«Yo lo sabía. A mí nadie me tuvo que decir ‘han matado a tu padre’. Iba a trabajar y me encontré a una señora que me solía saludar y que aquel día no me saludó. Vi que a los críos que iban a la escuela los estaban desviando por otro camino. Le pregunté a una compañera y me dijo que había ocurrido un accidente de bici. Yo le dije: han matado a mi padre. Así andaban los carteros. Siempre hacía el mismo recorrido, a la misma hora». De esta forma recuerda Conchi Galindez (Amurrio, 1959) el 26 de junio de 1985. Una fecha sobre la que durante años no ha podido hablar a causa del «shock postraumático» que sufrió . Ahora sí, e incluso cree que le «viene bien», aunque se disculpa por si «no lo ha contado bien» dado que la fibromialgia que sufre tras el trauma le dificulta la concentración. Ese día el ‘comando Álava’ (del que formaba parte Soledad Iparraguirre, alias ‘Anboto’, antes de asumir en 1994 la jefatura del aparato militar de ETA) asesinó a su padre, Estanislao Galindez Llano, en su pueblo: «Estaba embarazada de siete meses. No pude ir al funeral. Me recomendaron que no fuera. Es una espinita que tengo ahí. A mi padre alguna vez le habían preguntado por qué no se marchaba de Amurrio. Teníamos el trabajo y la familia aquí». A raíz de que ETA matara en 1981 a su tío, Félix Galindez Llano, empezaron a llegar octavillas señalando a algunas personas. Entre ellas estaban su padre o el de Santiago Abascal. «Desde aquello fue un sinvivir. Nosotros teníamos una ‘huertica’ en casa y mi padre tenía la costumbre de trabajar allí hasta tarde. Oías bajar un coche por la carretera y decías ahí vienen… Siempre me parecía que venían a por él. Aquello fue un suplicio. Cuando al final le mataron yo dije bueno pues ya está. Una muerte avisada. Ya está. Pensaba: esto solo acaba de empezar. Nos conocíamos todos. Teníamos que bajar la cabeza. En lugar de bajarla ellos , los batasunos, te miraban como si tú tuvieras la culpa de algo. Luego se comentó que la información la había dado gente del pueblo. Eso no me extraño mucho», comenta. Efectivamente. Según la sentencia de la Audiencia Nacional que condenó en 2007 a José Javier Arizcuren, alias ‘Kantauri’, a 29 años de prisión por el asesinato (como Anboto, es otro de los que disfruta la semilibertad gracias al artículo 100.2 ), los miembros del ‘comando Álava’ se sirvieron de las informaciones facilitadas por colaboradores para terminar con la vida de Estanislao, a quien consideraban un informante de la Policía. Así, la mañana de ese 26 de junio hace 40 años, Juan Carlos Arruti Azpitarte, ‘alias Paterra’, (condenado en 1991 a 29 años por el crimen) y otro integrante del comando abordaron en Amurrio a José Miguel Cuadra Yarritu, el propietario de un Seat Málaga, color verde claro. Tras mostrarle una pistola e identificarse como miembros de ETA, le metieron en el maletero del automóvil, con el que se dirigieron hasta un pinar cercano. Después de media hora, y con él todavía en la parte trasera del vehículo, recogieron a Kantauri y Anboto y volvieron a Amurrio, donde interceptaron la marcha de Estanislao que se dirigía a su trabajo en Correos en bicicleta. Kantauri y Paterra bajaron del coche cada uno con una pistola Browning 9 mm. Parabellum, con las que efectuaron al menos tres disparos contra el padre de Conchi , causándole la muerte de forma inmediata. «Nunca me he planteado irme de Amurrio. Me gusta mi pueblo y no quiero marcharme de aquí. A día de hoy hay gente que paso de saludar. Ahora saludan algunos. Yo paso de saludar. Miro para otro lado. Yo a esta gente no le debo ni el saludo ni nada. Hay muchas cosas que cada día te recuerdan lo que pasó» , lamenta Conchi en conversación con ABC. En 2008, la Audiencia Nacional absolvió al alcalde de Amurrio, Pablo Isasi (Eusko Alkartasuna, ahora parte de EH Bildu), de un delito de enaltecimiento del terrorismo tras participar en un acto en el que los monigotes de dos etarras fueron condecorados como «representantes de las fiestas patronales». Sí condenó a un año de prisión a los dos miembros de la cuadrilla ‘Herriarenak’ que portaron las efigies en cartón piedra de los presos etarras José Angel Viguri y Santos Berganza.