Hace diez años, en Castilla y León se dieron cuenta de que sus universidades se estaban llenando de alumnos de otras comunidades autónomas y vaciando de castellanos. A priori no era un dato negativo, salvo porque el nivel académico de los alumnos de esas universidades estaba cayendo en picado. En aquel contexto, Cristina Rueda, que es catedrática de Estadística en la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid, decidió que la situación debía analizarse y publicó el por entonces controvertido ‘informe Manu’, cuya tesis principal fue que la diversidad de exámenes de la Selectividad entre las distintas regiones estaba generando graves desigualdades. Las más perjudicadas eran las autonomías con criterios de corrección más exigentes como, en aquel momento, Castilla y León. Manu dio nombre al informe porque, al igual que muchos de sus compañeros, no pudo entrar en Medicina en ninguna universidad de Castilla y León. Terminó apuntándose a otra carrera para, después, repetir la Selectividad y, un año más tarde, empezar Medicina donde él quería, en la Universidad de Valladolid. Hoy sabemos que le va bien. Está en su segundo año de MIR y el ajetreo del hospital le impide atendernos. «El informe Manu armó un revuelo tremendo y, qué casualidad, aunque nadie lo llegó a admitir en público, se empezó a corregir de otra forma , las notas en Castilla y León subieron y los estudiantes castellanos volvieron a nuestras universidades», explica Rueda a este diario. Noticia relacionada general No No Detectores de radiofrecuencia, la principal novedad en seguridad esta Selectividad 2026 Ignacio Liaño BernalQuizá en Castilla y León ya no haya tantos ‘Manus’ pero, una década después, historias similares se repiten en otras comunidades, como la de Madrid. El curso pasado, Gretel Baeza tuvo que cambiar sus planes y renunció a estudiar Medicina para empezar Enfermería. A su novio le pasó algo parecido, pues quería matricularse en esta misma carrera en la pública y, por unas décimas, se quedó fuera de la Universidad de Alcalá, que era la que tenía la nota de corte más asequible. Terminó recurriendo a una privada. Este año, igual que le pasó a Manu, repetirá la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad) para ver si consigue rascar esas décimas que le dejaron a las puertas. «O renuncias a ser médico o pagas una privada », sintetiza Baeza. «La suerte es hoy mucho más importante que antes. Si tú subes las calificaciones, el alumno más perjudicado es el de sobresaliente» Cristina Rueda catedrática de Estadística U. de Valladolid «El sistema de selección de la Selectividad de hoy es mucho peor que el de hace una década, que ya era injusto», opina Rueda, que ya anticipó lo que iba a ocurrir hace diez años. Esta catedrática ha visto cómo en la mayoría de las comunidades se han ido inflando las notas de forma que «es imposible cribar»: «La suerte es hoy mucho más importante que antes. Si tú subes las calificaciones, el alumno más perjudicado es el de sobresaliente, porque ya no destaca tanto. Además, si tienes un mal día estás perdido», resume esta catedrática. Este miércoles, día 10, empezarán a conocerse las notas de la PAU en algunas autonomías. Por el momento, ha habido revuelo con los exámenes en Galicia . Como ya ha contado este diario, se dieron irregularidades en las pruebas de Dibujo Técnico e Historia , con preguntas sobre contenidos que no estaban en el temario. El año pasado, Galicia fue la única comunidad autónoma verdaderamente aplicada, pues tuvo los modelos de examen antes que nadie y los adaptó a los criterios que marcaba el ministerio. Precisamente por eso, también fue una de las comunidades más penalizadas en sus resultados. La selectividad común de la que hizo bandera política el Partido Popular no se ha llegado a materializar y los propios populares, que hace un par de años se lanzaron a la promesa electoral, ya reconocían el curso pasado que la PAU homogénea llegaría «por fases». Las alternativas: del modelo de percentiles a la prueba exclusiva para alumnos de fuera de la región Ante este escenario, son muchas las voces que proponen alternativas para acercarnos a un modelo más justo y frenar una situación que trunca las carreras de miles de jóvenes. Una de esas voces es la de Judit Ruiz Lázaro, autora de la tesis, ‘Acceso a la Universidad en España: análisis comparativo de las pruebas comunes por comunidades autónomas’, UCM 2021. Ruiz Lázaro introduce a este diario que, antes de reformular todo el sistema, tenemos que tener evidencias de lo que funciona. Una de las alternativas con mayor respaldo, dice, es una prueba única en toda España con un protocolo de corrección estandarizado. «No se trata de eliminar contenidos o de restarles competencias a las comunidades. El examen se plantearía con unos contenidos mínimos que deben garantizarse en todo el país», refiere. ¿Los inconvenientes? La dificultad de establecer una prueba el mismo día a la misma hora en toda España y los riesgos de que ésta se filtrase. La segunda opción, argumenta, sería «algo más realista a corto plazo» y consistiría en una parte común para todas las autonomías diseñada por el Gobierno central y otra específica en cada comunidad para evaluar los contenidos curriculares propios. La tercera opción que plantea esta doctora en Educación es la de una prueba exclusiva para estudiantes que quieran acceder fuera de su comunidad autónoma. Cristina Rueda propone un sistema de percentiles para ordenar los puestos de los estudiantes de cada comunidad, como en el mundo anglosajónCristina Rueda, por su parte, propone lo que se conoce como ‘sistema de percentiles’, con el que ordenarían los puestos de los estudiantes de cada comunidad autónoma. De esta forma, lo que se tiene en cuenta, dice, «no es la nota que consigue cada estudiante, sino su posición relativa ». Este modelo ya lo emplean en el mundo anglosajón y en procesos de selección con el del MIR. «En nuestro país hay una gran cultura estadística y da miedo hacerlo. Pero sería una opción muy justa porque se escoge a los mejores», refiere esta catedrática en Estadística. Luego está la que, sobre el papel, otros consultados por ABC mencionan como alternativa ideal: que cada universidad, ya sea pública o privada, realice su propio examen . Sin embargo, los detractores señalan que esto generaría estrés en los estudiantes, pues tendrían que realizar varias pruebas en distintas universidades. Mezcla de debates y confusión Ya fuera de modelos alternativos al actual, Rueda considera que, en España, hemos mezclado dos debates en los dos últimos años: el del formato del examen y el de su homogeneidad . «Una cosa es que debatamos si queremos una prueba menos memorística y otra muy distinta que sea igual en todas las autonomías. Se ha mezclado todo, la confusión ha aumentado y el modelo sigue siendo tan heterogéneo como siempre», remata Rueda. Que el examen este año haya sido diferente en cada comunidad no es ninguna novedad. Sin embargo, que la situación no haya mejorado, perpetúa en el tiempo la injusticia. Con el agravante de que parezca que el Ministerio de Educación o el principal partido en la oposición hayan simulado tomar cartas en el asunto. «Cada año que pasa sin reformar el sistema, son unos 300.000 españoles los que ven condicionada su carrera universitaria no sólo por su talento sino por el azar geográfico», concluye Ruiz Lázaro. España sigue plagada de ‘Manus’. Hace diez años, en Castilla y León se dieron cuenta de que sus universidades se estaban llenando de alumnos de otras comunidades autónomas y vaciando de castellanos. A priori no era un dato negativo, salvo porque el nivel académico de los alumnos de esas universidades estaba cayendo en picado. En aquel contexto, Cristina Rueda, que es catedrática de Estadística en la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid, decidió que la situación debía analizarse y publicó el por entonces controvertido ‘informe Manu’, cuya tesis principal fue que la diversidad de exámenes de la Selectividad entre las distintas regiones estaba generando graves desigualdades. Las más perjudicadas eran las autonomías con criterios de corrección más exigentes como, en aquel momento, Castilla y León. Manu dio nombre al informe porque, al igual que muchos de sus compañeros, no pudo entrar en Medicina en ninguna universidad de Castilla y León. Terminó apuntándose a otra carrera para, después, repetir la Selectividad y, un año más tarde, empezar Medicina donde él quería, en la Universidad de Valladolid. Hoy sabemos que le va bien. Está en su segundo año de MIR y el ajetreo del hospital le impide atendernos. «El informe Manu armó un revuelo tremendo y, qué casualidad, aunque nadie lo llegó a admitir en público, se empezó a corregir de otra forma , las notas en Castilla y León subieron y los estudiantes castellanos volvieron a nuestras universidades», explica Rueda a este diario. Noticia relacionada general No No