Diego Ventura ha decidido poner un límite a los compromisos que prolongan su temporada más allá de los ruedos. El rejoneador ha anunciado, a través de un comunicado, que dejará de asistir, como norma general, a las entregas de premios que se celebren fuera de sus compromisos profesionales. Una decisión que explica desde el agradecimiento a quienes reconocen su trayectoria, pero también desde la necesidad de atender a su familia y a una cuadra cuyo trabajo no termina con el último paseíllo. «No renuncio al reconocimiento. Renuncio únicamente a estar en tantas partes donde se me requiere para recibirlos en estos meses fuera de temporada», señala Ventura, que necesita recuperar tiempo para su preparación y para seguir formando los caballos de la siguiente campaña.El rejoneador pone cifras a esa situación. En algunas temporadas ha llegado a torear unas cincuenta corridas, mientras que los desplazamientos para recoger premios pueden ocuparle cerca de sesenta días . Sumados todos esos compromisos, habla de unos 130 días anuales, prácticamente una tercera parte del calendario. «Y esos 130 días no son vacaciones», advierte.Cada reconocimiento supone un viaje, en muchas ocasiones de una jornada y parte de la siguiente para regresar. Ventura agradece el cariño de peñas, clubes taurinos, jurados y aficionados, aunque reconoce que «la suma de compromisos llega a ser difícilmente asumible». Hay localidades, añade, que conceden dos o tres premios por una misma actuación.Detrás de esa decisión está el trabajo diario con los caballos. «Mis caballos son deportistas de élite y exigen un trabajo diario, constante y especializado», explica. Una dedicación que cifra en cerca de ocho horas diarias por su parte, incluso cuando está terminando la temporada, y que considera imprescindible para sostener el nivel de su trayectoria y responder a lo que esperan los aficionados.El invierno tampoco supone una interrupción de esa tarea. Es el momento de atender la ganadería, la reproducción y crianza de más de cien caballos, yeguas y potros; de preparar a los ejemplares jóvenes que saldrán a la plaza y de continuar trabajando para la siguiente campaña.A todo ello se ha añadido este año el accidente sufrido por el camión de sus caballos . Ventura explica que su recuperación exige cuidados las veinticuatro horas del día y ha aumentado su responsabilidad de acompañarlos y atenderlos. Una situación que también afecta a su equipo, que necesita descansar y que, según señala, tampoco está pudiendo hacerlo.Entregar los premios en las propias feriasLa otra razón es su familia. El rejoneador recuerda que su profesión ocupa precisamente los días en los que descansan la mayoría de los hogares: veranos, fines de semana y festivos. «Cuando termina la temporada, también necesito encontrar tiempo para mi familia, para mis hijos», afirma. Durante años ha tratado de compaginarlo todo, pero ha llegado a la conclusión de que no puede mantener todos esos compromisos sin desatender otras responsabilidades igualmente importantes.Ventura tampoco quiere verse en la situación de tener que elegir qué premios recoge y cuáles no , establecer diferencias entre entidades que merecen el mismo respeto o buscar excusas para justificar sus ausencias. «Prefiero decir la verdad: no tengo tiempo material para atenderlos todos», sostiene. Su decisión incorpora una propuesta al sector: estudiar la posibilidad de entregar los reconocimientos durante las propias ferias, antes o después de los festejos. Cita como ejemplos al Club Taurino de Murcia y al famoso Reloj de Oro de Méjanes, en Francia. Una fórmula que permitiría conservar la tradición de premiar los méritos de los profesionales y facilitar, al mismo tiempo, la conciliación con su trabajo y sus responsabilidades.El rejoneador insiste en que este paso no disminuye su gratitud hacia quienes lo han distinguido a lo largo de su carrera. Cada premio, asegura, seguirá teniendo para él el mismo valor, lo recoja personalmente o no. Pide comprensión para una decisión que considera necesaria después de años intentando llegar a todo: al reconocimiento de los aficionados, al trabajo diario con sus caballos y al tiempo que también necesitan los suyos. Diego Ventura ha decidido