Mientras cerca de 2.000 personas abarrotaban las inmediaciones de la catedral de Funchal (Madeira) convencidas de que estaban a punto de presenciar la boda de Cristiano Ronaldo (41) y Georgina Rodríguez (32), la empresaria se encontraba en realidad a cientos de kilómetros de distancia, disfrutando de un día de playa en Cascais. La insólita confusión se produjo el pasado sábado, cuando una multitud acudió al templo esperando la llegada de la pareja. Quienes terminaron apareciendo fueron los verdaderos y anónimos contrayentes, Fabio Ramos y Fátima Nicole Cunha Teixeira, sorprendidos ante un despliegue de seguidores que no había acudido precisamente por ellos.
Mientras una multitud de miles de curiosos abarrotaba por error una iglesia en Madeira para presenciar un supuesto «sí, quiero» con Cristiano Ronaldo, la empresaria disfrutaba tranquilamente de una jornada de playa, posando como influencer y comiendo en familia a cientos de kilómetros del improvisado revuelo.
Mientras cerca de 2.000 personas abarrotaban las inmediaciones de la catedral de Funchal (Madeira) convencidas de que estaban a punto de presenciar la boda de Cristiano Ronaldo (41) y Georgina Rodríguez (32), la empresaria se encontraba en realidad a cientos de kilómetros de distancia, disfrutando de un día de playa en Cascais. La insólita confusión se produjo el pasado sábado, cuando una multitud acudió al templo esperando la llegada de la pareja. Quienes terminaron apareciendo fueron los verdaderos y anónimos contrayentes, Fabio Ramos y Fátima Nicole Cunha Teixeira, sorprendidos ante un despliegue de seguidores que no había acudido precisamente por ellos.
LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón
