranca en Madrid bajo el título ‘Universidad, Quo Vadis? ‘. La canadiense es puro perfeccionismo y aunque habla perfectamente castellano, ha preferido contestar a las preguntas de ABC por escrito. Uno termina ‘Conversaciones con mi maestra’ con la idea de que Rousseau ha sido verdaderamente dañino para el ámbito de la educación…¿Es el culpable de que en nuestro sistema ‘se iguale por abajo’? Antes de Rousseau, la cultura y el conocimiento se transmitía. Desde Rousseau, se considera que el conocimiento es innato y que el niño lo construye autónomamente como una flor que crece sola. Rousseau dice que sentir y pensar es lo mismo. Defiende el antiintelectualismo y el desprecio al saber y a la abstracción. Dice que hay que mantenerse en la ignorancia para mantener nuestros deseos por debajo de nuestras necesidades primitivas y, así, volver a la igualdad. Si no sabemos ni tenemos nada, seremos todos iguales y felices. Rousseau, no solamente es el padre de todos los totalitarismos, sino que sí, es también el ideario de todas las políticas educativas que igualan por abajo, que aborrecen el esfuerzo, que dejan a los alumnos pasar de curso con suspensos. Todo eso se vende bajo la etiqueta de ‘educación nueva’, como alternativa a la ‘educación vieja’, o tradicional.¿Le molesta que normalmente se reduzca todo a dos bandos pedagógicos enfrentados (educación tradicional vs. nuevas pedagogías)?Creo que la pugna entre la educación vieja y la nueva no tiene sentido. Es un falso dilema que confunde a los padres. No podemos valorar las propuestas educativas en función de su temporalidad. La novedad es un concepto comercial, no educativo. Existen tres corrientes: la mecanicista (que trata al alumno como un ser crédulo y pasivo al que estimulamos, la corriente romántico-idealista, en la que el alumno construye su conocimiento en base a su representación de la realidad y la clásico-realista (para la que la realidad existe y puede ser conocida).L’Ecuyer posa en su domicilio para ABC josé ramón ladra ¿Cree que las familias desconocen las filosofías detrás de las pedagogías?Si no se dedican a eso, es posible que lo desconozcan. Yo no sé nada de la pesca de la trucha en Madagascar, porque no me dedico a eso. Sin embargo, los padres tienen una intuición de que algo no está yendo bien con las propuestas pedagógicas actuales y no les falta la razón. El problema es que el marketing de los colegios les atrapa.Insiste en varias ocasiones en que los métodos han de estar basados en evidencias científicas y cuestiona algunas teorías de gran implantación…Defiendo la unidad de los saberes. No tiene sentido que algo sea cierto en educación y que no lo sea en neurociencia, por ejemplo. La estimulación temprana es un método que se ha vendido durante 50 años como una innovación en España. Cuando uno se detiene a estudiarla, se da cuenta que se apoya en una teoría obsoleta (de la recapitulación), que está condenada por unas 20 asociaciones profesionales en todo el mundo y que no está apoyada por ningún estudio con grupo de control. Eso pasa con muchas teorías que han sido aplaudidas en las aulas sin haber demostrado que tenía sentido usarlas.«En el modelo de la Lomloe las aulas deben convertirse en lugares de militancia política»¿Cree que en España existe una voluntad de inculcar una determinada ideología a los alumnos? La Lomloe es una ley con inspiración romántico-idealista, inspirada en Rousseau, quien considera que la educación está al servicio del proyecto social y político. Por ello, en la educación romántico-idealista como la que propone la Lomloe, las aulas deben convertirse en lugares de militancia política. El fin de esa educación no es la transformación de la persona, sino conseguir un ciudadano concreto. Para ello, necesitamos unas escuelas estatales, que amoldan al alumno a lo que quiere el Gobierno. Y si los colegios públicos o privados no quieren ser estatales, los cerramos. Como hizo Mussolini con Montessori cuando ella se negó a introducir en sus aulas los preceptos de Mussolini. Suele manifestarse en el bando ‘antipantallas’ dentro de la escuela. Sin embargo, los resultados de España en PISA están lejos de rozar los de Estonia, uno de los estados que más apuesta por la digitalización de la escuela.Estonia no ha demostrado que las pantallas mejoraban el aprendizaje. En primer lugar, Estonia ya tenía buenos resultados antes de la introducción de las pantallas. En segundo lugar, Estonia no ha apostado para sustituir el papel por lo digital. Su uso es muy puntual. En tercer lugar, no se ha citado como un contraejemplo al padrón general del estudio ‘Students, Computers & Learning’ (2015) en el que se dice explícitamente que un uso de la tecnología por encima de la media de la OCDE empeora los resultados académicos.Por otra parte, existe evidencia que relaciona el uso de las redes sociales en adolescentes con un empeoramiento de la salud