<p>El lama recita unos cánticos, lanza harina de cebada al viento como ofrenda a los dioses de la montaña y coloca banderines de colores orientados a los puntos cardinales. Ya está. Se acabó la ceremonia de la Puja. Como cada primavera, el Everest abre sus puertas por la cara del Nepal y se prepara estos días para recibir a cientos de aficionados al alpinismo -o de turistas de alturas, según como se mire-. En las últimas semanas, ocho sherpas de élite de la zona llamados Doctores de la Cascada colocaron las escaleras de aluminio sobre las grietas del glaciar del Khumbu, por lo que la ruta ya es una autopista de hielo hacia la cima. Otra temporada empieza. Una nueva temporada. Aunque esta quiere ser diferente. El Everest quiere limpiar su nombre y está por ver si lo consigue. Hay muchas dudas.</p>
El país montañoso endurece los requisitos para escalar la montaña más alta del mundo, pero los expertos dudan de que la reforma baste para acabar con los atascos, los muertos y el descrédito que arrastra el techo del planeta.
<p>El lama recita unos cánticos, lanza harina de cebada al viento como ofrenda a los dioses de la montaña y coloca banderines de colores orientados a los puntos cardinales. Ya está. Se acabó la ceremonia de la Puja. Como cada primavera, el Everest abre sus puertas por la cara del Nepal y se prepara estos días para recibir a cientos de aficionados al alpinismo -o de turistas de alturas, según como se mire-. En las últimas semanas, ocho sherpas de élite de la zona llamados Doctores de la Cascada colocaron las escaleras de aluminio sobre las grietas del glaciar del Khumbu, por lo que la ruta ya es una autopista de hielo hacia la cima. Otra temporada empieza. Una nueva temporada. Aunque esta quiere ser diferente. El Everest quiere limpiar su nombre y está por ver si lo consigue. Hay muchas dudas.</p>
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