Uno de los síntomas de la caída del Sevilla FC que ha experimentado en este inicio de la segunda vuelta es la dificultad con la que afronta las primeras partes de los encuentros. Si bien parecía que el aire soplaba a favor de Matías Almeyda tras el punto peleado en el Martínez Valero y la victoria cosechada ante el Athletic Club, la realidad es que al equipo se le está haciendo ya muy largo el curso.Las lesiones, la falta de regularidad en los resultados y la inestabilidad de estos últimos años hacen que cualquier proyecto que se intente sacar adelante en Nervión sea una machada. La mala imagen que ha transmitido el equipo ante Mallorca y Girona hacen estremecer a propios y ajenos, puesto que el descenso resopla en la nuca del Sevilla y el camino hacia el final de temporada es largo.Si bien a Almeyda siempre se le ha achacado no saber leer bien los partidos, sí se le ha reconocido que sus planteamientos iniciales suelen darle resultado. Hasta hace poco, las buenas primeras partes del equipo le han dado más gloria que pena al conjunto hispalense, pero hasta eso se ha ido disipando con el tiempo.Las estadísticas así lo avalan, y es que en las siete últimas jornadas, los sevillistas han encajado seis goles antes del descanso . Antes de la jornada 16, el cuadro blanquirrojo sólo había encajado siete de sus 24 goles en contra durante los primeros 45 minutos. Athletic, Getafe, Villarreal y Real Sociedad fueron los únicos encuentros en los que el Sevilla se marchó al intermedio por detrás en el marcador.Ante el Girona, el Sevilla FC firmó su peor primera mitad de la temporada. Una afirmación avalada por el propio Almeyda, el cual sí logró cambiarle la cara al grupo durante la segunda mitad con los cambios que ejecutó en el descanso. Hasta tres sustituciones llevó a cabo el técnico argentino, que sacó del campo a Carmona, Peque y Azpilicueta por Juanlu, Ejuke y Oso. «En la primera parte lo hicimos muy mal, se modifica la atmósfera y se hace complicado», admitió tras el encuentro el técnico sevillista.Cambio de tendenciaUna situación que buscará evitar repetir, puesto que este cambio de tendencia es contraproducente para todo el trabajo mental que ha llevado a cabo el azuleño desde que recaló en el club sevillista. El factor psicológico ha sido uno de los lastres que el grupo ha tenido a lo largo de estas últimas temporadas, sobre todo, cuando se disputaba el encuentro en el Sánchez-Pizjuán.Un asunto que parecía estar más encaminado, pero al conjunto hispalense aún le cuesta tener estabilidad. La nota positiva es que, exceptuando el partido ante el Mallorca, el Sevilla ha mostrado capacidad para pelear los partidos hasta última hora. La actitud de los jugadores es uno de los valores que más ha puesto en alza su entrenador, aunque ante el Deportivo Alavés el grupo deberá mostrar más orden y fiabilidad para no seguir jugando con fuego. Uno de los síntomas de la caída del Sevilla FC que ha experimentado en este inicio de la segunda vuelta es la dificultad con la que afronta las primeras partes de los encuentros. Si bien parecía que el aire soplaba a favor de Matías Almeyda tras el punto peleado en el Martínez Valero y la victoria cosechada ante el Athletic Club, la realidad es que al equipo se le está haciendo ya muy largo el curso.Las lesiones, la falta de regularidad en los resultados y la inestabilidad de estos últimos años hacen que cualquier proyecto que se intente sacar adelante en Nervión sea una machada. La mala imagen que ha transmitido el equipo ante Mallorca y Girona hacen estremecer a propios y ajenos, puesto que el descenso resopla en la nuca del Sevilla y el camino hacia el final de temporada es largo.Si bien a Almeyda siempre se le ha achacado no saber leer bien los partidos, sí se le ha reconocido que sus planteamientos iniciales suelen darle resultado. Hasta hace poco, las buenas primeras partes del equipo le han dado más gloria que pena al conjunto hispalense, pero hasta eso se ha ido disipando con el tiempo.Las estadísticas así lo avalan, y es que en las siete últimas jornadas, los sevillistas han encajado seis goles antes del descanso . Antes de la jornada 16, el cuadro blanquirrojo sólo había encajado siete de sus 24 goles en contra durante los primeros 45 minutos. Athletic, Getafe, Villarreal y Real Sociedad fueron los únicos encuentros en los que el Sevilla se marchó