El Sevilla FC se ha encontrado con un tema encima de la mesa que no esperaba. La sentencia del caso Rafa Mir sí entraba dentro de los tiempos que se manejaban en el club de Nervión, pero pocos llegaban a imaginar que la sentencia iba a ser tan gruesa, con hasta ocho años y medio de cárcel por un delito de agresión sexual y lesiones. Una sentencia que llega desde un juzgado de Valencia y que el propio delantero aún del Sevilla piensa recurrir. Un proceso que puede alargarse en el tiempo y que deja la decisión de los abogados del club un poco en el aire, puesto que hasta que la pena de prisión no sea definitiva, si es que en algún momento llegar a serla, no pueden tomar la decisión de prescindir de los servicios de Rafa Mir y anular el año de contrato que aún le queda en el Sánchez-Pizjuán .Antes de conocerse cómo iba a terminar o continuar este proceso judicial, con la cesión concluida del goleador al Elche, las partes ya mantenían que no iban a cruzar de nuevo sus caminos. Que tanto Rafa Mir como el Sevilla, con solo un año más de contrato por delante, como puede suceder con los casos de Nianzou o Jordán, estaban condenados a entenderse desde un punto de vista económico . Resolvemos el año que resta perdonando y abonando cantidades desde cada lado, en un acuerdo que pueda resultar medianamente satisfactorio para todos.Evidentemente, el caso Rafa Mir es distinto . Su asunto legal le deja en una posición de debilidad. El Sevilla quiere quitárselo de encima y llegado el momento tendrá que sentarse a hablar con los abogados del jugador y ver cómo se puede resolver el año pendiente. Pagar una cantidad baja y que ya sea Rafa Mir, si quedase absuelto en otras instancias judiciales, quien negociara un futuro contrato con otro equipo . De lo contrario, el Sevilla debería pagarle la ficha que tiene mientras no encuentre una solución. Un problema que puede dilatarse en el tiempo.Porque el club lo puede despedir y aludir a causas objetivas para ello. Un despido procedente, aunque la sentencia no sea firme. El problema es que Rafa Mir demandaría por ese mismo despido, pero improcedente, pidiendo las cantidades firmadas . Y no le serviría a los sevillistas ni el hecho de no tener que pagarle sobre la marcha en cuanto al espacio salarial en LaLiga, quien solicitaría una provisión de fondos por si perdiese el club ese posterior juicio laboral con el futbolista. Un enredo que el Sevilla podría ver positivo, pero debe saber cómo afrontarlo y moverse en el mismo. Mucha carga mediática en torno a este tema y un sistema judicial que, en cuanto a los tiempos, empuja en contra de los intereses sevillistas. El Sevilla FC se ha encontrado con un tema encima de la mesa que no esperaba. La sentencia del caso Rafa Mir sí entraba dentro de los tiempos que se manejaban en el club de Nervión, pero pocos llegaban a imaginar que la sentencia iba a ser tan gruesa, con hasta ocho años y medio de cárcel por un delito de agresión sexual y lesiones. Una sentencia que llega desde un juzgado de Valencia y que el propio delantero aún del Sevilla piensa recurrir. Un proceso que puede alargarse en el tiempo y que deja la decisión de los abogados del club un poco en el aire, puesto que hasta que la pena de prisión no sea definitiva, si es que en algún momento llegar a serla, no pueden tomar la decisión de prescindir de los servicios de Rafa Mir y anular el año de contrato que aún le queda en el Sánchez-Pizjuán .Antes de conocerse cómo iba a terminar o continuar este proceso judicial, con la cesión concluida del goleador al Elche, las partes ya mantenían que no iban a cruzar de nuevo sus caminos. Que tanto Rafa Mir como el Sevilla, con solo un año más de contrato por delante, como puede suceder con los casos de Nianzou o Jordán, estaban condenados a entenderse desde un punto de vista económico . Resolvemos el año que resta perdonando y abonando cantidades desde cada lado, en un acuerdo que pueda resultar medianamente satisfactorio para todos.Evidentemente, el