El Informe PISA ha asomado a la Comunidad Valenciana a un abismo. Si bien el descalabro es nacional, la caída de la puntuación refleja un retroceso de hasta tres cursos escolares -dos más que la media de España- en la capacidad que tienen los alumnos de 15 años de las tres provincias de comprender un texto leído. Se quedan en la cola -solo por delante de Ceuta y Melilla- en Ciencias y Matemáticas, otras competencias que mide esta prueba internacional coordinada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).Y pese a la contundencia que arrojan los datos publicados este martes, no han generado sorpresa entre los distintos profesores de Secundaria consultados por ABC. Lo que vemos en las aulas, coinciden, es solo el reflejo de lo que ocurre fuera de ellas: un enorme déficit de atención ante un ‘bombardeo’ de información constante e inmediata al que los adolescentes ya se han acostumbrado.Preocupados por la realidad que viven y que ahora queda plasmada en un estudio internacional, ven difícil encontrar una sola explicación al batacazo valenciano. Si bien tampoco se ha colocado nunca entre las autonomías mejor posicionadas en esta calificación, sí se situaba en la media estatal. Las pruebas se llevaron a cabo entre abril y mayo de 2025 en medio centenar de centros públicos, concertados y privados seleccionados aleatoriamente por la OCDE. Se desconocen tanto los institutos y como los 2.000 alumnos participantes, aunque si se informó a los padres de que sus hijos iban a ser evaluados.Sin poder cuantificarlo, algunas fuentes apuntan a que las consecuencias de la dana que arrasó parte de la provincia de Valencia, medio año antes, podrían estar detrás de parte de la caída del rendimiento escolar. La catástrofe obligó a reubicar a miles de alumnos ante los destrozos en sus institutos, incluso en otros municipios, pero la confidencialidad de los datos recogidos impide ahondar en esta cuestión.Para el Gobierno de Juanfran Pérez Llorca estos pésimos resultados son el retrato de la LOMLOE y las políticas del anterior Ejecutivo autonómico que lideró el socialista Ximo Puig entre 2015 y 2023, con Compromís al frente de Educación, pues PISA evaluó a aquellos que comenzaron la Primaria justo con el cambio de signo político en la región. Con el regreso del PP a la Generalitat, se eliminaron «aquellas horas que se impartían para proyectos interdisciplinares -que tumbó la Justicia- para reforzar matemáticas y, sobre todo, lengua y literatura».Para los expertos ese análisis no es suficiente: «La Comunidad Valenciana tiene problemas estructurales que abordar y mientras no lo haga, seguirá en tercera división: tener un profesorado bien formado, los equipos directivos profesionalizados, superar los equipos de orientación tercermundistas y sumar profesionales para trabajar la inclusión». Es el diagnóstico de Enrique Castillejo, presidente del Colegio de Pedagogos y Psicopedagogos, que critica la «inestabilidad» -de la ley de plurilingüismo (2018) a la de libertad educativa (2024)- que se ha vivido en la región con los cambios de gobierno ante la falta de una política educativa «clara y consensuada entre partidos».Bilingüismo ideológicoPero va más allá. «Pasa en todas las comunidades que tienen una lengua vernácula, excepto Galicia, que ha sabido gestionarlo mejor. Cuando tú tienes un sistema que cede a un bilingüismo mal llevado, mal entendido y mal comprendido, vas a tener siempre problemas competenciales. Desde una competencia lectora pasando una competencia matemática y cualquier competencia que tenga que ver con el estudio basado un mal bilingüismo. Esto no es atacar al valenciano. Simplemente, hemos comprado un bilingüismo ideológico y no pedagógico», asevera Castillejo. Un debate que, lamenta, nunca se puede abordar con serenidad.Hay, además, otro factor encima de la mesa: la falta de implicación del alumnado a la hora de afrontar una prueba que no tiene repercusión directa en sus notas. Y aunque la tuviera. «Cuando empecé hace 16 años, en cuarto de la ESO leíamos obras de teatro en verso y las entendían. Ahora no hay curiosidad por leer nada, es un rechazo tremendo. Se ha perdido la cultura del esfuerzo y no mandamos deberes para casa porque sabemos que la IA nos arrolla. Parece que dedicar tiempo a adquirir conocimientos y convertirse en una persona con pensamiento crítico reste puntos», apunta Zaida López, profesora de Lengua Castellana y Literatura del IES Benicalap, en Valencia. Redefinir todo ello, recalca, es un trabajo que se debe hacer de la mano de las familias. El Informe PISA ha asomado