«Ostras, a mi me jodieron las fiestas. ¿No hay un alcalde aquí que pueda decir que esto no está bien para las víctimas? En Amurrio nosotros tenemos dos (asesinados) … Yo estaba tan mal que cuando bajó el alcalde fui donde él y me dijo ‘cómo que qué’. Le dije, ¿crees que es normal que esta gente salga con las caretas de los presos? Es una aberración. ‘Bah no es nada…’, me dijo. Al final fue a declarar a Madrid», cuenta Conchi, que señala las manifestaciones que realiza Sare en el municipio cada viernes a las ocho a favor de los presos: «Al ver esas cosas se me revuelve la sangre. Me da igual que haya sido hace 40 años». Sobre la autorización del artículo 100.2 a Anboto, que en 2021 fue condenada a 39 años de prisión en la Audiencia Nacional por su participación en el asesinato de Estanislao, afirma que no ha recibido comunicación por parte del Gobierno vasco: «Para mí que se pudran donde están. No sé ni porqué la dejan salir. Yo tengo tres hijos y he tenido que hacer muchas veces de tripas corazón para no inculcarles el odio. Tienen amigos que son… y qué les digo yo. Es muy complicado. Los otros (en referencia a la izquierda aberzale) van a las manifestaciones con los carros de bebé… A esta Anboto la daba una patada y la volvía a meter en su sitio. Es lo que pienso y no tengo ningún remordimiento. Yo la verdad ni perdono ni olvido». Sí acudió a un acto en 2024 a un acto organizado por la Consejería de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales del Gobierno Vasco, en recuerdo de las víctimas de crímenes de ETA sin resolver. Es el caso de su tío Félix: «Mi hermano y mis hermanas no han estado dispuestas a asistir a actos (Estanislao, de 63 años, tenía otros seis hijos con su mujer Bárbara Bonilla Herrera). Nos han ofrecido poner un monolito y dijimos que no. Tú imagínate que pasas por allí a los dos días y está destrozado […]. Yo creo que esto no se ha acabado. No me fío mucho de esta gente. Si están encarcelados o mayores ya saldrán otros más jóvenes después». «Yo lo sabía. A mí nadie me tuvo que decir ‘han matado a tu padre’. Iba a trabajar y me encontré a una señora que me solía saludar y que aquel día no me saludó. Vi que a los críos que iban a la escuela los estaban desviando por otro camino. Le pregunté a una compañera y me dijo que había ocurrido un accidente de bici. Yo le dije: han matado a mi padre. Así andaban los carteros. Siempre hacía el mismo recorrido, a la misma hora». De esta forma recuerda Conchi Galindez (Amurrio, 1959) el 26 de junio de 1985. Una fecha sobre la que durante años no ha podido hablar a causa del «shock postraumático» que sufrió . Ahora sí, e incluso cree que le «viene bien», aunque se disculpa por si «no lo ha contado bien» dado que la fibromialgia que sufre tras el trauma le dificulta la concentración. Ese día el ‘comando Álava’ (del que formaba parte Soledad Iparraguirre, alias ‘Anboto’, antes de asumir en 1994 la jefatura del aparato militar de ETA) asesinó a su padre, Estanislao Galindez Llano, en su pueblo: «Estaba embarazada de siete meses. No pude ir al funeral. Me recomendaron que no fuera. Es una espinita que tengo ahí. A mi padre alguna vez le habían preguntado por qué no se marchaba de Amurrio. Teníamos el trabajo y la familia aquí». A raíz de que ETA matara