Detectores de radiofrecuencia, la principal novedad en seguridad esta Selectividad 2026 Ignacio Liaño BernalQuizá en Castilla y León ya no haya tantos ‘Manus’ pero, una década después, historias similares se repiten en otras comunidades, como la de Madrid. El curso pasado, Gretel Baeza tuvo que cambiar sus planes y renunció a estudiar Medicina para empezar Enfermería. A su novio le pasó algo parecido, pues quería matricularse en esta misma carrera en la pública y, por unas décimas, se quedó fuera de la Universidad de Alcalá, que era la que tenía la nota de corte más asequible. Terminó recurriendo a una privada. Este año, igual que le pasó a Manu, repetirá la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad) para ver si consigue rascar esas décimas que le dejaron a las puertas. «O renuncias a ser médico o pagas una privada », sintetiza Baeza. «La suerte es hoy mucho más importante que antes. Si tú subes las calificaciones, el alumno más perjudicado es el de sobresaliente» Cristina Rueda catedrática de Estadística U. de Valladolid «El sistema de selección de la Selectividad de hoy es mucho peor que el de hace una década, que ya era injusto», opina Rueda, que ya anticipó lo que iba a ocurrir hace diez años. Esta catedrática ha visto cómo en la mayoría de las comunidades se han ido inflando las notas de forma que «es imposible cribar»: «La suerte es hoy mucho más importante que antes. Si tú subes las calificaciones, el alumno más perjudicado es el de sobresaliente, porque ya no destaca tanto. Además, si tienes un mal día estás perdido», resume esta catedrática. Este miércoles, día 10, empezarán a conocerse las notas de la PAU en algunas autonomías. Por el momento, ha habido revuelo con los exámenes en Galicia . Como ya ha contado este diario, se dieron irregularidades en las pruebas de Dibujo Técnico e Historia , con preguntas sobre contenidos que no estaban en el temario. El año pasado, Galicia fue la única comunidad autónoma verdaderamente aplicada, pues tuvo los modelos de examen antes que nadie y los adaptó a los criterios que marcaba el ministerio. Precisamente por eso, también fue una de las comunidades más penalizadas en sus resultados. La selectividad común de la que hizo bandera política el Partido Popular no se ha llegado a materializar y los propios populares, que hace un par de años se lanzaron a la promesa electoral, ya reconocían el curso pasado que la PAU homogénea llegaría «por fases». Las alternativas: del modelo de percentiles a la prueba exclusiva para alumnos de fuera de la región Ante este escenario, son muchas las voces que proponen alternativas para acercarnos a un modelo más justo y frenar una situación que trunca las carreras de miles de jóvenes. Una de esas voces es la de Judit Ruiz Lázaro, autora de la tesis, ‘Acceso a la Universidad en España: análisis comparativo de las pruebas comunes por comunidades autónomas’, UCM 2021. Ruiz Lázaro introduce a este diario que, antes de reformular todo el sistema, tenemos que tener evidencias de lo que funciona. Una de las alternativas con mayor respaldo, dice, es una prueba única en toda España con un protocolo de corrección estandarizado. «No se trata de eliminar contenidos o de restarles competencias a las comunidades. El examen se plantearía con unos contenidos mínimos que deben garantizarse en todo el país», refiere. ¿Los inconvenientes? La dificultad de establecer una prueba el mismo día a la misma hora en toda España y los riesgos de que ésta se filtrase. La segunda opción, argumenta, sería «algo más realista a corto plazo» y consistiría en una parte común para todas las autonomías diseñada por el Gobierno central y otra específica en cada comunidad para evaluar los contenidos curriculares propios. La tercera opción que plantea esta doctora en Educación es la de una prueba exclusiva para estudiantes que quieran acceder fuera de su comunidad autónoma. Cristina Rueda propone un sistema de percentiles para ordenar los puestos de los estudiantes de cada comunidad, como en el mundo anglosajónCristina Rueda, por su parte, propone lo que se conoce como ‘sistema de percentiles’, con el que ordenarían los puestos de los estudiantes de cada comunidad autónoma. De esta forma, lo que se tiene en cuenta, dice, «no es la nota que consigue cada estudiante, sino su posición relativa ». Este modelo ya lo emplean en el mundo anglosajón y en procesos de selección con el del MIR. «En nuestro país hay una gran cultura estadística y da miedo hacerlo. Pero sería una opción muy justa porque se escoge a los mejores», refiere esta catedrática en Estadística. Luego está la que, sobre el papel, otros consultados por ABC mencionan como alternativa ideal: que cada universidad, ya sea pública o privada, realice su propio examen . Sin embargo, los detractores señalan que esto generaría estrés en los estudiantes, pues tendrían que realizar varias pruebas en distintas universidades. Mezcla de debates y confusión Ya fuera de modelos alternativos al actual, Rueda considera que, en España, hemos mezclado dos debates en los dos últimos años: el del formato del examen y el de su homogeneidad . «Una cosa es que debatamos si queremos una prueba menos memorística y otra muy distinta que sea igual en todas las autonomías. Se ha mezclado todo, la confusión ha aumentado y el modelo sigue siendo tan heterogéneo como siempre», remata Rueda. Que el examen este año haya sido diferente en cada comunidad no es ninguna novedad. Sin embargo, que la situación no haya mejorado, perpetúa en el tiempo la injusticia. Con el agravante de que parezca que el Ministerio de Educación o el principal partido en la oposición hayan simulado tomar cartas en el asunto. «Cada año que pasa sin reformar el sistema, son unos 300.000 españoles los que ven condicionada su carrera universitaria no sólo por su talento sino por el azar geográfico», concluye Ruiz Lázaro. España sigue plagada de ‘Manus’. Hace diez años, en Castilla y León se dieron cuenta de que sus universidades se estaban llenando de alumnos de otras comunidades autónomas y vaciando de castellanos. A priori no era un dato negativo, salvo porque el nivel académico de los alumnos de esas universidades estaba cayendo en picado. En aquel contexto, Cristina Rueda, que es catedrática de Estadística en la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid, decidió que la situación debía analizarse y publicó el por entonces controvertido ‘informe Manu’, cuya tesis principal fue que la diversidad de exámenes de la Selectividad entre las distintas regiones estaba generando graves desigualdades. Las más perjudicadas eran las autonomías con criterios de corrección más exigentes como, en aquel momento, Castilla y León. Manu dio nombre al informe porque, al igual que muchos de sus compañeros, no pudo entrar en Medicina en ninguna universidad de Castilla y León. Terminó apuntándose a otra carrera para, después, repetir la Selectividad y, un año más tarde, empezar Medicina donde él quería, en la Universidad de Valladolid. Hoy sabemos que le va bien. Está en su segundo año de MIR y el ajetreo del hospital le impide atendernos. «El informe Manu armó un revuelo tremendo y, qué casualidad, aunque nadie lo llegó a admitir en público, se empezó a corregir de otra forma , las notas en Castilla y León subieron y los estudiantes castellanos volvieron a nuestras universidades», explica Rueda a este diario. Noticia relacionada general No No Detectores de radiofrecuencia, la principal novedad en seguridad esta Selectividad 2026 Ignacio Liaño BernalQuizá en Castilla y León ya no haya tantos ‘Manus’ pero, una década después, historias similares se repiten en otras comunidades, como la de Madrid. El curso pasado, Gretel Baeza tuvo que cambiar sus planes y renunció a estudiar Medicina para empezar Enfermería. A su novio le pasó algo parecido, pues quería matricularse en esta misma carrera en la pública y, por unas décimas, se quedó fuera de la Universidad de Alcalá, que era la que tenía la nota de corte más asequible. Terminó recurriendo a una privada. Este año, igual que le pasó a Manu, repetirá la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad) para ver si consigue rascar esas décimas que le dejaron a las puertas. «O renuncias a ser médico o pagas una privada », sintetiza Baeza. «La suerte es hoy mucho más importante que antes. Si tú subes las calificaciones, el alumno más perjudicado es el de sobresaliente» Cristina Rueda catedrática de Estadística U. de Valladolid «El sistema de selección de la Selectividad de hoy es mucho peor que el de hace una década, que ya era injusto», opina Rueda, que ya anticipó lo que iba a ocurrir hace diez años. Esta catedrática ha visto cómo en la mayoría de las comunidades se han ido inflando las notas de forma que «es imposible cribar»: «La suerte es hoy mucho más importante que antes. Si tú subes las calificaciones, el alumno más perjudicado es el de sobresaliente, porque ya no destaca