Estados Unidos reabrió este lunes su Embajada en Caracas y escenifica así un giro crucial en su política hacia Venezuela , siete años después del cierre de la misión diplomática en marzo de 2019. El Departamento de Estado presentó la decisión en un correo electrónico como «un nuevo capítulo» y subrayó que la vuelta al funcionamiento normal de la Embajada permitirá tratar de forma directa con el Gobierno interino venezolano que encabeza Delcy Rodríguez, así como con la sociedad civil y el sector privado. La reapertura no es solo un gesto administrativo. Supone, de forma formal y visible, el regreso pleno de la presencia oficial estadounidense sobre el terreno después de años en los que Washington gestionó los asuntos venezolanos desde Colombia, a través de su unidad para Venezuela en Bogotá. También confirma que la Administración Trump ha decidido pasar de una etapa centrada en la presión, el aislamiento y la ruptura diplomática a otra de interlocución directa con las nuevas autoridades instaladas tras la captura de Nicolás Maduro, aunque no hayan sido elegidas de forma lícita en las urnas. La Embajada cerró cuando Washington no reconoció el mandato de Maduro tras las elecciones de 2018, denunciadas por EE.UU. y por otros gobiernos occidentales y latinoamericanos como carentes de garantías. En aquel momento, la ruptura simbolizó el fracaso de cualquier canal político entre ambos países. Ahora ocurre lo contrario: la Casa Blanca quiere tener ojos, manos y capacidad de influencia dentro de Caracas, no solo sobre la transición política, sino también sobre la reconstrucción institucional, la relación con las nuevas autoridades y la apertura económica del país. Noticia relacionada showvideo No No Desde la Casa Blanca Los planes de Delcy Rodríguez para ser recibida en Washington David AlandeteLa ruptura se produjo con Trump y el reconocimiento a Delcy y a su nuevo esquema de poder vuelve a hacerse también con Trump, ya de regreso en la Casa Blanca, después de un mandato, el de Joe Biden, marcado por un acercamiento estratégico al chavismo que no impidió el fraude electoral en las presidenciales de 2024. Cuando Trump capturó a Maduro aseguró que se avanzaría en la liberación de presos políticos, pero siguen aún muchos detenidos bajo el aparato de poder que Delcy mantiene en pie.El movimiento de reabrir la embajada se venía preparando desde enero. Reuters informó el 5 de enero de que la Administración Trump ya estudiaba reabrir la legación si el presidente daba la orden. A finales de ese mes llegó a Caracas Laura Dogu, veterana diplomática estadounidense y jefa de misión, y el 14 de marzo volvió a izarse la bandera de EE.UU. en el edificio diplomático, exactamente siete años después de que fuera arriada. El 5 de marzo, ambos países anunciaron formalmente el restablecimiento de relaciones diplomáticas y consulares.Delegación venezolana en WashingtonA Washington ha llegado además una delegación diplomática venezolana encabezada por Félix Plasencia, excanciller de Maduro y ahora encargado de negocios de la misión, acompañado por el vicecanciller Oliver Blanco. Su presencia confirma que la reapertura de la Embajada en Caracas no es un gesto aislado, sino parte de una normalización recíproca. Washington vuelve a instalarse en Venezuela y Caracas comienza a reconstruir su representación propia en la capital estadounidense. La elección de Plasencia no es menor. Se trata de un diplomático con experiencia, próximo a Delcy y con pasado en el núcleo del chavismo, lo que indica que esta nueva etapa no pasa por una ruptura completa con las élites del viejo régimen , sino por una transición negociada en la que EE.UU. acepta interlocutores que hasta hace poco estaban dentro de la estructura de poder de Maduro.De momento, Trump evita poner fechas y se resiste a atarse a un calendario electoral que limitaría su margen de maniobra sobre la transición venezolana. Estados Unidos reabrió este lunes su Embajada en Caracas y escenifica así un giro crucial en su política hacia Venezuela , siete años después del cierre de la misión diplomática en marzo de 2019. El Departamento de Estado presentó la decisión en un correo electrónico como «un nuevo capítulo» y subrayó que la vuelta al funcionamiento normal de la Embajada permitirá tratar de forma directa con el Gobierno interino venezolano que encabeza Delcy Rodríguez, así como con la sociedad civil y el sector privado. La reapertura no es solo un gesto administrativo. Supone, de forma formal y visible, el regreso pleno de la presencia oficial estadounidense sobre el terreno después de años en los que Washington gestionó los asuntos venezolanos desde Colombia, a través de su unidad para Venezuela en Bogotá. También confirma que la Administración Trump ha decidido pasar de una etapa centrada en la presión, el aislamiento y la ruptura diplomática a otra de interlocución directa con las nuevas autoridades instaladas tras la captura de Nicolás Maduro, aunque no hayan sido elegidas de forma lícita en las urnas. La Embajada cerró cuando Washington no reconoció el mandato de Maduro tras las elecciones de 2018, denunciadas por EE.UU. y por otros gobiernos occidentales y latinoamericanos como carentes de garantías. En aquel momento, la ruptura simbolizó el fracaso de cualquier canal político entre ambos países. Ahora ocurre lo contrario: la Casa Blanca quiere tener ojos, manos y capacidad de influencia dentro de Caracas, no solo sobre la transición política, sino también sobre la reconstrucción institucional, la relación con las nuevas autoridades y la apertura económica del país. Noticia relacionada showvideo No No Desde la Casa Blanca Los planes de Delcy Rodríguez para ser recibida en Washington David AlandeteLa ruptura se produjo con Trump y el reconocimiento a Delcy y a su nuevo esquema de poder vuelve a hacerse también con Trump, ya de regreso en la Casa Blanca, después de un mandato, el