en 1981 a su tío, Félix Galindez Llano, empezaron a llegar octavillas señalando a algunas personas. Entre ellas estaban su padre o el de Santiago Abascal. «Desde aquello fue un sinvivir. Nosotros teníamos una ‘huertica’ en casa y mi padre tenía la costumbre de trabajar allí hasta tarde. Oías bajar un coche por la carretera y decías ahí vienen… Siempre me parecía que venían a por él. Aquello fue un suplicio. Cuando al final le mataron yo dije bueno pues ya está. Una muerte avisada. Ya está. Pensaba: esto solo acaba de empezar. Nos conocíamos todos. Teníamos que bajar la cabeza. En lugar de bajarla ellos , los batasunos, te miraban como si tú tuvieras la culpa de algo. Luego se comentó que la información la había dado gente del pueblo. Eso no me extraño mucho», comenta. Efectivamente. Según la sentencia de la Audiencia Nacional que condenó en 2007 a José Javier Arizcuren, alias ‘Kantauri’, a 29 años de prisión por el asesinato (como Anboto, es otro de los que disfruta la semilibertad gracias al artículo 100.2 ), los miembros del ‘comando Álava’ se sirvieron de las informaciones facilitadas por colaboradores para terminar con la vida de Estanislao, a quien consideraban un informante de la Policía. Así, la mañana de ese 26 de junio hace 40 años, Juan Carlos Arruti Azpitarte, ‘alias Paterra’, (condenado en 1991 a 29 años por el crimen) y otro integrante del comando abordaron en Amurrio a José Miguel Cuadra Yarritu, el propietario de un Seat Málaga, color verde claro. Tras mostrarle una pistola e identificarse como miembros de ETA, le metieron en el maletero del automóvil, con el que se dirigieron hasta un pinar cercano. Después de media hora, y con él todavía en la parte trasera del vehículo, recogieron a Kantauri y Anboto y volvieron a Amurrio, donde interceptaron la marcha de Estanislao que se dirigía a su trabajo en Correos en bicicleta. Kantauri y Paterra bajaron del coche cada uno con una pistola Browning 9 mm. Parabellum, con las que efectuaron al menos tres disparos contra el padre de Conchi , causándole la muerte de forma inmediata. «Nunca me he planteado irme de Amurrio. Me gusta mi pueblo y no quiero marcharme de aquí. A día de hoy hay gente que paso de saludar. Ahora saludan algunos. Yo paso de saludar. Miro para otro lado. Yo a esta gente no le debo ni el saludo ni nada. Hay muchas cosas que cada día te recuerdan lo que pasó» , lamenta Conchi en conversación con ABC. En 2008, la Audiencia Nacional absolvió al alcalde de Amurrio, Pablo Isasi (Eusko Alkartasuna, ahora parte de EH Bildu), de un delito de enaltecimiento del terrorismo tras participar en un acto en el que los monigotes de dos etarras fueron condecorados como «representantes de las fiestas patronales». Sí condenó a un año de prisión a los dos miembros de la cuadrilla ‘Herriarenak’ que portaron las efigies en cartón piedra de los presos etarras José Angel Viguri y Santos Berganza.«Ostras, a mi me jodieron las fiestas. ¿No hay un alcalde aquí que pueda decir que esto no está bien para las víctimas? En Amurrio nosotros tenemos dos (asesinados) … Yo estaba tan mal que cuando bajó el alcalde fui donde él y me dijo ‘cómo que qué’. Le dije, ¿crees que es normal que esta gente salga con las caretas de los presos? Es una aberración. ‘Bah no es nada…’, me dijo. Al final fue a declarar a Madrid», cuenta Conchi, que señala las manifestaciones que realiza Sare en el municipio cada viernes a las ocho a favor de los presos: «Al ver esas cosas se me revuelve la sangre. Me da igual que haya sido hace 40 años». Sobre la autorización del artículo 100.2 a Anboto, que en 2021 fue condenada a 39 años de prisión en la Audiencia Nacional por su participación en el asesinato de Estanislao, afirma que no ha