Muchas personas vienen a consulta con una queja que cada vez escucho más: creo que como sano y equilibrado , baso mi alimentación en el consumo de verduras, legumbres, fruta y cereales integrales, pero tengo digestiones pesadas, gases, me siento hinchada y mi tránsito intestinal está totalmente desregularizado. Y evidentemente lo dicen con cierta frustración, porque realmente están haciendo las cosas bien y el cuerpo está reaccionando de una manera completamente distinta a la que esperaban.En muchos de los casos, el problema no parte en lo que comemos, sino más bien de un desequilibrio en la microbiota intestinal que hace que lo que comemos no nos siente del todo bien y aparezca esta sintomatología, porque no todos estamos preparados para digerir grandes cantidades de fibra, especialmente si hemos pasado de una dieta pobre en ella a un consumo bastante elevado.,La fibra es un elemento fundamental en nuestra dieta. La recomendación mínima diaria sería de aproximadamente unos 25-30 gramos. Pero la realidad es que a día de hoy no todos los españoles llegan a esas cantidades. Y cuando ya decidimos ponernos las pilas en cuanto a su consumo, si aumentamos de golpe el sistema digestivo se queja.Unos mínimos de fibra al día son fundamentales. ABCNo toda la fibra es igualNo toda la fibra que consumimos la podemos meter en el mismo saco. Por una parte tenemos la fibra soluble , que encontramos principalmente en frutas y verduras. Es aquella que como su nombre indica se disuelve en agua. Esta forma una especie de gel que enlentece la digestivos y es muy fermentable por las bacterias y pueden generar gases y molestias en personas que consumen grandes vanidades o tienen el intestino especialmente sensible.Noticia relacionada general No No Torrijas en Semana Santa: tradición, placer y una versión más ligera Elisa EscorihuelaLa fibra insoluble , la encontramos en cereales integrales, verduras, frutos secos y en la piel de muchas frutas. Su función principal es aumentar el volumen de las heces y favorecer el tránsito intestinal, de hecho funciona como una especie de escoba y en personas más sensibilizadas puede resultar menos tolerable que la fibra soluble, aunque siempre depende de cada caso. El problema aparece muchas veces cuando pasamos de una dieta pobre en fibra a una rica en verduras, frutas, frutos secos, legumbres y cereales integrales. El cambiar de golpe la cantidad de fibra puede hacer que aumenten síntomas como gases, hinchazón, estreñimiento y diarrea. Por eso, aunque la fibra es imprescindible tampoco debemos introducirla a lo loco. Ya que las bacterias que forman parte de nuestra microbiota deben adaptarse también poco a poco a esta nueva alimentación.Las frutas aportan fibra mayoritariamente soluble. ABCAumentar la fibra sin pasarlo malMi recomendación en consulta es aumentar la fibra pero de forma progresiva . No hace falta pasar del 0 al 100: podemos ir añadiendo la fibra poco a poco, dejar que nuestra microbiota se vaya acostumbrando e ir observando el nivel de tolerancia.Además, también es importante que esta introducción de fibra vaya acompañada de una buena hidratación , porque la fibra necesita de ésta para cumplir sus funciones. Y que, por supuesto, esta fibra proceda de diferentes fuentes: no se trata de atiborrarse de un solo alimento para conseguir los objetivos de salud. Así generamos el escenario necesario para poder consumir fibra sin las molestias que muchas personas detectan.MÁS INFORMACIÓN noticia Si ¿Cuánto mide tu cintura? Los centímetros que pueden suponer una señal de alarma noticia Si Cómo elegir un buen chocolate noticia Si Qué te pasa si tomas un yogur o kéfir cada día (según la ciencia)También hay que tener en cuenta que personas con disbiosis, intestino irritable o cuadros como el SIBO , es necesario individualizar su consumo, tanto en variedad como en cantidad, porque si, la fibra es muy saludable pero también hay que entender no todos los intestinos están preparados de la misma manera para procesarla. A veces, más que añadir de más en nuestra alimentación, lo que tenemos que hacer es ajustar el ritmo. Muchas personas vienen a