China sigue encontrando fuera de sus fronteras el crecimiento que no termina de estimular dentro. Mientras millones de familias chinas continúan mirando con cautela sus bolsillos, las fábricas del gigante asiático trabajan a pleno rendimiento para abastecer al resto del mundo. Ni la pausada guerra comercial con Estados Unidos, ni los aranceles europeos, ni las crecientes acusaciones de competencia desleal han conseguido frenar una maquinaria exportadora que ahora ha encontrado un nuevo filón: la fiebre global por la inteligencia artificial.
La economía del gigante asiático avanzó un 4,5% en el tercer trimestre gracias al tirón de las ventas al exterior
China sigue encontrando fuera de sus fronteras el crecimiento que no termina de estimular dentro. Mientras millones de familias chinas continúan mirando con cautela sus bolsillos, las fábricas del gigante asiático trabajan a pleno rendimiento para abastecer al resto del mundo. Ni la pausada guerra comercial con Estados Unidos, ni los aranceles europeos, ni las crecientes acusaciones de competencia desleal han conseguido frenar una maquinaria exportadora que ahora ha encontrado un nuevo filón: la fiebre global por la inteligencia artificial.
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