Eran extraños en un tren -en dos- hasta que el infortunio cosió sus destinos con el hilo negro con el que la desgracia abrocha su presencia funesta. La mala suerte se les cruzó en el camino de un modo irreversible, catastrófico, cruel: desde primera hora de la noche del 18 de enero de 2026 , domingo, sus nombres y sus apellidos forman parte de la historia negra de un país que se estremeció por la dimensión de la tragedia. Cuarenta y seis personas perdieron la vida en el término municipal de Adamuz y ciento veinte resultaron heridas -una de ellas sigue en la UCI- cuando un convoy de la compañía Iryo procedente de Málaga y con destino Madrid descarriló y, a los pocos segundos, chocó con un Alvia que se dirigía a Huelva desde la capital de España.La Alta Velocidad sembró el luto en España de punta a punta. El sueño de nuevos ricos del arranque de la década de los noventa del siglo pasado, sobre todo para los andaluces, vivía un colapso tétrico. El sistema de transporte por ferrocarril de última generación no daba más de sí y su fatiga había acabado por desembocar en un accidente de los que golpean fuerte, muy fuerte. Antes de que llegara la medianoche de esa jornada negra ya no había dudas de que el alcance del siniestro era mayúsculo: la cifra de fallecidos se multiplicó enseguida y las autoridades se movieron rápido para auxiliar a los lesionados y atender a las familias de los finados. Un dispositivo de emergencias sin precedentesEl presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, activó de un modo inmediato un dispositivo de emergencias sin precedentes. Bomberos, policías y sanitarios se volcaron para asistir a los supervivientes y para dar consuelo, esperanza a sus parientes por mucho que en ocasiones no hubiera demasiados motivos para ello. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazó al lugar de los hechos a los dos días de que acontecieran, acompañado por su ministro de Transportes, Óscar Puente, responsable máximo de la infraestructura ferroviaria, y también lo hicieron los Reyes, don Felipe y doña Letizia . La tensión y el dolor aumentaron porque menos de cuarenta y ocho horas después del choque de la provincia de Córdoba un muro de contención de la AP-7 cayó sobre las vías de la línea R4 de los Rodalies de Cataluña cerca de Gélida y cuando se dirigía a Manresa: el conductor del convoy, que estaba en prácticas y era sevillano, murió a los pocos minutos.Noticia relacionada general No No La jueza cuenta ya con tres peritos por sorteo para investigar el siniestro de Adamuz Pilar García-BaqueroMientras las familias se dolían de la pérdida de sus seres queridos, Andalucía quedaba incomunicada de Madrid en Alta Velocidad durante casi un mes, el tiempo que tardó el Gobierno en arreglar la vía de Adamuz, donde, por una vez, la clase política no se tiró los muertos a la cabeza. Al menos durante las semanas más cercanas al desastre: el revanchismo y el oportunismo quedaron en un plano casi inexistente, aletargados, al tiempo que se abrió paso el denominado ‘Espíritu de Adamuz’.Que duró poco. Para empezar porque el ministro de Transportes se negó en rotundo desde el minuto uno a asumir responsabilidades por la tragedia del Iryo y el Alvia. Aún no lo ha hecho. Sí apartó del cargo al jefe de los Rodalies y al director de Operaciones del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) por la crisis ferroviaria en Cataluña.El fin de la treguaQue la llama de la tregua en el navajazo partidista se estaba apagando quedó claro en Huelva el 29 de enero, cuando ni Puente ni Sánchez acudieron al funeral religioso por las víctimas -27 de ellas de esa provincia andaluza- al que los Reyes le dieron la dignidad de Estado aunque en puridad no lo fuera. Y se extinguió definitivamente por la lentitud y hasta la opacidad el Ejecutivo a la hora de informar acerca de las causas del siniestro, que tienen que ver con la rotura de unas piezas de la vía y apuntan a una falta de mantenimiento de la misma. La puntilla la puso el homenaje a los finados de hace diez días en La Rábida que sí que presidió Pedro Sánchez, pero a la que no invitó a los allegados de quienes se dejaron la vida en Adamuz. Tampoco ayudó a calmar las aguas que María Jesús Montero , líder del PSOE-A y