mental. Efectivamente. Hoy por hoy, existe ya un conjunto sólido de evidencias que establece la relación causal (y no meramente correlaciona) de las redes sociales con el empeoramiento de la salud mental de nuestros hijos y jóvenes. Sobre la prohibición a menores de 16 años acceder a RRSS «El Gobierno quiere convertirse en el ‘sheriff del online’: censurando, controlando el discurso»¿Esas evidencias serán las que han motivado al Gobierno a aumentar la edad de acceso a las redes a 16 años?No lo creo. Se trata de una medida populista en la línea del anuncio de Australia y Francia. En el proyecto de ley sobre la protección del menor en internet que salió en EE.UU. en abril 25, después del informe de la máxima autoridad sanitaria, hay un artículo que dice explícitamente que los menores de edad «tienen derecho al acceso equitativo y efectivo a dispositivos, conexión y formación para el uso de herramientas digitales». El Gobierno se niega a enmendarlo. No veo ese espíritu de protección que anuncian los titulares. En realidad, el Gobierno está utilizando una causa noble para otra agenda: quiere convertirse en el ‘sheriff del online’: censurando, controlando el discurso, perfilando su votante y adiestrándole en las ideas políticas del momento. En vez de defender la barra libre y de proteger «en» internet, habría que protegerles «de» internet.Algunos dicen que no se puede afirmar que sacar los teléfonos de los colegios reduzca su tiempo de uso o que mejore los resultados.Si sacamos los teléfonos de los colegios, se reducirá el tiempo de uso, sin dudas. No necesitamos estudios para llegar a esa conclusión, es una cuestión matemática: los chicos están más de 8 horas en el colegio, es más de la mitad de su tiempo despierto. Es cierto que hay estudios puntuales que han hablado de los beneficios de los smartphone en los colegios. Pero es importante conocer las fuertes limitaciones metodológicas de esos estudios. En su ensayo es bastante crítica con los rankings de colegios y universidades, pues dice que homogeneizan la oferta al tratar los centros de adaptarse a los criterios que emplean esas clasificaciones. ¿Debemos los periodistas dejar de publicar rankings?Los rankings tienen un efecto pernicioso por dos motivos. En primer lugar, posicionan los colegios en base a unos criterios que son los mismos para todos. No tiene sentido que todos los colegios hagan lo mismo, que el ideario de todos ellos sea el mismo. Si digo que la oferta de carne es un criterio de puntuación para un ranking de restaurante, los restaurantes vegetarianos nunca llegarán a puntuar bien en esos rankings. Cuando damos puntos para la digitalización, por ejemplo, estamos creando una homogeneidad en la oferta que anula esa pluralidad y que hace imposible el ejercicio de la libertad educativa. En segundo lugar, los criterios de calidad han de basarse en las evidencias educativo-científicas. Los rankings periodísticos de colegios no están elaborados por expertos en educación. «La universidad es un templo del saber, las líneas de investigación no pueden estar a remolque de la industria o del postureo político»También habla tangencialmente de cómo la investigación en las universidades se ha convertido en una forma de ascender, de sumar puntos para optar a una plaza…según los datos es una cuestión preocupante en nuestro país. ¿Cómo le ponemos remedio?El motor de la investigación universitaria tiene que ser el asombro y la apertura ante la realidad, no la ambición de conseguir financiación a cualquier precio para luego encerrarse en una torre de marfil académica acumulando sexenios. La universidad es un templo del saber, las líneas de investigación no pueden estar a remolque de la industria o del postureo político. Si la universidad y sus profesores pierden la libertad de buscar y expresar la verdad sin conflicto de interés, ¿quién lo hará? Estamos perdidos.Estos días participa y organiza unas jornadas sobre el rumbo de la universidad con el título ‘Universidad, Quo Vadis?’. ¿De dónde vienen las ideas lunáticas que encontramos hoy en los campus? Hoy pedimos a nuestros alumnos universitarios que pinten sus emociones en colores, les hacemos disfrazarse de Mario Bros en los pasillos de las facultades de educación, les pedimos que critiquen un extracto de 6 líneas de ‘La razón pura’ de Kant para puntuar su competencia en espíritu crítico sin conocimiento previo sobre el autor y su obra. Formamos a los profesores en gamificación para amenizar sus clases y divertir a los alumnos. Pienso que la universidad ha perdido el norte. Ha renunciado a ser un templo del saber para convertirse en una agencia de colocación laboral o en un lugar de adiestramiento del futuro ciudadano. Hoy y mañana, la Fundación CLE ha reunido en Madrid a nueve ponentes de lujo para intentar dilucidar las causas y poner remedio a esa situación. 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