La tecnología médica avanza a pasos agigantados; ya no es el futuro, ahora es el presente. Y así se demuestra en el 63º Congreso Nacional de la SECOT (Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología), que acoge esta semana el Centro de y Exposiciones, Ferias y Convenciones de Córdoba. Cerca de 3.000 inscritos participan en un congreso que reúne a los mejores traumatólogos del país e incluso de más allá de nuestras fronteras. «Por ejemplo, de la República Dominicana han venido ochenta y tantos. Ha venido el presidente de la Sociedad Cubana y de la Sociedad Argentina, de la Sociedad Portuguesa, de toda Latinoamérica. Y tenemos una gran relación con Portugal también», enumera el presidente del congreso, Juan López-Laserna Ruiz.Entre las temáticas que se abordan destaca la de las « lesiones del tobillo y del pie del deportista ». También vuelven a tener protagonismo las prótesis de cadera y la cirugía robótica, sobre la que López-Laserna Ruiz asegura que «los robots no suprimen al cirujano, pero ayudan a la orientación de los componentes».Y hay una tercera temática que el propio presidente del congreso ha querido destacar. Tiene el título de «cien mil euros» y cuenta con la participación del doctor Ernesto Maceira, «el traumatólogo que consiguió que el tenista Rafa Nadal pudiera llegar a jugar hasta los 39 años sin operarlo». Se trata de una enfermedad para la que, según explica, le habían aconsejado tratamiento quirúrgico. «Si se llega a operar, no hubiera llegado luego a mantener su carrera deportiva». El futuro de la especialidad, apunta, pasa cada vez más por apoyarse en nuevas tecnologías. «El futuro ya está aquí Es cada vez más apoyarnos en cirugía con robots y la inteligencia artificial, como en todas las aplicaciones, pero nunca lo que no puede faltar es el cirujano». En este sentido, defiende que «el que tiene que explorar y decidir, hacer el diagnóstico, y eso no lo puede hacer la IA. Tiene que ser una persona».«Al enfermo hay que tocarlo, explorarlo, hablar con él, que nos cuente cómo le duele y cómo», continúa. Una evolución tecnológica que, a su juicio, se suma al alto nivel alcanzado por la especialidad en España: «Hemos llegado en España a un nivel muy alto en nuestra especialidad y nos podemos considerar una referencia a nivel mundial en cirugía ortopédica».Alberto es médico residente en el Hospital General Universitario de Ciudad Real y defiende que este tipo de congresos son necesarios para «conocer a los distintos especialistas, ver las diversas casas comerciales, ver un poco el material con el que trabajamos día a día. Por tanto, considero que en el periodo de formación en el que estamos nosotros ahora mismo es algo bastante importante».Sobre los nuevos avances, asegura que «al final, en el día a día, es verdad que trabajamos mano a mano con todo el tema de cirugía robótica y demás y considero que, obviamente, la figura del médico siempre va a ser una figura importante y que va a tener que estar siempre presente, pero no deja de ser una ayuda».Por su parte, Clara y Elena llegan del Hospital Asepeyo de Coslada y del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Ambas destacan el valor formativo de estas jornadas, ya que «aquí la gente viene a presentar cosas que ha estudiado bastante y a nosotros, como residentes, pues también nos ayuda a avanzar en esta formación». Además, subrayan la importancia de aprender de profesionales con años de experiencia: «Equipos que tienen ellos, consejos, porque no es lo mismo lo que te estudias tú que lo que te dice una persona que lleva haciendo eso toda la vida».También valoran el papel que están adquiriendo las nuevas tecnologías en su formación y en la práctica diaria. « Nos ayudan a llegar a sitios que en su día pues no podíamos llegar y ahora con los nuevos avances cada vez podemos hacer mejor las cosas, podemos avanzar más. A futuro todo eso nos va a ayudar a mejorar, sobre todo en nuestro campo».Una tecnología que, recalcan, «ya está muy incluida en nuestro día a día». «Muchos hospitales utilizan la robótica, por ejemplo, para prótesis de rodilla, de cadera; no va a llegar, ya está aquí», concluyen.La oferta crece y se reinventaLa tecnología ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una herramienta presente en la práctica traumatológica. Desde los robots que asisten a los cirujanos hasta los implantes diseñados e impresos específicamente para