de Joe Biden, marcado por un acercamiento estratégico al chavismo que no impidió el fraude electoral en las presidenciales de 2024. Cuando Trump capturó a Maduro aseguró que se avanzaría en la liberación de presos políticos, pero siguen aún muchos detenidos bajo el aparato de poder que Delcy mantiene en pie.El movimiento de reabrir la embajada se venía preparando desde enero. Reuters informó el 5 de enero de que la Administración Trump ya estudiaba reabrir la legación si el presidente daba la orden. A finales de ese mes llegó a Caracas Laura Dogu, veterana diplomática estadounidense y jefa de misión, y el 14 de marzo volvió a izarse la bandera de EE.UU. en el edificio diplomático, exactamente siete años después de que fuera arriada. El 5 de marzo, ambos países anunciaron formalmente el restablecimiento de relaciones diplomáticas y consulares.Delegación venezolana en WashingtonA Washington ha llegado además una delegación diplomática venezolana encabezada por Félix Plasencia, excanciller de Maduro y ahora encargado de negocios de la misión, acompañado por el vicecanciller Oliver Blanco. Su presencia confirma que la reapertura de la Embajada en Caracas no es un gesto aislado, sino parte de una normalización recíproca. Washington vuelve a instalarse en Venezuela y Caracas comienza a reconstruir su representación propia en la capital estadounidense. La elección de Plasencia no es menor. Se trata de un diplomático con experiencia, próximo a Delcy y con pasado en el núcleo del chavismo, lo que indica que esta nueva etapa no pasa por una ruptura completa con las élites del viejo régimen , sino por una transición negociada en la que EE.UU. acepta interlocutores que hasta hace poco estaban dentro de la estructura de poder de Maduro.De momento, Trump evita poner fechas y se resiste a atarse a un calendario electoral que limitaría su margen de maniobra sobre la transición venezolana. Estados Unidos reabrió este lunes su Embajada en Caracas y escenifica así un giro crucial en su política hacia Venezuela , siete años después del cierre de la misión diplomática en marzo de 2019. El Departamento de Estado presentó la decisión en un correo electrónico como «un nuevo capítulo» y subrayó que la vuelta al funcionamiento normal de la Embajada permitirá tratar de forma directa con el Gobierno interino venezolano que encabeza Delcy Rodríguez, así como con la sociedad civil y el sector privado. La reapertura no es solo un gesto administrativo. Supone, de forma formal y visible, el regreso pleno de la presencia oficial estadounidense sobre el terreno después de años en los que Washington gestionó los asuntos venezolanos desde Colombia, a través de su unidad para Venezuela en Bogotá. También confirma que la Administración Trump ha decidido pasar de una etapa centrada en la presión, el aislamiento y la ruptura diplomática a otra de interlocución directa con las nuevas autoridades instaladas tras la captura de Nicolás Maduro, aunque no hayan sido elegidas de forma lícita en las urnas. La Embajada cerró cuando Washington no reconoció el mandato de Maduro tras las elecciones de 2018, denunciadas por EE.UU. y por otros gobiernos occidentales y latinoamericanos como carentes de garantías. En aquel momento, la ruptura simbolizó el fracaso de cualquier canal político entre ambos países. Ahora ocurre lo contrario: la Casa Blanca quiere tener ojos, manos y capacidad de influencia dentro de Caracas, no solo sobre la transición política, sino también sobre la reconstrucción institucional, la relación con las nuevas autoridades y la apertura económica del país. Noticia relacionada showvideo No No Desde la Casa Blanca Los planes de Delcy Rodríguez para ser recibida en Washington David AlandeteLa ruptura se produjo con Trump y el reconocimiento a Delcy y a su nuevo esquema de poder vuelve a hacerse también con Trump, ya de regreso en la Casa Blanca, después de un mandato, el de Joe Biden, marcado por un acercamiento estratégico al chavismo que no impidió el fraude electoral en las presidenciales de 2024. Cuando Trump capturó a Maduro aseguró que se avanzaría en la liberación de presos políticos, pero siguen aún muchos detenidos bajo el aparato de poder que Delcy mantiene en pie.El movimiento de reabrir la embajada se venía preparando desde enero. Reuters informó el 5 de enero de que la Administración Trump ya estudiaba reabrir la legación si el presidente daba la orden. A finales de ese mes llegó a Caracas Laura Dogu, veterana diplomática estadounidense y jefa de misión, y el 14 de marzo volvió a izarse la bandera de EE.UU. en el edificio diplomático, exactamente siete años después de que fuera arriada. El 5 de marzo, ambos países anunciaron formalmente el restablecimiento de relaciones diplomáticas y consulares.Delegación venezolana en WashingtonA Washington ha llegado además una delegación diplomática venezolana encabezada por Félix Plasencia, excanciller de Maduro y ahora encargado de negocios de la misión, acompañado por el vicecanciller Oliver Blanco. Su presencia confirma que la reapertura de la Embajada en Caracas no es un gesto aislado, sino parte de una normalización recíproca. Washington vuelve a instalarse en Venezuela y Caracas comienza a reconstruir su representación propia en la capital estadounidense. La elección de Plasencia no es menor. Se trata de un diplomático con experiencia, próximo a Delcy y con pasado en el núcleo del chavismo, lo que indica que esta nueva etapa no pasa por una ruptura completa con las élites del viejo régimen , sino por una transición negociada en la que EE.UU. acepta interlocutores que hasta hace poco estaban dentro de la estructura de poder de Maduro.De momento, Trump evita poner fechas y se resiste a atarse a un calendario electoral que limitaría su margen de maniobra sobre la transición venezolana. RSS de noticias de internacional
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