El avance de la Inteligencia Artificial ha encendido todas las alarmas. Expertos enumeran sus numerosas ventajas y posibilidades para el futuro, pero también han advertido de las consecuencias de un desarrollo sin control. Las Fuerzas Armadas no son ajenas a este fenómeno y van sentando las bases sobre una realidad llamada a convertirse en un elemento más de la fuerza.Numerosos estudios, foros e informes analizan el camino que debe seguir la Inteligencia Artificial. Pero además, hace ya tiempo que Defensa incorporó estas tecnologías no solo al planeamiento sino también a su estructura orgánica, con la creación del que denominó Centro de Referencia de Inteligencia Artificial (CRIA), encuadrado en el Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE).Esta semana Soria ha acogido la II jornada de Inteligencia Artificial en el ámbito militar. Las conclusiones siguen un camino definido: las Fuerzas Armadas apuestan por una IA responsable, con tecnología propia y control humano.La convocatoria —en la que han participado más de 630 personas de 212 entidades distintas— ha constatado la necesidad de que la IA responsable pase definitivamente del debate teórico a convertirse en una ventaja operativa para las Fuerzas Armadas. «Ante la rapidez con la que avanzan otras potencias, la única respuesta posible pasa por reforzar la colaboración entre Defensa, la industria y la universidad», asume el Ministerio.Con ello, se han desarrollado tres líneas de trabajo: mantener un canal de diálogo permanente con las empresas nacionales del sector de las tecnologías de la información y la comunicación, impulsar desarrollos propios de IA responsable que salvaguarden la soberanía tecnológica e involucrar a las universidades, personalidades referentes españoles y centros de pensamiento estratégico en el debate.Las jornadas fueron inauguradas por la secretaria de Estado de Defensa, María Amparo Valcarce, que hizo hincapié en que el reto no consiste simplemente en incorporar la IA, sino hacerlo «con responsabilidad, con garantías y con una visión estratégica». Valcarce puso el acento en la importancia de mantener el control humano sobre sistemas cada vez más autónomos y de avanzar en un ecosistema de innovación en el que Defensa, universidad e industria trabajen de forma coordinada para transformar conocimiento y tecnología en capacidades reales.Uno de los análisis sobre IA al más alto nivel lo realizó el director del Centro Superior de Estudios para la Defensa Nacional (Ceseden), el teniente general Miguel Ballenilla , que puso el foco en la adecuada formación de los mandos en el uso de todas estas nuevas tecnologías. «No consiste en convertir a todos los oficiales en ingenieros de la inteligencia artificial, consiste en formar jefes capaces de hacer las preguntas correctas», explica en el documento.«Conviene evitar tanto el alarmismo como la complacencia», recomienda el general Ballenilla sobre las alarmas que encendió Mythos en todo el mundo. «La cuestión de fondo es que la IA ha dejado de ser un asunto sectorial de innovación tecnológica para convertirse en problema de gobernanza estratégica», asume el director del Ceseden. Bajo esta premisa, analiza su influencia en la doctrina militar al alcanzar capacidad para modificar la manera de concebir y ejecutar las operaciones. Antes lo hicieron la pólvora, el ferrocarril, la radio o la digitalización.Otro análisis lo firma el comandante del Ejército Miguel Arcángel Pérez Felices, que incide en que la implantación de la IA en las Fuerzas Armadas no debe verse como una simple modernización tecnológica ni una mejora puntual de determinados sistemas; sino como una transformación profunda del modo de análisis de la información y organización de los procesos.Presión sobre la jerarquía«La verdadera transformación no consiste en sustituir la tradición, sino en hacerla compatible con una nueva realidad operativa y organizativa», sostiene avanzando un nuevo concepto: la «presión directa» que la IA ejerce sobre la estructura jerárquica tradicional. «Esa jerarquía continúa siendo imprescindible para garantizar la unidad de mando, la claridad en la responsabilidad y la cohesión institucional. No obstante, el entorno digital exige una organización más flexible, con mayor capacidad para compartir información, coordinar funciones y acortar los ciclos de decisión», adelanta.Todo esto como base de un debate que no ha hecho más que comenzar. «La implantación de la IA en las FAS debe concebirse como un proceso gradual, gobernado y acompañado de una profunda adaptación cultural», acepta el comandante sobre un proceso que obliga a los Ejércitos y la Armada —igual que al resto de la sociedad— a asumir una completa transformación. «»se cambio solo será positivo si la modernización tecnológica avanza de la mano de una adaptación suficiente de los valores, del liderazgo y de la estructura«, avisa el comandante Pérez Felices. El avance de la