poner un límite a los compromisos que prolongan su temporada más allá de los ruedos. El rejoneador ha anunciado, a través de un comunicado, que dejará de asistir, como norma general, a las entregas de premios que se celebren fuera de sus compromisos profesionales. Una decisión que explica desde el agradecimiento a quienes reconocen su trayectoria, pero también desde la necesidad de atender a su familia y a una cuadra cuyo trabajo no termina con el último paseíllo. «No renuncio al reconocimiento. Renuncio únicamente a estar en tantas partes donde se me requiere para recibirlos en estos meses fuera de temporada», señala Ventura, que necesita recuperar tiempo para su preparación y para seguir formando los caballos de la siguiente campaña.El rejoneador pone cifras a esa situación. En algunas temporadas ha llegado a torear unas cincuenta corridas, mientras que los desplazamientos para recoger premios pueden ocuparle cerca de sesenta días . Sumados todos esos compromisos, habla de unos 130 días anuales, prácticamente una tercera parte del calendario. «Y esos 130 días no son vacaciones», advierte.Cada reconocimiento supone un viaje, en muchas ocasiones de una jornada y parte de la siguiente para regresar. Ventura agradece el cariño de peñas, clubes taurinos, jurados y aficionados, aunque reconoce que «la suma de compromisos llega a ser difícilmente asumible». Hay localidades, añade, que conceden dos o tres premios por una misma actuación.Detrás de esa decisión está el trabajo diario con los caballos. «Mis caballos son deportistas de élite y exigen un trabajo diario, constante y especializado», explica. Una dedicación que cifra en cerca de ocho horas diarias por su parte, incluso cuando está terminando la temporada, y que considera imprescindible para sostener el nivel de su trayectoria y responder a lo que esperan los aficionados.El invierno tampoco supone una interrupción de esa tarea. Es el momento de atender la ganadería, la reproducción y crianza de más de cien caballos, yeguas y potros; de preparar a los ejemplares jóvenes que saldrán a la plaza y de continuar trabajando para la siguiente campaña.A todo ello se ha añadido este año el accidente sufrido por el camión de sus caballos . Ventura explica que su recuperación exige cuidados las veinticuatro horas del día y ha aumentado su responsabilidad de acompañarlos y atenderlos. Una situación que también afecta a su equipo, que necesita descansar y que, según señala, tampoco está pudiendo hacerlo.Entregar los premios en las propias feriasLa otra razón es su familia. El rejoneador recuerda que su profesión ocupa precisamente los días en los que descansan la mayoría de los hogares: veranos, fines de semana y festivos. «Cuando termina la temporada, también necesito encontrar tiempo para mi familia, para mis hijos», afirma. Durante años ha tratado de compaginarlo todo, pero ha llegado a la conclusión de que no puede mantener todos esos compromisos sin desatender otras responsabilidades igualmente importantes.Ventura tampoco quiere verse en la situación de tener que elegir qué premios recoge y cuáles no , establecer diferencias entre entidades que merecen el mismo respeto o buscar excusas para justificar sus ausencias. «Prefiero decir la verdad: no tengo tiempo material para atenderlos todos», sostiene. Su decisión incorpora una propuesta al sector: estudiar la posibilidad de entregar los reconocimientos durante las propias ferias, antes o después de los festejos. Cita como ejemplos al Club Taurino de Murcia y al famoso Reloj de Oro de Méjanes, en Francia. Una fórmula que permitiría conservar la tradición de premiar los méritos de los profesionales y facilitar, al mismo tiempo, la conciliación con su trabajo y sus responsabilidades.El rejoneador insiste en que este paso no disminuye su gratitud hacia quienes lo han distinguido a lo largo de su carrera. Cada premio, asegura, seguirá teniendo para él el mismo valor, lo recoja personalmente o no. Pide comprensión para una decisión que considera necesaria después de años intentando llegar a todo: al reconocimiento de los aficionados, al trabajo diario con sus caballos y al tiempo que también necesitan los suyos. Diego Ventura ha decidido poner un límite a los