consulta con una queja que cada vez escucho más: creo que como sano y equilibrado , baso mi alimentación en el consumo de verduras, legumbres, fruta y cereales integrales, pero tengo digestiones pesadas, gases, me siento hinchada y mi tránsito intestinal está totalmente desregularizado. Y evidentemente lo dicen con cierta frustración, porque realmente están haciendo las cosas bien y el cuerpo está reaccionando de una manera completamente distinta a la que esperaban.En muchos de los casos, el problema no parte en lo que comemos, sino más bien de un desequilibrio en la microbiota intestinal que hace que lo que comemos no nos siente del todo bien y aparezca esta sintomatología, porque no todos estamos preparados para digerir grandes cantidades de fibra, especialmente si hemos pasado de una dieta pobre en ella a un consumo bastante elevado.,La fibra es un elemento fundamental en nuestra dieta. La recomendación mínima diaria sería de aproximadamente unos 25-30 gramos. Pero la realidad es que a día de hoy no todos los españoles llegan a esas cantidades. Y cuando ya decidimos ponernos las pilas en cuanto a su consumo, si aumentamos de golpe el sistema digestivo se queja.Unos mínimos de fibra al día son fundamentales. ABCNo toda la fibra es igualNo toda la fibra que consumimos la podemos meter en el mismo saco. Por una parte tenemos la fibra soluble , que encontramos principalmente en frutas y verduras. Es aquella que como su nombre indica se disuelve en agua. Esta forma una especie de gel que enlentece la digestivos y es muy fermentable por las bacterias y pueden generar gases y molestias en personas que consumen grandes vanidades o tienen el intestino especialmente sensible.Noticia relacionada general No No Torrijas en Semana Santa: tradición, placer y una versión más ligera Elisa EscorihuelaLa fibra insoluble , la encontramos en cereales integrales, verduras, frutos secos y en la piel de muchas frutas. Su función principal es aumentar el volumen de las heces y favorecer el tránsito intestinal, de hecho funciona como una especie de escoba y en personas más sensibilizadas puede resultar menos tolerable que la fibra soluble, aunque siempre depende de cada caso. El problema aparece muchas veces cuando pasamos de una dieta pobre en fibra a una rica en verduras, frutas, frutos secos, legumbres y cereales integrales. El cambiar de golpe la cantidad de fibra puede hacer que aumenten síntomas como gases, hinchazón, estreñimiento y diarrea. Por eso, aunque la fibra es imprescindible tampoco debemos introducirla a lo loco. Ya que las bacterias que forman parte de nuestra microbiota deben adaptarse también poco a poco a esta nueva alimentación.Las frutas aportan fibra mayoritariamente soluble. ABCAumentar la fibra sin pasarlo malMi recomendación en consulta es aumentar la fibra pero de forma progresiva . No hace falta pasar del 0 al 100: podemos ir añadiendo la fibra poco a poco, dejar que nuestra microbiota se vaya acostumbrando e ir observando el nivel de tolerancia.Además, también es importante que esta introducción de fibra vaya acompañada de una buena hidratación , porque la fibra necesita de ésta para cumplir sus funciones. Y que, por supuesto, esta fibra proceda de diferentes fuentes: no se trata de atiborrarse de un solo alimento para conseguir los objetivos de salud. Así generamos el escenario necesario para poder consumir fibra sin las molestias que muchas personas detectan.MÁS INFORMACIÓN noticia Si ¿Cuánto mide tu cintura? Los centímetros que pueden suponer una señal de alarma noticia Si Cómo elegir un buen chocolate noticia Si Qué te pasa si tomas un yogur o kéfir cada día (según la ciencia)También hay que tener en cuenta que personas con disbiosis, intestino irritable o cuadros como el SIBO , es necesario individualizar su consumo, tanto en variedad como en cantidad, porque si, la fibra es muy saludable pero también hay que entender no todos los intestinos están preparados de la misma manera para procesarla. A veces, más que añadir de más en nuestra alimentación, lo que tenemos que hacer es ajustar el ritmo. Muchas personas vienen a consulta con una queja que cada