Reed Hastings, presidente y cofundador de Netflix, ha presentado su dimisión tras 29 años de éxitos en el gigante de contenidos. Su salida coincide con un trimestre malo en el que la compañía prevé ganar ‘solo’ 78 centavos por acción frente a los 84 centavos que contemplaban los analistas de Wall Street. Atrás queda también la frustrada compra de Warner Bros. La renuncia de Hastings tiene muchas lecturas, financieras y políticas, pero todas convergen en una forma de entender los negocios y la vida, que poco se parecen a lo que sucede a este lado de ese nuevo mundo ‘multipolar’ que se ha inventado Pedro Sánchez. Veamos.Dos de las compañías privadas más estratégicas de España, Indra y Telefónica, han caído en la buchaca de la Moncloa alegando razones de soberanía nacional. Es un hecho, y es así. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) no se ha cortado en abrir varias crisis de gobernanza en una y otra para situar a quienes considera ‘de los suyos’ en sendos movimientos que quedan bien lejos del interés general y se encuadran en el estricto mundo de los parabienes de lo particular. ¿A alguien le preocupó la caída de la acción en Indra en los meses de acoso y derribo a Ángel Escribano? ¿Y las presiones a consejeros dominicales e independientes? Marc Murtra fue presidente de Indra y Telefónica a la vez durante un día, no fuera a ser que la SEPI no lo tuviera todo tan atado como decía. La operadora cerró 2025 con unas pérdidas históricas de más de 4.300 millones de euros, con uno de los mayores despidos colectivos que se recuerdan y un recorte del dividendo del 50%. Los inversores internacionales ahora dicen estar atentos al devenir de los ingresos futuros en ambas casas hermanas. ¿Y qué sucede? En Indra, el recién nombrado presidente Ángel Simón ha llegado con tres acciones prioritarias: reclamar una subida de sueldo inmediata, imponer la creación de un centro de coste (Ceco) para los gastos institucionales propios -¿Escribano los pagaba de su bolsillo?- e imponer un cerrojazo informativo para que la Prensa no siga publicando información sensible y de interés general sobre la compañía. Mientras, en Telefónica, Murtra ha pedido tiempo, hasta 2035, para ver los efectos positivos de su plan, a priori lejos del estilo Hastings. Noticia relacionada No No UNA RAYA EN EL AGUA El brazo capitalista del sanchismo Ignacio CamachoY en estas, justo ahora, el Ministerio de Defensa de Robles ha deshojado a toda prisa la ‘margarita’ para desestimar el recurso de alzada -pura vía administrativa- de la filial española de la norteamericana General Dynamics, Santa Barbara Sistemas, para dar la razón a Indra contra la concesión a la compañía ahora presidida por Simón y la EM&E de los Escribano de contratos de artillería por valor de 7.200 millones. ¿Habría sucedido esto de seguir enrocado Escribano? Esta decisión del Gobierno -de Defensa- se produce cuando todavía hay un proceso en el Supremo contra la concesión de créditos públicos por valor de 3.000 millones también a Indra y EM&E, aunque figuran como codemandadas también Oesía y Telefónica. ¿Les suena?Seguro que el supramegaleal Manuel de la Rocha , jefe de la oficina económica de Sánchez, a la sazón del equipo de la Moncloa, por tanto hombre clave en el diseño de políticas económicas y la interlocución con el sector empresarial, ha traído en su valija de Pekín algún valioso manual de maniobras orquestales en la oscuridad para solucionar sin más ruido lo del Ceco de Simón e incluso que la nueva Telefónica cuaje un poco antes de 2035. Ya metido en harina puede que hasta descubra cómo hacerse un Meloni para nacionalizar del todo las empresas más valiosas y sacarlas del escrutinio diario de la Bolsa y los mercados, y hasta explicarnos por qué no permiten al BBVA de Carlos Torres vender su 5% en la operadora a quien mejor quiera y pueda para que sus accionistas reciban algo -minusvalías aparte- tras quedarse sin vicepresidente ni vocal en el consejo de administración. Todo sea por ese ambicioso plan que dicen estar preparando desde la Moncloa para convertir la SEPI en un colosal INI tan blindado y retorcido que llevaría al Partido Popular más de una legislatura poder desmontarlo cuando llegue al poder. Precisamente lo que planean los sanchistas que no ocurra por falta de tiempo en dicho poder. Es la España atónita y paralizada, que vive al día y al servicio del qué hay de lo mío. Reed Hastings, presidente y cofundador de Netflix, ha presentado su dimisión tras 29 años de éxitos en el gigante de contenidos. Su salida coincide con un trimestre malo en el que la compañía prevé ganar ‘solo’ 78 centavos por acción frente a los 84 centavos que contemplaban los analistas de Wall Street. Atrás queda también la frustrada compra de Warner Bros. La renuncia de Hastings tiene muchas lecturas, financieras y políticas, pero todas convergen en una forma de entender los negocios y la vida, que poco se parecen a lo que sucede a este lado de ese nuevo mundo ‘multipolar’ que se ha inventado Pedro Sánchez. Veamos.Dos de las compañías privadas más estratégicas de España, Indra y Telefónica, han caído en la buchaca de la Moncloa alegando razones de soberanía nacional. Es un hecho, y es así. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) no se ha cortado en abrir varias crisis de gobernanza en una y otra para situar a quienes considera ‘de los suyos’ en sendos movimientos que quedan bien lejos del interés general y se encuadran en el estricto mundo de los parabienes de lo particular. ¿A alguien le preocupó la caída de la acción en Indra en los meses de acoso y derribo a Ángel Escribano? ¿Y las presiones a consejeros dominicales e independientes? Marc Murtra fue presidente de Indra y Telefónica a la vez durante un día, no fuera a ser que la SEPI no lo tuviera todo tan atado como decía. La operadora cerró 2025 con unas pérdidas históricas de más de 4.300 millones de euros, con uno de los mayores despidos colectivos que se recuerdan y un recorte del dividendo del 50%. Los inversores internacionales ahora dicen estar atentos al devenir de los ingresos futuros en ambas casas hermanas. ¿Y qué sucede? En Indra, el recién nombrado presidente Ángel Simón ha llegado con tres acciones prioritarias: reclamar una subida de sueldo inmediata, imponer la creación de un centro de coste (Ceco) para los gastos institucionales propios -¿Escribano los pagaba de su bolsillo?- e imponer un cerrojazo informativo para que la Prensa no siga publicando información sensible y de interés general sobre la compañía. Mientras, en Telefónica, Murtra ha pedido tiempo, hasta 2035, para ver los efectos positivos de su plan, a priori lejos del estilo Hastings. Noticia relacionada No No UNA RAYA EN EL AGUA El brazo capitalista del sanchismo Ignacio CamachoY en estas, justo ahora, el Ministerio de Defensa de Robles ha deshojado a toda prisa la ‘margarita’ para desestimar el recurso de alzada -pura vía administrativa- de la filial española de la norteamericana General Dynamics, Santa Barbara Sistemas, para dar la razón a Indra contra la concesión a la compañía ahora presidida por Simón y la EM&E de los Escribano de contratos de artillería por valor de 7.200 millones. ¿Habría sucedido esto de seguir enrocado Escribano? Esta decisión del Gobierno -de Defensa- se produce cuando todavía hay un proceso en el Supremo contra la concesión de créditos públicos por valor de 3.000 millones también a Indra y EM&E, aunque figuran como codemandadas también Oesía y Telefónica. ¿Les suena?Seguro que el supramegaleal Manuel de la Rocha , jefe de la oficina económica de Sánchez, a la sazón del equipo de la Moncloa, por tanto hombre clave en el diseño de políticas económicas y la interlocución con el sector empresarial, ha traído en su valija de Pekín algún valioso manual de maniobras orquestales en la oscuridad para solucionar sin más ruido lo del Ceco de Simón e incluso que la nueva Telefónica cuaje un poco antes de 2035. Ya metido en harina puede que hasta descubra cómo hacerse un Meloni para nacionalizar del todo las empresas más valiosas y sacarlas del escrutinio diario de la Bolsa y los mercados, y hasta explicarnos por qué no permiten al BBVA de Carlos Torres vender su 5% en la operadora a quien mejor quiera y pueda para que sus accionistas reciban algo -minusvalías aparte- tras quedarse sin vicepresidente ni vocal en el consejo de administración. Todo sea por ese ambicioso plan que dicen estar preparando desde la Moncloa para convertir la SEPI en un colosal INI tan blindado y retorcido que llevaría al Partido Popular más de una legislatura poder desmontarlo cuando llegue al poder. Precisamente lo que planean los sanchistas que no ocurra por falta de tiempo en dicho poder. Es la España atónita y paralizada, que vive al día y al servicio del qué hay de lo mío. Reed Hastings, presidente y cofundador de Netflix, ha