España supera ya los 84 años de esperanza de vida, situándose entre los países más longevos del mundo. Sin embargo, «la cuestión ya no es únicamente cuánto vivimos, sino en qué condiciones lo hacemos porque vivimos más, pero no siempre mejor», apunta Cristina Capella, nutricionista, autora de ‘Vivir sin inflamación’, e impulsora de Lonjeba . Diversos estudios europeos señalan que los españoles pasan entre 8 y 10 años de su vida con problemas de salud o limitaciones funcionales. «Este dato refleja uno de los grandes retos de las sociedades occidentales: prolongar la vida sin garantizar necesariamente su calidad -asegura Capella-. El contexto se complica con un gasto sanitario cercano al 10% del PIB y el aumento de problemas como el insomnio, el estrés crónico, el sedentarismo o los trastornos metabólicos. Ante este escenario, la prevención y el autocuidado empiezan a consolidarse como pilares clave para la sostenibilidad del sistema. Nuestro objetivo es trasladar la ciencia de la longevidad a la vida real y cotidiana para ayudar a las personas a cuidar de su salud antes de que aparezcan el deterioro metabólico, el agotamiento o la fragilidad».Y es que esta nutricionista considera que la longevidad no debería entenderse solo como vivir más años, sino en cómo mantener la salud y la autonomía durante más tiempo, y «la clave está en actuar antes de que den los problemas den sus primeras señales», insiste.Noticia relacionada general No No Entrevista Luis Rojas Marcos, psiquiatra: «Reina la idea de que los mayores son desgraciados; no es así, el 80% es feliz» Laura PeraitaEn su opinión, el interés por la longevidad crece especialmente entre adultos de 30 a 55 años, los conocidos como la «generación sándwich», personas que combinan la crianza de sus hijos con el cuidado o la preocupación por la salud de sus padres. Esta etapa coincide con los años de mayor presión laboral y personal, lo que a menudo deriva en falta de descanso, estrés sostenido y hábitos poco saludables. Según los especialistas, es precisamente en este periodo cuando se construyen las bases del envejecimiento futuro.«Muchas personas empiezan a preocuparse por su salud cuando ya aparecen los problemas – prosigue-, pero los hábitos que determinan cómo vamos a envejecer empiezan a construirse mucho antes. Por ello, lo ideal es realizar un abordaje global del bienestar centrado en factores como el sueño, el metabolismo, la actividad física, la gestión del estrés y la salud celular«.Este enfoque se inspira en investigaciones sobre las llamadas ‘zonas azules’, regiones del mundo donde la población alcanza edades avanzadas con mejor salud. Entre los factores comunes destacan la alimentación basada en productos frescos, la actividad física cotidiana, los vínculos sociales y unos ritmos de vida más naturales.Lugares como Okinawa (Japón), Cerdeña (Italia) o Nicoya (Costa Rica) comparten algunos patrones comunes que han despertado el interés de científicos y epidemiólogos: una alimentación basada en alimentos frescos y rica en vegetales, actividad física cotidiana, fuertes vínculos sociales y ritmos de vida más alineados con los ciclos naturales. En España, varios estudios han señalado también áreas como Galicia, especialmente la provincia de Ourense, donde se concentran altos niveles de longevidad asociados a hábitos tradicionales y dieta atlántica.Salud preventivaEstos informes, según información de Cristina Capella, han contribuido a reforzar una idea clave en el ámbito de la salud preventiva que incide en que «la longevidad no depende únicamente de la genética ni de soluciones extraordinarias, sino de la suma de hábitos sostenidos en el tiempo relacionados con el sueño, la alimentación, el movimiento o el equilibrio metabólico. Lo interesante de las zonas azules es que nos recuerdan que muchos de los factores que determinan cómo envejecemos son modificables», explica.Por ello, esta nutricionista destaca la importancia de centrarse en varios hábitos clave, desde el descanso y los ritmos circadianos hasta el equilibrio metabólico o la integración de ejercicio físico. En el ámbito del sueño, uno de los pilares que considera más relevantes para la salud a largo plazo, señala que « dormir bien probablemente sea la herramienta de’ biohacking’ más barata que existe y, por eso, antes de buscar soluciones complejas, muchas personas necesitan volver a cuidar rutinas tan básicas como el sueño, el movimiento o el metabolismo».MÁS INFORMACIÓN noticia Si Belén Colomina, psicóloga: «Si no entrenas la mente caes en la rumiación y el pensamiento negativo» noticia No «Quien te quiere bien, te quiere por ser y no por hacer» noticia Si «La gimnasia cerebral no está en hacer sudokus, sino en cómo vivimos»Otro de los ejes en los que incide su proyecto es el uso informado de la suplementación nutricional . «Algunos de los compuestos que actualmente despiertan mayor interés en el ámbito de la investigación sobre metabolismo y envejecimiento saludable incluyen precursores de NAD+, espermidina, determinados hongos funcionales o compuestos relacionados con la energía celular. No se trata de tomar más suplementos, sino de entender qué necesita cada persona y en qué contexto», asegura Capella. España supera ya los 84 años