vicepresidenta primera de Sánchez, se negara a ir al acto institucional del 28 de febrero en el que la Junta distinguió al municipio de Adamuz por sus valores solidarios.Los afectados -que han creado una asociación para defender sus intereses de una forma conjunta, han presentado más de veinte denuncias en los tribunales y van a recibir del Estado entre 210.000 y 216.000 euros por fallecido-, se quejan de que el Gobierno no les aclara por qué pasó lo que pasó. Es cierto que la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha abierto un expediente de indagación, pero a los dos meses el único dato de relevancia que ha trascendido de ella es que la vía de Adamuz se rompió un día antes del accidente. En paralelo corre el procedimiento judicial: el Juzgado de la plaza 2 del Tribunal de Instancia de Montoro ha asumido el caso y ha analizado el contenido de las cajas negras de los dos convoyes implicados; la instancia judicial señala que el choque de los trenes se produjo en una secuencia de 15 segundos y acaba de nombrar a tres peritos independientes del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos que elaborarán el informe técnico sobre las causas del siniestro.Si hay una evidencia a estas alturas es que la atención al tendido férreo de la Alta Velocidad y a sus infraestructuras en general ha ido por detrás del sobredimensionamiento del servicioPero si hay una evidencia a estas alturas es que la atención al tendido férreo de la Alta Velocidad y a sus infraestructuras en general ha ido por detrás del sobredimensionamiento del servicio, sobre todo a raíz de la entrada en él de compañías privadas. El 11 de febrero, tres semanas después de la noche negra de Sierra Moren a, Pedro Sánchez dijo en el Congreso de los Diputados que su gabinete tomaría «las medidas necesarias» para evitar que la pesadilla se repitiera. Este celo es posterior a la pérdida de 46 vidas humanas y airean las tareas pendientes del Ministerio de Transportes con la red en Andalucía, ya que acumula treinta actuaciones clave en la región para optimizarla. Mas Puente lo niega todo y, una vez pasado el luto, vuelve por sus fueros, que son los de la jungla de las redes sociales a las que se asoma como si estuviera en la barra de un bar o enardecido en la grada de un estadio de fútbol. Prueba de su incontinencia con el móvil es que ha llegado a acusar de mentir a este periódico en la red social ‘X’ por publicar las obras pendientes de su departamento en la comunidad autónom a, como por ejemplo el ‘bypass’ de Almodóvar del Río , que lleva cuatro años de retraso, o la conexión por ferrocarril entre Santa Justa y el aeropuerto de Sevilla , cuyo estudio preliminar ha anunciado ahora María Jesús Montero, justo en vísperas de la campaña electoral en la que luchará por ser presidenta de la Junta. Eran extraños en un tren -en dos- hasta que el infortunio cosió sus destinos con el hilo negro con el que la desgracia abrocha su presencia funesta. La mala suerte se les cruzó en el camino de un modo irreversible, catastrófico, cruel: desde primera hora de la noche del 18 de enero de 2026 , domingo, sus nombres y sus apellidos forman parte de la historia negra de un país que se estremeció por la dimensión de la tragedia. Cuarenta y seis personas perdieron la vida en el término municipal de Adamuz y ciento veinte resultaron heridas -una de ellas sigue en la UCI- cuando un convoy de la compañía Iryo procedente de Málaga y con destino Madrid descarriló y, a los pocos segundos, chocó con un Alvia que se dirigía a Huelva desde la capital de España.La Alta Velocidad sembró el luto en España de punta a punta. El sueño de nuevos ricos del arranque de la década de los noventa del siglo pasado, sobre todo para los andaluces, vivía un colapso tétrico. El sistema de transporte por ferrocarril de última generación no daba más de sí y su fatiga había acabado por desembocar en un accidente de los que golpean fuerte, muy fuerte. Antes de que llegara la medianoche de esa jornada negra ya no había dudas de que el alcance del siniestro era mayúsculo: la cifra de fallecidos se multiplicó enseguida y las autoridades se movieron rápido para auxiliar a los lesionados y atender a las familias de los finados. Un dispositivo de emergencias sin precedentesEl presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, activó de un modo inmediato un dispositivo de emergencias sin precedentes. Bomberos, policías y sanitarios se volcaron para asistir a los supervivientes y para dar consuelo, esperanza a sus parientes por mucho que en ocasiones no hubiera demasiados motivos para ello. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazó al lugar de los hechos a los dos días de que acontecieran, acompañado por su ministro de Transportes, Óscar Puente, responsable máximo de la infraestructura ferroviaria, y también lo hicieron los Reyes, don Felipe y doña Letizia . La tensión y el dolor aumentaron porque menos de cuarenta y ocho horas después del choque de la provincia de Córdoba un muro de contención de la AP-7 cayó sobre las vías de la línea R4 de los Rodalies de Cataluña cerca de Gélida y cuando se dirigía a Manresa: el conductor del convoy, que estaba en prácticas y era sevillano, murió a los pocos minutos.Noticia relacionada general No No La jueza cuenta ya con tres peritos por sorteo para investigar el siniestro de Adamuz Pilar García-BaqueroMientras las familias se dolían de la pérdida de sus seres queridos, Andalucía quedaba incomunicada de Madrid en Alta Velocidad durante casi un mes, el tiempo que tardó el Gobierno en arreglar la vía de Adamuz, donde, por una vez, la clase política no se tiró los muertos a la cabeza. Al menos durante las semanas más cercanas al desastre: el revanchismo y el oportunismo quedaron en un plano casi inexistente, aletargados, al tiempo que se abrió paso el denominado ‘Espíritu de Adamuz’.Que duró poco. Para empezar porque el ministro de Transportes se negó en rotundo desde el minuto uno a asumir responsabilidades por la tragedia del Iryo y el Alvia. Aún no lo ha hecho. Sí apartó del cargo al jefe de los Rodalies y al director de Operaciones del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) por la crisis ferroviaria en Cataluña.El fin de la treguaQue la llama de la tregua en el navajazo partidista se estaba apagando quedó claro en Huelva el 29 de enero, cuando ni Puente ni Sánchez acudieron al funeral religioso por las víctimas -27 de ellas de esa provincia andaluza- al que los Reyes le dieron la dignidad de Estado aunque en puridad no lo fuera. Y se extinguió definitivamente por la lentitud y hasta la opacidad el Ejecutivo a la hora de informar acerca de las causas del siniestro, que tienen que ver con la rotura de unas piezas de la vía y apuntan a una falta de mantenimiento de la misma. La puntilla la puso el homenaje a los finados de hace diez días en La Rábida que sí que presidió Pedro Sánchez, pero a la que no invitó a los allegados de quienes se dejaron la vida en Adamuz. Tampoco ayudó a calmar las aguas que María Jesús Montero , líder del PSOE-A y vicepresidenta primera de Sánchez, se negara a ir al acto institucional del 28 de febrero en el que la Junta distinguió al municipio de Adamuz por sus valores solidarios.Los afectados -que han creado una asociación para defender sus intereses de una forma conjunta, han presentado más de veinte denuncias en los tribunales y van a recibir del Estado entre 210.000 y 216.000 euros por fallecido-, se quejan de que el Gobierno no les aclara por qué pasó lo que pasó. Es cierto que la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha abierto un expediente de indagación, pero a los dos meses el único dato de relevancia que ha trascendido de ella es que la vía de Adamuz se rompió un día antes del accidente. En paralelo corre el procedimiento judicial: el Juzgado de la plaza 2 del Tribunal de Instancia de Montoro ha asumido el caso y ha analizado el contenido de las cajas negras de los dos convoyes implicados; la instancia judicial señala que el choque de los trenes se produjo en una secuencia de 15 segundos y acaba de nombrar a tres peritos independientes del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos que elaborarán el informe técnico sobre las causas del siniestro.Si hay una evidencia a estas alturas es que la atención al tendido férreo de la Alta Velocidad y a sus infraestructuras en general ha ido por detrás del sobredimensionamiento del servicioPero si hay una evidencia a estas alturas es que la atención al tendido