vez escucho más: creo que como sano y equilibrado , baso mi alimentación en el consumo de verduras, legumbres, fruta y cereales integrales, pero tengo digestiones pesadas, gases, me siento hinchada y mi tránsito intestinal está totalmente desregularizado. Y evidentemente lo dicen con cierta frustración, porque realmente están haciendo las cosas bien y el cuerpo está reaccionando de una manera completamente distinta a la que esperaban.En muchos de los casos, el problema no parte en lo que comemos, sino más bien de un desequilibrio en la microbiota intestinal que hace que lo que comemos no nos siente del todo bien y aparezca esta sintomatología, porque no todos estamos preparados para digerir grandes cantidades de fibra, especialmente si hemos pasado de una dieta pobre en ella a un consumo bastante elevado.,La fibra es un elemento fundamental en nuestra dieta. La recomendación mínima diaria sería de aproximadamente unos 25-30 gramos. Pero la realidad es que a día de hoy no todos los españoles llegan a esas cantidades. Y cuando ya decidimos ponernos las pilas en cuanto a su consumo, si aumentamos de golpe el sistema digestivo se queja.Unos mínimos de fibra al día son fundamentales. ABCNo toda la fibra es igualNo toda la fibra que consumimos la podemos meter en el mismo saco. Por una parte tenemos la fibra soluble , que encontramos principalmente en frutas y verduras. Es aquella que como su nombre indica se disuelve en agua. Esta forma una especie de gel que enlentece la digestivos y es muy fermentable por las bacterias y pueden generar gases y molestias en personas que consumen grandes vanidades o tienen el intestino especialmente sensible.Noticia relacionada general No No Torrijas en Semana Santa: tradición, placer y una versión más ligera Elisa EscorihuelaLa fibra insoluble , la encontramos en cereales integrales, verduras, frutos secos y en la piel de muchas frutas. Su función principal es aumentar el volumen de las heces y favorecer el tránsito intestinal, de hecho funciona como una especie de escoba y en personas más sensibilizadas puede resultar menos tolerable que la fibra soluble, aunque siempre depende de cada caso. El problema aparece muchas veces cuando pasamos de una dieta pobre en fibra a una rica en verduras, frutas, frutos secos, legumbres y cereales integrales. El cambiar de golpe la cantidad de fibra puede hacer que aumenten síntomas como gases, hinchazón, estreñimiento y diarrea. Por eso, aunque la fibra es imprescindible tampoco debemos introducirla a lo loco. Ya que las bacterias que forman parte de nuestra microbiota deben adaptarse también poco a poco a esta nueva alimentación.Las frutas aportan fibra mayoritariamente soluble. ABCAumentar la fibra sin pasarlo malMi recomendación en consulta es aumentar la fibra pero de forma progresiva . No hace falta pasar del 0 al 100: podemos ir añadiendo la fibra poco a poco, dejar que nuestra microbiota se vaya acostumbrando e ir observando el nivel de tolerancia.Además, también es importante que esta introducción de fibra vaya acompañada de una buena hidratación , porque la fibra necesita de ésta para cumplir sus funciones. Y que, por supuesto, esta fibra proceda de diferentes fuentes: no se trata de atiborrarse de un solo alimento para conseguir los objetivos de salud. Así generamos el escenario necesario para poder consumir fibra sin las molestias que muchas personas detectan.MÁS INFORMACIÓN noticia Si ¿Cuánto mide tu cintura? Los centímetros que pueden suponer una señal de alarma noticia Si Cómo elegir un buen chocolate noticia Si Qué te pasa si tomas un yogur o kéfir cada día (según la ciencia)También hay que tener en cuenta que personas con disbiosis, intestino irritable o cuadros como el SIBO , es necesario individualizar su consumo, tanto en variedad como en cantidad, porque si, la fibra es muy saludable pero también hay que entender no todos los intestinos están preparados de la misma manera para procesarla. A veces, más que añadir de más en nuestra alimentación, lo que tenemos que hacer es ajustar el ritmo. RSS de noticias de bienestar
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