El Gobierno ha decidido ampliar la vida útil de la central nuclear de Almaraz hasta 2030, en un claro giro de guión por la implacabilidad con la que se mostraba hasta hace poco el Ejecutivo con respecto al cumplimiento de su calendario para el cierre progresivo de las nucleares entre 2027 y 2035 . La más inflexible con el asunto fue desde el principio la exvicepresidenta tercera y exministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera , quien en distintas ocasiones negó la posibilidad de modificar la cronología marcada y puso entre ceja y ceja el cierre de los parques nucleares desde su llegada al ministerio en junio de 2018. «No tienen futuro ni sentido», dijo pocos días después de asumir el cargo.Desde entonces y hasta su marcha a Bruselas en 2024, donde paradójicamente sí defiende la extensión de las nucleares en Europa, nunca dejó de insistir en la necesidad de acabar con las nucleares y apostar todo a las renovables. De hecho, fue la propia Ribera y su equipo quienes lideraron las negociaciones con las eléctricas para calendarizar el final de los reactores y en marzo de 2019 firmaron con Iberdrola, Endesa y Naturgy , junto con la empresa pública Enresa (empresa pública encargada de la recogida de los residuos nucleares), un protocolo oficial para el cese ordenado y escalonado de la energía nuclear en el país entre los años 2027 y 2035. «Las centrales nucleares no tienen futuro ni sentido»Ese calendario es el que siempre defendió Ribera a rajatabla, sobre todo, ante las innumerables peticiones de la oposición para prorrogar el funcionamiento de las nucleares por el agujero económico que podría originar en las localidades donde se ubican los parques atómicos todavía activos como es el caso de la localidad cacereña de Almaraz . Cada vez que era consultada sobre el asunto, Ribera afirmaba que el calendario propuesto era «válido» o que no era «rentable» mantenerlas más allá de lo pactado.«Mantener las centrales no es viable económicamente; o lo paga el presupuesto público o los consumidores»Así se pronunció pocas semanas antes de las elecciones generales del 23 de julio de 2023, cuando en una diálogo con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez , la entonces tercera de a bordo en el Ejecutivo quiso responder a Feijóo ante su propuesta electoral de extender la vida útil de las nucleares. «No es viable económicamente», apuntó antes de pedir al líder popular que explicase «quién va a pagar, qué coste, durante cuanto tiempo» y espetarle que solo hay dos respuestas posibles: «bien con el presupuesto público o bien a través de los consumidores de electricidad», dijo. También en 2023 llegó a tirar la pelota al tejado de las energéticas al decir que estos eran «contundentes» con el cumplimiento del calendario, pese a que los tres operadores de Almaraz, Iberdrola, Endesa y Naturgy, acabaron pidiendo en noviembre de 2025 la ampliación de la vida útil de la central nuclear extremeña. «No se puede jugar a idas y vueltas con el cierre de las nucleares; hay que ceñirse a lo técnico»Ribera se mantuvo beligerante hasta el final. En abril de 2024, pocos meses antes de su salida de Transición Ecológica para asumir la vicepresidencia de la Comisión Europea, la exvicepresidenta pidió al PP que desistiera en su petición para extender el funcionamiento de las nucleares para no jugar a «idas y vueltas» con el calendario pactado. «En este tema creo que es mejor ceñirse a lo más adecuado desde el punto de vista estrictamente técnico, entendiendo las prioridades económicas, de los inversores y de los propietarios de las centrales, pero mi convicción es que ese calendario se ajusta bastante a las previsiones.» El Gobierno ha decidido ampliar la vida útil de la central nuclear de Almaraz hasta 2030, en un claro giro de guión por la implacabilidad con la que se mostraba hasta hace poco el Ejecutivo con respecto al cumplimiento de su calendario para el cierre progresivo de las nucleares entre 2027 y 2035 . La más inflexible con el asunto fue desde el principio la exvicepresidenta tercera y exministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera , quien en distintas ocasiones negó la posibilidad de modificar la cronología marcada y puso entre ceja y ceja el cierre de los parques nucleares desde su llegada al ministerio en junio de 2018. «No tienen futuro ni sentido», dijo pocos días después de asumir el cargo.Desde entonces y hasta su marcha a Bruselas en 2024, donde paradójicamente sí defiende la extensión de las nucleares en Europa, nunca dejó de insistir en la necesidad de acabar con las nucleares y apostar todo a las renovables. De hecho, fue la propia Ribera y su equipo quienes lideraron las negociaciones con las eléctricas para calendarizar el final de los reactores y en marzo de 2019 firmaron con Iberdrola, Endesa y Naturgy , junto con la empresa pública Enresa (empresa pública encargada de la recogida de los residuos nucleares), un protocolo oficial para el cese ordenado y escalonado de la energía nuclear en el país entre los años 2027 y 2035. «Las centrales nucleares no tienen futuro ni sentido»Ese calendario es el que siempre defendió Ribera a rajatabla, sobre todo, ante las innumerables peticiones de la oposición para prorrogar el funcionamiento de las nucleares por el agujero económico que podría originar en las localidades donde se ubican los parques atómicos todavía activos como es el caso de la localidad cacereña de Almaraz . Cada vez que era consultada sobre el asunto, Ribera afirmaba que el calendario propuesto era «válido» o que no era «rentable» mantenerlas más allá de lo pactado.