a la Comunidad Valenciana a un abismo. Si bien el descalabro es nacional, la caída de la puntuación refleja un retroceso de hasta tres cursos escolares -dos más que la media de España- en la capacidad que tienen los alumnos de 15 años de las tres provincias de comprender un texto leído. Se quedan en la cola -solo por delante de Ceuta y Melilla- en Ciencias y Matemáticas, otras competencias que mide esta prueba internacional coordinada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).Y pese a la contundencia que arrojan los datos publicados este martes, no han generado sorpresa entre los distintos profesores de Secundaria consultados por ABC. Lo que vemos en las aulas, coinciden, es solo el reflejo de lo que ocurre fuera de ellas: un enorme déficit de atención ante un ‘bombardeo’ de información constante e inmediata al que los adolescentes ya se han acostumbrado.Preocupados por la realidad que viven y que ahora queda plasmada en un estudio internacional, ven difícil encontrar una sola explicación al batacazo valenciano. Si bien tampoco se ha colocado nunca entre las autonomías mejor posicionadas en esta calificación, sí se situaba en la media estatal. Las pruebas se llevaron a cabo entre abril y mayo de 2025 en medio centenar de centros públicos, concertados y privados seleccionados aleatoriamente por la OCDE. Se desconocen tanto los institutos y como los 2.000 alumnos participantes, aunque si se informó a los padres de que sus hijos iban a ser evaluados.Sin poder cuantificarlo, algunas fuentes apuntan a que las consecuencias de la dana que arrasó parte de la provincia de Valencia, medio año antes, podrían estar detrás de parte de la caída del rendimiento escolar. La catástrofe obligó a reubicar a miles de alumnos ante los destrozos en sus institutos, incluso en otros municipios, pero la confidencialidad de los datos recogidos impide ahondar en esta cuestión.Para el Gobierno de Juanfran Pérez Llorca estos pésimos resultados son el retrato de la LOMLOE y las políticas del anterior Ejecutivo autonómico que lideró el socialista Ximo Puig entre 2015 y 2023, con Compromís al frente de Educación, pues PISA evaluó a aquellos que comenzaron la Primaria justo con el cambio de signo político en la región. Con el regreso del PP a la Generalitat, se eliminaron «aquellas horas que se impartían para proyectos interdisciplinares -que tumbó la Justicia- para reforzar matemáticas y, sobre todo, lengua y literatura».Para los expertos ese análisis no es suficiente: «La Comunidad Valenciana tiene problemas estructurales que abordar y mientras no lo haga, seguirá en tercera división: tener un profesorado bien formado, los equipos directivos profesionalizados, superar los equipos de orientación tercermundistas y sumar profesionales para trabajar la inclusión». Es el diagnóstico de Enrique Castillejo, presidente del Colegio de Pedagogos y Psicopedagogos, que critica la «inestabilidad» -de la ley de plurilingüismo (2018) a la de libertad educativa (2024)- que se ha vivido en la región con los cambios de gobierno ante la falta de una política educativa «clara y consensuada entre partidos».Bilingüismo ideológicoPero va más allá. «Pasa en todas las comunidades que tienen una lengua vernácula, excepto Galicia, que ha sabido gestionarlo mejor. Cuando tú tienes un sistema que cede a un bilingüismo mal llevado, mal entendido y mal comprendido, vas a tener siempre problemas competenciales. Desde una competencia lectora pasando una competencia matemática y cualquier competencia que tenga que ver con el estudio basado un mal bilingüismo. Esto no es atacar al valenciano. Simplemente, hemos comprado un bilingüismo ideológico y no pedagógico», asevera Castillejo. Un debate que, lamenta, nunca se puede abordar con serenidad.Hay, además, otro factor encima de la mesa: la falta de implicación del alumnado a la hora de afrontar una prueba que no tiene repercusión directa en sus notas. Y aunque la tuviera. «Cuando empecé hace 16 años, en cuarto de la ESO leíamos obras de teatro en verso y las entendían. Ahora no hay curiosidad por leer nada, es un rechazo tremendo. Se ha perdido la cultura del esfuerzo y no mandamos deberes para casa porque sabemos que la IA nos arrolla. Parece que dedicar tiempo a adquirir conocimientos y convertirse en una persona con pensamiento crítico reste puntos», apunta Zaida López, profesora de Lengua Castellana y Literatura del IES Benicalap, en Valencia. Redefinir todo ello, recalca, es un trabajo que se debe hacer de la mano de las familias. El Informe PISA ha asomado a la Comunidad Valenciana