de esperanza de vida, situándose entre los países más longevos del mundo. Sin embargo, «la cuestión ya no es únicamente cuánto vivimos, sino en qué condiciones lo hacemos porque vivimos más, pero no siempre mejor», apunta Cristina Capella, nutricionista, autora de ‘Vivir sin inflamación’, e impulsora de Lonjeba . Diversos estudios europeos señalan que los españoles pasan entre 8 y 10 años de su vida con problemas de salud o limitaciones funcionales. «Este dato refleja uno de los grandes retos de las sociedades occidentales: prolongar la vida sin garantizar necesariamente su calidad -asegura Capella-. El contexto se complica con un gasto sanitario cercano al 10% del PIB y el aumento de problemas como el insomnio, el estrés crónico, el sedentarismo o los trastornos metabólicos. Ante este escenario, la prevención y el autocuidado empiezan a consolidarse como pilares clave para la sostenibilidad del sistema. Nuestro objetivo es trasladar la ciencia de la longevidad a la vida real y cotidiana para ayudar a las personas a cuidar de su salud antes de que aparezcan el deterioro metabólico, el agotamiento o la fragilidad».Y es que esta nutricionista considera que la longevidad no debería entenderse solo como vivir más años, sino en cómo mantener la salud y la autonomía durante más tiempo, y «la clave está en actuar antes de que den los problemas den sus primeras señales», insiste.Noticia relacionada general No No Entrevista Luis Rojas Marcos, psiquiatra: «Reina la idea de que los mayores son desgraciados; no es así, el 80% es feliz» Laura PeraitaEn su opinión, el interés por la longevidad crece especialmente entre adultos de 30 a 55 años, los conocidos como la «generación sándwich», personas que combinan la crianza de sus hijos con el cuidado o la preocupación por la salud de sus padres. Esta etapa coincide con los años de mayor presión laboral y personal, lo que a menudo deriva en falta de descanso, estrés sostenido y hábitos poco saludables. Según los especialistas, es precisamente en este periodo cuando se construyen las bases del envejecimiento futuro.«Muchas personas empiezan a preocuparse por su salud cuando ya aparecen los problemas – prosigue-, pero los hábitos que determinan cómo vamos a envejecer empiezan a construirse mucho antes. Por ello, lo ideal es realizar un abordaje global del bienestar centrado en factores como el sueño, el metabolismo, la actividad física, la gestión del estrés y la salud celular«.Este enfoque se inspira en investigaciones sobre las llamadas ‘zonas azules’, regiones del mundo donde la población alcanza edades avanzadas con mejor salud. Entre los factores comunes destacan la alimentación basada en productos frescos, la actividad física cotidiana, los vínculos sociales y unos ritmos de vida más naturales.Lugares como Okinawa (Japón), Cerdeña (Italia) o Nicoya (Costa Rica) comparten algunos patrones comunes que han despertado el interés de científicos y epidemiólogos: una alimentación basada en alimentos frescos y rica en vegetales, actividad física cotidiana, fuertes vínculos sociales y ritmos de vida más alineados con los ciclos naturales. En España, varios estudios han señalado también áreas como Galicia, especialmente la provincia de Ourense, donde se concentran altos niveles de longevidad asociados a hábitos tradicionales y dieta atlántica.Salud preventivaEstos informes, según información de Cristina Capella, han contribuido a reforzar una idea clave en el ámbito de la salud preventiva que incide en que «la longevidad no depende únicamente de la genética ni de soluciones extraordinarias, sino de la suma de hábitos sostenidos en el tiempo relacionados con el sueño, la alimentación, el movimiento o el equilibrio metabólico. Lo interesante de las zonas azules es que nos recuerdan que muchos de los factores que determinan cómo envejecemos son modificables», explica.Por ello, esta nutricionista destaca la importancia de centrarse en varios hábitos clave, desde el descanso y los ritmos circadianos hasta el equilibrio metabólico o la integración de ejercicio físico. En el ámbito del sueño, uno de los pilares que considera más relevantes para la salud a largo plazo, señala que « dormir bien probablemente sea la herramienta de’ biohacking’ más barata que existe y, por eso, antes de buscar soluciones complejas, muchas personas necesitan volver a cuidar rutinas tan básicas como el sueño, el movimiento o el metabolismo».MÁS INFORMACIÓN noticia Si Belén Colomina, psicóloga: «Si no entrenas la mente caes en la rumiación y el pensamiento negativo» noticia No «Quien te quiere bien, te quiere por ser y no por hacer» noticia Si «La gimnasia cerebral no está en hacer sudokus, sino en cómo vivimos»Otro de los ejes en los que incide su proyecto es el uso informado de la suplementación nutricional . «Algunos de los compuestos que actualmente despiertan mayor interés en el ámbito de la investigación sobre metabolismo y envejecimiento saludable incluyen precursores de NAD+, espermidina, determinados hongos funcionales o compuestos relacionados con la energía celular. No se trata de tomar más suplementos, sino de entender qué necesita cada persona y en qué contexto», asegura Capella. España supera ya los 84 años de esperanza de vida, situándose