Durante el último siglo, la esperanza de vida se ha alargado en más de 30 años y se espera que en 2050 haya millones de centenarios. La longevidad ha dejado de ser una cuestión exclusivamente médica o estética para convertirse en una revolución cultural del bienestar. Al menos así lo considera Eva Peláez, general manager de Lancôme , quien apunta que el foco ya no está en prolongar los años de vida, «sino en alargar el tiempo en el que nos sentimos vitales, autónomos y emocionalmente equilibrados. La longevidad, por tanto, no es un problema, es una oportunidad para la que hay que desarrollar soluciones que empoderen a las personas para vivir vidas más largas, saludables y plenas. Lejos de ser una preocupación exclusiva de generaciones mayores, la longevidad interesa cada vez más a jóvenes. Generación Z y millennials están muy concienciados con anticiparse y cuidar su bienestar desde etapas tempranas», apunta a ABC.Explica que este cambio de mentalidad transforma la forma en la que se entiende el autocuidado, ya que pasa de ser una respuesta puntual al estrés o al envejecimiento visible «a convertirse en una estrategia consciente y sostenida para gestionar nuestra energía, nuestra salud y calidad de vida a largo plazo. En este nuevo paradigma, cuidarse ya no es un lujo ni una cuestión superficial, sino una forma de responsabilidad personal hacia el propio futuro».En este contexto, el concepto tradicional de estética da paso a una visión mucho más amplia, centrada en el bienestar integral . Así lo defiende Peláez, quien subraya que la apuesta hoy es «acompañar a las personas no sólo a verse bien, sino a vivir mejor . Dormir mejor, gestionar el estrés, nutrir la piel adecuadamente o mantener la motivación vital forman parte de un mismo ecosistema de cuidado que impacta directamente en cómo envejecemos». Noticia relacionada general No No ‘Doctor Aldo’, entrenador de Topuria «En edades avanzadas, practicar fuerza marca una gran diferencia» Laura PeraitaCon este enfoque propone abandonar la obsesión por parecer jóvenes y por una marcada ‘ tendencia antiedad’ para centrarse en algo mucho más profundo: construir una vida larga, pero también plena, funcional y emocionalmente satisfactoria . Con esta mirada integradora del bienestar que conecta cuerpo, mente y percepción de uno mismo, la directiva incide en este giro que implica evolucionar de una belleza «reactiva a una proactiva» . «Hemos pasado de desarrollar fórmulas que actúan sobre signos visibles del envejecimiento a adelantarnos a ellos, trabajando incluso sobre lo que todavía no se ve -señala-. Es decir, lo importante es acompañar el paso del tiempo, no luchar contra él. Es un cambio muy positivo que nos permite sentirnos orgullosos de nuestra edad», incide.«El autocuidado ya no es algo puntual, sino un ritual constante en el tiempo que debe integrarse en la vida diaria igual que la nutrición o el ejercicio. Además, hay que democratizarlo» Eva Peláez General manager de Lancôme Asegura que este enfoque positivo y preventivo en el autocuidado se apoya en la ciencia, la biotecnología y nuevas herramientas de diagnóstico que permiten analizar biomarcadores desde su origen celular y adaptar cada rutina a las necesidades concretas de cada persona. Sin embargo, Peláez insiste en que el bienestar va mucho más allá de un producto. «El autocuidado está íntimamente relacionado con el bienestar físico y emocional . Cuando nos cuidamos, lo hacemos en ambos niveles a la vez», afirma. En este nuevo escenario, considera que el autocuidado se convierte en un pilar fundamental. «Ya no es algo puntual, sino un ritual constante en el tiempo que debe integrarse en la vida diaria igual que la nutrición o el ejercicio. Además, hay que democratizar el autocuidado. La longevidad depende en gran medida de nosotros mismos. Hay factores genéticos, pero el 80% del envejecimiento está influido por el exposoma, -conjunto de todas las exposiciones ambientales, factores de estilo de vida y elementos biológicos internos a los que una persona está sometida desde la concepción hasta la muerte, afectando su salud y envejecimiento-. Y hay que tenerlo muy presente».MÁS INFORMACIÓN noticia No «Si apagas el sufrimiento con pastillas no conocerás el mensaje de tu malestar emocional» noticia Si Xavi Cañellas: «El cuerpo no digiere la tensión emocional sostenida, de ahí tanta dolencia física» noticia Si No se trata sólo de dormir más, sino de tener calidad de descansoPeláez incide en que «hay que asumir el cuidado como una forma de vivir mejor , no solo de verse mejor. Sentirse bien tiene un impacto directo en la confianza y en la actitud ante la vida». Durante el último siglo, la esperanza de vida se ha alargado en más de 30 años y se espera que en 2050 haya millones de centenarios. La longevidad ha dejado de ser una cuestión exclusivamente médica o estética para convertirse en una revolución cultural del bienestar. Al menos así lo considera Eva Peláez, general manager de Lancôme , quien apunta que el foco ya no está en prolongar los años de vida, «sino en alargar el tiempo en el que nos sentimos vitales, autónomos y emocionalmente equilibrados. La longevidad, por tanto, no es un problema, es una oportunidad para la que hay que desarrollar soluciones que empoderen a las personas para vivir vidas más largas, saludables y plenas. Lejos de ser una preocupación exclusiva de generaciones mayores, la longevidad interesa cada vez más a jóvenes. Generación Z y millennials están muy concienciados con anticiparse y cuidar su bienestar desde etapas tempranas», apunta a ABC.Explica que este cambio de mentalidad transforma la forma en la que se entiende el autocuidado, ya que pasa de ser una respuesta puntual al estrés o al envejecimiento visible «a convertirse en una estrategia consciente y sostenida para gestionar nuestra energía, nuestra salud y calidad de vida a largo plazo. En este nuevo paradigma, cuidarse ya no es un lujo ni una cuestión superficial, sino una forma de responsabilidad personal hacia el propio futuro».En este contexto, el concepto tradicional de estética da paso a una visión mucho más amplia, centrada en el bienestar integral . Así lo defiende Peláez, quien subraya que la apuesta hoy es «acompañar a las personas no sólo a verse bien, sino a vivir mejor . Dormir mejor, gestionar el estrés, nutrir la piel adecuadamente o mantener la motivación vital forman parte de un mismo ecosistema de cuidado que impacta directamente en cómo envejecemos». Noticia relacionada general No No ‘Doctor Aldo’, entrenador de Topuria «En edades avanzadas, practicar fuerza marca una gran diferencia» Laura PeraitaCon este enfoque propone abandonar la obsesión por parecer jóvenes y por una marcada ‘ tendencia antiedad’ para centrarse en algo mucho más profundo: construir una vida larga, pero también plena, funcional y emocionalmente satisfactoria . Con esta mirada integradora del bienestar que conecta cuerpo, mente y percepción de uno mismo, la directiva incide en este giro que implica evolucionar de una belleza «reactiva a una proactiva» . «Hemos pasado de desarrollar fórmulas que actúan sobre signos visibles del envejecimiento a adelantarnos a ellos, trabajando incluso sobre lo que todavía no se ve -señala-. Es decir, lo importante es acompañar el paso del tiempo, no luchar contra él. Es un cambio muy positivo que nos permite sentirnos orgullosos de nuestra edad», incide.«El autocuidado ya no es algo puntual, sino un ritual constante en el tiempo que debe integrarse en la vida diaria igual que la nutrición o el ejercicio. Además, hay que democratizarlo» Eva Peláez General manager de Lancôme Asegura que este enfoque positivo y preventivo en el autocuidado se apoya en la ciencia, la biotecnología y nuevas herramientas de diagnóstico que permiten analizar biomarcadores desde su origen celular y adaptar cada rutina a las necesidades concretas de cada persona. Sin embargo, Peláez insiste en que el bienestar va mucho más allá de un producto. «El autocuidado está íntimamente relacionado con el bienestar físico y emocional . Cuando nos cuidamos, lo hacemos en ambos niveles a la vez», afirma. En este nuevo escenario, considera que el autocuidado se convierte en un pilar fundamental. «Ya no es algo puntual, sino un ritual constante en el tiempo que debe integrarse en la vida diaria igual que la nutrición o el ejercicio. Además, hay que democratizar el autocuidado. La longevidad depende en gran medida de nosotros mismos. Hay factores genéticos, pero el 80% del envejecimiento está influido por el exposoma, -conjunto de todas las exposiciones ambientales, factores de estilo de vida y elementos biológicos internos a los que una persona está sometida desde la concepción hasta la muerte, afectando su salud y envejecimiento-. Y hay que tenerlo muy presente».MÁS INFORMACIÓN noticia No «Si apagas el sufrimiento con pastillas no conocerás el mensaje de tu malestar emocional» noticia Si Xavi Cañellas: «El cuerpo no digiere la tensión emocional sostenida, de ahí tanta dolencia física» noticia Si No se trata sólo de dormir más, sino de tener calidad de descansoPeláez incide en que «hay que asumir el cuidado como una forma de vivir mejor , no solo de verse mejor. Sentirse bien tiene un impacto directo en la confianza y en la actitud ante la vida». Durante el último siglo, la esperanza de vida se ha alargado en más de 30 años y se espera que en 2050 haya millones de centenarios. La longevidad ha dejado de ser una cuestión exclusivamente médica o estética para convertirse en una revolución cultural del bienestar. Al menos así lo considera Eva Peláez, general manager de Lancôme , quien apunta que el foco ya no está en prolongar los años de vida, «sino en alargar el tiempo en el que nos sentimos vitales, autónomos y emocionalmente equilibrados. La longevidad, por tanto, no es un problema, es una oportunidad para la que hay que desarrollar soluciones que empoderen a las personas para vivir vidas más largas, saludables y plenas. Lejos de ser una preocupación exclusiva de generaciones mayores, la longevidad interesa cada vez más a jóvenes. Generación Z y millennials están muy concienciados con anticiparse y cuidar su bienestar desde etapas tempranas», apunta a ABC.Explica que este cambio de mentalidad transforma la forma en la que se entiende el autocuidado, ya que pasa de ser una respuesta puntual al estrés o al envejecimiento visible «a convertirse en una estrategia consciente y sostenida para gestionar nuestra energía, nuestra salud y calidad de vida a largo plazo. En este nuevo paradigma, cuidarse ya no es un lujo ni una cuestión superficial, sino una forma de responsabilidad personal hacia el propio futuro».En este contexto, el concepto tradicional de estética da paso a una visión mucho más amplia, centrada en el bienestar integral . Así lo defiende Peláez, quien subraya que la apuesta hoy es «acompañar a las personas no sólo a verse bien, sino a vivir mejor . Dormir mejor, gestionar el estrés, nutrir la piel adecuadamente o mantener la motivación vital forman parte de un mismo ecosistema de cuidado que impacta directamente en cómo envejecemos». Noticia relacionada general No No ‘Doctor Aldo’, entrenador de Topuria «En edades avanzadas, practicar fuerza marca una gran diferencia» Laura PeraitaCon este enfoque propone abandonar la obsesión por parecer jóvenes y por una marcada ‘ tendencia antiedad’ para centrarse en algo mucho más profundo: construir una vida larga, pero también plena, funcional y emocionalmente satisfactoria . Con esta mirada integradora del bienestar que conecta cuerpo, mente y percepción de uno mismo, la directiva incide en este giro que implica evolucionar de una belleza «reactiva a una proactiva» . «Hemos pasado de desarrollar fórmulas que actúan sobre signos visibles del envejecimiento a adelantarnos a ellos, trabajando incluso sobre lo que todavía no se ve -señala-. Es decir, lo importante es acompañar el paso del tiempo, no luchar contra él. Es un cambio muy positivo que nos permite sentirnos orgullosos de nuestra edad», incide.«El autocuidado ya no es algo puntual, sino un ritual constante en el tiempo que debe integrarse en la vida diaria igual que la nutrición o el ejercicio. Además, hay que democratizarlo» Eva Peláez General manager de Lancôme Asegura que este enfoque positivo y preventivo en el autocuidado se apoya en la ciencia, la biotecnología y nuevas herramientas de diagnóstico que permiten analizar biomarcadores desde su origen celular y adaptar cada rutina a las necesidades concretas de cada persona. Sin embargo, Peláez insiste en que el bienestar va mucho más allá de un producto. «El autocuidado está íntimamente relacionado con el bienestar físico y emocional . Cuando nos cuidamos, lo hacemos en ambos niveles a la vez», afirma. En este nuevo escenario, considera que el autocuidado se convierte en un pilar fundamental. «Ya no es algo puntual, sino un ritual constante en el tiempo que debe integrarse en la vida diaria igual que la nutrición o el ejercicio. Además, hay que democratizar el autocuidado. La longevidad depende en gran medida de nosotros mismos. Hay factores genéticos, pero el 80% del envejecimiento está influido por el exposoma, -conjunto de todas las exposiciones ambientales, factores de estilo de vida y elementos biológicos internos a los que una persona está sometida desde la concepción hasta la muerte, afectando su salud y envejecimiento-. Y hay que tenerlo muy presente».MÁS INFORMACIÓN noticia No «Si apagas el sufrimiento con pastillas no conocerás el mensaje de tu malestar emocional» noticia Si Xavi Cañellas: «El cuerpo no digiere la tensión emocional sostenida, de ahí tanta dolencia física» noticia Si No se trata sólo de dormir más, sino de tener calidad de descansoPeláez incide en que «hay que asumir el cuidado como una forma de vivir mejor , no solo de verse mejor. Sentirse bien tiene un impacto directo en la confianza y en la actitud ante la vida». RSS de noticias de bienestar
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