La dimisión de Tulsi Gabbard como directora nacional de Inteligencia llega oficialmente por la grave enfermedad de su marido, diagnosticado con una forma «extremadamente rara» de cáncer óseo. Pero su salida se produce también tras meses de tensiones internas en la Administración Trump y después de una etapa cada vez más complicada políticamente para una de las figuras más heterodoxas y controvertidas del gabinete.Gabbard había acumulado desgaste dentro del ala más dura de seguridad nacional por sus posiciones sobre intervenciones militares, especialmente tras las operaciones contra Irán y sus reservas en debates internos sobre escaladas regionales. Fuentes próximas a la Casa Blanca llevaban semanas describiendo una relación más fría con parte del equipo presidencial y con sectores del Pentágono y del Consejo de Seguridad Nacional.La excongresista demócrata reconvertida en aliada de Trump también se había convertido en una figura incómoda para parte del establishment republicano tradicional. Su defensa de una profunda desclasificación de documentos sensibles, sus acusaciones de «politización» de las agencias de inteligencia durante la era Obama y Biden y su estilo directo le generaron enemigos tanto dentro como fuera de Washington.En su carta de renuncia, Gabbard asegura que deja el cargo para acompañar a su marido en el tratamiento y promete una transición ordenada antes del 30 de junio. Pero su marcha también cierra un capítulo turbulento dentro de una Administración marcada por las luchas internas, el peso de las guerras exteriores y las fracturas entre aislacionistas y halcones dentro del trumpismo.Nuestra redacción está trabajando para ampliar la información La dimisión de Tulsi Gabbard como directora nacional de Inteligencia llega oficialmente por la grave enfermedad de su marido, diagnosticado con una forma «extremadamente rara» de cáncer óseo. Pero su salida se produce también tras meses de tensiones internas en la Administración Trump y después de una etapa cada vez más complicada políticamente para una de las figuras más heterodoxas y controvertidas del gabinete.Gabbard había acumulado desgaste dentro del ala más dura de seguridad nacional por sus posiciones sobre intervenciones militares, especialmente tras las operaciones contra Irán y sus reservas en debates internos sobre escaladas regionales. Fuentes próximas a la Casa Blanca llevaban semanas describiendo una relación más fría con parte del equipo presidencial y con sectores del Pentágono y del Consejo de Seguridad Nacional.La excongresista demócrata reconvertida en aliada de Trump también se había convertido en una figura incómoda para parte del establishment republicano tradicional. Su defensa de una profunda desclasificación de documentos sensibles, sus acusaciones de «politización» de las agencias de inteligencia durante la era Obama y Biden y su estilo directo le generaron enemigos tanto dentro como fuera de Washington.En su carta de renuncia, Gabbard asegura que deja el cargo para acompañar a su marido en el tratamiento y promete una transición ordenada antes del 30 de junio. Pero su marcha también cierra un capítulo turbulento dentro de una Administración marcada por las luchas internas, el peso de las guerras exteriores y las fracturas entre aislacionistas y halcones dentro del trumpismo.Nuestra redacción está trabajando para ampliar la información La dimisión de Tulsi Gabbard como directora nacional de Inteligencia llega oficialmente por la grave enfermedad de su marido, diagnosticado con una forma «extremadamente rara» de cáncer óseo. Pero su salida se produce también tras meses de tensiones internas en la Administración Trump y después de una etapa cada vez más complicada políticamente para una de las figuras más heterodoxas y controvertidas del gabinete.Gabbard había acumulado desgaste dentro del ala más dura de seguridad nacional por sus posiciones sobre intervenciones militares, especialmente tras las operaciones contra Irán y sus reservas en debates internos sobre escaladas regionales. Fuentes próximas a la Casa Blanca llevaban semanas describiendo una relación más fría con parte del equipo presidencial y con sectores del Pentágono y del Consejo de Seguridad Nacional.La excongresista demócrata reconvertida en aliada de Trump también se había convertido en una figura incómoda para parte del establishment republicano tradicional. Su defensa de una profunda desclasificación de documentos sensibles, sus acusaciones de «politización» de las agencias de inteligencia durante la era Obama y Biden y su estilo directo le generaron enemigos tanto dentro como fuera de Washington.En su carta de renuncia, Gabbard asegura que deja el cargo para acompañar a su marido en el tratamiento y promete una transición ordenada antes del 30 de junio. Pero su marcha también cierra un capítulo turbulento dentro de una Administración marcada por las luchas internas, el peso de las guerras exteriores y las fracturas entre aislacionistas y halcones dentro del trumpismo.Nuestra redacción está trabajando para ampliar la información RSS de noticias de internacional
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