al intermedio por detrás en el marcador.Ante el Girona, el Sevilla FC firmó su peor primera mitad de la temporada. Una afirmación avalada por el propio Almeyda, el cual sí logró cambiarle la cara al grupo durante la segunda mitad con los cambios que ejecutó en el descanso. Hasta tres sustituciones llevó a cabo el técnico argentino, que sacó del campo a Carmona, Peque y Azpilicueta por Juanlu, Ejuke y Oso. «En la primera parte lo hicimos muy mal, se modifica la atmósfera y se hace complicado», admitió tras el encuentro el técnico sevillista.Cambio de tendenciaUna situación que buscará evitar repetir, puesto que este cambio de tendencia es contraproducente para todo el trabajo mental que ha llevado a cabo el azuleño desde que recaló en el club sevillista. El factor psicológico ha sido uno de los lastres que el grupo ha tenido a lo largo de estas últimas temporadas, sobre todo, cuando se disputaba el encuentro en el Sánchez-Pizjuán.Un asunto que parecía estar más encaminado, pero al conjunto hispalense aún le cuesta tener estabilidad. La nota positiva es que, exceptuando el partido ante el Mallorca, el Sevilla ha mostrado capacidad para pelear los partidos hasta última hora. La actitud de los jugadores es uno de los valores que más ha puesto en alza su entrenador, aunque ante el Deportivo Alavés el grupo deberá mostrar más orden y fiabilidad para no seguir jugando con fuego. Uno de los síntomas de la caída del Sevilla FC que ha experimentado en este inicio de la segunda vuelta es la dificultad con la que afronta las primeras partes de los encuentros. Si bien parecía que el aire soplaba a favor de Matías Almeyda tras el punto peleado en el Martínez Valero y la victoria cosechada ante el Athletic Club, la realidad es que al equipo se le está haciendo ya muy largo el curso.Las lesiones, la falta de regularidad en los resultados y la inestabilidad de estos últimos años hacen que cualquier proyecto que se intente sacar adelante en Nervión sea una machada. La mala imagen que ha transmitido el equipo ante Mallorca y Girona hacen estremecer a propios y ajenos, puesto que el descenso resopla en la nuca del Sevilla y el camino hacia el final de temporada es largo.Si bien a Almeyda siempre se le ha achacado no saber leer bien los partidos, sí se le ha reconocido que sus planteamientos iniciales suelen darle resultado. Hasta hace poco, las buenas primeras partes del equipo le han dado más gloria que pena al conjunto hispalense, pero hasta eso se ha ido disipando con el tiempo.Las estadísticas así lo avalan, y es que en las siete últimas jornadas, los sevillistas han encajado seis goles antes del descanso . Antes de la jornada 16, el cuadro blanquirrojo sólo había encajado siete de sus 24 goles en contra durante los primeros 45 minutos. Athletic, Getafe, Villarreal y Real Sociedad fueron los únicos encuentros en los que el Sevilla se marchó al intermedio por detrás en el marcador.Ante el Girona, el Sevilla FC firmó su peor primera mitad de la temporada. Una afirmación avalada por el propio Almeyda, el cual sí logró cambiarle la cara al grupo durante la segunda mitad con los cambios que ejecutó en el descanso. Hasta tres sustituciones llevó a cabo el técnico argentino, que sacó del campo a Carmona, Peque y Azpilicueta por Juanlu, Ejuke y Oso. «En la primera parte lo hicimos muy mal, se modifica la atmósfera y se hace complicado», admitió tras el encuentro el técnico sevillista.Cambio de tendenciaUna situación que buscará evitar repetir, puesto que este cambio de tendencia es contraproducente para todo el trabajo mental que ha llevado a cabo el azuleño desde que recaló en el club sevillista. El factor psicológico ha sido uno de los lastres que el grupo ha tenido a lo largo de estas últimas temporadas, sobre todo, cuando se disputaba el encuentro en el Sánchez-Pizjuán.Un asunto que parecía estar más encaminado, pero al conjunto hispalense aún le cuesta tener estabilidad. La nota positiva es que, exceptuando el partido ante el Mallorca, el Sevilla ha mostrado capacidad para pelear los partidos hasta última hora. La actitud de los jugadores es uno de los valores que más ha puesto en alza su entrenador, aunque ante el Deportivo Alavés el grupo deberá mostrar más orden y fiabilidad para no seguir jugando con fuego. RSS de noticias de deportes
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