caso Rafa Mir es distinto . Su asunto legal le deja en una posición de debilidad. El Sevilla quiere quitárselo de encima y llegado el momento tendrá que sentarse a hablar con los abogados del jugador y ver cómo se puede resolver el año pendiente. Pagar una cantidad baja y que ya sea Rafa Mir, si quedase absuelto en otras instancias judiciales, quien negociara un futuro contrato con otro equipo . De lo contrario, el Sevilla debería pagarle la ficha que tiene mientras no encuentre una solución. Un problema que puede dilatarse en el tiempo.Porque el club lo puede despedir y aludir a causas objetivas para ello. Un despido procedente, aunque la sentencia no sea firme. El problema es que Rafa Mir demandaría por ese mismo despido, pero improcedente, pidiendo las cantidades firmadas . Y no le serviría a los sevillistas ni el hecho de no tener que pagarle sobre la marcha en cuanto al espacio salarial en LaLiga, quien solicitaría una provisión de fondos por si perdiese el club ese posterior juicio laboral con el futbolista. Un enredo que el Sevilla podría ver positivo, pero debe saber cómo afrontarlo y moverse en el mismo. Mucha carga mediática en torno a este tema y un sistema judicial que, en cuanto a los tiempos, empuja en contra de los intereses sevillistas. El Sevilla FC se ha encontrado con un tema encima de la mesa que no esperaba. La sentencia del caso Rafa Mir sí entraba dentro de los tiempos que se manejaban en el club de Nervión, pero pocos llegaban a imaginar que la sentencia iba a ser tan gruesa, con hasta ocho años y medio de cárcel por un delito de agresión sexual y lesiones. Una sentencia que llega desde un juzgado de Valencia y que el propio delantero aún del Sevilla piensa recurrir. Un proceso que puede alargarse en el tiempo y que deja la decisión de los abogados del club un poco en el aire, puesto que hasta que la pena de prisión no sea definitiva, si es que en algún momento llegar a serla, no pueden tomar la decisión de prescindir de los servicios de Rafa Mir y anular el año de contrato que aún le queda en el Sánchez-Pizjuán .Antes de conocerse cómo iba a terminar o continuar este proceso judicial, con la cesión concluida del goleador al Elche, las partes ya mantenían que no iban a cruzar de nuevo sus caminos. Que tanto Rafa Mir como el Sevilla, con solo un año más de contrato por delante, como puede suceder con los casos de Nianzou o Jordán, estaban condenados a entenderse desde un punto de vista económico . Resolvemos el año que resta perdonando y abonando cantidades desde cada lado, en un acuerdo que pueda resultar medianamente satisfactorio para todos.Evidentemente, el caso Rafa Mir es distinto . Su asunto legal le deja en una posición de debilidad. El Sevilla quiere quitárselo de encima y llegado el momento tendrá que sentarse a hablar con los abogados del jugador y ver cómo se puede resolver el año pendiente. Pagar una cantidad baja y que ya sea Rafa Mir, si quedase absuelto en otras instancias judiciales, quien negociara un futuro contrato con otro equipo . De lo contrario, el Sevilla debería pagarle la ficha que tiene mientras no encuentre una solución. Un problema que puede dilatarse en el tiempo.Porque el club lo puede despedir y aludir a causas objetivas para ello. Un despido procedente, aunque la sentencia no sea firme. El problema es que Rafa Mir demandaría por ese mismo despido, pero improcedente, pidiendo las cantidades firmadas . Y no le serviría a los sevillistas ni el hecho de no tener que pagarle sobre la marcha en cuanto al espacio salarial en LaLiga, quien solicitaría una provisión de fondos por si perdiese el club ese posterior juicio laboral con el futbolista. Un enredo que el Sevilla podría ver positivo, pero debe saber cómo afrontarlo y moverse en el mismo. Mucha carga mediática en torno a este tema y un sistema judicial que, en cuanto a los tiempos, empuja en contra de los intereses sevillistas. RSS de noticias de deportes
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