un paciente o herramientas que permiten de forma no invasiva un diagnostico completo de un paciente con un hueso roto.Mientras en las salas del congreso los especialistas debaten sobre el futuro de la traumatología, en los espacios expositivos las empresas muestran cómo ese futuro ya empieza a tomar forma. Nuevas herramientas, materiales y sistemas que buscan hacer más precisa la cirugía y adaptar cada vez más los tratamientos a las necesidades de cada paciente.Entre ellas se encuentra Osteobionix, una startup canaria especializada en la fabricación de implantes a medida para casos tumorales. Ana, ingeniera biomédica de la empresa, explica cómo la combinación de nuevos materiales e impresión 3D permite fabricar piezas que se adaptan a la anatomía de cada paciente.«Son implantes de una aleación de titanio y la característica que tenemos es que llevan internamente una estructura tubular. Lo que hacemos es el cien por cien de la carga de los implantes, pero con un tercio de lo que sería el peso, aprovechando esa estructura porosa interna para que haya un crecimiento biológico óseo interno. Lo hacemos con impresión 3D », explica.Una tecnología que cobra especial importancia cuando se trata de pacientes a los que es necesario retirar una parte importante del hueso como consecuencia de un tumor. «En los últimos años la impresión 3D ha facilitado que todos estos implantes tengan unas estructuras mucho más mimetizadas con los huesos de los pacientes», señala.La diferencia, por tanto, está en que el paciente deja de ser quien tiene que adaptarse a una pieza previamente diseñada y es el propio implante el que se adapta a él. Un cambio que, según Ana, está teniendo consecuencias tanto dentro como fuera del quirófano. «La tecnología está influyendo mucho, tanto para reducir tiempos en quirófanos como para mejorar el postoperatorio de los pacientes y también los tiempos de fabricación», apunta.«La tecnología está influyendo tanto para reducir tiempos en quirófanos como para mejorar el postoperatorio y los tiempos de fabricación»Y pone el foco precisamente en ese cambio de paradigma: «Antes los implantes eran estandarizados, entonces te tenías que adaptar tú más al implante y ahora es al revés: el implante se adapta a ti y es mucho mejor el postoperatorio».«La industria no ha dejado de crecer en los últimos meses, no en los últimos años». Esa es la conclusión de Miguel, trabajador de Arthrex, compañía especializada en el diseño, desarrollo y fabricación de dispositivos y tecnologías quirúrgicas.Un ritmo de innovación que, según explica, hace que las novedades se sucedan prácticamente sin pausa. «No te da tiempo a aprenderte un sistema cuando ya te viene una nueva mejora del mismo sistema». Una evolución que, a su juicio, se ha producido de manera «torrencial» durante los últimos años y que también ha ido de la mano de la incorporación de nuevas tecnologías a los propios productos. La tecnología médica avanza a pasos agigantados; ya no es el futuro, ahora es el presente. Y así se demuestra en el 63º Congreso Nacional de la SECOT (Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología), que acoge esta semana el Centro de y Exposiciones, Ferias y Convenciones de Córdoba. Cerca de 3.000 inscritos participan en un congreso que reúne a los mejores traumatólogos del país e incluso de más allá de nuestras fronteras. «Por ejemplo, de la República Dominicana han venido ochenta y tantos. Ha venido el presidente de la Sociedad Cubana y de la Sociedad Argentina, de la Sociedad Portuguesa, de toda Latinoamérica. Y tenemos una gran relación con Portugal también», enumera el presidente del congreso, Juan López-Laserna Ruiz.Entre las temáticas que se abordan destaca la de las « lesiones del tobillo y del pie del deportista ». También vuelven a tener protagonismo las prótesis de cadera y la cirugía robótica, sobre la que López-Laserna Ruiz asegura que «los robots no suprimen al cirujano, pero ayudan a la orientación de los componentes».Y hay una tercera temática que el propio presidente del congreso ha querido destacar. Tiene el título de «cien mil euros» y cuenta con la participación del doctor Ernesto Maceira, «el traumatólogo que consiguió que el tenista Rafa Nadal pudiera llegar a jugar hasta los 39 años sin operarlo». Se trata de una enfermedad para la que, según explica, le habían aconsejado tratamiento quirúrgico. «Si se llega a operar, no hubiera llegado luego a mantener su carrera deportiva». El futuro de la especialidad, apunta, pasa cada vez más por apoyarse en nuevas tecnologías. «El futuro ya está aquí Es cada vez más apoyarnos en cirugía con robots y la inteligencia artificial, como en todas las aplicaciones, pero nunca lo que no puede faltar es el cirujano». En este sentido, defiende que «el que tiene que explorar y decidir, hacer el diagnóstico, y eso no lo puede hacer la IA. Tiene que ser una persona».