«Mantener las centrales no es viable económicamente; o lo paga el presupuesto público o los consumidores»Así se pronunció pocas semanas antes de las elecciones generales del 23 de julio de 2023, cuando en una diálogo con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez , la entonces tercera de a bordo en el Ejecutivo quiso responder a Feijóo ante su propuesta electoral de extender la vida útil de las nucleares. «No es viable económicamente», apuntó antes de pedir al líder popular que explicase «quién va a pagar, qué coste, durante cuanto tiempo» y espetarle que solo hay dos respuestas posibles: «bien con el presupuesto público o bien a través de los consumidores de electricidad», dijo. También en 2023 llegó a tirar la pelota al tejado de las energéticas al decir que estos eran «contundentes» con el cumplimiento del calendario, pese a que los tres operadores de Almaraz, Iberdrola, Endesa y Naturgy, acabaron pidiendo en noviembre de 2025 la ampliación de la vida útil de la central nuclear extremeña. «No se puede jugar a idas y vueltas con el cierre de las nucleares; hay que ceñirse a lo técnico»Ribera se mantuvo beligerante hasta el final. En abril de 2024, pocos meses antes de su salida de Transición Ecológica para asumir la vicepresidencia de la Comisión Europea, la exvicepresidenta pidió al PP que desistiera en su petición para extender el funcionamiento de las nucleares para no jugar a «idas y vueltas» con el calendario pactado. «En este tema creo que es mejor ceñirse a lo más adecuado desde el punto de vista estrictamente técnico, entendiendo las prioridades económicas, de los inversores y de los propietarios de las centrales, pero mi convicción es que ese calendario se ajusta bastante a las previsiones.» El Gobierno ha decidido ampliar la vida útil de la central nuclear de Almaraz hasta 2030, en un claro giro de guión por la implacabilidad con la que se mostraba hasta hace poco el Ejecutivo con respecto al cumplimiento de su calendario para el cierre progresivo de las nucleares entre 2027 y 2035 . La más inflexible con el asunto fue desde el principio la exvicepresidenta tercera y exministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera , quien en distintas ocasiones negó la posibilidad de modificar la cronología marcada y puso entre ceja y ceja el cierre de los parques nucleares desde su llegada al ministerio en junio de 2018. «No tienen futuro ni sentido», dijo pocos días después de asumir el cargo.Desde entonces y hasta su marcha a Bruselas en 2024, donde paradójicamente sí defiende la extensión de las nucleares en Europa, nunca dejó de insistir en la necesidad de acabar con las nucleares y apostar todo a las renovables. De hecho, fue la propia Ribera y su equipo quienes lideraron las negociaciones con las eléctricas para calendarizar el final de los reactores y en marzo de 2019 firmaron con Iberdrola, Endesa y Naturgy , junto con la empresa pública Enresa (empresa pública encargada de la recogida de los residuos nucleares), un protocolo oficial para el cese ordenado y escalonado de la energía nuclear en el país entre los años 2027 y 2035. «Las centrales nucleares no tienen futuro ni sentido»Ese calendario es el que siempre defendió Ribera a rajatabla, sobre todo, ante las innumerables peticiones de la oposición para prorrogar el funcionamiento de las nucleares por el agujero económico que podría originar en las localidades donde se ubican los parques atómicos todavía activos como es el caso de la localidad cacereña de Almaraz . Cada vez que era consultada sobre el asunto, Ribera afirmaba que el calendario propuesto era «válido» o que no era «rentable» mantenerlas más allá de lo pactado.«Mantener las centrales no es viable económicamente; o lo paga el presupuesto público o los consumidores»Así se pronunció pocas semanas antes de las elecciones generales del 23 de julio de 2023, cuando en una diálogo con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez , la entonces tercera de a bordo en el Ejecutivo quiso responder a Feijóo ante su propuesta electoral de extender la vida útil de las nucleares. «No es viable económicamente», apuntó antes de pedir al líder popular que explicase «quién va a pagar, qué coste, durante cuanto tiempo» y espetarle que solo hay dos respuestas posibles: «bien con el presupuesto público o bien a través de los consumidores de electricidad», dijo. También en 2023 llegó a tirar la pelota al tejado de las energéticas al decir que estos eran «contundentes» con el cumplimiento del calendario, pese a que los tres operadores de Almaraz, Iberdrola, Endesa y Naturgy, acabaron pidiendo en noviembre de 2025 la ampliación de la vida útil de la central nuclear extremeña. «No se puede jugar a idas y vueltas con el cierre de las nucleares; hay que ceñirse a lo técnico»Ribera se mantuvo beligerante hasta el final. En abril de 2024, pocos meses antes de su salida de Transición Ecológica para asumir la vicepresidencia de la Comisión Europea, la exvicepresidenta pidió al PP que desistiera en su petición para extender el funcionamiento de las nucleares para no jugar a «idas y vueltas» con el calendario pactado. «En este tema creo que es mejor ceñirse a lo más adecuado desde el punto de vista estrictamente técnico, entendiendo las prioridades económicas, de los inversores y de los propietarios de las centrales, pero mi convicción es que ese calendario se ajusta bastante a las previsiones.» RSS de noticias de economia
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