El Banco Central Europeo (BCE) quiere remar para que los países del euro logren la tan ansiada autonomía en materia de pagos. En un mundo donde las relaciones geopolíticas son cada vez más frágiles y el tablero mundial está más fragmentado, las autoridades del Viejo Continente trabajan para que la Unión Europea no dependa de proveedores de servicios de pago estadounidenses como Visa y Mastercard. “Europa tiene que ser dueña de su propio destino”, dijo la semana pasada Piero Cipollone, miembro del comité ejecutivo del BCE. La máxima autoridad monetaria ha esbozado una estrategia que pasa por impulsar un mercado tokenizado en la región, ofrecer una solución made in Europe para los pagos mayoristas, apoyar las alternativas paneuropeas privadas sin desdeñar a la pública para los pagos cotidianos y mejorar las transacciones transfronterizas. El euro digital y los depósitos tokenizados son algunas de las vías para conseguirlo, pero no las únicas: en su plan, el BCE incluye las stablecoins ligadas al euro, emitidas por entidades financieras europeas y reguladas por MiCA.
La máxima autoridad monetaria de la eurozona reconoce su capacidad como activo de liquidación alternativo a los depósitos y a los euros tokenizados. Ve su potencial en los pagos transfronterizos, pero destaca sus posibles riesgos
El Banco Central Europeo (BCE) quiere remar para que los países del euro logren la tan ansiada autonomía en materia de pagos. En un mundo donde las relaciones geopolíticas son cada vez más frágiles y el tablero mundial está más fragmentado, las autoridades del Viejo Continente trabajan para que la Unión Europea no dependa de proveedores de servicios de pago estadounidenses como Visa y Mastercard. “Europa tiene que ser dueña de su propio destino”, dijo la semana pasada Piero Cipollone, miembro del comité ejecutivo del BCE. La máxima autoridad monetaria ha esbozado una estrategia que pasa por impulsar un mercado tokenizado en la región, ofrecer una solución made in Europe para los pagos mayoristas, apoyar las alternativas paneuropeas privadas sin desdeñar a la pública para los pagos cotidianos y mejorar las transacciones transfronterizas. El euro digital y los depósitos tokenizados son algunas de las vías para conseguirlo, pero no las únicas: en su plan, el BCE incluye las stablecoins ligadas al euro, emitidas por entidades financieras europeas y reguladas por MiCA.
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