férreo de la Alta Velocidad y a sus infraestructuras en general ha ido por detrás del sobredimensionamiento del servicio, sobre todo a raíz de la entrada en él de compañías privadas. El 11 de febrero, tres semanas después de la noche negra de Sierra Moren a, Pedro Sánchez dijo en el Congreso de los Diputados que su gabinete tomaría «las medidas necesarias» para evitar que la pesadilla se repitiera. Este celo es posterior a la pérdida de 46 vidas humanas y airean las tareas pendientes del Ministerio de Transportes con la red en Andalucía, ya que acumula treinta actuaciones clave en la región para optimizarla. Mas Puente lo niega todo y, una vez pasado el luto, vuelve por sus fueros, que son los de la jungla de las redes sociales a las que se asoma como si estuviera en la barra de un bar o enardecido en la grada de un estadio de fútbol. Prueba de su incontinencia con el móvil es que ha llegado a acusar de mentir a este periódico en la red social ‘X’ por publicar las obras pendientes de su departamento en la comunidad autónom a, como por ejemplo el ‘bypass’ de Almodóvar del Río , que lleva cuatro años de retraso, o la conexión por ferrocarril entre Santa Justa y el aeropuerto de Sevilla , cuyo estudio preliminar ha anunciado ahora María Jesús Montero, justo en vísperas de la campaña electoral en la que luchará por ser presidenta de la Junta. Eran extraños en un tren -en dos- hasta que el infortunio cosió sus destinos con el hilo negro con el que la desgracia abrocha su presencia funesta. La mala suerte se les cruzó en el camino de un modo irreversible, catastrófico, cruel: desde primera hora de la noche del 18 de enero de 2026 , domingo, sus nombres y sus apellidos forman parte de la historia negra de un país que se estremeció por la dimensión de la tragedia. Cuarenta y seis personas perdieron la vida en el término municipal de Adamuz y ciento veinte resultaron heridas -una de ellas sigue en la UCI- cuando un convoy de la compañía Iryo procedente de Málaga y con destino Madrid descarriló y, a los pocos segundos, chocó con un Alvia que se dirigía a Huelva desde la capital de España.La Alta Velocidad sembró el luto en España de punta a punta. El sueño de nuevos ricos del arranque de la década de los noventa del siglo pasado, sobre todo para los andaluces, vivía un colapso tétrico. El sistema de transporte por ferrocarril de última generación no daba más de sí y su fatiga había acabado por desembocar en un accidente de los que golpean fuerte, muy fuerte. Antes de que llegara la medianoche de esa jornada negra ya no había dudas de que el alcance del siniestro era mayúsculo: la cifra de fallecidos se multiplicó enseguida y las autoridades se movieron rápido para auxiliar a los lesionados y atender a las familias de los finados. Un dispositivo de emergencias sin precedentesEl presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, activó de un modo inmediato un dispositivo de emergencias sin precedentes. Bomberos, policías y sanitarios se volcaron para asistir a los supervivientes y para dar consuelo, esperanza a sus parientes por mucho que en ocasiones no hubiera demasiados motivos para ello. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazó al lugar de los hechos a los dos días de que acontecieran, acompañado por su ministro de Transportes, Óscar Puente, responsable máximo de la infraestructura ferroviaria, y también lo hicieron los Reyes, don Felipe y doña Letizia . La tensión y el dolor aumentaron porque menos de cuarenta y ocho horas después del choque de la provincia de Córdoba un muro de contención de la AP-7 cayó sobre las vías de la línea R4 de los Rodalies de Cataluña cerca de Gélida y cuando se dirigía a Manresa: el conductor del convoy, que estaba en prácticas y era sevillano, murió a los pocos minutos.Noticia relacionada general No No La jueza cuenta ya con tres peritos por sorteo para investigar el siniestro de Adamuz Pilar García-BaqueroMientras las familias se dolían de la pérdida de sus seres queridos, Andalucía quedaba incomunicada de Madrid en Alta Velocidad durante casi un mes, el tiempo que tardó el Gobierno en arreglar la vía de Adamuz, donde, por una vez, la clase política no se tiró los muertos a la cabeza. Al menos durante las semanas más cercanas al