presentado su dimisión tras 29 años de éxitos en el gigante de contenidos. Su salida coincide con un trimestre malo en el que la compañía prevé ganar ‘solo’ 78 centavos por acción frente a los 84 centavos que contemplaban los analistas de Wall Street. Atrás queda también la frustrada compra de Warner Bros. La renuncia de Hastings tiene muchas lecturas, financieras y políticas, pero todas convergen en una forma de entender los negocios y la vida, que poco se parecen a lo que sucede a este lado de ese nuevo mundo ‘multipolar’ que se ha inventado Pedro Sánchez. Veamos.Dos de las compañías privadas más estratégicas de España, Indra y Telefónica, han caído en la buchaca de la Moncloa alegando razones de soberanía nacional. Es un hecho, y es así. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) no se ha cortado en abrir varias crisis de gobernanza en una y otra para situar a quienes considera ‘de los suyos’ en sendos movimientos que quedan bien lejos del interés general y se encuadran en el estricto mundo de los parabienes de lo particular. ¿A alguien le preocupó la caída de la acción en Indra en los meses de acoso y derribo a Ángel Escribano? ¿Y las presiones a consejeros dominicales e independientes? Marc Murtra fue presidente de Indra y Telefónica a la vez durante un día, no fuera a ser que la SEPI no lo tuviera todo tan atado como decía. La operadora cerró 2025 con unas pérdidas históricas de más de 4.300 millones de euros, con uno de los mayores despidos colectivos que se recuerdan y un recorte del dividendo del 50%. Los inversores internacionales ahora dicen estar atentos al devenir de los ingresos futuros en ambas casas hermanas. ¿Y qué sucede? En Indra, el recién nombrado presidente Ángel Simón ha llegado con tres acciones prioritarias: reclamar una subida de sueldo inmediata, imponer la creación de un centro de coste (Ceco) para los gastos institucionales propios -¿Escribano los pagaba de su bolsillo?- e imponer un cerrojazo informativo para que la Prensa no siga publicando información sensible y de interés general sobre la compañía. Mientras, en Telefónica, Murtra ha pedido tiempo, hasta 2035, para ver los efectos positivos de su plan, a priori lejos del estilo Hastings. Noticia relacionada No No UNA RAYA EN EL AGUA El brazo capitalista del sanchismo Ignacio CamachoY en estas, justo ahora, el Ministerio de Defensa de Robles ha deshojado a toda prisa la ‘margarita’ para desestimar el recurso de alzada -pura vía administrativa- de la filial española de la norteamericana General Dynamics, Santa Barbara Sistemas, para dar la razón a Indra contra la concesión a la compañía ahora presidida por Simón y la EM&E de los Escribano de contratos de artillería por valor de 7.200 millones. ¿Habría sucedido esto de seguir enrocado Escribano? Esta decisión del Gobierno -de Defensa- se produce cuando todavía hay un proceso en el Supremo contra la concesión de créditos públicos por valor de 3.000 millones también a Indra y EM&E, aunque figuran como codemandadas también Oesía y Telefónica. ¿Les suena?Seguro que el supramegaleal Manuel de la Rocha , jefe de la oficina económica de Sánchez, a la sazón del equipo de la Moncloa, por tanto hombre clave en el diseño de políticas económicas y la interlocución con el sector empresarial, ha traído en su valija de Pekín algún valioso manual de maniobras orquestales en la oscuridad para solucionar sin más ruido lo del Ceco de Simón e incluso que la nueva Telefónica cuaje un poco antes de 2035. Ya metido en harina puede que hasta descubra cómo hacerse un Meloni para nacionalizar del todo las empresas más valiosas y sacarlas del escrutinio diario de la Bolsa y los mercados, y hasta explicarnos por qué no permiten al BBVA de Carlos Torres vender su 5% en la operadora a quien mejor quiera y pueda para que sus accionistas reciban algo -minusvalías aparte- tras quedarse sin vicepresidente ni vocal en el consejo de administración. Todo sea por ese ambicioso plan que dicen estar preparando desde la Moncloa para convertir la SEPI en un colosal INI tan blindado y retorcido que llevaría al Partido Popular más de una legislatura poder desmontarlo cuando llegue al poder. Precisamente lo que planean los sanchistas que no ocurra por falta de tiempo en dicho poder. Es la España atónita y paralizada, que vive al día y al servicio del qué hay de lo mío. RSS de noticias de economia
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