tanto. Además, si tienes un mal día estás perdido», resume esta catedrática. Este miércoles, día 10, empezarán a conocerse las notas de la PAU en algunas autonomías. Por el momento, ha habido revuelo con los exámenes en Galicia . Como ya ha contado este diario, se dieron irregularidades en las pruebas de Dibujo Técnico e Historia , con preguntas sobre contenidos que no estaban en el temario. El año pasado, Galicia fue la única comunidad autónoma verdaderamente aplicada, pues tuvo los modelos de examen antes que nadie y los adaptó a los criterios que marcaba el ministerio. Precisamente por eso, también fue una de las comunidades más penalizadas en sus resultados. La selectividad común de la que hizo bandera política el Partido Popular no se ha llegado a materializar y los propios populares, que hace un par de años se lanzaron a la promesa electoral, ya reconocían el curso pasado que la PAU homogénea llegaría «por fases». Las alternativas: del modelo de percentiles a la prueba exclusiva para alumnos de fuera de la región Ante este escenario, son muchas las voces que proponen alternativas para acercarnos a un modelo más justo y frenar una situación que trunca las carreras de miles de jóvenes. Una de esas voces es la de Judit Ruiz Lázaro, autora de la tesis, ‘Acceso a la Universidad en España: análisis comparativo de las pruebas comunes por comunidades autónomas’, UCM 2021. Ruiz Lázaro introduce a este diario que, antes de reformular todo el sistema, tenemos que tener evidencias de lo que funciona. Una de las alternativas con mayor respaldo, dice, es una prueba única en toda España con un protocolo de corrección estandarizado. «No se trata de eliminar contenidos o de restarles competencias a las comunidades. El examen se plantearía con unos contenidos mínimos que deben garantizarse en todo el país», refiere. ¿Los inconvenientes? La dificultad de establecer una prueba el mismo día a la misma hora en toda España y los riesgos de que ésta se filtrase. La segunda opción, argumenta, sería «algo más realista a corto plazo» y consistiría en una parte común para todas las autonomías diseñada por el Gobierno central y otra específica en cada comunidad para evaluar los contenidos curriculares propios. La tercera opción que plantea esta doctora en Educación es la de una prueba exclusiva para estudiantes que quieran acceder fuera de su comunidad autónoma. Cristina Rueda propone un sistema de percentiles para ordenar los puestos de los estudiantes de cada comunidad, como en el mundo anglosajónCristina Rueda, por su parte, propone lo que se conoce como ‘sistema de percentiles’, con el que ordenarían los puestos de los estudiantes de cada comunidad autónoma. De esta forma, lo que se tiene en cuenta, dice, «no es la nota que consigue cada estudiante, sino su posición relativa ». Este modelo ya lo emplean en el mundo anglosajón y en procesos de selección con el del MIR. «En nuestro país hay una gran cultura estadística y da miedo hacerlo. Pero sería una opción muy justa porque se escoge a los mejores», refiere esta catedrática en Estadística. Luego está la que, sobre el papel, otros consultados por ABC mencionan como alternativa ideal: que cada universidad, ya sea pública o privada, realice su propio examen . Sin embargo, los detractores señalan que esto generaría estrés en los estudiantes, pues tendrían que realizar varias pruebas en distintas universidades. Mezcla de debates y confusión Ya fuera de modelos alternativos al actual, Rueda considera que, en España, hemos mezclado dos debates en los dos últimos años: el del formato del examen y el de su homogeneidad . «Una cosa es que debatamos si queremos una prueba menos memorística y otra muy distinta que sea igual en todas las autonomías. Se ha mezclado todo, la confusión ha aumentado y el modelo sigue siendo tan heterogéneo como siempre», remata Rueda. Que el examen este año haya sido diferente en cada comunidad no es ninguna novedad. Sin embargo, que la situación no haya mejorado, perpetúa en el tiempo la injusticia. Con el agravante de que parezca que el Ministerio de Educación o el principal partido en la oposición hayan simulado tomar cartas en el asunto. «Cada año que pasa sin reformar el sistema, son unos 300.000 españoles los que ven condicionada su carrera universitaria no sólo por su talento sino por el azar geográfico», concluye Ruiz Lázaro. España sigue plagada de ‘Manus’. RSS de noticias de sociedad
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