desastre: el revanchismo y el oportunismo quedaron en un plano casi inexistente, aletargados, al tiempo que se abrió paso el denominado ‘Espíritu de Adamuz’.Que duró poco. Para empezar porque el ministro de Transportes se negó en rotundo desde el minuto uno a asumir responsabilidades por la tragedia del Iryo y el Alvia. Aún no lo ha hecho. Sí apartó del cargo al jefe de los Rodalies y al director de Operaciones del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) por la crisis ferroviaria en Cataluña.El fin de la treguaQue la llama de la tregua en el navajazo partidista se estaba apagando quedó claro en Huelva el 29 de enero, cuando ni Puente ni Sánchez acudieron al funeral religioso por las víctimas -27 de ellas de esa provincia andaluza- al que los Reyes le dieron la dignidad de Estado aunque en puridad no lo fuera. Y se extinguió definitivamente por la lentitud y hasta la opacidad el Ejecutivo a la hora de informar acerca de las causas del siniestro, que tienen que ver con la rotura de unas piezas de la vía y apuntan a una falta de mantenimiento de la misma. La puntilla la puso el homenaje a los finados de hace diez días en La Rábida que sí que presidió Pedro Sánchez, pero a la que no invitó a los allegados de quienes se dejaron la vida en Adamuz. Tampoco ayudó a calmar las aguas que María Jesús Montero , líder del PSOE-A y vicepresidenta primera de Sánchez, se negara a ir al acto institucional del 28 de febrero en el que la Junta distinguió al municipio de Adamuz por sus valores solidarios.Los afectados -que han creado una asociación para defender sus intereses de una forma conjunta, han presentado más de veinte denuncias en los tribunales y van a recibir del Estado entre 210.000 y 216.000 euros por fallecido-, se quejan de que el Gobierno no les aclara por qué pasó lo que pasó. Es cierto que la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha abierto un expediente de indagación, pero a los dos meses el único dato de relevancia que ha trascendido de ella es que la vía de Adamuz se rompió un día antes del accidente. En paralelo corre el procedimiento judicial: el Juzgado de la plaza 2 del Tribunal de Instancia de Montoro ha asumido el caso y ha analizado el contenido de las cajas negras de los dos convoyes implicados; la instancia judicial señala que el choque de los trenes se produjo en una secuencia de 15 segundos y acaba de nombrar a tres peritos independientes del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos que elaborarán el informe técnico sobre las causas del siniestro.Si hay una evidencia a estas alturas es que la atención al tendido férreo de la Alta Velocidad y a sus infraestructuras en general ha ido por detrás del sobredimensionamiento del servicioPero si hay una evidencia a estas alturas es que la atención al tendido férreo de la Alta Velocidad y a sus infraestructuras en general ha ido por detrás del sobredimensionamiento del servicio, sobre todo a raíz de la entrada en él de compañías privadas. El 11 de febrero, tres semanas después de la noche negra de Sierra Moren a, Pedro Sánchez dijo en el Congreso de los Diputados que su gabinete tomaría «las medidas necesarias» para evitar que la pesadilla se repitiera. Este celo es posterior a la pérdida de 46 vidas humanas y airean las tareas pendientes del Ministerio de Transportes con la red en Andalucía, ya que acumula treinta actuaciones clave en la región para optimizarla. Mas Puente lo niega todo y, una vez pasado el luto, vuelve por sus fueros, que son los de la jungla de las redes sociales a las que se asoma como si estuviera en la barra de un bar o enardecido en la grada de un estadio de fútbol. Prueba de su incontinencia con el móvil es que ha llegado a acusar de mentir a este periódico en la red social ‘X’ por publicar las obras pendientes de su departamento en la comunidad autónom a, como por ejemplo el ‘bypass’ de Almodóvar del Río , que lleva cuatro años de retraso, o la conexión por ferrocarril entre Santa Justa y el aeropuerto de Sevilla , cuyo estudio preliminar ha anunciado ahora María Jesús Montero, justo en vísperas de la campaña electoral en la que luchará por ser presidenta de la Junta. RSS de noticias de espana/andalucia
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