recibido comunicación por parte del Gobierno vasco: «Para mí que se pudran donde están. No sé ni porqué la dejan salir. Yo tengo tres hijos y he tenido que hacer muchas veces de tripas corazón para no inculcarles el odio. Tienen amigos que son… y qué les digo yo. Es muy complicado. Los otros (en referencia a la izquierda aberzale) van a las manifestaciones con los carros de bebé… A esta Anboto la daba una patada y la volvía a meter en su sitio. Es lo que pienso y no tengo ningún remordimiento. Yo la verdad ni perdono ni olvido». Sí acudió a un acto en 2024 a un acto organizado por la Consejería de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales del Gobierno Vasco, en recuerdo de las víctimas de crímenes de ETA sin resolver. Es el caso de su tío Félix: «Mi hermano y mis hermanas no han estado dispuestas a asistir a actos (Estanislao, de 63 años, tenía otros seis hijos con su mujer Bárbara Bonilla Herrera). Nos han ofrecido poner un monolito y dijimos que no. Tú imagínate que pasas por allí a los dos días y está destrozado […]. Yo creo que esto no se ha acabado. No me fío mucho de esta gente. Si están encarcelados o mayores ya saldrán otros más jóvenes después». «Yo lo sabía. A mí nadie me tuvo que decir ‘han matado a tu padre’. Iba a trabajar y me encontré a una señora que me solía saludar y que aquel día no me saludó. Vi que a los críos que iban a la escuela los estaban desviando por otro camino. Le pregunté a una compañera y me dijo que había ocurrido un accidente de bici. Yo le dije: han matado a mi padre. Así andaban los carteros. Siempre hacía el mismo recorrido, a la misma hora». De esta forma recuerda Conchi Galindez (Amurrio, 1959) el 26 de junio de 1985. Una fecha sobre la que durante años no ha podido hablar a causa del «shock postraumático» que sufrió . Ahora sí, e incluso cree que le «viene bien», aunque se disculpa por si «no lo ha contado bien» dado que la fibromialgia que sufre tras el trauma le dificulta la concentración. Ese día el ‘comando Álava’ (del que formaba parte Soledad Iparraguirre, alias ‘Anboto’, antes de asumir en 1994 la jefatura del aparato militar de ETA) asesinó a su padre, Estanislao Galindez Llano, en su pueblo: «Estaba embarazada de siete meses. No pude ir al funeral. Me recomendaron que no fuera. Es una espinita que tengo ahí. A mi padre alguna vez le habían preguntado por qué no se marchaba de Amurrio. Teníamos el trabajo y la familia aquí». A raíz de que ETA matara en 1981 a su tío, Félix Galindez Llano, empezaron a llegar octavillas señalando a algunas personas. Entre ellas estaban su padre o el de Santiago Abascal. «Desde aquello fue un sinvivir. Nosotros teníamos una ‘huertica’ en casa y mi padre tenía la costumbre de trabajar allí hasta tarde. Oías bajar un coche por la carretera y decías ahí vienen… Siempre me parecía que venían a por él. Aquello fue un suplicio. Cuando al final le mataron yo dije bueno pues ya está. Una muerte avisada. Ya está. Pensaba: esto solo acaba de empezar. Nos conocíamos todos. Teníamos que bajar la cabeza. En lugar de bajarla ellos , los batasunos, te miraban como si tú tuvieras la culpa de algo. Luego se comentó que la información la había dado gente del pueblo. Eso no me extraño mucho», comenta. Efectivamente. Según la sentencia de la Audiencia Nacional que condenó en 2007 a José Javier Arizcuren, alias ‘Kantauri’, a 29 años de prisión por el asesinato (como Anboto, es otro de los que disfruta la semilibertad gracias al artículo 100.2 ), los miembros del ‘comando Álava’ se sirvieron de las informaciones facilitadas por colaboradores para terminar con la vida de Estanislao, a quien consideraban un informante de la Policía. Así, la mañana de ese 26 de junio hace 40 años, Juan