«Al enfermo hay que tocarlo, explorarlo, hablar con él, que nos cuente cómo le duele y cómo», continúa. Una evolución tecnológica que, a su juicio, se suma al alto nivel alcanzado por la especialidad en España: «Hemos llegado en España a un nivel muy alto en nuestra especialidad y nos podemos considerar una referencia a nivel mundial en cirugía ortopédica».Alberto es médico residente en el Hospital General Universitario de Ciudad Real y defiende que este tipo de congresos son necesarios para «conocer a los distintos especialistas, ver las diversas casas comerciales, ver un poco el material con el que trabajamos día a día. Por tanto, considero que en el periodo de formación en el que estamos nosotros ahora mismo es algo bastante importante».Sobre los nuevos avances, asegura que «al final, en el día a día, es verdad que trabajamos mano a mano con todo el tema de cirugía robótica y demás y considero que, obviamente, la figura del médico siempre va a ser una figura importante y que va a tener que estar siempre presente, pero no deja de ser una ayuda».Por su parte, Clara y Elena llegan del Hospital Asepeyo de Coslada y del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Ambas destacan el valor formativo de estas jornadas, ya que «aquí la gente viene a presentar cosas que ha estudiado bastante y a nosotros, como residentes, pues también nos ayuda a avanzar en esta formación». Además, subrayan la importancia de aprender de profesionales con años de experiencia: «Equipos que tienen ellos, consejos, porque no es lo mismo lo que te estudias tú que lo que te dice una persona que lleva haciendo eso toda la vida».También valoran el papel que están adquiriendo las nuevas tecnologías en su formación y en la práctica diaria. « Nos ayudan a llegar a sitios que en su día pues no podíamos llegar y ahora con los nuevos avances cada vez podemos hacer mejor las cosas, podemos avanzar más. A futuro todo eso nos va a ayudar a mejorar, sobre todo en nuestro campo».Una tecnología que, recalcan, «ya está muy incluida en nuestro día a día». «Muchos hospitales utilizan la robótica, por ejemplo, para prótesis de rodilla, de cadera; no va a llegar, ya está aquí», concluyen.La oferta crece y se reinventaLa tecnología ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una herramienta presente en la práctica traumatológica. Desde los robots que asisten a los cirujanos hasta los implantes diseñados e impresos específicamente para un paciente o herramientas que permiten de forma no invasiva un diagnostico completo de un paciente con un hueso roto.Mientras en las salas del congreso los especialistas debaten sobre el futuro de la traumatología, en los espacios expositivos las empresas muestran cómo ese futuro ya empieza a tomar forma. Nuevas herramientas, materiales y sistemas que buscan hacer más precisa la cirugía y adaptar cada vez más los tratamientos a las necesidades de cada paciente.Entre ellas se encuentra Osteobionix, una startup canaria especializada en la fabricación de implantes a medida para casos tumorales. Ana, ingeniera biomédica de la empresa, explica cómo la combinación de nuevos materiales e impresión 3D permite fabricar piezas que se adaptan a la anatomía de cada paciente.«Son implantes de una aleación de titanio y la característica que tenemos es que llevan internamente una estructura tubular. Lo que hacemos es el cien por cien de la carga de los implantes, pero con un tercio de lo que sería el peso, aprovechando esa estructura porosa interna para que haya un crecimiento biológico óseo interno. Lo hacemos con impresión 3D », explica.Una tecnología que cobra especial importancia cuando se trata de pacientes a los que es necesario retirar una parte importante del hueso como consecuencia de un tumor. «En los últimos años la impresión 3D ha facilitado que todos estos implantes tengan unas estructuras mucho más mimetizadas con los huesos de los pacientes», señala.La diferencia, por tanto, está en que el paciente deja de ser quien tiene que adaptarse a una pieza previamente diseñada y es el propio implante el que se adapta a él. Un cambio que, según Ana, está teniendo consecuencias tanto dentro como fuera del quirófano. «La tecnología está influyendo mucho, tanto para reducir tiempos en quirófanos como para mejorar el postoperatorio de los pacientes y también los tiempos de fabricación», apunta.