Tras tres Mundiales consecutivos encallados a las primeras de cambio, el partido de España contra Portugal de este lunes 6 de julio no podía vivirse de otra manera. La plaza de Colón de Madrid se convirtió en un hervidero de miles de personas, todas ellas equipadas de rojo y con la exitosa nueva camiseta blanca; precisamente con la que los nuestros consiguieron ganar a nuestros compatriotas ibéricos. La ola de calor que asfixiaba a la capital dio una tregua con la llegada de la noche, el escenario perfecto para que la afición de la Roja vibrara con una cita histórica entonando los «¡Viva España!» o «Yo soy español» de turno. Había sed de revancha tras la Nations League que se llevó Portugal y, por encima de todo, el morbo de «retirar» a Cristiano Ronaldo en su última cita mundialista.
Tras tres Mundiales consecutivos encallados a las primeras de cambio, el partido de España contra Portugal de este lunes 6 de julio no podía vivirse de otra manera. La plaza de
Tras tres Mundiales consecutivos encallados a las primeras de cambio, el partido de España contra Portugal de este lunes 6 de julio no podía vivirse de otra manera. La plaza de Colón de Madrid se convirtió en un hervidero de miles de personas, todas ellas equipadas de rojo y con la exitosa nueva camiseta blanca; precisamente con la que los nuestros consiguieron ganar a nuestros compatriotas ibéricos. La ola de calor que asfixiaba a la capital dio una tregua con la llegada de la noche, el escenario perfecto para que la afición de la Roja vibrara con una cita histórica entonando los «¡Viva España!» o «Yo soy español» de turno. Había sed de revancha tras la Nations League que se llevó Portugal y, por encima de todo, el morbo de «retirar» a Cristiano Ronaldo en su última cita mundialista.
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