Carlos Arruti Azpitarte, ‘alias Paterra’, (condenado en 1991 a 29 años por el crimen) y otro integrante del comando abordaron en Amurrio a José Miguel Cuadra Yarritu, el propietario de un Seat Málaga, color verde claro. Tras mostrarle una pistola e identificarse como miembros de ETA, le metieron en el maletero del automóvil, con el que se dirigieron hasta un pinar cercano. Después de media hora, y con él todavía en la parte trasera del vehículo, recogieron a Kantauri y Anboto y volvieron a Amurrio, donde interceptaron la marcha de Estanislao que se dirigía a su trabajo en Correos en bicicleta. Kantauri y Paterra bajaron del coche cada uno con una pistola Browning 9 mm. Parabellum, con las que efectuaron al menos tres disparos contra el padre de Conchi , causándole la muerte de forma inmediata. «Nunca me he planteado irme de Amurrio. Me gusta mi pueblo y no quiero marcharme de aquí. A día de hoy hay gente que paso de saludar. Ahora saludan algunos. Yo paso de saludar. Miro para otro lado. Yo a esta gente no le debo ni el saludo ni nada. Hay muchas cosas que cada día te recuerdan lo que pasó» , lamenta Conchi en conversación con ABC. En 2008, la Audiencia Nacional absolvió al alcalde de Amurrio, Pablo Isasi (Eusko Alkartasuna, ahora parte de EH Bildu), de un delito de enaltecimiento del terrorismo tras participar en un acto en el que los monigotes de dos etarras fueron condecorados como «representantes de las fiestas patronales». Sí condenó a un año de prisión a los dos miembros de la cuadrilla ‘Herriarenak’ que portaron las efigies en cartón piedra de los presos etarras José Angel Viguri y Santos Berganza.«Ostras, a mi me jodieron las fiestas. ¿No hay un alcalde aquí que pueda decir que esto no está bien para las víctimas? En Amurrio nosotros tenemos dos (asesinados) … Yo estaba tan mal que cuando bajó el alcalde fui donde él y me dijo ‘cómo que qué’. Le dije, ¿crees que es normal que esta gente salga con las caretas de los presos? Es una aberración. ‘Bah no es nada…’, me dijo. Al final fue a declarar a Madrid», cuenta Conchi, que señala las manifestaciones que realiza Sare en el municipio cada viernes a las ocho a favor de los presos: «Al ver esas cosas se me revuelve la sangre. Me da igual que haya sido hace 40 años». Sobre la autorización del artículo 100.2 a Anboto, que en 2021 fue condenada a 39 años de prisión en la Audiencia Nacional por su participación en el asesinato de Estanislao, afirma que no ha recibido comunicación por parte del Gobierno vasco: «Para mí que se pudran donde están. No sé ni porqué la dejan salir. Yo tengo tres hijos y he tenido que hacer muchas veces de tripas corazón para no inculcarles el odio. Tienen amigos que son… y qué les digo yo. Es muy complicado. Los otros (en referencia a la izquierda aberzale) van a las manifestaciones con los carros de bebé… A esta Anboto la daba una patada y la volvía a meter en su sitio. Es lo que pienso y no tengo ningún remordimiento. Yo la verdad ni perdono ni olvido». Sí acudió a un acto en 2024 a un acto organizado por la Consejería de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales del Gobierno Vasco, en recuerdo de las víctimas de crímenes de ETA sin resolver. Es el caso de su tío Félix: «Mi hermano y mis hermanas no han estado dispuestas a asistir a actos (Estanislao, de 63 años, tenía otros seis hijos con su mujer Bárbara Bonilla Herrera). Nos han ofrecido poner un monolito y dijimos que no. Tú imagínate que pasas por allí a los dos días y está destrozado […]. Yo creo que esto no se ha acabado. No me fío mucho de esta gente. Si están encarcelados o mayores ya saldrán otros más jóvenes después». RSS de noticias de espana
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