«La tecnología está influyendo tanto para reducir tiempos en quirófanos como para mejorar el postoperatorio y los tiempos de fabricación»Y pone el foco precisamente en ese cambio de paradigma: «Antes los implantes eran estandarizados, entonces te tenías que adaptar tú más al implante y ahora es al revés: el implante se adapta a ti y es mucho mejor el postoperatorio».«La industria no ha dejado de crecer en los últimos meses, no en los últimos años». Esa es la conclusión de Miguel, trabajador de Arthrex, compañía especializada en el diseño, desarrollo y fabricación de dispositivos y tecnologías quirúrgicas.Un ritmo de innovación que, según explica, hace que las novedades se sucedan prácticamente sin pausa. «No te da tiempo a aprenderte un sistema cuando ya te viene una nueva mejora del mismo sistema». Una evolución que, a su juicio, se ha producido de manera «torrencial» durante los últimos años y que también ha ido de la mano de la incorporación de nuevas tecnologías a los propios productos. La tecnología médica avanza a pasos agigantados; ya no es el futuro, ahora es el presente. Y así se demuestra en el 63º Congreso Nacional de la SECOT (Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología), que acoge esta semana el Centro de y Exposiciones, Ferias y Convenciones de Córdoba. Cerca de 3.000 inscritos participan en un congreso que reúne a los mejores traumatólogos del país e incluso de más allá de nuestras fronteras. «Por ejemplo, de la República Dominicana han venido ochenta y tantos. Ha venido el presidente de la Sociedad Cubana y de la Sociedad Argentina, de la Sociedad Portuguesa, de toda Latinoamérica. Y tenemos una gran relación con Portugal también», enumera el presidente del congreso, Juan López-Laserna Ruiz.Entre las temáticas que se abordan destaca la de las « lesiones del tobillo y del pie del deportista ». También vuelven a tener protagonismo las prótesis de cadera y la cirugía robótica, sobre la que López-Laserna Ruiz asegura que «los robots no suprimen al cirujano, pero ayudan a la orientación de los componentes».Y hay una tercera temática que el propio presidente del congreso ha querido destacar. Tiene el título de «cien mil euros» y cuenta con la participación del doctor Ernesto Maceira, «el traumatólogo que consiguió que el tenista Rafa Nadal pudiera llegar a jugar hasta los 39 años sin operarlo». Se trata de una enfermedad para la que, según explica, le habían aconsejado tratamiento quirúrgico. «Si se llega a operar, no hubiera llegado luego a mantener su carrera deportiva». El futuro de la especialidad, apunta, pasa cada vez más por apoyarse en nuevas tecnologías. «El futuro ya está aquí Es cada vez más apoyarnos en cirugía con robots y la inteligencia artificial, como en todas las aplicaciones, pero nunca lo que no puede faltar es el cirujano». En este sentido, defiende que «el que tiene que explorar y decidir, hacer el diagnóstico, y eso no lo puede hacer la IA. Tiene que ser una persona».«Al enfermo hay que tocarlo, explorarlo, hablar con él, que nos cuente cómo le duele y cómo», continúa. Una evolución tecnológica que, a su juicio, se suma al alto nivel alcanzado por la especialidad en España: «Hemos llegado en España a un nivel muy alto en nuestra especialidad y nos podemos considerar una referencia a nivel mundial en cirugía ortopédica».Alberto es médico residente en el Hospital General Universitario de Ciudad Real y defiende que este tipo de congresos son necesarios para «conocer a los distintos especialistas, ver las diversas casas comerciales, ver un poco el material con el que trabajamos día a día. Por tanto, considero que en el periodo de formación en el que estamos nosotros ahora mismo es algo bastante importante».Sobre los nuevos avances, asegura que «al final, en el día a día, es verdad que trabajamos mano a mano con todo el tema de cirugía robótica y demás y considero que, obviamente, la figura del médico siempre va a ser una figura importante y que va a tener que estar