Inteligencia Artificial ha encendido todas las alarmas. Expertos enumeran sus numerosas ventajas y posibilidades para el futuro, pero también han advertido de las consecuencias de un desarrollo sin control. Las Fuerzas Armadas no son ajenas a este fenómeno y van sentando las bases sobre una realidad llamada a convertirse en un elemento más de la fuerza.Numerosos estudios, foros e informes analizan el camino que debe seguir la Inteligencia Artificial. Pero además, hace ya tiempo que Defensa incorporó estas tecnologías no solo al planeamiento sino también a su estructura orgánica, con la creación del que denominó Centro de Referencia de Inteligencia Artificial (CRIA), encuadrado en el Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE).Esta semana Soria ha acogido la II jornada de Inteligencia Artificial en el ámbito militar. Las conclusiones siguen un camino definido: las Fuerzas Armadas apuestan por una IA responsable, con tecnología propia y control humano.La convocatoria —en la que han participado más de 630 personas de 212 entidades distintas— ha constatado la necesidad de que la IA responsable pase definitivamente del debate teórico a convertirse en una ventaja operativa para las Fuerzas Armadas. «Ante la rapidez con la que avanzan otras potencias, la única respuesta posible pasa por reforzar la colaboración entre Defensa, la industria y la universidad», asume el Ministerio.Con ello, se han desarrollado tres líneas de trabajo: mantener un canal de diálogo permanente con las empresas nacionales del sector de las tecnologías de la información y la comunicación, impulsar desarrollos propios de IA responsable que salvaguarden la soberanía tecnológica e involucrar a las universidades, personalidades referentes españoles y centros de pensamiento estratégico en el debate.Las jornadas fueron inauguradas por la secretaria de Estado de Defensa, María Amparo Valcarce, que hizo hincapié en que el reto no consiste simplemente en incorporar la IA, sino hacerlo «con responsabilidad, con garantías y con una visión estratégica». Valcarce puso el acento en la importancia de mantener el control humano sobre sistemas cada vez más autónomos y de avanzar en un ecosistema de innovación en el que Defensa, universidad e industria trabajen de forma coordinada para transformar conocimiento y tecnología en capacidades reales.Uno de los análisis sobre IA al más alto nivel lo realizó el director del Centro Superior de Estudios para la Defensa Nacional (Ceseden), el teniente general Miguel Ballenilla , que puso el foco en la adecuada formación de los mandos en el uso de todas estas nuevas tecnologías. «No consiste en convertir a todos los oficiales en ingenieros de la inteligencia artificial, consiste en formar jefes capaces de hacer las preguntas correctas», explica en el documento.«Conviene evitar tanto el alarmismo como la complacencia», recomienda el general Ballenilla sobre las alarmas que encendió Mythos en todo el mundo. «La cuestión de fondo es que la IA ha dejado de ser un asunto sectorial de innovación tecnológica para convertirse en problema de gobernanza estratégica», asume el director del Ceseden. Bajo esta premisa, analiza su influencia en la doctrina militar al alcanzar capacidad para modificar la manera de concebir y ejecutar las operaciones. Antes lo hicieron la pólvora, el ferrocarril, la radio o la digitalización.Otro análisis lo firma el comandante del Ejército Miguel Arcángel Pérez Felices, que incide en que la implantación de la IA en las Fuerzas Armadas no debe verse como una simple modernización tecnológica ni una mejora puntual de determinados sistemas; sino como una transformación profunda del modo de análisis de la información y organización de los procesos.Presión sobre la jerarquía«La verdadera transformación no consiste en sustituir la tradición, sino en hacerla compatible con una nueva realidad operativa y organizativa», sostiene avanzando un nuevo concepto: la «presión directa» que la IA ejerce sobre la estructura jerárquica tradicional. «Esa jerarquía continúa siendo imprescindible para garantizar la unidad de mando, la claridad en la responsabilidad y la cohesión institucional. No obstante, el entorno digital exige una organización más flexible, con mayor capacidad para compartir información, coordinar funciones y acortar los ciclos de decisión», adelanta.Todo esto como base de un debate que no ha hecho más que comenzar. «La implantación de la IA en las FAS debe concebirse como un proceso gradual, gobernado y acompañado de una profunda adaptación cultural», acepta el comandante sobre un proceso que obliga a los Ejércitos y la Armada —igual que al resto de la sociedad— a asumir una completa transformación. «»se cambio solo será positivo si la modernización tecnológica avanza de la mano de una adaptación suficiente de los valores, del liderazgo y de la estructura«, avisa el comandante Pérez Felices. El avance de la Inteligencia Artificial ha encendido todas las alarmas. Expertos enumeran sus numerosas ventajas y posibilidades para el futuro, pero también han advertido de las consecuencias de un desarrollo sin control. Las Fuerzas Armadas no son ajenas a este fenómeno y van sentando las bases sobre una realidad llamada a convertirse en un elemento más de la fuerza.Numerosos estudios, foros e informes analizan el camino que debe seguir la Inteligencia Artificial. Pero además, hace ya tiempo que Defensa incorporó estas tecnologías no solo al planeamiento sino también a su estructura orgánica, con la creación del que denominó Centro de Referencia de Inteligencia Artificial (CRIA), encuadrado en el Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE).Esta semana Soria ha acogido la II jornada de Inteligencia Artificial en el ámbito militar. Las conclusiones siguen un camino definido: las Fuerzas Armadas apuestan por una IA responsable, con tecnología propia y control humano.La convocatoria —en la que han participado más de 630 personas de 212 entidades distintas— ha constatado la necesidad de que la IA responsable pase definitivamente del debate teórico a convertirse en una ventaja operativa para las Fuerzas Armadas. «Ante la rapidez con la que avanzan otras potencias, la única respuesta posible pasa por reforzar la colaboración entre Defensa, la industria y la universidad», asume el Ministerio.Con ello, se han desarrollado tres líneas de trabajo: mantener un canal de diálogo permanente con las empresas nacionales del sector de las tecnologías de la información y la comunicación, impulsar desarrollos propios de IA responsable que salvaguarden la soberanía tecnológica e involucrar a las universidades, personalidades referentes españoles y centros de pensamiento estratégico en el debate.Las jornadas fueron inauguradas por la secretaria de Estado de Defensa, María Amparo Valcarce, que hizo hincapié en que el reto no consiste simplemente en incorporar la IA, sino hacerlo «con responsabilidad, con garantías y con una visión estratégica». Valcarce puso el acento en la importancia de mantener el control humano sobre sistemas cada vez más autónomos y de avanzar en un ecosistema de innovación en el que Defensa, universidad e industria trabajen de forma coordinada para transformar conocimiento y tecnología en capacidades reales.Uno de los análisis sobre IA al más alto nivel lo realizó el director del Centro Superior de Estudios para la Defensa Nacional (Ceseden), el teniente general Miguel Ballenilla , que puso el foco en la adecuada formación de los mandos en el uso de todas estas nuevas tecnologías. «No consiste en convertir a todos los oficiales en ingenieros de la inteligencia artificial, consiste en formar jefes capaces de hacer las preguntas correctas», explica en el documento.«Conviene evitar tanto el alarmismo como la complacencia», recomienda el general Ballenilla sobre las alarmas que encendió Mythos en todo el mundo. «La cuestión de fondo es que la IA ha dejado de ser un asunto sectorial de innovación tecnológica para convertirse en problema de gobernanza estratégica», asume el director del Ceseden. Bajo esta premisa, analiza su influencia en la doctrina militar al alcanzar capacidad para modificar la manera de concebir y ejecutar las operaciones. Antes lo hicieron la pólvora, el ferrocarril, la radio o la digitalización.Otro análisis lo firma el comandante del Ejército Miguel Arcángel Pérez Felices, que incide en que la implantación de la IA en las Fuerzas Armadas no debe verse como una simple modernización tecnológica ni una mejora puntual de determinados sistemas; sino como una transformación profunda del modo de análisis de la información y organización de los procesos.Presión sobre la jerarquía«La verdadera transformación no consiste en sustituir la tradición, sino en hacerla compatible con una nueva realidad operativa y organizativa», sostiene avanzando un nuevo concepto: la «presión directa» que la IA ejerce sobre la estructura jerárquica tradicional. «Esa jerarquía continúa siendo imprescindible para garantizar la unidad de mando, la claridad en la responsabilidad y la cohesión institucional. No obstante, el entorno digital exige una organización más flexible, con mayor capacidad para compartir información, coordinar funciones y acortar los ciclos de decisión», adelanta.Todo esto como base de un debate que no ha hecho más que comenzar. «La implantación de la IA en las FAS debe concebirse como un proceso gradual, gobernado y acompañado de una profunda adaptación cultural», acepta el comandante sobre un proceso que obliga a los Ejércitos y la Armada —igual que al resto de la sociedad— a asumir una completa transformación. «»se cambio solo será positivo si la modernización tecnológica avanza de la mano de una adaptación suficiente de los valores, del liderazgo y de la estructura«, avisa el comandante Pérez Felices. RSS de noticias de espana
Noticias Similares
