En 1608 Johannes Kepler inventó, sin darse cuenta, el género de la ciencia ficción. Con su novela Somnium, un viaje a la Luna tan adelantado a su tiempo que tardó 26 años en publicarse, el astrónomo y matemático demostró que la realidad siempre tiene dos caras. Kepler llamó Subvolva a la parte visible de nuestro satélite natural y Privolva al lado oculto que solo la imaginación nos permite explorar. Desde entonces, el hemisferio invisible de la Luna ha recibido tal avalancha de ficciones que, según Reid Wiseman, comandante de la misión Artemis 2, lo que verán mañana desde las ventanillas de la nave Orión habrá de parecerse necesariamente a un sueño.
La misión Artemis 2 reaviva el interés por la cara oculta de nuestro satélite natural como fuente inagotable de creaciones artísticas en las que la ciencia y la ficción libran su particular carrera espacial
En 1608 Johannes Kepler inventó, sin darse cuenta, el género de la ciencia ficción. Con su novela Somnium, un viaje a la Luna tan adelantado a su tiempo que tardó 26 años en publicarse, el astrónomo y matemático demostró que la realidad siempre tiene dos caras. Kepler llamó Subvolva a la parte visible de nuestro satélite natural y Privolva al lado oculto que solo la imaginación nos permite explorar. Desde entonces, el hemisferio invisible de la Luna ha recibido tal avalancha de ficciones que, según Reid Wiseman, comandante de la misión Artemis 2, lo que verán mañana desde las ventanillas de la nave Orión habrá de parecerse necesariamente a un sueño.
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