<p>El accidente de <strong>Adamuz (Córdoba)</strong> entre un <strong>Iryo</strong> y un <strong>Alvia de Renfe</strong> sucedido el pasado 18 de enero, el peor desde la liberalización de la alta velocidad, desencadenó en el sistema ferroviario una crisis de la que aún no se ha recuperado. El elevado número de víctimas, la confusión en las explicaciones oficiales sobre las causas del siniestro aún bajo investigación y la constatación de la falta de mantenimiento en el sistema han llevado a los operadores a volcarse en recuperar la confianza de los viajeros justo a las puertas de Semana Santa, uno de los momentos de mayor tráfico del año.</p>
El siniestro, sumado a la confusión en las explicaciones sobre sus causas, los retrasos y la huelga por la falta de mantenimiento del sistema provocaron un desplome de la demanda del 14,7% en los corredores Madrid Barcelona y Madrid Levante
<p>El accidente de <strong>Adamuz (Córdoba)</strong> entre un <strong>Iryo</strong> y un <strong>Alvia de Renfe</strong> sucedido el pasado 18 de enero, el peor desde la liberalización de la alta velocidad, desencadenó en el sistema ferroviario una crisis de la que aún no se ha recuperado. El elevado número de víctimas, la confusión en las explicaciones oficiales sobre las causas del siniestro aún bajo investigación y la constatación de la falta de mantenimiento en el sistema han llevado a los operadores a volcarse en recuperar la confianza de los viajeros justo a las puertas de Semana Santa, uno de los momentos de mayor tráfico del año.</p>
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