A veces la casualidad se confunde con la predestinación o a esa gracia que se le atribuye a los profetas. Jaime Campmany tenía sobre todo el don de la escritura y simplemente lo vio venir. Su último libro, Zapatiesta Zapatero, lo publicó La Esfera poco después de su muerte, en 2005. Allí escribía: «Para los columnistas, Zapatero es una fiesta continua, aunque con él en Moncloa nos quedemos descalzos». Han pasado más de 20 años desde aquellos artículos y el retruécano con el apellido del expresidente se sigue prestando al chiste. Ni descalzo ni descamisado, sino con una caja llena de joyas que valen dos millones. Y eso es sólo el principio.
Los veranos de aquellos 80 no hubieran sido lo mismo sin las crónicas de los veranos de los Campmany junto al lago Maggiore. Y tampoco la lucha contra el poder hubiera sido igual sin la revista. La viuda del escritor custodia la memoria de una pluma que muchos añoran. No tanto como ella.
A veces la casualidad se confunde con la predestinación o a esa gracia que se le atribuye a los profetas. Jaime Campmany tenía sobre todo el don de la escritura y simplemente lo vio venir. Su último libro, Zapatiesta Zapatero, lo publicó La Esfera poco después de su muerte, en 2005. Allí escribía: «Para los columnistas, Zapatero es una fiesta continua, aunque con él en Moncloa nos quedemos descalzos». Han pasado más de 20 años desde aquellos artículos y el retruécano con el apellido del expresidente se sigue prestando al chiste. Ni descalzo ni descamisado, sino con una caja llena de joyas que valen dos millones. Y eso es sólo el principio.
LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón
