Sevilla no despierta igual el Domingo de Resurrección. La ciudad, aún con el eco reciente de la Semana Santa, cambia el pulso sin perder la emoción. Se apaga el cirio, se recoge el paso y, casi sin transición, el albero toma el relevo pasando del capirote al capote . Es otro rito, otra liturgia, pero con la misma profundidad. Porque en Sevilla, el toreo también se reza.Este 5 de abril, la Real Maestranza volverá a abrir sus puertas con ese aire solemne que solo tiene esta fecha. No es una corrida más. Es el inicio de todo. El punto de partida de una temporada que este año llega marcada por una nueva etapa en la gestión , pero con la misma exigencia de siempre: estar a la altura de Sevilla.El cartel de este Domingo de Resurrección responde a lo que la plaza demanda. Toros de Garcigrande para Morante de la Puebla, Roca Rey y David de Miranda . Una terna que reúne tres formas de entender el toreo y que, de alguna manera, resume el momento actual.Morante reaparece en Sevilla como lo que es: un torero de la casa. Aquí no necesita presentación. Su relación con la Maestranza trasciende lo artístico. Es un diálogo constante entre el torero y la ciudad . Cuando está, Sevilla late de otra forma. Y en un año en el que está llamado a marcar el paso del ciclo y de la fiesta, su presencia en Resurrección adquiere un valor simbólico.Roca Rey llega como figura dominante del escalafón. Es el torero que hoy sostiene el tirón popular del toreo , el que llena plazas y el que, como Morante, convierte cada tarde en acontecimiento. Sevilla lo mide como a todos, pero sabe que está ante uno de los nombres clave de este tiempo.Y David de Miranda representa el sitio ganado a pulso. El torero que ha ido creciendo sin atajos, conquistando cada paso. Su inclusión en este cartel no es casual. Es consecuencia de lo hecho . Y en Sevilla eso se valora.Frente a ellos, Garcigrande. Un hierro habitual de las grandes citas que vuelve a abrir temporada en una plaza que siempre exige fondo y forma. La corrida de Resurrección no solo inaugura el año. Marca el tono. Señala el camino.Una Feria con argumentos y contenidoA partir de ahí, Sevilla entra de lleno en su tiempo grande. La Feria de Abril tomará el relevo con un abono muy completo, en un ciclo que se desarrollará de manera continuada del 14 al 26 de abril —con su prólogo el fin de semana previo—. Un serial que este año presenta una estructura abierta, con carteles que combinan figuras, toreros en momento y citas con fondo ganadero.Entre las fechas señaladas, el 16 de abril aparece como una de las tardes de mayor carga artística, con Morante acompañado de Juan Ortega y Víctor Hernández. Un cartel de gran atractivo, de los que Sevilla espera en silencio, sabiendo que puede pasar algo.El 17 de abril reunirá a Talavante, Roca Rey y Pablo Aguado. Tres toreros de concepto distinto en una tarde llamada a medir el pulso de la Feria: la expresión, el poder y el gusto.Especial atención merece el 18 de abril, con el mano a mano entre Manuel Escribano y Borja Jiménez frente a Victorino Martín. Una corrida que es una declaración de intenciones. Aquí no hay red. Solo verdad, entrega y responsabilidad.El 20 de abril, lunes del Pescaíto, volverá Morante a escena junto a Borja Jiménez y Tomás Rufo, en una de esas tardes donde el ambiente de Feria se mezcla con el interés real del ruedo.El 21 de abril llegará otro de los carteles de peso, con José María Manzanares, Alejandro Talavante y Daniel Luque ante toros de Núñez del Cuvillo. Una corrida de matices, de temple, de las que Sevilla paladea con calma. Sin perder de vista la del 22 de abril, con reses de El Parralejo para Diego Urdiales, Emilio de Justo y David de Miranda, otra cita de interés dentro del tramo central de la semana.El 23 de abril, jueves de Farolillos, ya con la Feria en su punto más alto, se anuncian toros de Victoriano del Río para José María Manzanares, Roca Rey y Javier Zulueta. Un cartel que combina el peso de las figuras con la presencia del joven torero sevillano en una fecha de máxima exposición, de las que marcan la trayectoria.El 24 de abril será, para muchos, uno de los carteles más sevillanos del ciclo: Luque, Ortega y Aguado. Tres toreros que conectan con el gusto de la plaza, tres formas de interpretar el toreo desde la raíz.Y en el tramo final, la Feria gana aún más cuerpo: la presencia de La Quinta en la víspera del cierre aporta ese punto de exigencia ganadera que siempre se reclama, antes de que el 26 de abril llegue Miura. El final clásico. El que no necesita presentación. El que mantiene viva la liturgia de siempre.Sevilla, sin embargo, no se acaba en abril. Nunca lo ha hecho. La temporada se prolongará con la cita del Corpus Christi —llamado a ser uno de los carteles más importantes del año—, tendrá sus novilladas como base del futuro y la Feria de San Miguel como cierre donde se dictan las últimas verdades.Todo ello en el marco de una nueva etapa en la gestión de la plaza, en la que Lances de Futuro ha planteado una apuesta clara por el abonado —con un crecimiento cercano al 35%—, la apertura de carteles, la recuperación de la Real Venta de Antequera y una mayor cercanía con el público. Cambios que buscan crecer, pero que obligan a no perder la esencia.Porque Sevilla no es solo una plaza que se llena. Es una plaza que exige. Un público que sabe. Una forma de estar.Y ahora, con este nuevo impulso y con una respuesta creciente en taquilla, la Maestranza afronta el reto de consolidar ese crecimiento manteniendo su identidad. Con un público fiel, entendido y comprometido con la liturgia del toreo, que será clave para que la plaza siga siendo lo que siempre ha sido: un referente donde no solo se viene, sino donde se sabe estar. Sevilla no despierta igual el Domingo de Resurrección. La ciudad, aún con el eco reciente de la Semana Santa, cambia el pulso sin perder la emoción. Se apaga el cirio, se recoge el paso y, casi sin transición, el albero toma el relevo pasando del capirote al capote . Es otro rito, otra liturgia, pero con la misma profundidad. Porque en Sevilla, el toreo también se reza.Este 5 de abril, la Real Maestranza volverá a abrir sus puertas con ese aire solemne que solo tiene esta fecha. No es una corrida más. Es el inicio de todo. El punto de partida de una temporada que este año llega marcada por una nueva etapa en la gestión , pero con la misma exigencia de siempre: estar a la altura de Sevilla.El cartel de este Domingo de Resurrección responde a lo que la plaza demanda. Toros de Garcigrande para Morante de la Puebla, Roca Rey y David de Miranda . Una terna que reúne tres formas de entender el toreo y que, de alguna manera, resume el momento actual.Morante reaparece en Sevilla como lo que es: un torero de la casa. Aquí no necesita presentación. Su relación con la Maestranza trasciende lo artístico. Es un diálogo constante entre el torero y la ciudad . Cuando está, Sevilla late de otra forma. Y en un año en el que está llamado a marcar el paso del ciclo y de la fiesta, su presencia en Resurrección adquiere un valor simbólico.Roca Rey llega como figura dominante del escalafón. Es el torero que hoy sostiene el tirón popular del toreo , el que llena plazas y el que, como Morante, convierte cada tarde en acontecimiento. Sevilla lo mide como a todos, pero sabe que está ante uno de los nombres clave de este tiempo.Y David de Miranda representa el sitio ganado a pulso. El torero que ha ido creciendo sin atajos, conquistando cada paso. Su inclusión en este cartel no es casual. Es consecuencia de lo hecho . Y en Sevilla eso se valora.Frente a ellos, Garcigrande. Un hierro habitual de las grandes citas que vuelve a abrir temporada en una plaza que siempre exige fondo y forma. La corrida de Resurrección no solo inaugura el año. Marca el tono. Señala el camino.Una Feria con argumentos y contenidoA partir de ahí, Sevilla entra de lleno en su tiempo grande. La Feria de Abril tomará el relevo con un abono muy completo, en un ciclo que se desarrollará de manera continuada del 14 al 26 de abril —con su prólogo el fin de semana previo—. Un serial que este año presenta una estructura abierta, con carteles que combinan figuras, toreros en momento y citas con fondo ganadero.Entre las fechas señaladas, el 16 de abril aparece como una de las tardes de mayor carga artística, con Morante acompañado de Juan Ortega y Víctor Hernández. Un cartel de gran atractivo, de los que Sevilla espera en silencio, sabiendo que puede pasar algo.El 17 de abril reunirá a Talavante, Roca Rey y Pablo Aguado. Tres toreros de concepto distinto en una tarde llamada a medir el pulso de la Feria: la expresión, el poder y el gusto.Especial atención merece el 18 de abril, con el mano a mano entre Manuel Escribano y Borja Jiménez frente a Victorino Martín. Una corrida que es una declaración de intenciones. Aquí no hay red. Solo verdad, entrega y responsabilidad.El 20 de abril, lunes del Pescaíto, volverá Morante a escena junto a Borja Jiménez y Tomás Rufo, en una de esas tardes donde el ambiente de Feria se mezcla con el interés real del ruedo.El 21 de abril llegará otro de los carteles de peso, con José María Manzanares, Alejandro Talavante y Daniel Luque ante toros de Núñez del Cuvillo. Una corrida de matices, de temple, de las que Sevilla paladea con calma. Sin perder de vista la del 22 de abril, con reses de El Parralejo para Diego Urdiales, Emilio de Justo y David de Miranda, otra cita de interés dentro del tramo central de la semana.El 23 de abril, jueves de Farolillos, ya con la Feria en su punto más alto, se anuncian toros de Victoriano del Río para José María Manzanares, Roca Rey y Javier Zulueta. Un cartel que combina el peso de las figuras con la presencia del joven torero sevillano en una fecha de máxima exposición, de las que marcan la trayectoria.El 24 de abril será, para muchos, uno de los carteles más sevillanos del ciclo: Luque, Ortega y Aguado. Tres toreros que conectan con el gusto de la plaza, tres formas de interpretar el toreo desde la raíz.Y en el tramo final, la Feria gana aún más cuerpo: la presencia de La Quinta en la víspera del cierre aporta ese punto de exigencia ganadera que siempre se reclama, antes de que el 26 de abril llegue Miura. El final clásico. El que no necesita presentación. El que mantiene viva la liturgia de siempre.Sevilla, sin embargo, no se acaba en abril. Nunca lo ha hecho. La temporada se prolongará con la cita del Corpus Christi —llamado a ser uno de los carteles más importantes del año—, tendrá sus novilladas como base del futuro y la Feria de San Miguel como cierre donde se dictan las últimas verdades.Todo ello en el marco de una nueva etapa en la gestión de la plaza, en la que Lances de Futuro ha planteado una apuesta clara por el abonado —con un crecimiento cercano al 35%—, la apertura de carteles, la recuperación de la Real Venta de Antequera y una mayor cercanía con el público. Cambios que buscan crecer, pero que obligan a no perder la esencia.Porque Sevilla no es solo una plaza que se llena. Es una plaza que exige. Un público que sabe. Una forma de estar.Y ahora, con este nuevo impulso y con una respuesta creciente en taquilla, la Maestranza afronta el reto de consolidar ese crecimiento manteniendo su identidad. Con un público fiel, entendido y comprometido con la liturgia del toreo, que será clave para que la plaza siga siendo lo que siempre ha sido: un referente donde no solo se viene, sino donde se sabe estar. Sevilla no despierta igual el Domingo de Resurrección. La ciudad, aún con el eco reciente de la Semana Santa, cambia el pulso sin perder la emoción. Se apaga el cirio, se recoge el paso y, casi sin transición, el albero toma el relevo pasando del capirote al capote . Es otro rito, otra liturgia, pero con la misma profundidad. Porque en Sevilla, el toreo también se reza.Este 5 de abril, la Real Maestranza volverá a abrir sus puertas con ese aire solemne que solo tiene esta fecha. No es una corrida más. Es el inicio de todo. El punto de partida de una temporada que este año llega marcada por una nueva etapa en la gestión , pero con la misma exigencia de siempre: estar a la altura de Sevilla.El cartel de este Domingo de Resurrección responde a lo que la plaza demanda. Toros de Garcigrande para Morante de la Puebla, Roca Rey y David de Miranda . Una terna que reúne tres formas de entender el toreo y que, de alguna manera, resume el momento actual.Morante reaparece en Sevilla como lo que es: un torero de la casa. Aquí no necesita presentación. Su relación con la Maestranza trasciende lo artístico. Es un diálogo constante entre el torero y la ciudad . Cuando está, Sevilla late de otra forma. Y en un año en el que está llamado a marcar el paso del ciclo y de la fiesta, su presencia en Resurrección adquiere un valor simbólico.Roca Rey llega como figura dominante del escalafón. Es el torero que hoy sostiene el tirón popular del toreo , el que llena plazas y el que, como