No me gusta el adiós. Me cuestan las despedidas. Neruda se preguntaba si existe «algo más triste en el mundo que un tren inmóvil en la lluvia». Pero lo que no explicó el poeta es que no es triste por la lluvia, sino porque está a punto de partir y, desde lejos, alguien levanta despacio el brazo y agita, al aire, la mano y su pena. Así me siento. En su columna del pasado domingo, Francisco Poyato se despedía después de más de media vida en ABC Córdoba: director apasionado y cuidadoso y periodista valiente y comprometido . Como tal lo he conocido siempre. Dirigir un periódico no debe ser fácil; en realidad, dirigir nunca lo es. Uno no es su puesto, ni vale lo que cuesta. No es el cargo el que hace a la persona, sino la persona al cargo. Y eso es lo que permanecerá, él mismo y la huella que ha dejado. La vida me ha enseñado a ser agradecida. La suerte es vivir y todo lo demás de ahí proviene; es regalo. Y regalo fue -y de los grandes- la llamada de Francisco Poyato, en plena pandemia, para proponerme ser columnista de ABC. Noticia relacionada opinion No No Dime tu nombre: regularización y dignidad humana María Amor MartínUn sueño al teléfono, un honor inesperado. Confió en mí, contó conmigo. Para quien escribe, hacerlo en ABC es pisar la cuna del articulismo español. Es transitar, con humildad y respeto, por la senda de los que antes han sido, a quienes he leído y admirado. Es, en esa desproporción entre la pluma de estos y la mía, donde crece, en la misma medida, mi gratitud. Aquí he aprendido no solo a mirar y ver, sino también a decir cada semana. Le agradezco entregarme este espacio de libertad donde sacar a pasear las palabras, las ideas, las dudas, las emociones o los desacuerdos. Y hacerlo, como siempre defendió y nos inculcó, en Córdoba y para Córdoba.Y no, «niño de Cabra» – como te escribes a ti mismo-, no quiero un adiós. No hay epílogo posible, porque las partidas son el primer instante del futuro, aunque siempre agarren el corazón. No me gusta el adiós. Me cuestan las despedidas. Neruda se preguntaba si existe «algo más triste en el mundo que un tren inmóvil en la lluvia». Pero lo que no explicó el poeta es que no es triste por la lluvia, sino porque está a punto de partir y, desde lejos, alguien levanta despacio el brazo y agita, al aire, la mano y su pena. Así me siento. En su columna del pasado domingo, Francisco Poyato se despedía después de más de media vida en ABC Córdoba: director apasionado y cuidadoso y periodista valiente y comprometido . Como tal lo he conocido siempre. Dirigir un periódico no debe ser fácil; en realidad, dirigir nunca lo es. Uno no es su puesto, ni vale lo que cuesta. No es el cargo el que hace a la persona, sino la persona al cargo. Y eso es lo que permanecerá, él mismo y la huella que ha dejado. La vida me ha enseñado a ser agradecida. La suerte es vivir y todo lo demás de ahí proviene; es regalo. Y regalo fue -y de los grandes- la llamada de Francisco Poyato, en plena pandemia, para proponerme ser columnista de ABC. Noticia relacionada opinion No No Dime tu nombre: regularización y dignidad humana María Amor MartínUn sueño al teléfono, un honor inesperado. Confió en mí, contó conmigo. Para quien escribe, hacerlo en ABC es pisar la cuna del articulismo español. Es transitar, con humildad y respeto, por la senda de los que antes han sido, a quienes he leído y admirado. Es, en esa desproporción entre la pluma de estos y la mía, donde crece, en la misma medida, mi gratitud. Aquí he aprendido no solo a mirar y ver, sino también a decir cada semana. Le agradezco entregarme este espacio de libertad donde sacar a pasear las palabras, las ideas, las dudas, las emociones o los desacuerdos. Y hacerlo, como siempre defendió y nos inculcó, en Córdoba y para Córdoba.Y no, «niño de Cabra» – como te escribes a ti mismo-, no quiero un adiós. No hay epílogo posible, porque las partidas son el primer instante del futuro, aunque siempre agarren el corazón. No me gusta el adiós. Me cuestan las despedidas. Neruda se preguntaba si existe «algo más triste en el mundo que un tren inmóvil en la lluvia». Pero lo que no explicó el poeta es que no es triste por la lluvia, sino porque está a punto de partir y, desde lejos, alguien levanta despacio el brazo y agita, al aire, la mano y su pena. Así me siento. En su columna del pasado domingo, Francisco Poyato se despedía después de más de media vida en ABC Córdoba: director apasionado y cuidadoso y periodista valiente y comprometido . Como tal lo he conocido siempre. Dirigir un periódico no debe ser fácil; en realidad, dirigir nunca lo es. Uno no es su puesto, ni vale lo que cuesta. No es el cargo el que hace a la persona, sino la persona al cargo. Y eso es lo que permanecerá, él mismo y la huella que ha dejado. La vida me ha enseñado a ser agradecida. La suerte es vivir y todo lo demás de ahí proviene; es regalo. Y regalo fue -y de los grandes- la llamada de Francisco Poyato, en plena pandemia, para proponerme ser columnista de ABC. Noticia relacionada opinion No No Dime tu nombre: regularización y dignidad humana María Amor MartínUn sueño al teléfono, un honor inesperado. Confió en mí, contó conmigo. Para quien escribe, hacerlo en ABC es pisar la cuna del articulismo español. Es transitar, con humildad y respeto, por la senda de los que antes han sido, a quienes he leído y admirado. Es, en esa desproporción entre la pluma de estos y la mía, donde crece, en la misma medida, mi gratitud. Aquí he aprendido no solo a mirar y ver, sino también a decir cada semana. Le agradezco entregarme este espacio de libertad donde sacar a pasear las palabras, las ideas, las dudas, las emociones o los desacuerdos. Y hacerlo, como siempre defendió y nos inculcó, en Córdoba y para Córdoba.Y no, «niño de Cabra» – como te escribes a ti mismo-, no quiero un adiós. No hay epílogo posible, porque las partidas son el primer instante del futuro, aunque siempre agarren el corazón. RSS de noticias de espana/andalucia
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