entre los países más longevos del mundo. Sin embargo, «la cuestión ya no es únicamente cuánto vivimos, sino en qué condiciones lo hacemos porque vivimos más, pero no siempre mejor», apunta Cristina Capella, nutricionista, autora de ‘Vivir sin inflamación’, e impulsora de Lonjeba . Diversos estudios europeos señalan que los españoles pasan entre 8 y 10 años de su vida con problemas de salud o limitaciones funcionales. «Este dato refleja uno de los grandes retos de las sociedades occidentales: prolongar la vida sin garantizar necesariamente su calidad -asegura Capella-. El contexto se complica con un gasto sanitario cercano al 10% del PIB y el aumento de problemas como el insomnio, el estrés crónico, el sedentarismo o los trastornos metabólicos. Ante este escenario, la prevención y el autocuidado empiezan a consolidarse como pilares clave para la sostenibilidad del sistema. Nuestro objetivo es trasladar la ciencia de la longevidad a la vida real y cotidiana para ayudar a las personas a cuidar de su salud antes de que aparezcan el deterioro metabólico, el agotamiento o la fragilidad».Y es que esta nutricionista considera que la longevidad no debería entenderse solo como vivir más años, sino en cómo mantener la salud y la autonomía durante más tiempo, y «la clave está en actuar antes de que den los problemas den sus primeras señales», insiste.Noticia relacionada general No No Entrevista Luis Rojas Marcos, psiquiatra: «Reina la idea de que los mayores son desgraciados; no es así, el 80% es feliz» Laura PeraitaEn su opinión, el interés por la longevidad crece especialmente entre adultos de 30 a 55 años, los conocidos como la «generación sándwich», personas que combinan la crianza de sus hijos con el cuidado o la preocupación por la salud de sus padres. Esta etapa coincide con los años de mayor presión laboral y personal, lo que a menudo deriva en falta de descanso, estrés sostenido y hábitos poco saludables. Según los especialistas, es precisamente en este periodo cuando se construyen las bases del envejecimiento futuro.«Muchas personas empiezan a preocuparse por su salud cuando ya aparecen los problemas – prosigue-, pero los hábitos que determinan cómo vamos a envejecer empiezan a construirse mucho antes. Por ello, lo ideal es realizar un abordaje global del bienestar centrado en factores como el sueño, el metabolismo, la actividad física, la gestión del estrés y la salud celular«.Este enfoque se inspira en investigaciones sobre las llamadas ‘zonas azules’, regiones del mundo donde la población alcanza edades avanzadas con mejor salud. Entre los factores comunes destacan la alimentación basada en productos frescos, la actividad física cotidiana, los vínculos sociales y unos ritmos de vida más naturales.Lugares como Okinawa (Japón), Cerdeña (Italia) o Nicoya (Costa Rica) comparten algunos patrones comunes que han despertado el interés de científicos y epidemiólogos: una alimentación basada en alimentos frescos y rica en vegetales, actividad física cotidiana, fuertes vínculos sociales y ritmos de vida más alineados con los ciclos naturales. En España, varios estudios han señalado también áreas como Galicia, especialmente la provincia de Ourense, donde se concentran altos niveles de longevidad asociados a hábitos tradicionales y dieta atlántica.Salud preventivaEstos informes, según información de Cristina Capella, han contribuido a reforzar una idea clave en el ámbito de la salud preventiva que incide en que «la longevidad no depende únicamente de la genética ni de soluciones extraordinarias, sino de la suma de hábitos sostenidos en el tiempo relacionados con el sueño, la alimentación, el movimiento o el equilibrio metabólico. Lo interesante de las zonas azules es que nos recuerdan que muchos de los factores que determinan cómo envejecemos son modificables», explica.Por ello, esta nutricionista destaca la importancia de centrarse en varios hábitos clave, desde el descanso y los ritmos circadianos hasta el equilibrio metabólico o la integración de ejercicio físico. En el ámbito del sueño, uno de los pilares que considera más relevantes para la salud a largo plazo, señala que « dormir bien probablemente sea la herramienta de’ biohacking’ más barata que existe y, por eso, antes de buscar soluciones complejas, muchas personas necesitan volver a cuidar rutinas tan básicas como el sueño, el movimiento o el metabolismo».MÁS INFORMACIÓN noticia Si Belén Colomina, psicóloga: «Si no entrenas la mente caes en la rumiación y el pensamiento negativo» noticia No «Quien te quiere bien, te quiere por ser y no por hacer» noticia Si «La gimnasia cerebral no está en hacer sudokus, sino en cómo vivimos»Otro de los ejes en los que incide su proyecto es el uso informado de la suplementación nutricional . «Algunos de los compuestos que actualmente despiertan mayor interés en el ámbito de la investigación sobre metabolismo y envejecimiento saludable incluyen precursores de NAD+, espermidina, determinados hongos funcionales o compuestos relacionados con la energía celular. No se trata de tomar más suplementos, sino de entender qué necesita cada persona y en qué contexto», asegura Capella. RSS de noticias de bienestar
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