a un abismo. Si bien el descalabro es nacional, la caída de la puntuación refleja un retroceso de hasta tres cursos escolares -dos más que la media de España- en la capacidad que tienen los alumnos de 15 años de las tres provincias de comprender un texto leído. Se quedan en la cola -solo por delante de Ceuta y Melilla- en Ciencias y Matemáticas, otras competencias que mide esta prueba internacional coordinada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).Y pese a la contundencia que arrojan los datos publicados este martes, no han generado sorpresa entre los distintos profesores de Secundaria consultados por ABC. Lo que vemos en las aulas, coinciden, es solo el reflejo de lo que ocurre fuera de ellas: un enorme déficit de atención ante un ‘bombardeo’ de información constante e inmediata al que los adolescentes ya se han acostumbrado.Preocupados por la realidad que viven y que ahora queda plasmada en un estudio internacional, ven difícil encontrar una sola explicación al batacazo valenciano. Si bien tampoco se ha colocado nunca entre las autonomías mejor posicionadas en esta calificación, sí se situaba en la media estatal. Las pruebas se llevaron a cabo entre abril y mayo de 2025 en medio centenar de centros públicos, concertados y privados seleccionados aleatoriamente por la OCDE. Se desconocen tanto los institutos y como los 2.000 alumnos participantes, aunque si se informó a los padres de que sus hijos iban a ser evaluados.Sin poder cuantificarlo, algunas fuentes apuntan a que las consecuencias de la dana que arrasó parte de la provincia de Valencia, medio año antes, podrían estar detrás de parte de la caída del rendimiento escolar. La catástrofe obligó a reubicar a miles de alumnos ante los destrozos en sus institutos, incluso en otros municipios, pero la confidencialidad de los datos recogidos impide ahondar en esta cuestión.Para el Gobierno de Juanfran Pérez Llorca estos pésimos resultados son el retrato de la LOMLOE y las políticas del anterior Ejecutivo autonómico que lideró el socialista Ximo Puig entre 2015 y 2023, con Compromís al frente de Educación, pues PISA evaluó a aquellos que comenzaron la Primaria justo con el cambio de signo político en la región. Con el regreso del PP a la Generalitat, se eliminaron «aquellas horas que se impartían para proyectos interdisciplinares -que tumbó la Justicia- para reforzar matemáticas y, sobre todo, lengua y literatura».Para los expertos ese análisis no es suficiente: «La Comunidad Valenciana tiene problemas estructurales que abordar y mientras no lo haga, seguirá en tercera división: tener un profesorado bien formado, los equipos directivos profesionalizados, superar los equipos de orientación tercermundistas y sumar profesionales para trabajar la inclusión». Es el diagnóstico de Enrique Castillejo, presidente del Colegio de Pedagogos y Psicopedagogos, que critica la «inestabilidad» -de la ley de plurilingüismo (2018) a la de libertad educativa (2024)- que se ha vivido en la región con los cambios de gobierno ante la falta de una política educativa «clara y consensuada entre partidos».Bilingüismo ideológicoPero va más allá. «Pasa en todas las comunidades que tienen una lengua vernácula, excepto Galicia, que ha sabido gestionarlo mejor. Cuando tú tienes un sistema que cede a un bilingüismo mal llevado, mal entendido y mal comprendido, vas a tener siempre problemas competenciales. Desde una competencia lectora pasando una competencia matemática y cualquier competencia que tenga que ver con el estudio basado un mal bilingüismo. Esto no es atacar al valenciano. Simplemente, hemos comprado un bilingüismo ideológico y no pedagógico», asevera Castillejo. Un debate que, lamenta, nunca se puede abordar con serenidad.Hay, además, otro factor encima de la mesa: la falta de implicación del alumnado a la hora de afrontar una prueba que no tiene repercusión directa en sus notas. Y aunque la tuviera. «Cuando empecé hace 16 años, en cuarto de la ESO leíamos obras de teatro en verso y las entendían. Ahora no hay curiosidad por leer nada, es un rechazo tremendo. Se ha perdido la cultura del esfuerzo y no mandamos deberes para casa porque sabemos que la IA nos arrolla. Parece que dedicar tiempo a adquirir conocimientos y convertirse en una persona con pensamiento crítico reste puntos», apunta Zaida López, profesora de Lengua Castellana y Literatura del IES Benicalap, en Valencia. Redefinir todo ello, recalca, es un trabajo que se debe hacer de la mano de las familias. RSS de noticias de espana
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