siempre presente, pero no deja de ser una ayuda».Por su parte, Clara y Elena llegan del Hospital Asepeyo de Coslada y del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Ambas destacan el valor formativo de estas jornadas, ya que «aquí la gente viene a presentar cosas que ha estudiado bastante y a nosotros, como residentes, pues también nos ayuda a avanzar en esta formación». Además, subrayan la importancia de aprender de profesionales con años de experiencia: «Equipos que tienen ellos, consejos, porque no es lo mismo lo que te estudias tú que lo que te dice una persona que lleva haciendo eso toda la vida».También valoran el papel que están adquiriendo las nuevas tecnologías en su formación y en la práctica diaria. « Nos ayudan a llegar a sitios que en su día pues no podíamos llegar y ahora con los nuevos avances cada vez podemos hacer mejor las cosas, podemos avanzar más. A futuro todo eso nos va a ayudar a mejorar, sobre todo en nuestro campo».Una tecnología que, recalcan, «ya está muy incluida en nuestro día a día». «Muchos hospitales utilizan la robótica, por ejemplo, para prótesis de rodilla, de cadera; no va a llegar, ya está aquí», concluyen.La oferta crece y se reinventaLa tecnología ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una herramienta presente en la práctica traumatológica. Desde los robots que asisten a los cirujanos hasta los implantes diseñados e impresos específicamente para un paciente o herramientas que permiten de forma no invasiva un diagnostico completo de un paciente con un hueso roto.Mientras en las salas del congreso los especialistas debaten sobre el futuro de la traumatología, en los espacios expositivos las empresas muestran cómo ese futuro ya empieza a tomar forma. Nuevas herramientas, materiales y sistemas que buscan hacer más precisa la cirugía y adaptar cada vez más los tratamientos a las necesidades de cada paciente.Entre ellas se encuentra Osteobionix, una startup canaria especializada en la fabricación de implantes a medida para casos tumorales. Ana, ingeniera biomédica de la empresa, explica cómo la combinación de nuevos materiales e impresión 3D permite fabricar piezas que se adaptan a la anatomía de cada paciente.«Son implantes de una aleación de titanio y la característica que tenemos es que llevan internamente una estructura tubular. Lo que hacemos es el cien por cien de la carga de los implantes, pero con un tercio de lo que sería el peso, aprovechando esa estructura porosa interna para que haya un crecimiento biológico óseo interno. Lo hacemos con impresión 3D », explica.Una tecnología que cobra especial importancia cuando se trata de pacientes a los que es necesario retirar una parte importante del hueso como consecuencia de un tumor. «En los últimos años la impresión 3D ha facilitado que todos estos implantes tengan unas estructuras mucho más mimetizadas con los huesos de los pacientes», señala.La diferencia, por tanto, está en que el paciente deja de ser quien tiene que adaptarse a una pieza previamente diseñada y es el propio implante el que se adapta a él. Un cambio que, según Ana, está teniendo consecuencias tanto dentro como fuera del quirófano. «La tecnología está influyendo mucho, tanto para reducir tiempos en quirófanos como para mejorar el postoperatorio de los pacientes y también los tiempos de fabricación», apunta.«La tecnología está influyendo tanto para reducir tiempos en quirófanos como para mejorar el postoperatorio y los tiempos de fabricación»Y pone el foco precisamente en ese cambio de paradigma: «Antes los implantes eran estandarizados, entonces te tenías que adaptar tú más al implante y ahora es al revés: el implante se adapta a ti y es mucho mejor el postoperatorio».«La industria no ha dejado de crecer en los últimos meses, no en los últimos años». Esa es la conclusión de Miguel, trabajador de Arthrex, compañía especializada en el diseño, desarrollo y fabricación de dispositivos y tecnologías quirúrgicas.Un ritmo de innovación que, según explica, hace que las novedades se sucedan prácticamente sin pausa. «No te da tiempo a aprenderte un sistema cuando ya te viene una nueva mejora del mismo sistema». Una evolución que, a su juicio, se ha producido de manera «torrencial» durante los últimos años y que también ha ido de la mano de la incorporación de nuevas tecnologías a los propios productos. RSS de noticias de espana/andalucia
Noticias Similares