Morante, convierte cada tarde en acontecimiento. Sevilla lo mide como a todos, pero sabe que está ante uno de los nombres clave de este tiempo.Y David de Miranda representa el sitio ganado a pulso. El torero que ha ido creciendo sin atajos, conquistando cada paso. Su inclusión en este cartel no es casual. Es consecuencia de lo hecho . Y en Sevilla eso se valora.Frente a ellos, Garcigrande. Un hierro habitual de las grandes citas que vuelve a abrir temporada en una plaza que siempre exige fondo y forma. La corrida de Resurrección no solo inaugura el año. Marca el tono. Señala el camino.Una Feria con argumentos y contenidoA partir de ahí, Sevilla entra de lleno en su tiempo grande. La Feria de Abril tomará el relevo con un abono muy completo, en un ciclo que se desarrollará de manera continuada del 14 al 26 de abril —con su prólogo el fin de semana previo—. Un serial que este año presenta una estructura abierta, con carteles que combinan figuras, toreros en momento y citas con fondo ganadero.Entre las fechas señaladas, el 16 de abril aparece como una de las tardes de mayor carga artística, con Morante acompañado de Juan Ortega y Víctor Hernández. Un cartel de gran atractivo, de los que Sevilla espera en silencio, sabiendo que puede pasar algo.El 17 de abril reunirá a Talavante, Roca Rey y Pablo Aguado. Tres toreros de concepto distinto en una tarde llamada a medir el pulso de la Feria: la expresión, el poder y el gusto.Especial atención merece el 18 de abril, con el mano a mano entre Manuel Escribano y Borja Jiménez frente a Victorino Martín. Una corrida que es una declaración de intenciones. Aquí no hay red. Solo verdad, entrega y responsabilidad.El 20 de abril, lunes del Pescaíto, volverá Morante a escena junto a Borja Jiménez y Tomás Rufo, en una de esas tardes donde el ambiente de Feria se mezcla con el interés real del ruedo.El 21 de abril llegará otro de los carteles de peso, con José María Manzanares, Alejandro Talavante y Daniel Luque ante toros de Núñez del Cuvillo. Una corrida de matices, de temple, de las que Sevilla paladea con calma. Sin perder de vista la del 22 de abril, con reses de El Parralejo para Diego Urdiales, Emilio de Justo y David de Miranda, otra cita de interés dentro del tramo central de la semana.El 23 de abril, jueves de Farolillos, ya con la Feria en su punto más alto, se anuncian toros de Victoriano del Río para José María Manzanares, Roca Rey y Javier Zulueta. Un cartel que combina el peso de las figuras con la presencia del joven torero sevillano en una fecha de máxima exposición, de las que marcan la trayectoria.El 24 de abril será, para muchos, uno de los carteles más sevillanos del ciclo: Luque, Ortega y Aguado. Tres toreros que conectan con el gusto de la plaza, tres formas de interpretar el toreo desde la raíz.Y en el tramo final, la Feria gana aún más cuerpo: la presencia de La Quinta en la víspera del cierre aporta ese punto de exigencia ganadera que siempre se reclama, antes de que el 26 de abril llegue Miura. El final clásico. El que no necesita presentación. El que mantiene viva la liturgia de siempre.Sevilla, sin embargo, no se acaba en abril. Nunca lo ha hecho. La temporada se prolongará con la cita del Corpus Christi —llamado a ser uno de los carteles más importantes del año—, tendrá sus novilladas como base del futuro y la Feria de San Miguel como cierre donde se dictan las últimas verdades.Todo ello en el marco de una nueva etapa en la gestión de la plaza, en la que Lances de Futuro ha planteado una apuesta clara por el abonado —con un crecimiento cercano al 35%—, la apertura de carteles, la recuperación de la Real Venta de Antequera y una mayor cercanía con el público. Cambios que buscan crecer, pero que obligan a no perder la esencia.Porque Sevilla no es solo una plaza que se llena. Es una plaza que exige. Un público que sabe. Una forma de estar.Y ahora, con este nuevo impulso y con una respuesta creciente en taquilla, la Maestranza afronta el reto de consolidar ese crecimiento manteniendo su identidad. Con un público fiel, entendido y comprometido con la liturgia del toreo, que será clave para que la plaza siga siendo lo que siempre ha sido: un referente donde no solo se viene, sino donde se sabe estar. RSS de noticias de cultura
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