compromisos que prolongan su temporada más allá de los ruedos. El rejoneador ha anunciado, a través de un comunicado, que dejará de asistir, como norma general, a las entregas de premios que se celebren fuera de sus compromisos profesionales. Una decisión que explica desde el agradecimiento a quienes reconocen su trayectoria, pero también desde la necesidad de atender a su familia y a una cuadra cuyo trabajo no termina con el último paseíllo. «No renuncio al reconocimiento. Renuncio únicamente a estar en tantas partes donde se me requiere para recibirlos en estos meses fuera de temporada», señala Ventura, que necesita recuperar tiempo para su preparación y para seguir formando los caballos de la siguiente campaña.El rejoneador pone cifras a esa situación. En algunas temporadas ha llegado a torear unas cincuenta corridas, mientras que los desplazamientos para recoger premios pueden ocuparle cerca de sesenta días . Sumados todos esos compromisos, habla de unos 130 días anuales, prácticamente una tercera parte del calendario. «Y esos 130 días no son vacaciones», advierte.Cada reconocimiento supone un viaje, en muchas ocasiones de una jornada y parte de la siguiente para regresar. Ventura agradece el cariño de peñas, clubes taurinos, jurados y aficionados, aunque reconoce que «la suma de compromisos llega a ser difícilmente asumible». Hay localidades, añade, que conceden dos o tres premios por una misma actuación.Detrás de esa decisión está el trabajo diario con los caballos. «Mis caballos son deportistas de élite y exigen un trabajo diario, constante y especializado», explica. Una dedicación que cifra en cerca de ocho horas diarias por su parte, incluso cuando está terminando la temporada, y que considera imprescindible para sostener el nivel de su trayectoria y responder a lo que esperan los aficionados.El invierno tampoco supone una interrupción de esa tarea. Es el momento de atender la ganadería, la reproducción y crianza de más de cien caballos, yeguas y potros; de preparar a los ejemplares jóvenes que saldrán a la plaza y de continuar trabajando para la siguiente campaña.A todo ello se ha añadido este año el accidente sufrido por el camión de sus caballos . Ventura explica que su recuperación exige cuidados las veinticuatro horas del día y ha aumentado su responsabilidad de acompañarlos y atenderlos. Una situación que también afecta a su equipo, que necesita descansar y que, según señala, tampoco está pudiendo hacerlo.Entregar los premios en las propias feriasLa otra razón es su familia. El rejoneador recuerda que su profesión ocupa precisamente los días en los que descansan la mayoría de los hogares: veranos, fines de semana y festivos. «Cuando termina la temporada, también necesito encontrar tiempo para mi familia, para mis hijos», afirma. Durante años ha tratado de compaginarlo todo, pero ha llegado a la conclusión de que no puede mantener todos esos compromisos sin desatender otras responsabilidades igualmente importantes.Ventura tampoco quiere verse en la situación de tener que elegir qué premios recoge y cuáles no , establecer diferencias entre entidades que merecen el mismo respeto o buscar excusas para justificar sus ausencias. «Prefiero decir la verdad: no tengo tiempo material para atenderlos todos», sostiene. Su decisión incorpora una propuesta al sector: estudiar la posibilidad de entregar los reconocimientos durante las propias ferias, antes o después de los festejos. Cita como ejemplos al Club Taurino de Murcia y al famoso Reloj de Oro de Méjanes, en Francia. Una fórmula que permitiría conservar la tradición de premiar los méritos de los profesionales y facilitar, al mismo tiempo, la conciliación con su trabajo y sus responsabilidades.El rejoneador insiste en que este paso no disminuye su gratitud hacia quienes lo han distinguido a lo largo de su carrera. Cada premio, asegura, seguirá teniendo para él el mismo valor, lo recoja personalmente o no. Pide comprensión para una decisión que considera necesaria después de años intentando llegar a todo: al reconocimiento de los aficionados, al trabajo diario con sus caballos y al tiempo que también necesitan los suyos. RSS de noticias de cultura
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